sábado, 15 de marzo de 2008

40. ALGO DE LAS Jornadas magañistas de Tepeque

CONRADO GONZÁLEZ LEYVA, PROMOTOR E IMPULSOR CONJUNTAMENTE CON MANUEL RÁMIREZ ZARAGOZA DE LAS JORNADAS CULTURALES MAGAÑISTAS DE TEPALCATEPEC EN EL 2004, HABLA AL RESPECTO.

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Año 2006

En esta foto, Conrado González Leyva propone al Presidente municipal de Tepalcatepec Marco Antonio González, en su segundo año de gobierno (2006), conseguir un terreno para construir un centro cultural regional, aprovechando la disposición de gestión, externada en ese 24 de agosto del 2006 por Crisanto Cacho Vega, secretario de cultura del gobierno michoacano en aquel tiempo, quien observa y escucha atento en la foto mi comentario, acompañado a su izquierda por Manuel Rámirez Zaragoza.
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Año 2007

En esta otra foto, de izquierda a derecha: Crisanto Cacho Vega, Manuel Rámirez Zaragoza (co-promotor de las jornadas), Conrado González Leyva, Leslie Zelaya, Hermila Díaz (directora de la casa cultural de Tepeque), e Imelda Lobato.
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REVALORAR EL LEGADO DEL "HIJO PREDILECTO DE TEPALCATEPEC", ENTRE LOS OBJETIVOS DEL EVENTO.

ERIK ALBA (enviado LaJornada)
Foto: LaJornada MICHOACAN

Tepalcatepec, 24 de septiembre 2007.


  • Develan busto del dramaturgo Sergio Magaña en la clausura de las Jornadas Magañistas.
  • Su obra Los signos del zodiaco inauguró la temática y estética fundacional del naturalismo dramático.
  • El secretario de Cultura, Crisanto Cacho Vega (a la izquierda), en el evento de develación del busto de Sergio Magaña.

Con la develación de un busto y una placa conmemorativa en honor al dramaturgo michoacano Sergio Magaña Hidalgo, se clausuró la tercera emisión de las Jornadas Culturales, o Jornadas Magañistas, en las que se pretende revalorar el legado de quien fue declarado hijo predilecto de este municipio.


Con la segunda visita del titular de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), Crisanto Cacho Vega, “el único secretario que nos ha visitado”, según los asistentes a la ceremonia desarrollada en la Casa de la Cultura de esta ciudad, donde además fue notoria la ausencia del alcalde del municipio, Marco Antonio González, se conmemoró el aniversario número 83 del natalicio del autor ya desaparecido y quien es considerado una de las puertas de la dramaturgia mexicana hacia su propia modernidad.


Acompañado por el regidor de Educación en el Ayuntamiento, Timoteo Medina Chávez; el autor del busto al dramaturgo, Pablo Arturo Castro; el promotor de las Jornadas Culturales y del mismo homenaje, Conrado González Leyva, así como de los investigadores teatrales Leslie Zelaya, Imelda Lobato y Julio César López, al servicio del Centro de Investigaciones Teatrales Rodolfo Usigli (CITRU), Cacho Vega abrió las actividades del día en que los tres investigadores hicieron una lectura dramatizada que buscó plasmar la personalidad de Magaña a través de un autoanálisis sobre su propia obra, basados en las experiencias que compartieron con el michoacano en el transcurso de una investigación realizada en la ciudad de México entre 1988 y 1989.


De ahí trascendió la visión del autor de Los signos del zodiaco sobre sus cambios de residencia desde edad temprana, después de nacer en Tepalcatepec, trasladarse a Cuernavaca e iniciar estudios en la ciudad de México, para después cambiar continuamente de carrera universitaria (Ciencias Químicas, Leyes y Letras) hasta dar con la escritura como medio de realización y para entrar en contacto con una por entonces incipiente generación de escritores que alcanzaría su propio nombre años después: Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Ricardo Garibay y Emilio Carballido, entre otros.


A través de un diálogo con el narrador, los tres investigadores mostraron imágenes gráficas y verbales sobre el proceso en que Sergio Magaña surgió para apoderarse de un reducto que él mismo consideró lejano: el teatro, después de escribir guiones para historietas y algunas canciones que bien dibujan la utilización de sus herramientas creativas personales: el costumbrismo como base de la manifestación artística que después se mezcla con una estética modernizada y que no sólo intenta alcanzar a su realidad social, sino adelantarse a ella, abrirle puertas, direccionarla e incluso desenmascararla.


De ahí que, como indica el prólogo del libro presentado por los mismos investigadores, Una mirada a la vida y obra de Sergio Magaña (1924-1990) (coedición del CITRU y Secum), en el caso de una encuesta sobre los dramaturgos mexicanos más influyentes del siglo XX, “los entrevistados colocaron a Sergio Magaña en el cuarto lugar de importancia (…) y, sin embargo, en una pregunta complementaria eligieron dos de sus piezas como la segunda y la cuarta obra teatral más importantes de la centuria, mientras que de Rodolfo Usigli, quien encabeza la lista en ambas categorías, sólo se menciona El gesticulador”.


Pese a eso, Magaña no se encuentra muy lejos de las vivencias que los creadores contemporáneos atraviesan para poner su obra ante el público: después de estrenar Los signos del zodiaco en 1951, obra que “inauguró la temática y la estética fundacional del naturalismo dramático, con una noción de determinación social”, según el estudio biográfico, el michoacano padeció el rechazo de obras posteriores por parte del sistema, como con Santísima, que después sería proclamada como la mejor obra escénica de 1980.


Todo confluye entonces a la postura del dramaturgo en los últimos años de su vida: la queja constante por lo que consideró “una marginación y falta de reconocimiento” y que en la concepción de sus tres biógrafos no constituye un reclamo inmerecido, “sino el nutrirse en la contradicción y el desafío”.


Como cierre del acto conmemorativo, se dio lectura a la placa que será instalada en un espacio público aún por decidir, y que en algunas de sus partes define a Sergio Magaña como “piedra angular del desarrollo del teatro en el país” e “hijo predilecto de Tepalcatepec”.
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Yo, les cuento:

A principios del penúltimo año del segundo lustro de los años 50s del siglo pasado... a finales de 1958 pues, siendo yo estudiante de teatro en la ciudad de México, conocí al dramaturgo michoacano Sergio Magaña, accidentalmente. En aquel tiempo yo andaba practicamente persiguiendo junto con otros dos compañeros y dos compañeras de bellas artes, al nipón Seki Sano (ogro del teatro en México) para que nos diera clases particulares, a las dos féminas jovenes y a los tres jovenes varones que conformabamos el quinteto de amigos, ávidos de aprender en forma personalizada el método creativo que enseñaba el maestro nipón, que fue discípulo de Stanislavski en Rusia.

Yo me encontraba un dia en la avenida Juarez frente a Bellas Artes esperando al cuarteto del par de amigas y par de amigos; teatreras y teatreros mencionados antes, y que quedamos de vernos en tal sitio, para ir precisamente a pie hasta el cine Chapultepec y de tener suerte, abordar a Seki a su llegada. Cerca de mi persona estaba un hombre bajo de estatura que hacia parada a los cocodrilos (taxis) sin tener suerte en su intención. Era Sergio Magaña a quien conoci en dicho lugar de la siguiente forma:

-Chifleles como en mi tierra- Le dije a aquella persona que contenía bajo su brazo varios folders y carpetas que apretaba como si fueran de gran valor, y quiza por ello me pareció muy espetado.

-De donde vienes- Me preguntó con una voz impostada, muy teatrera pues.

-¿Qué, que. Que de donde vengo?- Pregunté despreocupado.

-Sí. -El hombre asintió a la vez con su cabeza, muy propio. Yo como que notaba que se estaba burlando de mi, pero a la vez creia que no y le dije:

-Pues yo vengo de Michoacán, ya tengo aqui un año tratando de aprender teatro.

-¡Vaya! -Exlamó- ¿Y de que parte del estado eres oriundo?- Argumentó mientras pasaba un cocodrilo y le expresé casi al grito.

-¡¡Ya se le peló otro cocodrilo!!- Él volteó y tronó los dedos.

-Si, ya se peló- Comentó y de nuevo me preguntó.

-¿De que parte de Michoacán eres?

-De Zamora, de donde hacen los famosos chongos- Dije sin ocurrirseme mas nada.

-Yo naci en Tepalcatepec, ¿conoces ese pueblo?

-No.

-¿Y, en donde estudias teatro?

-Recien llegado hace un año, en Bellas Artes, me sali porque me meti a trabajar en una fábrica para vivir, pero ya voy a entrar al sindicato de meseros y ese trabajo me va a permitir estudiar ya sea en la ANDA o con Seki Sano a quien andamos siguiendo a ver si nos da clases particulares a cinco interesados.

-Te sugiero que estudies con Seki Sano y no en la ANDA, no tengo nada en contra de esa institución pero te es mas conveniente Seki Sano si vas a estudiar actuación.

-A mi no me interesa la actuación, me interesa la dirección teatral, a mis amigos si les interesa solo la actuación. Oiga, ¿y usted como sabe de eso?

-Me dedico al teatro, me llamo Sergio Magaña- En eso vió un cocodrilo, le hizo la parada y lo abordó al tiempo que me decia.

-Que tengas suerte zamorano.

Casi al tiempo llegó "el tabasqueño" uno de mis compañeros con quien nos saludamos con un "qui'ubo zam", él a mi, "qui'bas tabas", yo a él. Sergio se fué. Yo no le dije mi nombre.

Posteriormente, en el 61 o 62 del pasado siglo, no recuerdo bien el año, volvimos a coincidir Sergio y yo. En tal ocasión fué por avenida división del norte en el mismo DF., saliendo del edificio de productores de cine. Yo habia ido a hablar con don Ruben Galindo para un trabajo que me habia ofrecido y realicé.

Sergio entraba al mismo edificio entre buen número de personas, y al encontranos yo fui el que le habló:

-Maestro Sergio, se acuerda usted de mí.

Me auscultó el rostro un breve momento y me contestó: -Si, el zamorano. Dime, ¿seguiste estudiando teatro?

-Ya estoy por terminar con Seki dirección de cine también. Aparte estudié actuación porque no quiso enseñarme direccion teatral sin que aprendiera su método de actuación antes.

-LLevo mucha prisa zamorano, yo estudié con Seki Sano una temporada. Creo que te dije, ¿o no?

-No maestro, pero si me aconsejó que estudiara con él y gracias por ello- Sergio continuó su camino y yo el mio.

La ultima y tercera vez que vi a sergio fue por los años 80s, no recuerdo el año exacto, fue en Morelia. Ocurri a saludarlo a la EPBA; Escuela Popular de Bellas Artes porque supe que ahi estaba y si, lo saludé en el patio. Entré yo casi seguro que no me iba a recordar por el paso del tiempo y la inexistente relación con él. Estaba él comiendo un bolillo, y percibi su aliento alcoholizado al contestar mi saludo:

-Maestro Sergio, se acuerda usted de mi.

(Después de verme el rostro contestó) -Claro..., el... teatrista, zamooorano- Me ofreció bolillo, alguien desconocido para mi llegó hasta él, me saludó con cierta amabilidad. Tomó el brazo de Sergio insinuandole que se fueran y asi lo hicieron. Sergio andaba beodo.

Jamás volvi a ver al exelente dramaturgo michoacano. Comensé a leer la obra magañista por los años setentas empezando por Los signos del zódiaco. Intenté montar Moctezuama II, Los argonautas, y Santísima, no logré montarlas en escena. Cuando falleció Sergio abandonado practicamnte en un IMSS del DF., me dió coraje con muchos de los que la prensa decia que fueron sus amigos; Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernandez, y muchos mas, pero finalmente un extranjero, el argentino-mexicano José Mª Fernandez Unzain fué el que se apiadó del atormentado michoacano. Así el estado de cosas al fallecer Sergio el 24 de agosto de 1990, me di a la tarea a nombre personal y de la incipiente Sociedad CACCINI, de comunicarme a Morelia desde Zamora con el gobierno del estado de Michoacán, para ver la forma de reconocer en nuestra entidad la obra magañista, divulgarla, montarla en escena etc., y nadie se interesó, al menos a las oficinas que me podia comunicar, que fueron varias, se salian por peteneras argumentando que el gobierno ya habia tomado cartas en el asunto. Mentiras digo yo, nunca tomaron cartas en el asunto. Asi pasaron los años y, finalmente el güero Valencia, Presidente de Municipal de Tepalcatepec en el 2004, ultimo año de su gobierno aceptó que fueramos a Tepeque Manuel Rámirez y yo a exponer quien fué el tal Sergio Magaña que deciamos habia que reconocerlo al menos en su tierra de origen.

Por agosto-septiembre del año de 2004, fuimos Manuel Rámirez y yo a Tepalcatepec, previa cita concertada telefónicamente desde Jiquilpan con el presidente municipal mencionado lineas atrás. Ibamos tanto el Médico Rámirez como yo, practicamente a ciegas a ver que nos deparaba el destino en nuestro empeño e insistencia para que las autoridades del lugar nos dieran la oportunidad de decirles quien habia sido Sergio Magaña en el ámbito itelectual del pais y fuera de este. Comentabamos Manuel y yo en camino y comiendo un taco rumbo a Tepeque el dia de la cita, que seriamos afortunados si nos escuchaban unas quince o veinte personas aparte de las autoridades.

Nuestra sorpresa al llegar a tepeque fué extraordinaria pues el evento se realizó en una escuela pública en la cual nos esperaban no quince sino mas de cien personas entre estudiantes, maestros, autoridades, comerciantes, amas de casa, profesionistas y... quizá también uno que otro curioso(a) por saber de que se trataba el bullicio de aquella tarde, para mi, plácida apacible, con un clima semicálido, sabroso pues, que se me antojaba muy poético. Debe ser un tanto cálido para aquellos que aprecian y viven en su terruño, pero para el ínclito dramaturgo de Tepeque que tuvo un infierno en vida fuera de su tierra, porqué no darle un cálido cobijo en su lugar de origen por la obra literaria que legó al universo, pero sin criticar ni voltear a ver su vida personal que ya bastante tuvo en ella cuestiones de avernos, y pues como... nadie es profeta en su tierra, intentemos una ecepción y hagamoslo profeta nosotros los michoacanos desde su tierra, para el mundo.

GL.Conrado.
Sabado 15 de marzo del 2008.
Desde Jacona Michoacán.

jueves, 13 de marzo de 2008

39. PROPUESTA PARA EL FORO

PROPUESTA PARA EL FORO DE CONSULTA CIUDADANA
Responsable: Mtro. Arnulfo Martínez
A entender, la cultura es la manera como el hombre transforma su entorno inmediato, asiéndose
de los elementos materiales y técnicos a su mano indispensables para dicha transformación cuyas manifestaciones más palpables son las tradiciones, oficios, usos y costumbres de las comunidades rurales y urbanas que se definen en las particularidades de un territorio y la diversidad de sus lenguajes.

¿Qué es esa vacilada de la masificación de la cultura?

¿Por qué asistir a un foro ciudadano convocado por el gobierno de Michoacán en un momento tan avanzado en el desarrollo administrativo de su periodo? ¿No hay ya un proyecto que dicha autoridad debería tener en marcha? ¿Esta acción es tan solo una estrategia mediática? Y de ahí, de estas cuestiones antes planteadas, se pueden desprender amplios comentarios. ¿Por qué la sociedad civil tendría que llenar la papeleta de un grupo de privilegiados pagados por nuestros propios impuestos que tienen como obligación el diagnostico, planeación, organización, ejecución y gestión de un plan de gobierno? ¿No suponemos que son ellos las personas idóneas convocadas para el mismo? ¿Son tan inciertas y desconocidas las problemáticas que enfrentan las acciones de orden cultural que no se pueden diagnosticar?

La primera respuesta que me viene es aquella que tiene que ver con la realidad objetiva que década tras década como ciudadanos hemos padecido, como sociedad sufrimos y como patrones –lo somos, si consideramos que son nuestros impuestos los que generan y pagan al gobierno sin importar colores, partidos o divisas- estamos impedidos para reclamar y sancionar. El silencio y la falta de consecuencias es el signo magnificado donde la administración pública se pierde, se oculta y protege. Por décadas hemos testificado -todos sin excepción- negligencia, carencia de capacidad de funcionarios que han evitado de forma eficiente dar resultados sin que de ninguna forma legal se les pueda fincar responsabilidad. Las evidencias de los atrasos, de los cacicazgos, de los abusos, de las infamias producto de la desinformación, la incapacidad, los arreglos, la práctica de acciones ajenas a los intereses de la sociedad, como he referido arriba, han sido el signo reiterativo de nuestra historia pública nacional en las últimas décadas. Pero tal como sucede en la fabula griega clásica, después que la caja de Pandora fuera abierta, dando pie para que los demonios salieran y poblaran de desdichas al mundo, al final, en el rincón más oscuro luego de pasar por la más amarga de las desdichas descubrieron a la esperanza. La esperanza que como irremediable consuelo muere al último. El ser humano es un ser reiterativo en sus errores, se ha dicho, como lo es en el sentido de tener fe en algo que muchas veces, sabemos, no sucederá. Por eso hemos aceptado esta invitación. Por eso respondimos a la invitación a un foro donde de entrada nuestras experiencias previas nos dicen que probablemente no sucederá nada. Que las propuestas aquí presentadas pasaran a ser parte del archivo muerto de los buenos deseos. Pero irremediablemente, convocados también por la esperanza, nos encontramos aquí en la disposición de una vez más plantear las preocupaciones.

Quiero aclarar que en gran medida este escrito esta orientado a las artes aplicadas, siendo estas a mi entender, sólo una parte minúscula del tema cultura.
Y después de hacer notorio el decálogo y mar de lamentos de los cuales la agenda nacional debe dar amplia cuenta, pasemos a las PROPUESTAS:

1. INFRAESTRUCTURA.
El centralismo de la manera más ramplona e ignorante, en todas las acciones de orden administrativo con y para el fortalecimiento, fomento y desarrollo de actividades relacionadas con prácticamente cualquier actividad, la cultura es un simple ejemplo, dígase las áreas artísticas (danza, música, teatro.., etc?) ha impedido, de manera sistemática, el desarrollo formal de un gusto, la oferta y demanda propias y el crecimiento profesional en las regiones y en los centros rurales y urbanos fuera de la ciudad de Morelia –tal como sucede en el ámbito federal-. Ejemplo claro de dicho fenómeno es la carencia de teatros o museos en forma en ciudades tan populosas y productivas como lo son Uruapan, Lázaro Cárdenas o Zitácuaro. Si bien durante la década de los años ochenta se logró constituir una red de casi una treintena de Casas de Cultura, para inicios de la década que ahora vivimos, ya han desaparecido más de la mitad de estas producto del abandono, la negligencia y el desinterés. Hoy la Ley de Desarrollo Cultural y particularmente las adiciones a la Ley Orgánica Municipal abren un espacio idóneo tanto para los gobiernos municipales como para la sociedad civil michoacana, siempre interesada en este tema, su desconocimiento implicará pérdida de oportunidades y un retraso considerable sobre todo en las adecuaciones jurídicas y administrativas indispensables para el logro de apoyos de orden estatal y federal. En este sentido, el gobierno estatal deberá tomar mano en esa dirección propiciando flujo de recursos, además de gestiones ante la federación que permitan estímulos fiscales para la llamada iniciativa privada, así como apoyos a los gobiernos municipales para crear museos, teatros, auditorios, centros de formación en las localidades.

2. CAPACITACION.
No tiene lógica que siendo la cultura la acción general de donde se desprenden, en las particularidades de una región y grupo social humano, la educación, el turismo y demás acciones sociales relacionadas siempre se antepongan en beneficios y recursos en todo plan de gobierno. Se ha señalado la falta de sentido en dicha elaboración, porque es la tradición, y ya sabemos que la tradición se hace ley, que se anteponga lo particular a lo general. Si el turismo, en el caso de Morelia, es una de las industrias más lucrativas del país, no lo es simplemente por la buena oferta en hospedaje y alimentos que los industriales dedicados al ramo ofrecen, sino lo es gracias a una rica tradición histórica explotable y de buenos resultados realizados por muchos hombres y mujeres dedicados a las distintas formas de expresión artística, a su promoción y difusión que en muchos sentidos se hizo de manera desinteresada. En el interior del estado, con sus diversas naturalezas, esta parte se ha dejado a la iniciativa particular de la sociedad. Dejando en el olvido lo fundamental del atractivo que produce las visitas que provocan los resultados ya señalados en este punto. La historia de Michoacán esta plagada de próceres: Hidalgo, Morelos, Ocampo, Múgica, Cárdenas del Río. Pero más allá de Bernal para la música, Zalce para las Artes Plásticas.., ¿quién conoce a nuestros próceres en las áreas artísticas o académicas? Si es la escuela el primer encuentro con el reconocimiento del entorno social que el niño ha de conocer: ¿por qué no es ahí el semillero donde la información sobre nuestras costumbres, particularidades y logros como michoacanos se deba generar? Es lamentable que en los planes aplicados por la SEP y por las instancias gubernamentales encargadas, la desvinculación sea notable entre la escuela y la comunidad –me refiero al barrio, al centro urbano, a la zona rural-, entre el conocimiento de las particularidades del entorno físico, sus minucias e historia y el afán pedestre de olvidar a la educación artística como palanca de la sensibilización temprana y el sentido de humanidad tan necesarios en nuestros días. Se carece de fomento a las tradiciones, como sucede con la música popular de la tierra caliente, la alfarería, la talabartería, los textiles, y cuanta forma cultural que de manera sistemática se van perdiendo por falta de mercados y centros de distribución de la obra. Es notable que no son pocas las actividades en Michoacán que se han perdido, o que perviven en el seno de núcleos minoritarios, pues se ha dado énfasis a los grandes eventos mediáticos que solo visten a una minoría cada día más ajena a la realidad de la entidad y que por supuesto no pasan de ser presentados en la capital del Estado, pues aquí se concentran los recursos tanto técnicos como apreciativos. En este sentido, los docentes en activo y los promotores culturales, su capacitación, son indispensables como falange de impulso y desarrollo de formas novedosas que pongan en el centro a la escuela, a la comunidad y a la región.

3. FORMACION
Hasta la saciedad se ha fortalecido el pensamiento de que la formación de creadores, en las distintas ramas del quehacer artístico, es una necesidad. Se ha dado pie a la idea de que los títulos y diplomas llenan no sólo las repisas del orgullo. Se ha difundido la idea que es suficiente una licenciatura en arte para conseguir empleo de oficinista o cajero en una institución de crédito. Se ha actuado en función de que la demanda de creadores se llena con mediocres formadores en espacios determinados. Es el caso de las normales y los engendros que en ellas se producen, en tanto pedagogía y didáctica, sin hablar del oscuro lado civilizado que todo ser humano debería poseer. Pero y la pasión, los anhelos, el talento, eso no se alcanza con leer a unos cuantos autores, disfrazarse de una actitud rimbombante, pasar uno o dos exámenes y repetir las frases hechas. Se ha dicho, por otra parte, que es imposible enseñar aquello que no se enseña pero, que sin embargo, se aprende. Se ha dicho tanto y se ha hecho tan poco. ¿Cómo llegar a ser un promotor cultural sin una vida interesada en la lectura, en la música, en la pintura, en las personas..? ¿Cómo mostrar un interés si se carece del mínimo conocimiento de que existen esos conocimientos humanos? El gran problema de la cultura es que es una entidad viva, dinámica y tal como se sobreentiende, siempre en acción. El gran problema de los creadores, de los promotores y los docentes es que la materia donde se mueven es tan activa, reactiva, diversa y amplia como lo es la vida misma. Se produce, se multiplica y fenece en el mismo instante. Preservarla, es una operación tan simple y compleja a la vez como la acción de respirar en los seres vivos. De ahí la complejidad y sutileza de un proceso que el estado busca normar. Por supuesto, la formación académica es un paso indispensable y necesario. Basto, porque debe abarcar la más extensa gama de materias. Pertinente, porque el derecho a la cultura esta consagrado en el artículo 3o de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Michoacán de Ocampo. Y el estado tiene la obligación de proveer sistemas de formación continua, tanto en el ámbito formal como abierto, que permita la capacitación y multiplicación de conocimientos en la más diversa gama del hacer humano. Tanto como en las materias jurídicas y administrativas, hoy tan indispensables en el conocimiento de su aplicación y normativa.



4. CIRCUITOS (REDES)
La creación de Centros Regionales destinados al fomento, fortalecimiento y desarrollo de las artes es necesario. Una medida lógica de funcionamiento en una entidad tan basta y diversa. Tanto como lo es el desarrollar circuitos y acciones que permitan de manera permanente la observación, el disfrute y la provocación que la obra artística invita, generando el deseo en quienes la observan, el deseo legitimo de practicarlas. El fortalecimiento de este gusto, apreciación y oficio es una tarea recurrente, permanente y en constante ejecución. Uno de los principales problemas que enfrentan los hacedores de obra artística más allá de la carencia de infraestructura y la falta de recursos para realizar giras, es un problema humano común, la indolencia en el trato, en el servicio. ¿Por qué puede suceder esto? Porque al igual que los parvulitos en la instrucción temprana, quienes todavía no se conocen las reglas básicas de comportamiento. Digámoslo en otras palabras, el oficio necesario. Una exposición, no son marcos colgados en las paredes. Una instalación, necesita un trato diferente. Una rueda de prensa y una presentación de obra literaria son cosas diametralmente distintas. Esta obviedad parecería cosa de niños. Sin embargo, la realidad en tan persuasiva que demanda una solución pertinente. Ante todo la creación de redes parte de la inminente necesidad de crear padrones donde de manera minuciosa donde se concentren el conocimiento de recursos del acervo tangible e intangible con que cuenta cada región, municipio, barrio, comunidad. Dicho recurso permitiría aplicar con eficiencia los financiamientos requeridos por el estado para el fortalecimiento, divulgación, desarrollo y promoción de las actividades culturales. Los consejos ciudadanos regionales, deben iniciar en los municipios, teniendo como base la administración pública –administración que como todos sabemos tiene un plazo definido de participación-, y una contraparte de personas de la comunidad interesadas en ser el balance a toda decisión. Es importante hacer hincapié en que en el centro y motor de dichos intereses debe estar presente permanentemente la sociedad michoacana y no las mezquindades partidistas ni personales.

5. EVALUACION Y SEGUIMIENTO
Es normal que la aplicación de los programas y recursos se hagan de forma indiscriminada. Siguiendo el procedimiento de la ocurrencia. Del buen talante del mandatario o funcionario de primer nivel. La planificación se sustenta poco en resultados, lo que importa es la intención sospechosa del paternalismo. Por lo tanto, adjunto a toda iniciativa y aplicación deberá existir de manera rigurosa un extenso, exhaustivo y permanente programa de evaluación y seguimiento.

Solo para terminar esta breve intervención, debemos aplicar unas cuantas líneas al planteamiento de la “masificación de la cultura”; paradoja que en su misma composición me gusta para broma. Desde siempre el encantador embeleso de una participación masiva, emotiva y entregada a rabiar ha sido el sueño de todo gobernante. Los trasnochados idealistas del socialismo han pretendido la obra de masas y la participación multitudinaria en las representaciones de carácter artístico. Eso digamos, es una buena intención. Aquellas tablas gimnásticas y esos monumentales desfiles otrora recuerdo quejumbroso del viejo régimen, no deja de ser una bonita idea de la masificación. Ya vemos a los poetas tomando las plazas, voz en cuello, lisonjeando a la patria. A los cantores populares movilizándose en los jardines públicos, tal como hoy lo hacen los payasitos empíricos o los vendedores ambulantes. Quizá la nostalgia nos lleve a pensar en los cómicos de la legua sombrereando unos tlacos para comer sopa caliente al caer la noche. Pero en el fondo, ¿qué es la masificación de la cultura? ¿Es sacar a la sinfónica a la plaza pública de vez en cuando? No seria más efectiva la antigua costumbre dominical de los conciertos en el kiosco de la plaza principal, que aparte permite la socialización de la familia y la participación de los muchos estudiantes de música. ¿Es la obra mural del México posrevolucionario del siglo XX que fue planteada como una política de estado? Entonces, limpiemos los muros, y dejemos que las ciudades y bardas se llenen de grafitis. En este planteamiento, por sí mismo, se ve claramente una idea limitada. Una gran muestra de arte masivo sin querer, es la plazoleta en la ciudad de Zamora, donde se puede observar de forma clara y evidente la transformación que del espacio físico logra un arte como la arquitectura. El espacio edificado para la práctica de la fe religiosa, adjunto el inmueble que alberga el Centro Regional de las Artes con su ingeniería contemporánea de curvas groseras, y junto a ambos como cereza, el quizá mejor teatro –en lo técnico-, con que actualmente cuenta Michoacán, el llamado Teatro Obrero. Todo acto de fomento y fortalecimiento a la cultura que parta de la administración pública deberá sustentarse en un primer estudio de caracterización cultural de la comunidad y la región. La caracterización culturas se convierte así en la herramienta indispensable para el logro de la vinculación entre el hombre, su entorno y la transformación que este hace del mismo.

Morelia, Mich. a 13 de marzo de 2008

miércoles, 12 de marzo de 2008

38. La cultura es la manera en la que una sociedad se inventa así misma.

Del Dr. Manuel Ramirez Zaragoza.

GL.Conrado
Querido Maestro, recibe un afectuoso saludo.

Esta vez te comento que el fin de semana de la última semana del mes del amor y la amistad leí en tu Blog TENEPAL DE CACCINI, un escrito del señor J. L. Rodríguez Avalos con el sugerente título de “¿Qué es eso de la cultura?” (1). El título me hizo recordar, no sin dificultad, la lectura de un ensayo con idéntico nombre que en fotocopia alguien me regaló y que es la trascripción de una conferencia dictada por el filósofo-sociólogo alemán Oskar Negt, discípulo de Teodoro. W. Adorno en la Escuela de Francfort, presentada el 29 de noviembre de 1996.
Para un aficionado a la propedéutica cultural como me considero, cuando terminé de leer el texto de don J. L. Rodríguez Avalos, admito que me causo cierta preocupación por sus afirmaciones, casi, casi con sentido categórico. Posteriormente volví hacer varias lecturas pensando que antes no tuve el talante para entenderlo. Releí el ensayo del profesor Negt para ver si encontraba puntos de contacto, pero son ningún resultado. Solo el título.
¿Qué es eso de la cultura? del señor J. L. Rodríguez Avalos, empieza con la siguiente sentencia: “En torno a la cultura hay un sinfín de confusiones que convierten a ese territorio en erróneas apreciaciones de su substancia, funciones, desarrollo y fines” (sic). Y de aquí para adelante.
Si me permites, a pesar de mi impericia en estos trotes, considero que vale la pena detenerse para hacer las siguientes y mínimas observaciones a partes señaladas del escrito. Sosegado, buscando mi propia consciencia me puse a releer. Después de la primera viene la segunda, textualmente de este modo; “Popularmente se imagina a la cultura como un huevo, o más bien, como al cascarón del huevo que protege su contenido. Sin embargo, aunque algunos insectos y el aire mismo no pueden violar al cascarón, otros agentes pueden destruirlo y gozar de su contenido”.
Cada quien puede imaginar(se) a la cultura como le peque en gana. —Nomás no se vale decir que la cultura es todo—. Solo que a mí, querido maestro, esa argumentación me estremece. No encuentro referencia entre lo que dice el señor J. L. Rodríguez Avalos y lo que la gente piensa, no imagina, en cuanto qué es la cultura. Con seguridad remata afirmando que “Las culturas son fuertes pero frágiles”. Debo decirte que es conveniente considerar que en las diversas etapas históricas del desarrollo humano han existido períodos lentos, muy lentos; otros moderados e inexpresivos y pocas veces acelerados. Yo creo que la filología le ha hecho un enorme favor a la ciencia marcando espacios cronológicos de imprecisión temporal en medir el fin y el principio de tiempos desregulados en el desarrollo de la humanidad o una gran parte de ella, con neologismos apropiados, gramaticalmente llamados afijos con sus dos variantes; prefijos y sufijos. Por ejemplo; pre-socráticos, pre-romanos, (…) pre-modernismo, modernismo, post-modernismo que dieron y siguen dando periodos finitos sin orden, agotamiento y hasta desaparición de etapas que para el caso pudieran llamarse culturales. Sin embargo la historia, lo histórico, lo historiográfico y la historicidad han logrado mantener, hasta cierto punto, poco contaminados y más verídicos los acontecimientos por los que ha caminado la humanidad. Una etapa no elimina la anterior, más bien la pone en desuso o la hace obsoleta.
Más adelante nos dice J. L. Rodríguez: “Más cerca de la apariencia de la cultura, la gente la imagina como al oxígeno, “(nada más cercano a la idea de Dios)” que no se ve, no se toca, no se saborea, pero sabemos que está ahí porque podemos respirar, si desapareciera de pronto, tendríamos un brevísimo tiempo para darnos cuenta de su ausencia antes de morir”. Luego se pregunta: “¿Pero es la cultura tan necesaria como el oxígeno?” “¿No es la cultura una atmósfera prescindible?”. El autor aquí, nuevamente recurre a dos términos subjetivos que carecen de sentido explicativo como son; “apariencia” (cosa que parece y no es) e “imagina”, (representación de lo que no existe) ya utilizado. La mayoría sabemos o discernimos de manera natural que los seres humanos y otras especies no podemos vivir sin oxigeno. Por otro lado, prescindir de la cultura resulta un acto difícil de “imaginar” dado que la procedencia, cualquiera que ésta sea, nos tiene como sucesores próximos y lejanos del quehacer generacional de del pasado, cualquiera que éste sea.
Walter Benjamín y Teodoro W. Adorno citando a Stendhall nos refieren lo siguiente: “La Cultura es una promesa de felicidad”. Las utopías corren peligro frente al avasallador progreso de la etapa post-modernista más rapaz. Ah, después de todo, ¿Dónde quedó Dios?
En otro punto de su escrito, el señor J. L. Rodríguez dice que; “lo que más produce Michoacán es emigrantes.” Es decir braceros, espaldas mojadas, alambres, etc. que van hacia la tierra prometida del borrachín George W. Bush. Y agrega; “El emigrante (y cada vez más mujeres emigrantes también) es una persona que sueña permanentemente con el “sueño americano”, quiere dólares y, con ellos, todo lo que en Gringolandia se puede comprar. No sueña con ir al país del dólar para desarrollarse como persona, para adquirir conocimientos, para ser mejor. Tan solo quiere dólares a costa de lo que sea”.
La emigración es un asunto muy bien estudiado de finales del Siglo XIX y el XX hasta la actualidad. Todos los pueblos. Nosotros mismos somos producto de una de las varias emigraciones habidas entre los 30 y 10 mil años antes de Cristo. Nada tenemos los michoacanos en particular y tampoco ningún estigma que nos haga ser únicos y abundantes, tampoco lo tienen el resto de los mexicanos que buscan ir al “norte”. Por otra parte, es imposible que el 97% o más, de todos los emigrantes latinos, la mayoría de ellos mexicanos, partan a cultivar el cuerpo y la mente y además, fortalecer sus valores del alma. No. No van a cultivarse, van a buscar la manera de calmar el hambre crónica personal y familiar, desterrándose o expatriándose de su terruño depauperado por el sistema político-económico que padecemos igualmente crónico. Saben los emigrantes que la muerte está a cada paso, en cada matorral o en cada noche helada o en pleno desierto. La Border Patrol y los fanáticos xenofóbicos de la frontera sur, siempre están dispuestos a disparar a la menor provocación. La salida es esperanza. El regreso a su terruño una decepción; es diferente, sin sueños, sin dinero, sin vísceras. Muchos de ellos sin Aliento, sin el oxígeno del que habla el señor J. L. Rodríguez Avalos.
¿Que nuestros paisanos se desculturizan? es tanto como que los emigrantes culturizan a los gringos. Los Angeles, Chicago, Dallas, Houston, San Antonio, Dallas, Denver, Nueva York, etc. viven con tortillas, carnitas, frijoles, chile, sopes, tostadas, tortas, menudo, pozole, tacos, etc. versus perros calientes, hamburguesas y sanwiches. La música ya no se diga. Y a todo esto, ¿Qué hemos hecho nosotros…?
Maestro, vale la pena comentar que desde el punto de vista social y familiar hay dos tipos de personas que abandonan si “México Lindo y Querido” para ir a trabajar a “Gringolandia” en busca del sueño americano. Son tipologías diferentes en ideas y propósitos que modifican la intención de retorno. Unos se saben emigrantes temporales y sólo van por periodos cortos para luego regresar a su hogar, salen con la idea puesta más en el regreso que en la ida. El suceso temporal de su separación los ayuda a enfrentar con fortaleza el trauma pasajero de estar lejos del hogar. En cambio los otros son los verdaderos emigrantes; ellos viven la emigración con un sentimiento de pérdida interna y externa. Sienten que la ruptura familiar, su raigambre y los vínculos afectivos fueron definitivos, sin retorno.
J. L Rodríguez Avalos continúa diciendo: “Cuando logra cumplir con su sueño regresa a su terruño como conquistador, con una troka gigantesca, ropa, zapatos, utensilios gabachos que le darán un nuevo status en su comunidad”. –Persiste– “La troje o la casita de adobe ya no satisfacen “su nueva imagen”* (el asterisco es mío) y las tira para construir una casa “de material”, algo digno del “sueño americano” y no de las antiguas y obsoletas formas de vivir en el México ancestral” (¡!) Retoca diciendo; “Esa destrucción de su propia cultura para instalar fórmulas ajenas de vida demuestran cómo la cultura es frágil”. (Sin embargo) “Una vez que ha construido su casa, se da cuenta que es fría y prácticamente inhabitable, entonces saldrá a tomar con sus amigos y regresará solamente a dormir. Si regresa”. “porque ese emigrante, antes de serlo, –que conste– ya tomaba”. “Y en el (país) Gabacho hizo la licenciatura, la maestría y el doctorado en alcoholismo, muchas veces añadiendo otras emociones”.
Aquí nos precisa el autor, entre inferencias y deducciones que antes; “ese emigrante, quizá un indígena de cualquier etnia, un mestizo de cualquier región, desconoce los valores de su propia cultura, carece de una conciencia (Con-s-ciencia) cultural”.
En razón de lo anterior pregunto: ¿Puede ser tan fuerte de la adición al alcohol como para provocarnos el desconocimiento de nuestra cultura autóctona y llegar al grado que indígenas y mestizos lleguemos por “ruina personal” a carecer de una consciencia cultural? La respuesta es no.
Luego nos ilustra; “La conciencia (Con-s-ciencia) es una parte de nuestro cerebro que nos permite descubrir lo que nos rodea y los fenómenos que en el mundo suceden”… “Tomar conciencia de un hecho, una acción, un peligro, una idea (del pasado, del presente o del futuro) significa salir de la inconciencia (Incon-s-ciencia) cotidiana (vivir diariamente) y poner en estado relevante tal acontecer que se introduce en nuestra vida mediante nuestra capacidades de percepción”.
El concepto de consciencia se ha convertido en un término ambiguo al tener que soportar una enorme cantidad de usos y significados diversos. Por ello, se debe partir de una aproximación global que la podemos describir simplemente como aquella capacidad general de la mente humana que nos proporciona un saber acerca de nosotros mismos y de nuestra situación en el mundo. La conciencia es el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y del mundo exterior, es el rasgo distintivo de la vida mental, lo que nos permite darnos cuenta de lo que ocurre y permanecer alerta ante la realidad. No entraña mayor dificultad aceptar esta breve caracterización del concepto de consciencia.
Vale preguntarle a J. L. Rodríguez Avalos si el término que utiliza de “conciencia” es aquel que tiene indicaciones de sentido ético y moral, y no el de ‘con(s)ciencia’ que es el “marcador” en los procesos cognitivos y volitivos, es decir de conocimiento y voluntad, respectivamente.
Si me permiten esta pequeña interrupción tomando como punto de referencia al indígena y al mestizo de don J. L. Rodríguez Avalos, comento que el alcohol y otras drogas conducen a las personas a la inconsciencia, es decir fuera de la esa realidad consciente que nos comenta. En este estado de falta de consciencia el indígena y el mestizo no carecen de consciencia cultural, por el contrario, muchas veces se transforman en seres creativos y despiertos a las sensaciones del medio que los rodea e incluso, salen de su misma realidad para plasmar en esas creaciones verdaderas obras de arte. Sacerdotes, chamanes, santones, curanderos, literatos, pintores, compositores, cantantes, etc. no son emigrantes.
Tampoco vivimos “generalmente” en estado inconsciente, ni tampoco es cierto que nuestro “estado natural” sea la inconsciencia. En la conformación de la personalidad podemos hablar de rasgos o características ordinarias en cuatro ordenes: Cuerpo (somáticas), el cual tiene con el desarrollo físico o corporal del individuo; cognitivo, (conocimiento) tiene que ver directamente con lo mental, interior y subjetivo; afectivo, tiene que ver con las relaciones sentimentales o de apreciación atractiva que establece el individuo con los demás miembros de su comunidad y volitivo, voluntad que se refiere al impulso que se da dentro de una persona grupo y manifiesta su potencial para conseguir un fin.
Su lectura me acrecentó mi insomnio diario. La migraña y los vértigos aparecieron como el fantasma del cuento, a la media noche. Mareo y dolor a esas horas descompone al cualquiera. Las auras de formas luminosas y auditivas tenían el ritmo del péndulo. Le pedí a mi amada Marie Antoinette que me inyectara el analgésico indicado por el curandero familiar. Baño de agua fría e hiperventilación La paz llegó cuando el Canto del gallo entro por la ventana.

Agradezco tu espacio y paciencia.

Manuel Ramírez Zaragoza.