sábado, 7 de junio de 2008

100. DIFUSIÓN

Foto 001. SUBASTA
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Foto 002. SUBASTA
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FOTO 001.
Titulo: Niña de mis ojos
Técnica: Acuarela
Año: 2008
¿QUIÉN DA MÁS?
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FOTO 002.
Titulo: Así nos vemos
Técnica: Acuarela
Año: 2008
¿QUIÉN DA MÁS?
Envíanos tu oferta a
y te informaremos sobre las demás ofertas. La subasta comienza a partir de la emisión del presente comunicado a las 20:00 hrs. y termina el lunes 16 de junio a las 12:00 hrs. Durante ese tiempo las ofertas estarán publicadas en línea.
Unamos esfuerzos, el camino debe continuar.
Agradecemos todas y cada una de las muestras de afecto y apoyo de todos ustedes. Pedimos un permiso público para publicar en un comunicado especial todos los correos de apoyo y solidaridad.

Barra Nacional de Promotores Culturales 3D2, A.C.
“Si todos damos, todos ganamos”

99. EL TEATRO OFICIAL DEL ABSURDO

Manuel Ramírez Zaragoza

¡YA BASTA! Gritó Felipe frente y muy cerca del micrófono al tiempo que golpeaba el atril. El aparato atrapó los supremos reclamos llevándolos hasta la salida de los altavoces donde los efectos sonoros se amplificaron reverberando en los cuatro rincones del patio central de la Secretaria de Seguridad Pública Federal donde se efectuaba el homenaje póstumo a Edgar Millán, mando superior de la corporación. Calderón, con cierta intención bufa y descuadrada frente al auditorio de casa y los medios de comunicación nos aventó a todos los mexicanos, “ciudadanos” (dixit) un escopetazo a manera de reclamo, por cierto, para evitar que seamos cómplices de la ilegalidad –(¿Perdón…?)– es decir, ser buenos súbditos y evitar convertirnos en malévolos socios, burros y peones de cualquier émulo nacoteco de Don Carlo (Vito Corleone), Vito Genovese, Paul Castellano, por nombrar a tres de los más importantes padrinos de la Mafia Ítaloamericana en tiempos modernos; o bien, convertirnos en insensibles e inhumanos testigos que dejamos ver y dejamos pasar los degüellos, decapitaciones, ametrallamientos y ejecuciones de semejantes culposos y desemejantes inocentes. Tampoco, ¡Por supuesto! volvernos cotidianos consumidores de mota, coca (el polvo, no las aguas negras embotelladas que quizás resultan igual o peores), de inhalantes que ponen a flotar el cerebro, pastillas que sirven de escalera pa’ subir al cielo sin boleto de retorno.

El hombre de Los Pinos responsabilizó a los medios de comunicación (nomás a los que no están sometidos por el encanto del cochupo) de compartir “la estrategia de sembrar el terror” (¿?) El terror es el que nos provoca la incapacidad oficial, ya sembrado en la sociedad y lo que resulta es que florece en tierras fertilizadas por la impunidad. Nos anunció que él no se sumará “al abandono, la cobardía o la complicidad que permitieron que México llegara a esta situación” y calificó de “inaceptable” que los jueces propicien la impunidad al liberar a los delincuentes –Nomás eso nos faltaba– El auditorio ni se inmutó. Los presentes son los que siempre oyen y conocen a Felipe. Horas después a través de los noticieros triples AAA y los metrosexuales que leen las noticias hicieron apologías ultras de las bufas de Calderón.

Si en verdad Felipe no quiere ser cómplice de todos estos reinos del desorden, que mucho tiene de culpa, porque conviven desde las esferas oficiales, empresariales, políticas y espirituales que empiece por meter en orden, es decir en hacer justicia cumpliendo con las obligaciones del Estado como son la propia seguridad social, alimentación, educación, justicia, la salud y un largo etcétera. Pobre “paisano” tan lejos del pueblo y tan cerca de los fariseos y yupis con cintura de ecuador terrestre, cuello blanco y trajes Boss, Armani o Zegna desnacionalizados y extranjerizantes.

¡In God we trust!

¡YA BASTA! Otra vez se oyó gritar al morocho michoacano y yo, frente al televisor me estremecí por segunda vez derramando mi taza de chocolate de metate casi hirviendo que un ratito antes me había llevado mi María Antonieta. La conchita remojada en la aromática infusión había caído al piso ¿y el chocolatito?, no puedo decirles donde me vino a caer porque siento harta pena. Sin embargo les comento que todavía camino como si me acabara de bajar del burro.

Oyendo, viendo y sin dejar pasar los sucesos recientes y actuales, pero sobre todo, sin dejar de pensar –“facultad casi siempre negada al pueblo por los “visionarios de Un Mundo Feliz para todos”– lo que nos han jodido, en el mal ejercicio los gobiernos pasados y presentes, lo seguirán haciendo si no los paramos. Me pregunto como millones de semejantes: ¿Cuantas veces habremos gritado en este País, México nuestro de cada día: ¡YA BASTA! de tanto descerebrado que lo ha des-gobernado desde que llegaron los dignos caballeros conquistadores y los píos hombres de Dios? Hasta hoy, haciendo un recuento de los costos, todos, que ha sufragado el pueblo para obtener un espacio constitucional como ciudadano-ciudadano, con derechos, obligaciones y no solamente como sujeto de uso electoral, resultó muy alto. Todavía seguimos sin sustancia política y sin esencia humana; no podemos decidir por nosotros mismos, alguien debe disponer por todos. Los ¡YA BASTA! del pueblo resultan como las llamadas a misa o las mentadas de madre: El que quiere les hace caso y el que no, pos no. Así; de ese tamaño.

Ese grito felipense atrincherado en el 0.56% de una supuesta diferencia electoral está perdido en el mar de estupideces y desvergüenzas. No hay capital humano, político y menos moral para exigirle a México lo que nunca hace; asociarse con la delincuencia, crimen organizado y bandidos de cuello blanco.

Veamos algunos ejemplos de lo mucho que sucede en las tramoyas del poder: El impolítico y soez Juan de Dios Castro Lozano; naftalínico y sebáceo Subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad de la “Procuraduría General de la Republica” (México) o Procurador General de la Republica (¡!) aparte de ignorante, desinformado y jactancioso en su cargo y a mayor abundamiento cuatro veces diputado federal y una vez senador de la República, legado del Prozac-tico Vicente Fox a Calderón; le correspondió junto con su gemelo Manuel Espino, organizar en la ciudad de Querétaro, Qro., la primera reunión de senadores y diputados electos para la alienación política y terapia conductiva contra el pueblo expresando, no, sin orgullo y satisfacción, los nuevos principios filosófico-políticos de Acción Nacional que matarían de vergüenza a Efraín González Luna, Manuel Gómez Morín y al mismísimo Luis Calderón Vega, padre de Felipe. Estas fueron, palabras más palabras menos las que expresó el venenífero Juan de Dios Castro Lozano: “Señoras y señores senadores y diputados; están reunidos aquí para hacerles saber que a partir de hoy deben olvidarse de todas las promesas que cada uno hizo en campaña, olvídense de los votantes y la sociedad, porque eso ya es pasado y vale madre, porque lo que hoy, y el tiempo que duren en su cargo, lo que debe importarles es lo que el Partido Acción Nacional y el licenciado Calderón les indiquen…”

Donde las dan las toman.

Al oír lo anterior un diputado electo por un Distrito michoacano, dueño de una dignidad non y un enorme respeto por los ciudadanos de su Distrito Electoral, le respondió que estaba hasta la chingada. A partir de ahí, este verdadero representante de su región, ha sido el único que ha votado en contra las fascistas iniciativas del partido y Calderón. Bien por él.

Siguiendo con la intención primera: son preocupantes, perturbadoras y hasta azarosas las reacciones gubernamentales frente a la guerra del señor que la declaró sin consultar a nadie que no fuera del grupo con el que se cobija. Dicen los expertos (no en semántica) que el a-b-c de las guerras, es que éstas se declaran previo consenso nacional para motivar el apoyo activo de la sociedad, sobre todo de las fuerzas políticas y financieras. También que para proclamar una guerra se necesita que exista unidad institucional, unidad y acuerdo social; pero esta vez, como otras en distintos asuntos de interés general, solo se ha tomado en cuentas a los 39 dueños de México, las fuerzas armadas, las beatonas trisexuadas de Televisa y TV Azteca, la prensa escrita sometida y el oligopolio del radio, y por seguro, encomendados a San Francisco Javier el santo español que le encantaba matar a salvajes impíos.

En este México de todos nuestros muchos dolores y escasas alegrías, los gobernantes actúan al revés. Más aún, la ruidosa declaratoria de guerra al crimen organizado que utilizó Calderón primeramente en Michoacán, más que otra cosa fue para legitimarse en Los Pinos, porque el 0.56% que le otorgó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sólo convenció a los suyos.

Si se tratara de discursos, llamados, anuncios televisivos, periodísticos y radiofónicos; fotos impactantes de los operativos y las reuniones del gabinete de seguridad nacional tutelado por el sinvergüenza de Camilo Mouriño, alias Iván El Fino, este asunto del narco ya se hubiera liquidado. Pero no.

La organización eficiente al estilo de las grandes corporaciones financieras que posee el narco, practicantes juramentados de “códigos de ética” estrictos al estilo de la mafia siciliana o los Yacuza japoneses, ha logrado, con las complicidades siempre de los poderes oficiales del estado, posesionarse de todo el territorio fronterizo y prácticamente del país entero. En el último año del gobierno corrupto e ignaro de Vicente Fox Quezada y dama de compañía, las ejecuciones en el país sumaron más 2 mil 220; en 2007 ya con Felipe pasaron de 2 mil 600 y en los primeros cinco meses de este 2008 van más de un millar.

Con gobernados y gobernantes no se comparten procesos unificadores en la mayoría de los temas más importantes del país. El gobierno y sus círculos internos, incluyendo las dirigencias camerales, son de bajo perfil. Es la imposición por el Bien Común. El humo que dispersa el gobierno mala leche a través de las televisoras y la enorme mayoría de la prensa comprometida, escrita y hablada, nacional y estatal a través de los “expertos en información” provocan que una gran parte del pueblo demore un poco el conocimiento de los verdaderos problemas nacionales, que cuando los hace suyos a través de su inteligencia natural; rechaza las versiones oficiales y oficiosas y decide por sí mismo.

Felipe quiere orden, unidad ciudadana, comprensión y apoyo; eso está requete bien. ¿Pero que ofrece Calderón a cambio? ¿Legalidad? ¿Cumplimiento de sus obligaciones constitucionales? ¿Cumplimiento de sus numerosas promesas de campaña? ¿Lavado de manos sucias? ¿Cárcel para los corruptos, sinvergüenzas y pillos como Carlos Romero de Champs, Patricio Patrón Laviada, Mario Marín Torres gober precioso, Emilio González Márquez, gober piadoso? ¿Podrá ajustar a las necesidades de una vida austera a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se fijan un insultante sueldo mensual de medio millón de pesos más compensaciones que suman otro tanto? ¿También hará lo propio con los consejeros del IFE? ¿Pagarán sus raterías Vicente Fox, Marta Sahagún y vástagos, Roberto Hernández Ramírez, Arturo Montiel, Roberto Madrazo, el Bibelot del hombre de Los Pinos, Camilo (Iván El Fino) Mouriño, Francisco (Pacorro) Gil Díaz? ¿Sergio Estrada Cagigal, ex–gobernador de Morelos? ¿También los ases de las finanzas con cargo al Fobaproa-Ipab? ¿Meterá al orden a los banqueros usureros? ¿Terminará con el cobro de intereses de hasta el 300% anual en Electra, Famsa, Wal Mart, Soriana, Aurrera y el de los bancos que llegan hasta el 160% mientras que a los ahorradores les pagan un máximo 14% al año? ¿Hará otro tanto con los tiburones especulativos de la bolsa de valores? ¿Pagarán debidamente sus impuestos los llamados 39 dueños de México y los de menor tamaño? ¿Castigarán a los bancos expendedores de tarjetas de crédito que a wuevo buscan que todo México acepte una para después dejarlos en la miseria o la cárcel? ¿Meterán al tambo de alta seguridad a los curas y empresarios pederastas? ¿Castigarán a los prelados cómplices de las infamias cometidas contra menores de edad? ¿A este tropel de lebrones los meterá el sistema judicial mexicano al bote para seguridad de todos? ¿Felipe se aventará otro ¡YA BASTA! en defensa del pueblo?

¡Pregunto!

¡Ah! lo del petróleo. Esa –¿Cómo diría?– impar y perfecta flama de amor redentor del paisano Calderón hacia “todo México”, (excepción de los 39 dueños del país y todos los mamones de la ubre pública), que nos concede, gracia aparte, para ponernos en movimiento en la órbita estacionaria de la riqueza profunda y paz social digna de Un Mundo Feliz; imagen y semejanza de los sajones.

Dijo don Agapito a Herculano; mira compadre, sin conocer el cielo, ¡que bonito es el infierno! Casi sin sentir nos metieron la idea de que Telmex, Ferrocarriles Nacionales, los Bancos, Fertimex, Conasupo, las carreteras de cuota, aeropuertos, compañías de aviación, Gas LP y natural, Tabacos Mexicanos, Café Mexicano, Ingenios azucareros, Tequileras y 1269 empresas más, que todas estaban quebradas y había necesidad de privatizarlas, –otra vez– para bien de todos nosotros (¿?).

Señoras y Señores mexicanos todos: Escuchen los que tengan oídos y los que no también: Los grande hombres del Sistema Político Mexicano durante los últimos 30 se han partido la madre por nosotros; su amado pueblo. “El bien común” “Democracia y Justicia Social” arquetipos del PAN y el PRI nos han atiborrado de satisfactores que ya nada envidiamos porque, con ellos, todo tenemos en demasía. Nos sobran también los Salinas de Gortari, Salinas Pliego, Lorenzo Sertvije, Alberto Bailleres, Jerónimo Arango, Emilio Azacárraga alias el tigrillo, Lorenzo Sambrano, María Asunción Aramburuzavala y caterva prestanombres.

Digamos por hoy ¡BASTA!

Si nos dejan, la próxima vez hablaremos del petróleo y los cochupos del gobierno que tiene las manos limpias.

Mientras tanto: ¡PEMEX NO SE PRIVATIZA!

viernes, 6 de junio de 2008

98. El festival cultural de tierra caliente.

Por J. Luis Rodriguez A.
Antecedentes
Principalmente el cine mexicano y algunos textos literarios de diversas épocas han difundido una imagen inexacta e injusta de los pobladores de la tierra caliente, a quienes se les endilga una personalidad bravucona, mediante la cual matan sin piedad ya que no estiman ni la vida propia, menos la de los demás, para ellos “la vida no vale nada”; se emborrachan a la menor provocación y son irresponsables, golpean a sus mujeres y a sus hijos; son analfabetos e ignorantes (el analfabetismo y la ignorancia no son sinónimos), tienen alegrías superficiales y son fiesteros por naturaleza.

De esta imagen se rescata lo de fiesteros por naturaleza, que no es inherente a los calentanos sino a los mexicanos por igual.

Un grupo de intelectuales, artistas y promotores culturales, tanto citadinos como campesinos de Michoacán y otras partes de la República han elaborado e iniciado un proyecto de investigación académica y popular que busca revitalizar y difundir las tradiciones de la tierra caliente, bajo el nombre genérico de Festival Cultural de la Tierra Caliente.

Qué es la tierra caliente
Se le llama así a una franja territorial que cruza los estados de Guerrero, Estado de México, Michoacán, Jalisco y, en menor medida, Colima y quizá hasta una porción de Nayarit. Quienes saben de estos asuntos de la calentura territorial dicen que basta con que en la plaza del lugar haya un árbol de tamarindo para sentirse en la tierra caliente.

En Michoacán comprende 20 municipios, algunos asentados en la región de la cuenca del Río Balsas, con epicentro en Huetamo, otros en la cuenca del Río Tepalcatepec –tributario del Balsas-, cuyo centro cultural es Apatzingán, y algunos más en el intermedio de dichas cuencas, cuyo balcón es Tacámbaro y su epicentro Turicato.

En los estados involucrados se advierte similitud en el comportamiento de sus pobladores, acostumbrados a climas elevados, con labores agrícolas fundamentales mediadas con la ganadería, alta incidencia de migración a los Estados Unidos, regiones que se debaten entre la pobreza ancestral y la riqueza que unos cuantos detentan por la explotación minera, la exportación frutícola y otras actividades, en las que está involucrado el narcotráfico y la corrupción de las autoridades.

No hay un grado de analfabetismo más alto que en otros territorios, aunque hay extrema pobreza en muchas poblaciones.

Meritoria de este territorio es la producción cultural, semejante en muchos aspectos.

La cultura tradicional
La cultura tradicional se produce en un contexto de integración. Aquí el hecho cultural es un todo que engloba manifestaciones que no pueden soslayarse. Junto al canto y la música va el baile, la poesía, la vestimenta, los elementos suntuarios que incluyen sombreros, huaraches, rebozos, pañuelos, fajas, colguijes, máscaras y otros adornos, la comida, la bebida, la religiosidad que engloba los bautizos, las bodas, los difuntos, las fiestas patronales, etc.

El músico, poeta y bailador tradicional es regularmente campesino, alfarero, albañil, arriero, artesano que agarra el instrumento musical el día de la fiesta y, sin ensayo previo, se reúne con los elementos del grupo para ir al festejo. Aprendieron la tocada y la cantada de los abuelos, de los padres, de los tíos o de los hermanos, es siempre una tradición familiar y algunos ya adquirieron el destino, o sea, habrán de dedicarse a la música, al baile, a la cantada o a la poesía de por vida y será su fuente de ingresos, para lo cual tendrán que vivir de las cantinas, los mercados, rancheando y puebleando para conseguir los centavos.

Muchos son compositores, pero la mayoría son intérpretes que poseen repertorios adquiridos por herencia familiar, mediante la sorprendente retención memorística, ya que casi todos son analfabetos y la mayoría no lee música escrita.

La tradición
Se cuenta que los misioneros de las distintas órdenes religiosas que llegaron a las tierras calientes –principalmente los agustinos- enseñaron a los naturales a tocar los instrumentos europeos y a cantar determinados aires de moda en la península, junto con alguna música religiosa, pues había prohibición de que los nativos cantasen en el templo.

La sorpresa de los monjes fue que aquellos indios aprendían con suma facilidad todo lo que se les enseñase y no eran ajenos a la producción artística, antes bien, algunos cronistas señalan lo depurado y maravilloso de las artes indígenas.

Pero también aprendieron de los soldados y de tantos pillos llegados de ultramar las canciones picarescas y las diversas maneras de pulsar los instrumentos musicales, algunos bailes considerados indecentes por los religiosos, así como diversas maneras de elaborar la poesía.

Una vez dado el criollismo y el mestizaje, se produjeron no sólo aires musicales y dancísticos propios, sino también elaboración de instrumentos parecidos a los europeos. Nace así una forma propia de cantar, tocar, bailar y hacer laudería que invadió los espacios de las fiestas religiosas. Los monjes, que impusieron su religión a toda costa, miraban con recelo aquellas expresiones de religiosidad fiestera que incluso llegaron a prohibir.

Simbiosis de lo propio y de lo ajeno, saco lleno con lo peninsular, lo africano y lo de las distintas etnias locales, la tradición muestra actualmente una rica diversidad que sociedades ignorantes han reducido a los espacios de las fiestas patronales, bautizos y casorios y a las cantinas.

Enfrentada a las modas, la cultura de la tierra caliente ha resentido su divulgación, se le tiene como producto del pasado y, por supuesto, no puede –ni quiere- competir con los ritmos musicales de actualidad, las modernas formas de bailar ni los propósitos de una modernización que desdeña el pasado.

Los jóvenes de las regiones calentanas tienen puestos los ojos en esas novedades y ven las tradiciones como “cosas de viejitos”, dan la espalda a su propia cultura y la educación pública tampoco contribuye a revalorar lo propio, mucho menos los medios de comunicación, que sólo vanaglorian lo comercial, lo que deja dinero.

Muchos artistas populares, poseedores de importantes repertorios de la cultura calentana, se van a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de trabajo, rompiéndose la cadena de información cultural que va de las personas mayores a los más jóvenes.

Se produce así un rompimiento con los valores tradicionales, que sucumben ante la avalancha de productos foráneos que la televisión y la radio promueven diariamente. Este injusto ocultamiento de la realidad, esta postergación de los propios valores, ha despertado el entusiasmo de investigadores, intelectuales y los mismos productores culturales para sensibilizar a las autoridades, para que garanticen los medios de subsistencia de la cultura propia, su revaloración y difusión.

El proyecto
Nace gracias a trabajos de investigación que ponen en primer plano la realidad de la tierra caliente, a la búsqueda de recursos para emprender acciones precisas de recuperación cultural y a la integración de fandangos para poner en contacto a niñas y niños, jóvenes, adultos y ancianos con la fiesta tradicional.

Apoyos de diversas instituciones han permitido que estas actividades se realicen cada vez mejor y con mayores alcances.

El Proyecto aglutina actividades que ya se han venido realizando desde hace muchos años y propone otras acciones que involucren a las autoridades, a la iniciativa privada, a las instituciones educativas y culturales y a los productores culturales.

No es la primera vez que se intenta una actividad aglutinadora, pero sí es la primera vez que se logra despertar el interés de gobernadores, presidentes municipales e instituciones que programen recursos para la recuperación de la tierra caliente.

En Michoacán se pretende hacer coincidir este proyecto con una propuesta gubernamental para el desarrollo de la tierra caliente. Casi siempre las acciones políticas no contemplan el rubro cultural, por eso han fracasado todos los proyectos de desarrollo calentano; lo único que se busca es la concientización de gobiernos y gobernados con un solo propósito y no, como equivocadamente creen algunas áreas de gobierno, que la cultura tiene que ver con bailecitos y la presentación de grupos musicales. Tiene que ver con eso y con todas las acciones humanas que se realicen en ese territorio.

La actualidad
El Festival Cultural de la Tierra Caliente se está desarrollando en varios sentidos, poniendo énfasis en este momento en el quehacer de la investigación. La tierra caliente ha sido ignorada en muchos aspectos; su flora y su fauna han sufrido descuidos irremediables, muchas especies no se podrán recuperar, pero otras que están en vías de extinción podrán sobrevivir si se logra la culturización (vale decir concientización) de las autoridades y las instituciones, para que suministren los recursos para dicha recuperación del entorno biológico.

Muchas partes de la tierra caliente sufren aridez, cercana a la desertificación que, para recuperarse, requieren no sólo inversiones económicas, sino un plan de tratamiento para este momento y para el futuro.

Diversos espacios calentanos presentan ruinas arqueológicas, la mayoría saqueadas y con alto grado de destrucción. La mayoría de esos sitios no han sido estudiados y guardan parte de la historia antigua de estas regiones. Su sistematización y estudio se requiere para armar el rompecabezas de la tierra caliente.

Se han publicado algunos libros en torno a la tierra caliente, pero no se han difundido, al igual que ensayos sueltos, muchos de ellos descansan en revistas de tiraje limitado o que se distribuyen sólo entre algunos especialistas. Se requiere un programa de ediciones y distribución de las mismas a nivel nacional e internacional.

Hacen falta directorios de artistas y productores culturales de la tierra caliente, así como un archivo de agrupaciones artísticas, culturales y sociales, de la misma manera que se requiere un estudio de los instrumentos que se producen en las diversas regiones, cuáles están en peligro de desaparecer y qué acciones deben realizarse para su preservación.

Se ha presentado un programa de creación y activación de talleres para la enseñanza de instrumentos tradicionales, el baile tradicional de las regiones calentanas, la poesía tradicional y la lírica propia de cada región; aún no se echa a andar ningún taller, por falta de las condiciones necesarias para su instalación y desarrollo.

Se están realizando festivales en distintas regiones, a los que se invita a agrupaciones musicales locales y otras que también interpretan la música calentana pero en regiones ajenas a la tierra caliente. Esos festivales o fandangos tienen como propósito revivir la tradición, poniendo en contacto con ella a generaciones de diversas edades.

Al mismo tiempo, se integran actividades académicas en cada festejo, con la finalidad de que se retomen temas específicos, se estudien y analicen las tradiciones para que la revaloración sea completa y se cuente con la evaluación de especialistas para echar a andar acciones precisas, sin tener que lamentar erogaciones ni actividades que no contribuyan al desarrollo propuesto.

También se está realizando el registro audiovisual de las diversas acciones, con el propósito de tener a la mano un elemento de evaluación que permita la autocrítica, pero de la misma manera contar con materiales que puedan transformarse en producciones discográficas, videográficas, literarias y de consulta.

Conclusiones
La tierra caliente es el paso natural hacia el mar, o del mar hacia las regiones templadas. Las carreteras que sirven de comunicación por lo regular son malas y se convierten en punta de lanza de una problemática que tiene que ver con el comercio, la exportación e importación de productos y el turismo.

Las bellezas naturales y la sorprendente cultura calentana son atractivos turísticos, pero más bien elementos culturales de gran valía que no han sido reconocidos por una mala política administrativa.

La producción agrícola busca constantemente novedosos modos de desarrollo, que no funcionan porque falta la participación del estado y la federación, que suelen carecer de una visión suministradora y, en lugar de apoyar los esfuerzos campesinos, pretenden instalar inversiones extranjeras con el señuelo de la reactivación económica, sin darse cuenta de la trampa, porque esas economías no se quedan en el país, siempre van al extranjero.

Artistas y productores culturales de la tierra caliente han sido relegados, no se les ha permitido ingresar al escenario nacional y mucho menos al internacional. Sin embargo, sus productos culturales y artísticos son de alta calidad y han deslumbrado a propios y extraños.

El Festival Cultural de la Tierra Caliente va de un lado a otro en esta franja, propiciando la expresión artística y consolidando la investigación cultural. Sus recursos económicos son pocos y los dosifica para cumplir con tareas precisas que permiten advertir el potencial de la región en todos los órdenes.

Un propósito fundamental de este Festival es propiciar mejores condiciones de vida para los habitantes de la tierra caliente, preservar su cultura y ponerla por encima de las modas veleidosas que impone la televisión, aprovechar los medios de comunicación para recuperar muestras de esa cultura y difundirlas nacional e internacionalmente, sistematizar el estudio de la tierra caliente y distribuir ampliamente los materiales que de ese estudio se obtengan.

La tierra caliente no es una región mejor o peor que otras regiones, tan sólo ha sido olvidada e injustamente postergado su potencial en el concierto del desarrollo de los estados. El Festival Cultural de la Tierra Caliente busca recuperar este territorio –con todo lo que representa- para que la fisonomía de los estados esté completa y no fragmentada como hasta ahora.

Música y Baile de la Tierra Caliente, A. C. es la organización que trabaja este proyecto y se puede contactar:
tamborita_mich@yahoo.com.mx
música_y_baile_tradicional@hotmail.com

martes, 3 de junio de 2008

97. SIETE VECES TIBET

Imagina que no existe el cielo
John Lenon


Para Elba, Gerardo, Humberto, Armando…
A la memoria de Joseph Renal


I
En el diseño de cartel hay una libertad insospechada. Quienes la han entrevisto saben que puede uno decir las cosas con aparente inocencia, pues en los signos echados a andar otro tiempo se ordena y va atando cabos en quien observa la obra. Este es el campo del cartel, una forma envidiable de hablar a la gente, incluso la que no ha nacido aún. Las herramientas son las de cualquier artista gráfico más una pizca de malicia. El arte del cartel surgió de esa malicia, de manos de los litógrafos europeos. Senefelder, al descubrir la piedra caliza, inventó la puerta de entrada al insondable mundo del cartel. En lo sucesivo todo sería anunciado en litografía, hasta llegar a lo que hemos llegado.

Si hay un artista gráfico sabedor de esto y más es Alejandro Delgado. Se le puede ver tomando café en el centro de la ciudad, como si nada pasara. Suele dar clases de artes visuales en cierto centro educativo y escribe en la prensa largos capítulos de lo que será un día la summa de la inconformidad perfectamente dilucidada. También hace carteles impecables. De eso hablaremos.

Según el Dalai Lama, el pueblo de Tíbet –sometido por la fuerza al poder de la China de Mao desde 1949- acaso no llegue a saber de las muestras de solidaridad internacional. Se han realizado innumerables protestas en todo el orbe, pidiendo su libertad. El sufrimiento de un pueblo es el de todos los pueblos. Mientras alguien sufra no podemos celebrar legítimamente alguna alegría, por lo que hacemos cada quien lo que sabemos útil para aliviarlo. El artista sabe que está tomando su libertad a nombre de los que no la tienen; su obra es invaluable por ello y ningún mercado puede poner precio a su actitud. Por su naturaleza, las artes han sido relegadas a prácticas ornamentales, operando una sutil segregación que las ubica en la tierra de nadie de las mercancías. La posesión ilusoria de una obra de arte proviene de ese trucaje. Las obras fueron creadas para acrecentar la inteligencia y sensibilidad de las personas. Resulta irrisorio, pues, que alguien pretenda detentar la propiedad sobre una obra, sea la Novena Sinfonía de Beethoven, los girasoles de Van Gogh, la Mona Lisa…


II

Entender el territorio común del espíritu artístico resulta incómodo para las mayorías, llevadas por la turbulencia de la cultura de masas. No obstante, dentro de esta cultura habitan los artistas, conviven con la pavorosa premisa de calla y come, como aparentes peones de un ajedrez invisible, a sabiendas de que la guerra es el corolario para todos. Nuestro entorno está diseñado como un campo de batalla, en el que las minorías se presuponen perdedoras; la supremacía de la ideología basa su integridad en la supresión de toda disidencia, cerrando así cualquier derivación hacia otros predios que no sean los de la especie de la obediencia y la usura. Pagamos por vivir, mas el artista paga además por animar la vida de todos, pues es inmensamente generoso y sabe que su trabajo no puede ser tasado, medido y pesado. La existencia del artista es marginal en una cultura refractaria a cualquier ejercicio de la imaginación, máxime si su obra resulta contestataria, ácrata, exigente, incomprensible; Alejandro Delgado es uno de ellos.


III

La vigencia del cartel asoma en esta serie de siete obras dedicadas a la lucha de Tíbet por su libertad. GIVE TIBET A CHANCE, ¿JUGARÍA FIDEL POR TÍBET?, CHINA SE ADIESTRA Y TIBET APRENDE A SER LIBRE, NO EXISTEN FLORES PARA CAMPEONES VERDADEROS, LIBEREN A TIBET DE TODA CLASE DE IMPERIALISMO, TIBET NECESITA LIBERTAD NO NEGOCIOS CHUECOS, son algunas cabezas de los siete carteles de formato apaisado que han empezado su viaje en Internet hacia los Juegos Olímpicos de Pekín (Beijín para los fanáticos). Nadie los encargó, nadie los pagará. El autor apela a la sensatez y la memoria histórica de cada quien, con todo lo que ello entraña de utópico. No son carteles para políticos, ni para vendernos nada. Son auténticos carteles, palabras que van creciendo conforme se leen. Su potencialidad radica en la concepción inteligente y no contribuye a incrementar la basura visual de nuestros días.

En el cartel el texto resulta aforístico, breve, sentencioso, sobre todo en el cartel político. Hablamos de la política como práctica de opinión y crítica, no de la política de los políticos, que es mierda (Jorge Juanes dixit). Es probable que el destinatario de estos carteles solamente exista en la mente del diseñador. Los mejores carteles aún no tienen un público, gravitan sobre multitudes de televidentes apolíticos; esperan el día en que las gentes dejen de mecer el ula-ula del embrutecimiento colectivo.


IV

Una novedad en el ámbito de la comunicación es el espectador virtual. En Internet navegan una infinitud de mensajes, escapados del control de los poderes fácticos; registros que de otro modo no existirían para nosotros. Hemos visto, por ejemplo, documentos que son generados en los rincones más inimaginables del mundo, obras que de otro modo quedarían confinadas al planeta underground de los iniciados, música, pintura, textos, reportajes, libros, cine… una galaxia de signos recuperados enteramente al alcance de un clic de mouse. Lo extraordinario se volvió accesible. Nuevos escenarios han aparecido, nuevos interlocutores, nuevos lenguajes, nuevos soportes han entrado a la llamada cotidianidad. Quizá estamos en un tiempo en el que la propiedad privada se va diluyendo, así como el huero placer que reporta; quizá hemos llegado al umbral de un paraíso apócrifo, en el que nuestras certezas serán sometidas a todos los idiomas y pensamientos, el edén del instante, el aquí-ahora de la información. Si así fuera vale la pena correr el riesgo y trepar. Es lo que hace Delgado al subir sus carteles bilingües a la Red, como botellas lanzadas al mar.

A los aros olímpicos les han brotado púas -como las alambradas de los Campos fascistas- y el código de barras (trade code) se transfigura en ballonetas donde ensartarlos. Metonimia visual, cambiamos el sentido del sinsentido a fin de revelar las intenciones últimas del imperio planetario de los negocios turbios (monkey busines). Alejandro alude a nuestro analfabetismo idiomático, forzándonos a leer el inglés necesario. ¡No se nos había ocurrido que el idioma fuera opresivo!
Julio Cortázar habla de dar una vuelta al guante.
Delgado argumenta que no todos somos parte de la mayoría. Habemos los que no dimos el servicio militar obligatorio, no representamos al país en ninguna gesta, no acudimos a misa, no votamos, no celebramos el aniversario de la ciudad, no llenamos el estadio, no seguimos a Peje alguno, vemos el cine sin coca-cola y palomitas, no tenemos salario, los que no entrenamos para la guerra, los menos… que parece que no estamos. Musil festejaría que hay personas pasando por imbéciles. De modo que entendemos a las otras minorías políticas: mujeres, homosexuales, transexuales, tragafuegos, mendigos del Portal, boleros, dibujantes, poetas, rateros, prostitutas, científicos, niños, niñas, ancianos, lisiados, enamorados, migrantes, alcohólicos, desempleados, neuróticos, donnadie, todos ellos judíos del mundo, pésimos clientes, exterminables, malditos, indeseables, sucios, malos y feos. Y hay otras minorías más allá de nuestras fronteras…

Los carteles de Alejandro evocan de alguna forma el trabajo de Joseph Renau, aquel diseñador catalán antifascista. Los ecos del ’68 en México, con los Black Panters levantando el puño, comparten el presente con el bonzo ardiendo (dos realidades que son la misma en tiempos y geografías distintas; historia del training del poder de los negocios). Fidel El-Estado-Soy-Yo ¡bateando con botas! por los Olímpicos. La Madonna siquieiriana, rara avis de la democracia, produce el humo suficiente para mostrar el nuevo símbolo Global de los Juegos del Consumidor.

V
Dice el budismo que nada es permanente. Pero se repite y es la reiteración lo insoportable, tanto como la permanencia. La opresión ejercida por China sobre Tíbet es insoportable. Es verdad que no es tiempo de teocracias, mas ¿no es el poder el Dios más insaciable, la droga más funesta, la religión más intolerante? Si hubiera una diferencia consistiría en que ahora la opresión es espectáculo, como la muerte en las series de televisión gringas, como los tsunamis en directo. La opresión vende y promete volverse el único signo permanente de la cultura global.

Distante del esteticismo típico del cartel, Alejandro manipula las fotografías de ese espectáculo, consciente de los efectos de una baja resolución, un color agresivo, un texto provocador. En su cartel del hombrecito de Tiananmen nadie ofrece flores a ese campeón. Si no terminamos de conmovernos con el bonzo en llamas China nos envía este joven estudiante ante las máquinas de exterminio todo terreno. Un individuo que desea ser aplastado, pulverizado, borrado del mapa. La imagen dio la vuelta al mundo… y nada. ¡The show must go on!
No habrá un ramillete, una ovación, un clamor; la mayoría quiere más, más, más, como en el Circo Romano, justamente. Oriente y Occidente se han hermanado en su empresa legitimadora. Y la transmiten a todos, para que no olvidemos. Cardenal, escribió que Somoza desfilaba en Managua para que el pueblo no olvide su odio. Cosas de la vida.

El colofón de la serie es la alusión a la paz. Lenon sonríe. Lenon pacifista, imaginador de una vida que seguimos imaginando, contra la que ningún poder puede ejercerse. Lenon fue acribillado. La V de la victoria nació en las entrañas del monstruo, durante las jornadas hippies de quema de cartillas del servicio militar, en Washington. Una horda de mugrosos querían parar el disparate de Viet-nam. Ahora es una oportunidad para Tíbet, el pueblo admirable que propone una forma de vida con alegría por el simple hecho de que la vida humana es preciada, difícil de obtener, fácil de perder. Mucho tenemos que aprender de la filosofía milenaria creada por el príncipe Sidharta: la compasión, el altruismo, la claridad de nuestra mente… que son las premisas que sirven de pretexto a los chinos de Mao para invadir su territorio. No hablemos del uranio del subsuelo.

Esta serie de siete carteles da fe de la salud de diseño de Alejandro Delgado, sin duda un artista que sabe decir lo que piensa, con un registro de calidad bastante escaso en estos rumbos, para mal de muchos que –con talento o sin él- han optado por el silencio inútil en estos días.


Miguel Carmona Virgen
Morelia, Michoacán. Mayo 18 de 2008.
miguelcarmonav@hotmail.com

lunes, 2 de junio de 2008

96. Laberintos y puentes

Por Alejandro Delgado


QUIEN MIRA DESDE LAS ESQUINAS
Notas sobre la poesía de Sergio J. Monreal
Sergio J. Monrreal (noviembre 2007), recibiendo uno de los premios de la revolucion mexicana que otorga la Casa cultural de Jiquilpan en noviembre 18 de cada año


Quien no busca la verdad,
No puede ver tampoco la belleza.
Andrei Tarkovski


Con la anterior parafrase, Sergio J. Monreal, nos abre a las páginas de su poemario Las Raíces del
Aire, que en estos días anda haciendo su aparición pública. El siguiente texto es, sobre todo, una exploración en mi, en mi transcurso de mi lectura del libro, buscando –como apunta Tarkovski-, la desplejante verdad que la lectura va encarvando en mi, sin otra pretensión, sin más recurso que lo que uno va siendo en el decurso. Así, nada más.

El viento, el aire, es el elemento necesario, el único que va cambiando ligero, sin el peso del tiempo y la estancia. He visto muchos hombres que por las tardes miran el viento en las esquinas de las calles subalternas de la ciudad. Ninguno de ellos sabe que he mirado su mirada perdida cual si esta extendiera raíces en el aire; ninguno se ha podido percatar que mi vista echa raíz en sus preguntas que el viento contesta en sortilegios de azar. De pronto me he quedado parado en esta esquina –uno más de esos hombres preguntando con la esperanza vahída-, leyendo versos en hojas que parecen sueltas, solo libres en su propio trashojar. Las Raíces del Aire empezaron por remontarme a un cuadro que pinté, a unos textos que escribí, años ha, que titulé: El Árbol con Alas. Era la visión que todavía ha anclado en mi, de lo que uno puede ser en el vivir, en esta inevitable búsqueda que dicen se suspende al morir. El cuadro más absurdo que has pintado me dijo quien, a pesar de su percepción, se lo llevó a su casa. El árbol crecía hacia las alturas, sus raíces crecían abajo, hacia lo profundo y eran una forma de follaje interior a la vez que crecientes cimientos; arriba, del follaje creciente entre el aire azul gradiente al púrpura de oscuro profundo, le crecían ramas al árbol y de esas extensiones crecían alas. El absurdo total, a quién se le ocurre que ese árbol pudiera volar, pero las alas como follaje jalaban al árbol a seguir creciendo y hacia arriba y hacia abajo el árbol alcanzaba a abarcar su posible pedazo de universo. Los hombres en las esquinas, como yo, siguen echando sus raíces al aire, escribiendo preguntas que flotan en el silencio. Solo el viento puede contestar la verdad absoluta.

Creo fue Joseph Conrad quien escribió que “la poesía es la verdad del silencio” –o alguna vez lo pensé y se lo endilgo al que se ha metido con las oscuridades del corazón-, porque en la lectura las Raíces del Aire se retuercen adentro, porque se vive más por dentro tanto como la muerte encuentra su prístina voz cuando se callan los latidos: Menos sangre que mi sombra / derrama a veces mi carne // Menos hambre que mi boca / tiene a veces mí fantasma // Menos que el próximo paso / dice en el polvo mi rastro. La ubicuidad de las raíces es emulada en el doble juego de la realidad, que es en cada uno de nosotros la alternancia de las dimensiones de lo que llamamos realidad, en la que hay días o minutos en que somos más sombra que carne, cuando nuestros fantasmas devoran más que nuestras bocas, fantasmas que terminan cenándose nuestros sueños para dejarnos encaramados pensando que nuestro rastro no será “polvo en el viento”. El poeta profundo nos traduce desde lo hondo de la condición humana, desde donde lo efímero es la verdadera y única condición de la desnudes, todo lo que puede producir la existencia ha resultado vestimenta perentoria, lo permanente se lleva consigo, en y dentro de la piel.

Pese al millón de estereotipos, me resulta inexplicable cómo mirar desde las esquinas se me volvió el más íntimo diálogo con el mundo. Uno echa raíces en las esquinas sin más esperanza que lo que pueda suceder. Acto seguido las calles se bifurcan sin final hasta constituir fuentes de enredaderas; uno va leyendo los textos de Monreal y estos cobran un tejido extraño, solo posible si uno adquiere alma de enredadera. En la ciudad las calles son los caminos, la ciudad es, como dice Monreal, una bestia, devora caminos imponiendo la dictadura de las calles. La ciudad, esta o cualquiera, aparece en el poemario como si este fuera su inextinguible territorio germinal. Aquí pienso que los hombres que miran desde las esquinas son las aves silenciadas entre la urdimbre de sus jaulas: Las ciudades, siendo sed / multiplican sus entrañas… // Las ciudades disimulan / del párpado la costura… // Tener ojos no coloca / encima de la ceguera / Sino apenas frente a ella. Algunos hombres en las esquinas son los artistas del mirar lo inaudito que se esconde en lo que pensamos los lugares más comunes, aquí el poeta, en una esquina transportable, se hunde en lo que quieren decirnos la calles, por las que se arrastran los paseos de las bodas y los manifestantes, y ahí descubre que el asfalto se teje con los postes y cables entre el firmamento y la tierra, entre el cielo y el infierno. La ciudad parece, para Monreal, un tejido ineludible de posibilidad, tejido cada vez más difícil de entender y vivir, tejido de imposible apuesta para citadinos y urbanizadores, tejido al fin que contiene y enreda. Los hombres en las esquinas son como las larvas a la piedra, como la oruga de Abraxas al vuelo, o las ratas asomándose por entre las cloacas.

Un hombre de esos quiere mirar las nubes pasando en el firmamento, pero lo que realmente ve es su mirada atrapada por los silenciosos cables de los que nos valemos para hacer ruido: Andan pelando de postes la calle / No más dolientes líneas verticales / tendiéndose la luz en ondas verticales / No más tercia de luna en rebanadas / ni dormitar de gorriones en fa. El poeta no entiende de códigos porque es pragmático del alma, el poeta que se ahonda en el alma de las cosas y en lo que de cosa puede tener un alma, hace acrisolar los significados para una nueva pregunta abandonada por las costumbres en las letras: encontrar vida en las geometrías y hastío en las fórmulas, por eso: Anda la calle engordando sus tripas / y esterilizándose la retina / Como si para matar una selva / fuera más que suficiente esconderlas / como si el caos otorgara su cifra / zurciéndole parches a la geometría. Algunos poetas le revuelcan las tripas a todo eso que se conoce como Estética y le encajan hermosas espinas a la poesía; nos invitan a acompañarnos a expropiar los lenguajes con los que podemos jugar a las escondidas y a encontrarnos juguetones a nuestras anchas, sin las viejas y sin las nuevas retóricas: Una extensión poblada de caminos / donde los suburbios broten y se extingan / al preciso compás de nuestros pasos / como robles de un día. El hombre sigue mirando desde su temporal esquina: ¿De dónde nace la piedra / que germina fortaleza / con la caída del alba? / ¿Cómo hace un muro / para servir de ventana?

Me he perdido en los capítulos del libro, cosa que unos consideran imperdonable. Pero, aunque respete el orden de los autores, para mi todo lo que dignamente es una obra de arte, debe poder ser desarmable; una obra que no contiene rompecabezas y laberintos, en la que sus fuerzas se tensan y se aprietan, sin conflictos ni quebrantos es no más que entretenimiento, juego de pasatiempo para quienes solo pueden esperar la muerte en vano. Poemarios constituidos capítulos: Usos Curativos del Fuego; La Estación de las Hogueras; Nuestra Sangre Común; Los Lugares Visibles; La Piel Vertical. Los toboganes pueden ser leídos en corte transversal. Soy, lo constato, un hombre más mirando desde las esquinas de la historia, donde el viento se dobla a mi gusto o con mi pesar: Empiezo a abrir los ojos / a beber infinito… // Empiezo a abrir la piel / a ensanchar el pulso sediento del azul… /…y al nombrarme ante el espejo /mi reflejo sabe a piedra / mi beso a marejada / y mi pulso a delirio de campanas doblando al amanecer. 256 páginas que se hojean: Una hoja cae / abriendo sobre el eje de sus goznes / las razones del viento de la tarde // ¿Qué sutil abyección / anima en niño afán / el gusto por sentir debajo nuestro / crujiendo a cada paso la hojarasca? Uno mismo es un juego con reglas que salen de quién sabe dónde. Hay mucha gente que lee la poesía como siguiendo el orden del instructivo; de la misma forma miran una película o escuchan la sinfonía. Se dice que un artista da un nuevo orden al caos, pero se omite que un lector es un orden que necesita caos y que en lo único en que los caos se parecen es en su búsqueda de un orden solitario; que solo es posible soportar el orden con la posibilidad del caos o encontrar la cuadratura del caos en ese orden solitario. He leído Las raíces del Aire en el orden del caos, sacándole la sección Áurea a la eternidad del tiempo, a contra punto de todo eso que dicen es la historia, sospechando por igual del pasado y del futuro: Quietamente incorporo / sobre la piel arisca del dragón de polvo / el tallo de un capullo de agua. La vida como el arte es así, entre más conocidos, más nos desconocemos.

Y luego jubilar la luz eléctrica / ese fácil resumen de parábola / que adelgaza los cuerpos hasta el filo / de cuanto con los ojos puede verse. La alusión imaginativa al fenómeno fisicoquímico de la aceleración molecular –relación ciencia, técnica, vida, por lo general eludida por la mayoría de los poetas-, no es gratuidad en la escritura de Sergio J. Monreal, que sabe que los recursos de la poesía se originan todos de la vida, más que de la literatura en sí, pero sabe acomodar los recursos de una y otra como magia más que como acervo intelectual; los mensajes de la memoria subconsciente son algunos de sus hallazgos guiados por la libertad, han ido más allá de Los Sueños de Mirmidón, develando sus secretos con la libertad del azar. Incluir imágenes que refieran a las ciencias o a las técnicas, de los objetos de nuestro uso y ambiente cotidiano en textos poéticos es, considerado en nuestros días sacrilegio a una fe ciega de sensibilidad por la exploración más abierta de nuestro acontecer; Sergio nos brinda pabilos de los haberes humanos por aquí y por allá, sin los ya típicos prejuicios a que nos ha llevado una supuesta profundidad de la literatura, que acepta lo científico solo en el terreno de la ciencia ficción. Nuestro autor hace caso omiso de esa cerrazón, mirando la vida en su más posible extensión, cerrándole la puerta a códigos estrechos de visión y abriéndonos los inauditos caminos de la imaginación, como llevándonos hacia las confidencias del mar.

Es inevitable, y en veces hasta placiente encontrarnos con la similaridad entre autores. Hay días que los hombres en las esquinas se encuentran cara a cara reconociéndose entre sí. No hay nadie –que yo sepa-, libre de apegos, influencias o disquisiciones para con otros. Pero el lugar vulgarmente común es someter a un autor a una suerte de valoración jerarquizando su obra de acuerdo a criterios manidos de comparación socialmente convencional. Si un poeta es comparado con otro de más prestigio eso es un fácil picaporte de la adulación, o la atrófica costumbre de agrupar autores por generación, cuan productos de la línea de ensamblaje histórico industrial. Nos han enseñado la historia de la literatura o la del arte como catálogos de consumición, antes que como memoria viva que nos auxilie al gozo y a la comprensión ampliada de la experiencia. Cada nuevo funeral, el espejo / vuelve a abrir su tapadera // Nacer supone más (bastante más) / que andar regando cascarones rotos / llenar gritos con luz y ojos con llanto. Quienes, como Sergio, han leído la apasionante obra de ramón Martínez Ocaranza, intuirán lo que refiero. Como uno de esos que miran desde las esquinas callejeras, encuentro una no muy perceptible hermandad de algunos textos de Monreal con los de Martínez Ocaranza en sus vivas indagaciones sobre la mortandad, los gritos y los espejos se han vuelto los testimonios malditos de lo inevitable, como lo es la muerte. “Llenar de gritos con luz y ojos con llanto”, de Monreal, me remite a “La luna da de gritos por los caballos de la muerte”, de Martínez Ocaranza, luego, ambos me llevan a “Llenar de ojos el llanto” de uno a quien no se le reconoce poeta: Jimi Hendrix. La vida es ya en sí la máxima coincidencia; los ríos de los poetas se encuentran y funden a las esperanzas del mar, son, en otra visión, raíces de lo que el aire toma su tiempo en contestar. Sergio va siendo muy él mismo porque va aprendiendo a hermanar. Los hombres en las esquinas miran también cómo los asfaltos son cenizas de mar.

De niño, la medida de mi mano / me la trazaba el sol al reflejarse / en un balde con agua // En el agua, mi mano perdió el tiempo / dibujando presencia / los contornos ausentes // Hoy, aquí, la medida de mi mano / se parece a la muerte // Sólo una cosa pido: que al morir / para colmar mi mano baste y sobre / el polvo de mi infancia. Asaltar la memoria con exabruptos de dolor y misterio va siendo para Monreal un acoso a la razón, que no existiría sin la búsqueda y la desazón: sus textos buscan perdigones en las piedras de río que a veces flotan sin razón aparente. Los adultos han ido olvidando el fascinante misterio de las piedras de río, que el poeta recupera sin denuesto de la razón. Así la lectura de Las raíces del Aire, un río lleno de esas piedras huella de lo que de inédito nos cuesta el vivir: Así aprendí // Cuando niño / los ventanales / apedreaban en silencio / la quietud de mis manos / y volar era cosa del ramaje / no del pájaro. Yo, en esta esquina no parezco volar leyendo sino volar buscando. Y me encuentro con el Sergio J. Monreal más que cotidiano, mirando también desde una esquina, viendo cómo pasa el viento entre las enredaderas de sueños que juegan a ser verdad.

No temas a tu sangre.
Veces hay que la espada
traspasa al corazón no por herirlo
sino por asomarse al otro lado.

Hasta que llega un día
donde es el corazón
quien traspasa a la espada.

Sergio J. Monreal
Las Raíces del Aire.
Poesía 1997 – 2007.
Secretaría de Cultura del Gobierno de Michoacán.
Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación.
Arte y Servicios Informativos.
La Cámara Oscura A.C.

alejandrox99@hotmail.com

domingo, 1 de junio de 2008

95. Boletín de MOTOCA

BOLETIN INFORMATIVO
Nº 2 MOTOCA Nº 2
Movimiento de Trabajadores Organizados de la Cultura y las Artes
Arte y cultura con dignidad fraternidad y compromiso social
MOTOCA numero 2. Junio 2008. Cienaga de Chapala. Michoacán, Jalisco y Colima, unificados en la cultura.


EDITORIAL

Parece ser que la constancia es mala madre de la irregularidad. Pero es a la inversa. Cuando existe la voluntad para realizar algo; por llegar a una meta, por cumplir un objetivo así se encuentre el camino para ello lleno de espinas o cualquier otra cosa como obstáculo para no llegar, es entonces que debe aparecer y entrar el tesón, la enjundia, la voluntad para lograrlo.

Las cosas importantes no son fáciles de lograr y se dan solo con la perseverancia, apoyada por la palabra mágica llamada voluntad.

Se dice que: “Paso a paso se llega a Roma”. Bueno pues que sea poco a poco, paso a paso, pero hombro con hombro, si se pretende llegar al objetivo en grupo.

El director

BOLETIN INFORMATIVO
MOTOCA
Dirección general
GL.Conrado
MOTOCA
, es un boletín informativo editado
por el Movimiento de Trabajadores Organizados
de la Cultura y las artes A.C.
Los artículos firmados son responsabilidad del autor
y no muestran necesariamente el criterio de la publicación.
Para publicidad dirigirse al correo_e:
cyndoy@hotmail.com
Correspondencia escrita a Portal 5 de Mayo Nº 50
CP. 59510, Jiquilpan Michoacán.
Cel: 3535397247.
Informes generales dirigirse a los correos_e:
glconrado@hotmail.com o
glconrado1@yahoo.com


EL PRESIDENTE MUNICIPAL DE SAHUAYO, APOYA A SU CASA CULTURAL CON AMPLIOS RECURSOS ECONOMICOS

El Dr. Alejandro Amezcua Sánchez, ha dicho si a la cultura de su comunidad, apoyando con amplio recurso económico (mas de medio millón de pesos anuales) a la casa cultural “Petrita Sahagún de Cortes”, Asociación Civil no gubernamental dirigida por la doctora Cynthia Doyle Peregrina, socia y tesorera del MOTOCA por lo que es motivo de regocijo para nosotros los que emprendimos este movimiento en pro de la cultura en Michoacán. Nosotros quisiéramos que todas las comunidades y casas de cultura de esta región cenagal nuestra, sus presidentes municipales tomaran ejemplo de estos munícipes que invierten en cultura como debe ser. Ojala tomen dicho ejemplo en beneficio de sus gentes y no solo hablen de la cultura con poses de

También felicitamos al presidente municipal de Yurécuaro Sergio Alcalá Herrera por su deci-dido apoyo para el desarrollo cultural de su comunidad aportando a su casa cultural mas de 40 mil pesos mensuales casi medio millón al año. Estos dos presidentes son muestra viva de que cuando se tiene voluntad política para apoyar la cultura de sus respectivas comuni-dades, se hace sin aspavientos, gritos y sombrerazos.
¡¡¡FELICIDADES SEÑORES PRESIDENTES DE SAHUAYO Y YURECUARO!!!