jueves, 4 de septiembre de 2008

150. EDUCACIÓN Y LECTURA


J. L. Rodríguez Ávalos.
Las iniciativas presidenciales para favorecer la lectura de libros no son algo nuevo.


Basta recordar el periodo de Álvaro Obregón cuando su encargado de la instrucción pública, José Vasconcelos, mandó imprimir miles de libros con temas clásicos para distribuirlos por las escuelas del país. Todavía hasta hace poco se podían conseguir libros de esos en librerías de viejo y tiendas departamentales.

El entusiasmo presidencial ha tenido como objetivo principal abatir el analfabetismo. El índice de analfabetas en México siempre ha sido alto, aunque algunos presidentes han exagerado al asegurar que el analfabetismo mexicano es bajísimo.

Cuando Hidalgo y Morelos combatían a los ejércitos realistas, el índice de alfabetización en México no llegaba al 10%, según estadísticas oficiales. Ni siquiera los peninsulares eran alfabetizados, muy pocos terratenientes sabían escribir y se aceptaba la costumbre de que la educación estaba en las órdenes religiosas exclusivamente.

El 26 de octubre de 1842, el presidente Antonio López de Santa Anna decreta que la educación sea obligatoria de los 7 a los 15 años, pero se confía la misma a la Compañía Lancasteriana.

Siempre ha habido iniciativas de la sociedad para resolver los problemas ingentes del país. Al parecer, el analfabetismo es un problema ingente. Por esa misma época, Vidal Alcocer funda la Sociedad de Beneficencia para la Educación y Amparo de la Niñez Desvalida. Alcocer había nacido el 28 de abril de 1801. Amparar a la niñez comienza con la educación, según las propuestas gubernamentales y privadas.

Será también en abril, el día 19 de 1861, cuando el presidente Benito Juárez emita la Ley de Instrucción Pública, estableciendo el laicismo en la educación.
José Vasconcelos, quien nació en Oaxaca el 27 de febrero de 1881, fue el primer secretario de educación en el país, de 1921 a 1924. Sin embargo, será hasta el 23 de enero de 1942 cuando se publique la primera Ley Federal de Educación.

Con ley y todo, el analfabetismo salía fortalecido de los embates oficiales para erradicarlo. El 21 de agosto de 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho inaugura la Campaña Nacional contra el Analfabetismo y, al mismo tiempo, promulgó una Ley de Emergencia, considerando que mientras el analfabetismo fuese tan lastimosamente alto (más del 50%) el país no podría alcanzar ningún tipo de desarrollo.

En ese entonces era secretario de educación Jaime Torres Bodet, lo fue de 1943 a 1946, quien fuese luego director general de la UNESCO.

Ya se comenzaba a hablar de un problema grave de la educación. Las universidades preparaban técnicos, científicos y humanistas a quienes se les exigía cumplir un papel definido en el desarrollo social. Se les capacitaba para ser eficaces en un campo del conocimiento, pero se descuidaban los demás campos del saber, del sentir y del razonar.
Las generaciones de “especialistas” comenzaron a mostrarse incapaces para resolver los problemas del mundo.

Cada persona juega un rol en el mundo, se supone que las generaciones que le precedieron dejaron un soporte de conocimientos y de sensaciones que permitirán a cada persona posesionarse del mundo y transformarlo.

Pero las universidades se encargan de quitar al individuo esa herencia, dándole sólo las herramientas para la inmediatez de su profesión.

A esa castración del conocimiento empírico, a esa lejanía de los intereses de la comunidad, se le comenzó a llamar “analfabetismo funcional”.

La UNESCO lo planteó como una incapacidad para advertir los signos del entorno. El individuo puede leer libros, pero escasamente entenderá lo que hay en ellos, salvo que se refieran a su especialidad.

Los analfabetos funcionales pueden ser brillantes profesionistas, alcanzar altos puestos empresariales o gubernamentales, pero tendrán una gran incapacidad para que su accionar sirva para el desarrollo de la sociedad. Les servirá tan solo para su propio beneficio, alcanzando quizá a quienes estén más cerca de ellos.

Las recomendaciones de la UNESCO y de otras agencias dedicadas a la educación pública, han sido en el sentido de propiciar una “educación integral”, una opción mediante la cual el educando será puesto más cerca de las acciones de la existencia que de las aulas.

La importancia de la vida académica no es lo que se le va a enseñar al alumnado, sino el hecho de adentrarse en las relaciones humanas y sociales; la escuela, la universidad, es un ensayo en pequeño de lo que diversos individuos pueden hacer para conocerse entre sí y el accionar dentro del grupo. Las personas más tímidas habrán de sufrir el embate de la mayoría, serán desplazados a menos que puedan vencer su timidez. En cambio, quienes tienen dotes para mandar pronto serán líderes entre el estudiantado.

Niñas y niños son crueles por naturaleza, ponen motes a quienes se dejan y habrán de molestarles constantemente; jóvenes estudiantes comienzan a estrenar sus sentimientos en la vida estudiantil, se enamoran, envidian, se encorajinan, odian y, al mismo tiempo, olvidan. Por regla general saldrán indemnes de los triunfos y las derrotas de la amistad, el compañerismo, la burla, el amor y el desamor, pero hay quienes guardan resentimientos y serán parte de su herencia universitaria cuando concluyan una carrera. Pero la vida en las aulas -que suele ser un cuarto de la vida de una persona que sobrepasa los 80 años- aunque puede determinar la personalidad del estudiantado, no le prepara para su vida social.

En efecto, la vida es lo que acontece fuera de las aulas, ya sean éstas de educación primaria, media o superior. ¿Cómo hacer para que las maestras, los maestros, pudiesen meter la vida dentro de las aulas?

En términos generales, en la escuela no se aprende que en el mundo deambulan personas buenas y malas, que uno mismo puede ser bueno o malo y que hay elección para ello.
Si en las carreras de jurisprudencia se enseña a la clase que se puede ser un abogado honesto o corrupto y las maneras de serlo o no, se podrá salir con capacidad para advertir las diferencias. El error es enseñar que no existe la corrupción en el Derecho.

Suele decirse que los libros enseñan, los maestros no.

En un país que odia los libros, el nuestro, hacer libros para abatir el analfabetismo es una torpeza.

En nuestra infancia, en la escuela nos enseñaron que los libros son aburridos, que la lectura de libros es odiosa. Se supone que el propósito de los programas escolares, a través del tiempo, ha sido despertar el interés por la lectura de libros. No se ha logrado. La falla no está en los libros. Quiero creer que tampoco en los programas.

Los maestros, por su parte, alegan que ellos tampoco son la falla. ¿Serán los educandos quienes fallan? No. ¿Las escuelas mal construidas? Pudiera ser, pero tampoco es la causa. Se acusa al sistema educativo de ser el causante de todo este mal. Quién sabe si sí. ¿Se podrá cambiar a todo un sistema educativo? Habría que ver si los administradores, directivos, empleados de confianza y de desconfianza, manuales, conserjes, sindicatos, grupos y maestros están dispuestos a cambiar. Porque ellos son el sistema.

Mientras tanto, el programa Hacia un país de lectores que emprendió el presidente Vicente Fox se dedica a publicar libros. Como dicen en el rancho: “¡Otra vez la burra al trigo!”
Quizá valdría la pena echar a andar un programa para que nosotros, quienes vivimos en México, aprendamos primero a leer.

Le lectura no está en los libros. Es decir, no solamente en los libros y, vista la situación de preparar estudiantes que odian la lectura, editar libros es la peor solución. Es tan sólo un programa para beneficiar a quienes imprimen, editan y distribuyen libros, bueno, a algunos nada más. Nos vendría mejor gastar –lo que fuera- en alfabetizar al presidente de la República y a su gabinete, para luego pensar en la alfabetización y realfabetización del país.
Un programa de lectura tiene que ver con otros asuntos, otras lecturas. Los libros no son la solución para el México actual. La lectura sí.

2001

domingo, 31 de agosto de 2008

149. MI CONCIENCIA ME OBLIGA...

(Nota del autor: Este breve documento lo envié a la comisión de cultura a finales del 2007 en la cual su servidor formaba parte. Ahora casi a once meses de haberlo enviado, con tristeza veo lejano el cambio a lo que en el documento expongo).

CULTURA EN MICHOACÁN
(Para la comisión de cultura)

Mtro. Conrado González Leyva.

Después de analizar detenidamente en el año 2005 el Plan de cultura 2005-2008 divulgado por la Secretaría de cultura del actual gobierno, en el paso del tiempo desde su divulgación a la fecha, observamos anomalías graves de orden programático-institucional, como es la planeación definida y clara para los varias líneas de acción del tan ambicioso plan de cultura convertido actualmente en agencia de colocaciones de empleo que no de trabajo organizado y que afecta a las distintas regiones que conforman nuestra geografía estatal, subestimando por ejemplo la acción de promoción al talento creativo-artístico michoacano en sus diferentes expresiones del arte en varios puntos del interior de la entidad, aparte de definiciones planeadas como debe ser. Se suma a ello la carencia de presupuesto a las líneas de acción de tan importante rublo social como es la cultura para el pueblo, sin que esta, sea elitista.

Por mencionar solo estas dos de las varias que se encuentran amorfas por falta de una planeación eficiente y puntual, causal de confusiones y desconciertos en la base trabajadora de la cultura en todo el estado.

Estas irregularidades orillaron a que muchos de nosotros que trabajamos en la cultura y las artes, tomásemos la determinación de organizarnos, fusionándonos en una asociación civil, jurídica y formalmente establecida que se llama MOTOCA; Movimiento de Trabajadores Organizados de la Cultura y las Artes, A.C., del que soy presidente dándole inicio primeramente en la región ciénaga de Chapala y parte del bajío, contando actualmente con trabajadores de 12 municipios incluyendo además a Morelia y algunos cercanos a la tierra caliente. Estamos permanentemente invitando a colegas del resto del estado para aglutinar a todas las regiones.

Propuesta para el candidato al gobierno de Michoacán, Mtro Leonel Godoy Rangel.

Considerar 2 ejes fundamentales en el rublo de la cultura:

A. Social.
B. Productivo.

Social:

1. Aceptar la diversidad cultural de la entidad, que conforman sus regiones en todas sus expresiones; arquitectónicas, artísticas, artesanales, culinarias, tradicionales e históricas que muestran su cultura.

2. Aceptar los derechos culturales de todas nuestras comunidades, que sustentan per se, sus derechos humanos.

3. Sustentar una educación y formación artística descentralizada, haciendo instituciones estatales regionales educativas-formativas, especializadas en las regiones que carecen de ello como son; la costa, tierra caliente, la ciénaga de Chapala y el suroccidente michoacano.

4. Desarrollar planes culturales, integrados a Polos Regionales de Desarrollo, previo estudio de campo, para integrarse en dichos polos el desarrollo humano en todo sentido. Con una estructura pragmática y no intelectualista de escritorio sino permitiendo la parte volitiva y también afectiva de los habitantes de cada región, para llevarla a la praxis, en cada comunidad regional del estado.

5. Atender desde luego, la diversidad cultural del contexto nacional e internacional pero dando prioridad a la entidad que es a la que debe atender en primer termino la instancia gubernamental estatal.

Productivo.

1. Fortalecer la madre de las células como es la regionalización bien definida en términos de productividad artística-cultural, haciendo corredores culturales regionales, provocando con ello trabajo al talento creativo en; las varias disciplinas artísticas, culinarias, artesanales, tradicionales e históricas que conforman la cultura de nuestros pueblos, todos, michoacanos.

2. Dar la oportunidad a las y los michoacanos artistas, de que vivan de y por su trabajo con un mínimo de dignidad en sus propios lugares de origen, región o en varios puntos del estado, promoviendo sus capacidades individuales, instalando y formando compañías residentes e itinerantes para ellos de teatro-danza-música, llevando y dando a conocer sus tradiciones en danza y música asi como la creación literaria y plástica michoacana a exposición y venta.

3. Para contrarrestar las anomalías existentes actualmente en la SECUM; Secretaría de Cultura de Michoacán, se propone hacer un solo proyecto visionado para un programa a 4 años de gobierno, dejando lo positivo del Plan de cultura 2005-2007. Las personas propuestas al desempeño cultural en dichos años, deben ser afines al rublo y trabajar organizados, con una metodología que sustente y refleje puntualmente al candidato un plan cultural apegado a la realidad existente, para que asi se lleve a cabo con miras al buen desarrollo social y productivo en esta área.

-Expresaba el extinto amigo, Efrén Capiz Villegas, el abogado de los jodidos como él mismo decia:- “…el arte que no tenga territorio, o territorio que no tenga arte, no tiene identidad”.


Jiquilpan Mich. Octubre 2007.