miércoles, 26 de noviembre de 2008

183. MONÓLOGO SHAKESPERIANO DE HAMLET.

El viernes 28 de noviembre se estrena a las 8 de la noche en el foro de la casa cultural de Jiquilpan el

MONÓLOGO SHAKESPERIANO DE HAMLET


Actuado por

ANTONIO JAIRO


Música original, video y fotografias del jiquilpense
IGNACIO MORENO NAVA (Ainur)
Con la colaboración de la joven poeta de Pajacuarán, PERLA REYES. H.

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Participación actoral y apoyo técnico
CYANIA CORTÉS
y
JULIETA FLORES

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Dirección
GL.CONRADO

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Promoción y coordinación:
MOTOCA
Movimiento de Trabajadores Organizados de la
Cultura y las Artes, A.C.
REGIÓN CIÉNAGA DE CHAPALA JALISCO-MICHOACÁN Y BAJIO

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Presentaciones:
29 de noviembre: Pajacuarán.
Zamora. (Suspendida, no se presenta por... causas ajenas y sorprendentes)
5 de diciembre: Cotija.
10 de diciembre: Sahuayo.
14 de diciembre: Yurécuaro.
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ENTRADA LIBRE EN TODAS LAS PLAZAS
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Invita
SECRETARÍA DE CULTURA DE MICHOACÁN

182. LOS MUERTOS QUE NO CUENTAN

La Muerte no es ningún acontecimiento de la vida. La Muerte no se vive.
Wittgenstein

Manuel Ramírez Zaragoza

La muerte de cualquier ser humano, en todas sus manifestaciones, siempre nos causará un dolor que según el vínculo cercano, íntimo, amistoso y permanente de su presencia nos lleva a un sentimiento de dolor intenso y profundo. Una muerte que nos modifica el rango de dolor es la muerte trágica, esa, la que se lleva todo en un instante. El dolor que se produce es un dolor súbito e inesperado, que nos encapsula emocionalmente hasta llegar a negar los hechos. Normalmente la pérdida de un ser querido puede generar un dolor tan grande para el doliente que es capaz de entrar en una especie de paranoia controversial, plañidera y conmemorativa que se adosa a una imperiosa necesidad de glorificación, y que tal vez el conmemorado nunca hizo nada por merecerla, quizás, solo morir trágicamente siendo el más cercano amigo del hombre de Los Pinos.

Juan Camilo Mouriño, el difunto secretario de gobernación, según los díceres el segundo hombre más poderoso del país, fue el muerto famoso del avionazo, porque los otros acompañantes y quienes estaban en las calles donde la nave se impactó, fueron simplemente muertos desconocidos e ignorados por el Estado. Todos los utilitarios oficiales y privados pusieron el grito en el cielo porque murió un hombre non según Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

Yo me pregunto ―respetando el dolor ajeno― si la ignorancia y la pobreza de una cultura personal y social frente a la muerte, que es nuestra herencia anticipada, es mayor, o tal vez, solo olvidada por convencionalismos artificiosos de una vida sobrada de todo. Mientras mejor se vive más se aleja de la necesidad ineludible y realidad natural de pensar en un hecho inmanente como es morir. Este México de nuestros dolores anejos y añejos es un conjunto de pueblos que nos une la misma actitud espiritual sobre el concepto de muerte, son los mismos pueblos del olvido oficialista, que para los estratos privilegiados del poder y el mando es tan solo tradición y folclor.

Ese dolor acrecentado por el sentido amor, la incultura, el hábito y olvido de quiénes somos, nos disipa el raciocinio para saber que el concepto de la muerte, como posibilidad existencial implica que no es un acontecimiento particular que se ubica en el inicio o en el final del ciclo de vida del hombre, sino que es una posibilidad siempre presente a la vida humana y de tal naturaleza que determina sus características principales. Seguramente que la muerte se convierte en un fundamento igualitario, con pompas o sin pompas fúnebres y falsos patrioterismos. La muerte es la NO posibilidad de lo posible del hombre y de la total forma del hombre, ya que toda posibilidad puede, como posibilidad: No ser. La muerte es un NO posible de cada una y de todas las posibilidades existenciales. La muerte es personal, individual, nadie puede morir por nadie a pesar de todas las circunstancias posibles.

La muerte es el destino de lo vivido. Es decir, la “amenaza constante” para las significaciones eternas en la que cree expresarse. La muerte puede considerarse como un deceso o como un hecho que tiene lugar en el orden de las cosas naturales, también en su relación específica con la existencia humana, puede ser un fin. El nacimiento es una contingencia y la muerte, en su momento, resulta un suceso impostergable independiente de las formas. Alguien debió expresarlo durante los discursos oficiales de duelo por el caído, no tanto por los otros caídos, transeúntes, automovilistas aplastados y quemados.

La trashumante parafernalia calderonista con su dolorosa pérdida del entrañable amigo y un etc., fueron actos oficiales de mucho relumbrón y elevados costos para el pueblo: ¿Honras fúnebres de héroe? ¿A título de qué sucesos nacionales y socialmente trascendentes se hicieron? El pueblo sabio como siempre, no registra un hecho semejante; por el contrario. ¿Acaso, un muerto vale más que todos los muertos de la tragedia? Por supuesto que para el primer ciudadano del país, su segundo de a bordo: ¡Sí! Siendo el amigo o hermano putativo de don Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el muerto fue merecedor del sofrito de ditirambos y homéricas églogas, salmos y responsorios en el campo número uno del dios de la guerra. Tambores, clarines y trompetas redoblan y tamborilean a toque de duelo. ¡Que viva la España Borbonesa, inquisitoria, rapaz y obscurantista! ¡Que viva la madre patria de la reconquista Latinoamericana! ¡Que vivan los héroes modernos del utilitarismo personal y tribal!

En comparativo, qué lejos quedaron el huésped de Los Pinos y su coro de un verdadero caudillo vasco-mexicano oriundo de Otano, Navarra de nombre Francisco Javier Mina, joven luchador en su patria contra el absolutismo español durante la ocupación napoleónica y el efímero reinado de José I, hermano del Corso, para terminar su ideal combatiendo a Fernando VII desde México. La campaña de Javier Mina fue, según la mayoría de los historiadores que se han ocupado de ella, uno de los episodios más brillantes de la lucha independentista para liberar a México del yugo español. Los restos de Javier Mina reposan actualmente en la Columna de la Independencia, en la ciudad de México junto a los del cura Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Mariano Matamoros, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria. De ese tamaño fue aquel joven emancipador español de 29 años de edad, fusilado por el absolutismo español de la Nueva España en el cerro de El Borrego en el Fuerte de los Remedios, Guanajuato.

En este nuestro México jodido y sufrido donde el abismo social y económico, por un lado no necesita avionazo para morir, más bien un poco más de olvido; y el otro México, donde las alturas no están medidas por el vuelo de la nave, sino por el poder político y económico donde epicúreamente las pedas púdicas y excesos báquicos con carísimos licores hacen crecer ese olvido que abona para un mayor número de muertes en el México del hambre y la miseria. Los suspiros de los viejos tiempos absolutistas, coloniales e imperiales soplan por doquier…

Señoras y señores…: -Dijo don Felipe de Jesús Calderón Hinojoza- “Hoy nos hemos reunido para rendir un sentido homenaje al licenciado Juan Camilo Mouriño Terrazo, Secretario de Gobernación, así como a sus destacados y leales colaboradores que perdieron la vida al caer el avión en el que viajaban el pasado 4 de noviembre…” Don Felipe mirando un horizonte que no había parecía quebrarse, insuflaba las mejillas y exhalaba fuerte para retomar nervio y figura y evitar el doblamiento que podía, según, llevarlo a quebrarse: “me doblo, pero…” como gustaba decirlo a cada momento político de campaña. -Continúa con la soflama-“Juan Camilo era, entre otras muchas cosas, un hombre concentrado en sacar adelante las tareas que se le encomendaban. Los logros(…) en la Secretaría de Gobernación están a la vista(…) La suya es una pérdida muy significativa para el Estado mexicano. Su disciplina, su carácter y su profundo patriotismo fueron claves para que, en tan sólo dos años, el Gobierno Federal pusiera a México en la ruta de grandes transformaciones dirigidas a construir el bienestar de los mexicanos de hoy y del mañana”. (¿?)*

La sanación en salud: “Fue objeto de críticas y víctima de calumnias. Sin embargo, “puedo asegurar” que fue un hombre franco y honesto con una extraordinaria capacidad para resolver problemas(…) encontraba siempre los medios para lograrlo(…) se concentraba en su trabajo, resolviendo los problemas a través del análisis, la estrategia y el diálogo. No sólo impulsó reformas de fondo, sino que condujo atinadamente al Gabinete de Seguridad. (¿Cuan cierto es que saldría de la SG en las próximas semanas?)*

Por si algo faltaba, dice don Felipe de Jesús; “Con el doloroso fallecimiento de Juan Camilo, nuestro país ha perdido a un gran hombre, inteligente, leal, comprometido con sus ideales y apasionado de México; un hombre honesto y trabajador. (Una encuesta hecha por la revista de análisis político antes de suceso indica que el 97% de los encuestados dudaron de la honestidad del difunto Mouriño)*

“Ese es el país con el que soñó Juan Camilo Mouriño y sus colaboradores. Ese es el país que seguiremos construyendo paso a paso, todos los días en mi Gobierno(…)” Amen.

*Son acotaciones mías.