miércoles, 28 de enero de 2009

823. PRESENCIA y EXPRESIÓN (4), de GL. Conrad




Domingo, 21 de noviembre 2010
Desde Jacona,
Michoacán.
México.

Recientemente, escuché a una mujer cantar paloma negra a través de un video que me envió por mail mi apreciado amigo desde la juventud, el Licenciado en letras Carlos Méndez Trujillo, colaborador esporádico de este tenepal de CACCINI.

Ella, la cantante, es nativa de Michoacán, de la zona cañera de Los Reyes, se llama Araceli Collado y ya ha conquistado varios pueblos del vecino país de  Estados Unidos donde radica, concretamente en el Estado de California en el que, después de penosas caminatas dentro del exuberante mundo del arte en el quehacer del canto, y habiendo pasado por las penurias y sinsabores que el medio presenta sin distinción alguna, triunfa y su público le aplaude cariñosamente.  


 A ver si algún día la vemos y la conocen por acá en estos lares michoacanos de la zona cañera  que la vio nacer.




Foto 1


Foto 2



Foto 3

Foto 4

Enhorabuena Araceli; palomanegra el tenepal de CACCINI te desea todo el éxito del mundo.


200. DEL BLOG LOS BOLONAUTAS 84 (27/01/09

NOTA:
Transcribo tal y como está publicado en el blog LOS BOLONAUTAS Nº 84 del apreciado, recordado y querido amigo artista de altos vuelos, Arcadio Acevedo Martinez, zamorano de origen, y como él dice; chiapaneco por corazón. Me sorprendieron dos fotos que presenta en el blog, la de mi persona sobre una escalera y que si efectivamente, si mal no recuerdo fue en un teatrito de Uruapan y si dirigiendo una obra pero no recuerdo cual de las cerca de cincuenta o mas que he dirigido desde el DF a principios de los 60s y en otras partes del pais, pero la mayoría de ellas, han sido en Zamora. La otra foto es la de él que está en la radio zamorana muy orondo y feliz en su trabajo tal y como fue en su epoca juvenil. ¿De donde tomaste esas fotos Arcadio?
*************************
JUGANDO A LAS CARTAS CON L@S AMIG@S
En el extremo derecho, foto actual, Conrado González, dramaturgo, actor, el más grande director de teatro que ha tenido Zamora
****
Del bolonauta a Conrado
*
Apreciado, añorado y admiradísimo amigo: Te cuento: Hace unos días, regresó de Zamora mi hermano Carlos. Además de una exquisita variedad de dulces, me trajo un viejo ejemplar del Semanario Guía (30 de enero de 2005) . En el suplemento cultural del mismo, Las Ventanas, el bien recordado Víctor Manuel Ortiz escribe un artículo titulado Los excéntricos (La nave de los locos), en el que alude al padre Alfonso Verduzco en su calidad de incansable promotor cultural; a tus enseñanzas teatrales y magníficas puestas en escena; al talento cinematográfico innato de Jorge Romero, entre otras destacadas personas de aquella bella época jurásica.
*
También hace una generosa crítica de El Postigo, un libelo de mi autoría, publicado a instancias del Pato, otro de mis íconos juveniles. Su publicación me costó infinidad de puteadas y anatemas, cuyas secuelas aún arrastro.
*
A raíz de esa lectura, grata excursión al pasado, me propuse ubicar y establecer contacto con el Pato. No lo he conseguido. Pero, andando en esos menesteres, tropecé con tu blog de extraño pero eufónico nombre: Tenepal de Caccini.
*
No miré, bebí con fruición las fotos de la estupenda biblioteca de Jiquilpan, de las actividades de MOTOCA. Me alegra profundamente comprobar que estás cosechando el respeto, el reconocimiento (y la paga justa, espero) por tu testarudo afán -en temporada de lluvias y en el estío; a la hora de quemar cuetes y a la de recoger las varas- de ser lo que tu espíritu te demandaba ser.
*
Se me anegaron de música los oídos nomás de ver a unas chicas en clase de danza. Deduzco que la bella Martha, tu compañera, es parte del proyecto. De ser así, mi alegría es doble (copeteada, diría Fox).
*
Posdata: ¿Qué sabes de Carlos Méndez? Envíame, por favor, el email del Pato. A propósito de recuerdos y añoranzas, anexo a éste una ilustración (Los pies de Chiapas) y un texto míos. Me agradaría que los subieras a tu blog. Sería mi manera de volverme a incorporar, de algún modo, a la vieja palomilla, fantasmagórica, distante, dispersa y tan próxima a mis querencias.
*
Arcadio Acevedo
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Enero 14 de 2009
************************
José luis Nuño (actor) y Marta Vera, ballerina excepcional, maestra de danza, esposa de Conrado
***
LA RESPUESTA
*
Arcadio:
Agradezco la dirección y la fotografía que me enviaste. Ya vi tu blog Los Bolonautas, y me di cuenta que no has abandonado la agudeza crítica que siempre has tenido. Te felicito.
*
Y, bueno, según contestas a una lectora llamada Yolanda sobre el empleo que te quitaron, sé, porque te conocí en tu tierra, la levítica Zamora, allá en tu juventud, que tu criterio, talento y libertad de expresión jamás te los quitará nadie.
*
Esto último, tú lo sabes muy bien, vale más que mil empleos, porque no es igual emplearse que trabajar, y tú has sabido trabajar siempre ante truenos y tempestades. Va pues mi dirección: Abasolo 34 Sur. Colonia Centro. CP.59800 Jacona, Michoacán. El lunes te envío el libro. Gracias por lo que pusiste en tu blog sobre el homenaje inmerecido a mi persona. Un abrazo fraterno.
*
Conrado González
*********************************** Conrado, a principios de los años setenta, atento al ensayo de la obra
***
LA TERCERA EN CONCORDIA
*
Guaposo: Te ves hermoso con esos audifonotes y concentrado en tu oficio. Se ve que era y es lo que te hace feliz. Gracias por mandármela, y las de tus cuadernos también. ¿Te has puesto en comunicación con ellos? Me imagino que algo se removió por alguna esquina de TU baúl de recuerdos.
*
Las cosas por su peso caen y bien dicen que sólo el tiempo da o no la razón. Ya ves, antes se avergonzaban de ti y ahora te reconocen a todas luces. Es la falta de.... valor, muy común en éstos y aquellos tiempos. Es como los periodistas entre comillas que no se atreven a criticar al gober en turno pero apenas –a penas- se va, se vuelven críticos a ultranza de su ejercicio... en fin... De todas formas... ¿por qué no colgar el texto en Los Bolonautas?
*
( …) Oye amore, te he soñado casi todas las noches, bien chido. Ayer estuvo todo bien cachondoso. Te quiero mucho ¿lo sabías? me encanta que me escribas no dejes de hacerlo aunque vea tus mails un mes después…
*
Paulina
*
(…)PD.- En el otro email me decías que me mandabas foto de “N” pero creo se te olvidó adjuntarla.
*
PD 2.- Besoooos
**********************
1968. Cabina de la XEGT de Zamora, Michoacán. El "guaposo", hoy achacoso, infructuoso, perezoso pero, en lo que cabe (y en lo que no también), gozoso.
***
EL TEXTO DE MARRAS
LOS EXCÉNTRICOS(LA NAVE DE LOS LOCOS)
***
Este barco me hacía pensar en la Nave de Los Locos del Bosco; nave de locos que se desprendía, ahora, de una ribera que no podía situar en parte alguna…
Alejo Carpentier (los pasos perdidos)
*
La ciudad fenomenológica tendrá así el carácter fragmentario,escenográfico y complejo, suma densa de piezas que laexperiencia y el tiempo han ido destilando.Iñaki Ábalos (La buena vida, visita guiada a las casa de la modernidad)
*
No quedaron muchos testimonios, y menos escritos, de las actitudes individuales, vistas como “excéntricas” y, eventualmente “contestatarias”, entre 1945 y 1975. Por ello, me parece un documento muy valioso el redactado por Arcadio Acevedo, trabajado como una pequeña novela, casi un diario de vida en la ciudad, y que se llamó El Postigo. En mi opinión, es uno de los textos más agudos, y de mejor calidad literaria, que se han escrito sobre Zamora. Cuenta lo que dice, cuenta lo que cuenta, pero también el tono, el lenguaje, la adjetivación, la atmósfera que logra recrear.
*
Arcadio fue visto, hasta donde recuerdo, como irreverente, anárquico y amargado. Lo ayudó mucho don Pancho Elizalde, para tener trabajo, durante un tiempo, como locutor, pero también para la edición furtiva de El Postigo. El libro está dedicado, casi a escondidas, al viejo. En carta que me escribió don Pancho, un noviembre del 2000, respondiendo a mi pregunta sobre Arcadio, me contó: “Yo lo hice locutor en cierta forma. Fue hijo del violinista Arcadio Acevedo (1), locutor iniciador conmigo de la XEGT. Arcadio Le dio órdenes a Toño Servín para que no le pusieran al folletito (de El Postigo) el pie de imprenta.
*
Fíjate en la dedicatoria y, aunque dice: al maestro no me menciona, como tampoco menciona la fecha de publicación, que le editó Servín, como ya dije. Arcadio siempre ha sido un peregrino y te lo vas a encontrar cualquier día, lo mismo en camino que en vereda. El librito lo hicimos casi a escondidillas”. Don Pancho escribió la presentación del libro, que aparece en las solapas, pero sólo firma con sus iniciales F.E.G.
*
Para dar una idea de la urbarquitectura de la ciudad que, sin proponérselo explícitamente, describe Arcadio en El Postigo, donde no sólo habla de los edificios, sino de los actores discurriendo por ella, de una cierta manera de habitarla, de comportamientos y actitudes, de un espíritu del lugar en ese tiempo, transcribo un fragmento de su texto:
*
Amanece…
En la pequeña ciudad de casa blancas, garzas acurrucadas, los buitres van a misa. Se desprenden de las paredes, del piso, de los rincones del aire, de la nada. Son gotas negras del llanto anterior. Son buitres y van a misa.
*
Pululan con las alas trespeleques. Discurren con los pellejos untados en la prótesis del alma, en la cara. Los buitres van a misa arrastrando por el pavimento su fatal desesperanza. Trozos de castigo heredado, maniquíes de la culpa original, los buitres –cachorritos de serpiente, cacharritos- van. A misa, porque sus padres fueron, porque sus nietos no irán, porque si no fueran… ¿quién pondría a tiempo el reloj apocalíptico? A misa, porque les es más fácil refugiarse en la apacible neutralidad del templo; porque ahí quedan a salvo de la pedrea feroz de la existencia; porque la fe inoculada no les permite contagiarse de Dios más allá de los límites del sagrario. “Te rogamos, señor, por las almas de Enriqueta y josefina que perdieron la virginidad jugando a las cartas.Apiádate, Jesús, de Crispín el tendero, que dicen que dijo que los curas son unos…Por la salvación, te pedimos, de Aniceto, que tiene cinco mujeres y no mantiene a ninguna.Por los hijos de Consuelo: vagos, rebeldes, mariguanos, hocicones, prietos, con camisas de señorita.Por tus méritos, Señor, y los nuestros, ten piedad. Amén”.Los buitres salen de misa disputando a picotazos las aureolas, con los senos caídos repletos de medallas, con la absolución enredada en las barbas del rebozo, hecha bolas. Salen ebrios de santidad, tumefactos de pureza.Los buitres salen de misa y se derriten por ahí, dando tumbos, intentando alzar el vuelo, sin fortuna”.
*
Arcadio acabó yéndose de la ciudad. Cuestión de sobrevivencia. Su libro no fue reeditado. Lo conoció muy poca gente. El retrato social que hace en él se mantuvo invariable, al menos hasta 1975.
*
Victor Manuel Ortiz
Arquitecto, investigador del Colegio de Michoacán
**********************
OTRA UNA PARA CONRADO
*
Conrado: Saludos trepidantes, sísmicos abrazos (a últimas fechas le ha cogido a esta tierra exótica, explosiva, una tembladera digna de mención, de ahí los calificativos).
*
Sobre todo ahora, inmerso en la senectud hasta las rodillas, árido y simple por naturaleza, me he vuelto llorón. Y salado, sápido a causa de las lágrimas. Me he tornado blando, quebradizo bajo el chipi-chipi de las remembranzas.
*
El martes temprano, a las fauces mismas de mi madriguera llegó un mensajero a traerme “Teatro y… vida. Vida y… teatro”, el libro. Por tratarse de una obra tuya, a quien tanto quiero y admiro; porque contiene (lo sabía a través de tu blog) hojarasca, frutos, esencias, espinas y algodones de mi propia vida, lo tomé con el cuidado, el júbilo –y el temor, por supuesto- con que se sostiene a un recién nacido entre los brazos.
*
Salvo tus introitos y la nota preliminar de José Carlos Méndez, nada he leído todavía. No he podido avanzar. No he querido. Se me ha quedado el corazón ensartado en el rimero de imágenes; caminando hacia atrás con los pies de las fotos. Poseen esas fotografías, para mí, silencios tan sonoros, tan contundentes…
*
A punta de miradas, he sostenido largas conversaciones con ellas y ellos, los actores de una vida con los que, de una u otra forma, me tocó compartir tablas, cargar tablas, crucificar y ser crucificado en las tablas de la cotidianidad:
*
Rafa Rodríguez, mi maestro de preparatoria, de sereno temperamento (percibo el humo de sus delicados sin filtro y su voz grave, a tono con su ineludible saco). Rogelio García, locutor destacado de la época, a quien, en la soberbia de mis pininos radiofónios (XEGT) soñaba con superar.
*
Gabriela Torres, mi Natalie Wood (diocesana, digamos), la musa al alcance de mis piropos nunca pronunciados. El que de los mocetones, contemporáneos míos -¡hijos de la… posguerra!- diga que no jineteó nubes e invirtió insomnios soñando en la belleza voluptuosa de Gaby, miente con toda seguridad. La miro, la estoy mirando cuatro décadas después embelesado, y aún conserva la virtud de hacerme brotar retoños verdes en las pupilas.
*
Pepe Méndez, físico, químico y matemático de antología, juraban sus amigos y discípulos. Yo, que sufría vértigos con las tablas de multiplicar, no entendía cómo un hombre de apariencia normal, podía alimentar con vulgares dígitos sus sueños.
*
Si la memoria no me pone (también) los cuernos, una de las divas zamoranas era Alma Topete. Tuve el privilegio de “alternar” con ella en La Tinaja de Pirandello (1966-67, consta en tu libro). No recuerdo ni de chiripa una sola línea de mis parlamentos. A la distancia, no sé si mi personaje era mudo, o me quedé sin habla impresionado por el dominio escénico de la dama. De ti y de Rafa Rodríguez, piedras angulares del reparto, ni hablar. Ustedes eran estrellas de otra galaxia junto mí, frustrado aprendiz de luciérnaga. Pero como Rafa y tú no usaban faldas…
*
De divas, hablando, si omitiéramos los nombres de Cristiña Nuño, Queta Valdéz, Lupita Jiménez, el arte dramático en Zamora sería un adefesio invertebrado y no el magnífico corcel que, pese a todos los pesares, no obstante la atención intermitente de las autoridades, gracias a tu perruna terquedad y a la de Alfonso Verduzco, es.
*
¡Ah, las divas!, hoy más que nunca vivas en el sitio que debería ocupar mi cerebro; eternamente jóvenes, talentosas y bellas en mi corazón.¨
*
Me quedo con mares de palabras, gratitudes y homenajes que mencionar. Pero no deseo abrumarte. Gracias, de nuevo, Conrado, por abrirme con tu libro una ventana que asoma al paisaje familiar, al indeleble huerto doméstico donde nuestra sangre continúa floreciendo. Ramificándose, sin pedirnos permiso ni perdón, por fortuna.
*
Amistosamente:
Arcadio Acevedo
*
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
23 de enero de 2009
*
Posdata: Contacté, a las volandas, a José Carlos Méndez. Me dijo que escribe para GUÍA. Desde ese tarde me anda mordiendo los calcañares la idea de, por citar lo primero que se me ocurre, crear un encarte en el semanario del pater Sahagún, de ocho páginas para empezar, con colaboraciones (columnas, artículos, poemas, cuentos, fotografías, caricaturas, ilustraciones, pinturas, etcétera) de los distantes cercanos, es decir, los chongueros en el exilio. A lo mejor es chicle y pega…
**************************

lunes, 26 de enero de 2009

199. ES LA HORA...


Por: Arcadio Acevedo
DESDE TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS

Valeria: Aún en las primeras horas del imberbe 2009, malaconsejado por el espíritu monárquico y chocarrero del champán (nunca en mi perruna existencia había buceado en él), me dio por discutir con mis amigos sobre temas espinosos, inasibles para la limitada comprensión humana: Dios, eternidad, creación, amor. Y muerte.

Tendida a los pies de la loma, la ciudad parecía una playa de lentejuelas. Un motín de alegres luminiscencias, si lo desean así, poetas. Un tumulto de bachas si así lo prefieren, jóvenes quemadores.

En mi turno, acepté mi fe en Dios, pero en un Dios muy individual, no apegado a los cánones tradicionales que nos infunde la religión católica, única que a trompicones profesé algunos años de mi vida.

Tampoco se ciñe a los dogmas orientales de la divinidad. Es la mía una fe cortada a mi talla espiritual, a la medida de mi materia gris. No a mi conveniencia.

El Dios en el que creo y al que le lanzo besos de gratitud y choros íntimos cotidianos, el Dios que me ha visto mojar los pantalones ante la proximidad del precipicio, el que me canta epitafios de cuna, aleluyas en otoño a través de mis hijos, el que se acuesta conmigo metido en formas de mujer joven, no porta el uniforme de ningún equipo conocido.

Mi Dios no es un ente sino una energía creadora original. En ella tuvo inicio lo finito, y lo que ha de perdurar cuando las palabras se hayan extinguido sobre la faz del universo. Cuando la luz del verbo no ilumine el revés ni el envés de nuestro asombro infantil. Cuando no haya bocas que disparen las palabras como aerolitos. Cuando no haya inteligencias que las pronuncien. Cuando no haya oídos que puedan escucharlas.

Les confié, Valeria, que después de los cincuenta años el pensamiento de la muerte se me ha vuelto cotidiano. Es, en invierno, la taza de chocolate donde sopeo el pan diario de mis dudas, es la taza de café aguado donde ahogo mis turuletes (1), mis caballitos asustados por la incertidumbre.

Y no soy fatalista, no. Simplemente me estoy esforzando por tratar de asimilar en un plazo perentorio, con humildad, sin que el terror a la nada me convierta en nada antes de tiempo, mi realidad.

Según noticia escuchada ayer, les comentaba a mis amigos, el promedio de vida del mexicano es de 72 años para el varón y 75 para la hembra. Si pudiese agotar el promedio máximo –cosa improbable, tomando en cuenta la vida desordenada que he llevado- tendría una expectativa de once años, puesto que ando en los sesenta.

Ahora bien: Once años en condiciones de salud física y mental llevaderas, como hasta ahora, no serían una cantidad despreciable de jornadas para seguirlas derrochando. Pero uno nunca sabe cuándo la vida ha de pasarnos la factura. También ignora si deberá pagar en abonos o al contado. De un solo golpe. Nada sabe uno del monto de los intereses.

Apreciada la panorámica desde ese mirador, nos embiste la certeza de que el tiempo apremia, de que ha llegado la hora de empezar a hacer nuestro chumul (2), de empezar a ordenar nuestros tiliches, de jerarquizar nuestros afectos, nuestros amores, nuestras pasiones. De aprovechar el saldo.


Es la hora de lanzar la tarraya a despecho del clima, del sol o de la luna, de las mareas. A estas alturas del océano, de charal para arriba todo es pesca mayor. Es la hora de arrancarle las cadenas al niño, al monstruo, al idiota, al pavo real, a la chachalaca, al mercader, al idealista, al animal, al macho, al alacrán, a la tórtola, al halcón, al cura, al padrote, al santo, a la víbora, a la virgen santísima, a la madre, al ángel, al homosexual, a la puta, al asesino, al justo, al cabrón, al prevaricador, al travestido, al egoísta, al honesto, al mentiroso, al eunuco, al noble, al traidor, al casto, al fornicador, al púdico, al cobarde, al desvergonzado y al guerrillero, al méndigo y al mendigo, a los profetas y a los demonios que llevamos dentro.

Es la hora de salir a la plaza pública desnudos, con el pudor arremangado en los tobillos, y extender el corazón al firmamento como un paraguas invertido, y alargar las manos con las palmas vueltas hacia arriba, para que ni una gota de esta maravillosa vida que nos cala, lloviendo a jicarazos, se derrame.

Se trata de animarnos a gritar: Gracias, Dios, por darme un papel en el misterioso teatro de la vida.

(1) Pan típico popular
(2) Chumul, en Chiapas: envoltorio de ropa.