sábado, 16 de mayo de 2009

268. ACLARACIÓN A UN ANÓNIMO

Aclaración a lector que envió un anónimo respecto a la entrada 244 en la que se nombra a Loret de Mola.

Estimado lector anónimo, la redacción del tenepal le aclara lo siguiente:

1. En ninguna de las líneas de la entrada 244 se expresa que la persona con los apellidos Loret de Mola sea el padre del señor Carlos Loret de Mola comunicolo de televisa. Lo que dice textualmente el autor de la entrada, es: -No se si nuestro amigo Rafael, sea el padre o pariente del actual joven locutor del noticiero de televisa que lleva el mismo nombre y apellidos de nuestro amigo yucateco- En todo caso una equivocación de redacción si se encuentra y es “…lleva el mismo nombre”, que evidentemente no coincide pues uno es Rafael y otro es Carlos aunque los apellidos son los mismos.

2. También expresamos que: No existe ninguna pretensión de parte del autor en confundir a alguien, ni maldad (por si esa es la intención de usted en su oración expuesta en su correo), extraña, al hacer una simple semblanza. Esta aclaración es pertinente por lo de: De allí que la confusión pretendida sea bastante extraña. El autor de la entrega 244, no pretende absolutamente nada con que el señor Carlos Loret de Mola sea o no, hijo o pariente del mencionado Rafael Loret de Mola. En este país hay muchos homónimos y solo fue un cuestionamiento dudoso para si mismo. Que bueno que usted nos hace saber a través de su panegírico quien es el señor Rafael Loret de Mola padre de Carlos.

3. Finalmente estimado lector anónimo, si usted desea se publique su comentario al respecto solo ponga su nombre y con todo gusto la redacción lo publica. No publicamos comentarios anónimos.

Gracias por leer el tenepal y por su comentario. Atentamente, LA REDACCIÓN.

jueves, 14 de mayo de 2009

267. BREVES DE 15diario

México,D. F., a 21 de marzo de 2009.


Teresa Vicencio Alvarez
Instituto Nacional de Bellas Artes
Directora


La libertad de expresión y la lucha contra la censura y autocensura, tiene un largo recorrido en la historia contemporánea de México, como lo muestra uno de los personajes que Diego Rivera pintó centralmente junto con Benito Juárez en el mural Un domingo en la Alameda, que se exhibe en el museo Mural Diego Rivera.
Ese personaje es Ignacio Ramírez Calzada El Nigromante, destacado político libertario de la Reforma, diputado constituyente de 1857, periodista, poeta, pintor y abogado defensor de los derechos de los indios. En 1844, muy jóven aún, escribió en su famosa disertación en la academia de Letrán: “No hay dios; los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos”, una frase evolucionista digna de la selección natural propuesta por Charles Darwin en su libro El Origen de las Especies publicado en 1859.
El ateísmo manifiesto de El Nigromante fue sujeto de censura aún en 1948, cuando Diego Rivera pintó en el mural un papiro sostenido por El Nigromante con la frase “Dios no existe”, y no lo quiso remover, por lo cual fue tapiado durante 9 años en el Hotel del Prado. Dicen que cuando inauguraron el mural, el cura encargado de bendecirlo se negó a hacerlo al ver la frase pintada en el mural, llamaron a Diego el artista, y contestó: pues entonces que lo maldiga. En el temblor de 1985, el Hotel del Prado fue destruido, excepto el famoso mural, hasta ser colocado en su actual sede, pero borroneada la frase original y sustituida por la frase presente, sin que se haya podido documentar que Diego Rivera lo haya hecho en un acto obligado de autocensura.
El Nigromante fue un destacado libre pensador respetado, como lo muestran sus radicales propuestas al Congreso Mexicano, que están vigentes hoy más que nunca (tomadas del libro Ignacio Ramírez, El Nigromante. Memorias prohibidas, Editorial Planeta, 2009, escrito por Emilio Arellano con documentos de la familia del destacado liberal, que fueron resguardados por 100 años):
- “Todo individuo o persona sin excepción gozará de los derechos y obligaciones, garantías y beneficios que otorga la Carta Magna sin limitación o excepción alguna, corresponderá a los poderes de la Unión vigilar su exacta observancia y aplicación, incluyéndose al Presidente de la República, so pena de destitución por el Congreso”.
- “El Presidente de la República es otro empleado de la Unión. Nada más que esta designación se realiza por elección popular. El presidente deberá observar, cumplir y pregonar, con el ejemplo propio, el estricto cumplimiento de la Constitución…Por lo cual…el pueblo mexicano debe tener formas y procedimientos concretos para remover, en casos determinados en la Constitución Política al Presidente de la República si, como cualquier empleado de gobierno o particular, carece de la capacidad profesional o mental con que se ofertó al pueblo mexicano…”
- También planteó acabar con la funesta relación Iglesia-Estado, rescatando el matrimonio civil, los cementerios y el registro, pues “ todo hombre, mujer o niño debe y tiene derecho a creer libremente en lo que más desee, en la religión que considere conveniente. El Ministerio del Interior deberá regular las prácticas y ritos religiosos en templos y no en la vía pública, evitando sectas y credos que lesionen la conciencia y el sano desarrollo mental del pueblo mexicano.
- Propuso que los púlpitos de las iglesias no son tribunas legislativas del partido conservador (antecedente del PAN), por lo que debe abstenerse de intervenir en asuntos laicos, so pena de que el gobierno mexicano inicie acciones legales en contra de los responsables.
Se le deben las garantías de autonomía de los municipios, uno de los cuales lleva su nombre en el norte de Durango.
Asimismo, fundó el Instituto Literario de Toluca, con becas para los indios, entre los que estaba Ignacio Manuel Altamirano.
Durante la invasión de Maximiliano, viajó a California y al triunfo del gobierno de Benito Juárez fue electo ministro de la Suprema Corte de Justicia y ministro de Instrucción y Promoción, donde logró importantes reformas educativas y económicas.
Se opuso a la reelección de Juárez y apoyó a Porfirio Díaz por su declaración anti-reeleccionista. Murió en la pobreza siendo ministro de la Suprema Corte en el primer gobierno de Díaz.
Por sus ideas fue perseguido, prisionero político y excomulgado por el Vaticano. Finalmente, el entonces Arzobispo Primado de México, Clemente de Jesús Murguía comentó sobre la Constitución de 1857, que separó la Iglesia del Estado acabando con la religión de estado y provocó que los conservadores y el clero declararan la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa: “La nueva Constitución que llegó a mis manos me ha causado horror y gran aflicción, por lo que sentí la necesidad de amonestar a los fieles para que no presten juramento a esa Carta Magna ya que pueden convertirse en reos de gran pecado”.

En resumen, los miembros de la Gran Unión de Libre Pensadores -GULP- consideramos que es necesario reivindicar tanto al pensador Ignacio Ramírez El Nigromante, como al pintor que lo homenajeó en su mural, Diego Rivera, y con ello pedir la restitución de la frase original del famoso mural como un acto de libertad de expresión y de dignidad libertaria de las que somos herederos.

lunes, 11 de mayo de 2009

266. EL CHIRRIS QUE QUEDÓ

De: Arcadio Acevedo aarcadiom@yahoo.com.mx
Enviado: domingo, 10 de mayo de 2009 07:32:19 p.m.
Para: conrado gonzález glconrado@hotmail.com

Saludos
Con las prisas, me olvidé.
Si decides publicar en tu afamado blog un fragmento de El Postigo, me gustaría que lo ilustraras con el pedazo de vieja foto que te envío. Le tengo especial afecto porque me la tomaste en tu Foto Studio Arts, a principios de los setenta.
Salud.
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CORREO PARA VÍCTOR ORTÍZ CON COPIA PARA CONRADO Y PALOMILLA PLÁSTICA

Admirado Vico:
Saludos con cubreboca y a prudente distancia. Besos, nunca los hemos estilado entre tú y yo, por fortuna. Como te prometí, permíteme contarte la “Breve historia de un libro facilito: El Postigo”.

Ocurrido mi Waterloo “literario”, aunado al sentimental (aún no acababa de acomodar mis tiliches matrimoniales cuando me mandaron a ver si ya había desovado la puerca), tras un año de andar causando lástimas y cometiendo tropelías, en 1971 me contrataron como locutor en la XELG, “La Grande”, de León, Guanajuato.

Enfermizamente tímido, sin amigos, frecuentaba una apartada y poco concurrida cafetería. Ahí, aconsejado por la nostalgia de mi ciudad, de mis personas queridas, me dio por tumbarle las puntas, limarle las asperezas, podarle capítulos a El Postigo original, que tan ingratos recuerdos me había dejado. Era mi manera de fumar la pipa de la paz

A juicio mío, terminada la labor, logré mejorar la redacción y el estilo. Pero el libelo ganó en virulencia. Decidí sepultarlo definitivamente. En 1973, vine a Chiapas. Veintidós años después, conversando en una velada bohemia con Héctor Cortés, prolífico escritor, amigo mío, salió a cuento mi temprano y amargo romance con la literatura vernácula. Me pidió le llevara el manuscrito a su oficina al siguiente día. Le dejé la versión “despuntada y maquillada”. El libro fue publicado en septiembre de 1995, por el Colegio de Bachilleres de Chiapas.

Si no se duermen antes, o se cambian de universo, les mandaré el texto completo en dos entregas más. Ojalá lo lean, aunque sea a manera de autoflagelo:


Aviso inoportuno


No había premeditado publicar este libelo. Lo escribí porque, aún adolescente, tuve tiempo de sobra y el coraje indispensable. La escritura ha sido, desde siempre, el peine conque me saco los piojos de la inconformidad. Sin embargo, el pasquín ha salido a la calle en dos ocasiones, incluida ésta.

Mi cómplice y azuzador en la edición primera se llama Alfonso Verduzco. Ensayando humildad opuse una débil resistencia al proyecto: “Por más que le busco no hallo mérito literario ninguno”, alegué. “Yo tampoco. El perro está muy flaco para mastín... pero tiene rabia”, contestó.

De Alfonso verduzco retengo pocos detalles: trabajó de obrero hacia los años sesenta en Francia, es creador y miembro activo del Club Cultural Artístico Zamorano en Michoacán. Con sus recias facciones y casi dos metros de altura alborotaba a la mujerada y a uno que otro macho dubitativo. Es un cura alivianado y alivianador.

La aparición del panfleto en el seno –en los dos- de un pueblo pequeño, pío, ultra conservador, tuvo los efectos de una granada explosiva. Las malas lenguas, y las buenas por descontado, me acusaron de comunista (a mí, cuya lectura más colorada había sido La Caperucita), mariguano, loco y amargado. Algunos padres de familia prohibieron a sus retoños alternar conmigo. Mi madre, católica de cepa, confesó públicamente sentirse avergonzada de su segundo vástago.

Ese impensado debut como “escritor” significó para mí, muchacho de veinte años, una experiencia imborrable y, por qué omitirlo, traumática. Creo que, a consecuencia de ello, me nacieron brasas en los pies. Treinta años de adioses ha granizado hasta la fecha.

Accedí a resucitar El Postigo, copia infiel del original (suprimí algunos capítulos por parecerme cursis en exceso) con un solo y definido propósito: ayudar a alguien –ayudarme- a preservar la espuma en el hocico.



A la tierra que mi corazón eligió
para alear con ella sus cenizas



I


Escribo. Escribo idioteces, sinsentidos, tarántulas y amarguras con tinta añil. Escribo chupamirtos, nubes altas y payasos con lápiz. Con crayón escribo tu vientre. Escribo amanecer con la mugre de mis uñas.

Siempre he querido creer que estas manos, mis manos, son manos de escribidor. Magnífico. Pero algún jijo me atiborró de borra la cabeza. Mi cerebro es, pues, un embutido de borra vil. Lástima.

Escribo cuentos cortos, diluvios, gatos largos, bramidos en pantuflas, lunas tísicas, recuerdos con lombrices. Cambio la esfera que respira en la oquedad de mi atmósfera por la punta de un cuchillo bordado en la funda de mi almohada.

Las ideas de mi cerebro son geniales pero les gusta arroparse, encaramarse dentro. Ideas cobardes, revueltas con serrín, niéganse a destilar por mi pluma. Ideas vampiros mis ideas. Lástima.

Escribo bosquejos de fantasmas, pecados de cartón, espermas subrepticios, penes como algodones de azúcar por la pena, coitos sobre hojuelas de urbanidad.


II


Escribo frente a la foto de mamá, frente al cinturón de papá reptando por los muros. Escribo violines de Villafontana, escribo con el fondo musical de la orquesta y coros de Ray Connif:

Te besé
y llevo dentro tu aliento
-pedazo de tu alma-
su esencia
tu alma entera.
Por eso
cuando te vayas
-si te vas-
tendrás que soportar
la inútil y agobiante carga
de dos cuerpos vacíos.
Yo me quedaré esperando
tu regreso
-si regresas-
En compañía de dos almas:
La que te robé
en aquel beso y la mía.

Escribo novia con los ojos aguados y el corazón hecho una sopa hirviendo en gratitudes. Escribo WC. Cambio el bombón que me palpita en mitad del cuerpo por un puño de sal, o por un puñetazo, o por un buche de vinagre.

Escribo con la lengua, con el soplete de mis fosas nasales, con la lupa de mis ojos, con el buril de mi temperamento romo, con percusiones de vísceras.

Escribo. Tiro las palabras y las pincho, las ensarto, las diseco en papel, sin previa autopsia, como caen: acostadas, insaboras, verticales, en cuclillas, vivas muertas, insalobres, hijasdeputa.

Escribo en las paredes, en las telarañas púberes de las vaginas, en mi madre, en la tuya, en las sábanas inmaculadas, en el tímpano de la noche, en el caparazón de los quelonios, en las plumas caudales de los buitres y en las costuras del terror que me embiste.

Escribo bien o mal, no importa Escribo para escribir, para leerme nunca porque sé desde mañana el epílogo de mi texto. Escribo para no asfixiarme de aspirar únicamente.


III

Cuando la vida alza una pata y orina la punta de mis zapatos, escupo hoyos negros y catástrofes siderales. Me revelo en prosa o en verso me rebelo. Me encabrito en broza o en mastuerzo.

Siempre que me prendo a las tetas de los sueños escribo. Cuando mis felinos oníricos se largan a copular por las cúpulas de los templos, cuando amenaza la brizna de luciérnagas, escribo. Desde nato, me he venido viniendo en letras diario.

Ahorita, orita mismo, les ruego humildemente a los murciélagos, inquilinos alados, salados, de mis intersticios, atestiguar, sin apachurrar los párpados, la erupción de un mástil de dieciocho años y algunas excrecencias escépticas de envergadura.


IV

Dicaroa tiene los ojos negros de buey. Tiene los ojos grandes, mansos, idiotas en su color y en su expresión. Los tiene llorones, suplicantes.

Dicaroa tiene el pelo oscuro y ralo, las orejas gachas y las uñas negras también. Dicaroa no tiene dientes ni casa ni amigos ni vergüenza ni perro que le ladre.

Dicaroa es un pobre tipo desvencijado. Su padre... ¡sabe dios! Su madre, una golfa roñosa como él, flaca y, dicen, perennemente embarazada de un silencio que se resiste a parir.

Dicaroa, sufre, faltaba más. Es un pero al que ha tratado la vida como a cualquier gente. Es un perro filósofo, resignado: “Males de humanos, consuelo de perros,”, piensa y piensa bien.

Dicaroa pasea su estampa intelectualoide por las tripas de su ciudad; suya porque la recorre toda todos los días. Dicaroa me gusta, me cae bien porque se parece tanto a su amo.

Dicaroa es mi perro.


V

Los vecinos de mi pueblo lo conocen, lo aman. Viejos, jóvenes y niños lo saludan chasqueando los dedos, chocando las palmas, con los labios estirados y un patín en el océano. Lo miman, pues. No te quiere quien no te hiere.

Los vecinos de mi pueblo son como las jacarandas floridas de querencia:
Aman la tierra que violan y calcinan.
Aman las aves de corral y las gaviotas que abaten.
Aman las flores aplastadas entre las páginas de los libros.
Aman el horizonte que culmina en las faldas de los cerros.
Aman las fantasías al alcance del tirador.
Aman el arco iris si nace y muere en el patio trasero de la casa.
Aman las pasiones que se peen quedito.
Aman la inflexibilidad de las matemáticas y la puntualidad de la muerte.
Aman la rebeldía que pide perdón por eructar.
Aman, sobre todo, el postigo de la puerta ajena.

Si querés chisme completo, picá aquí:
http://elpostigo2009.blogspot.com/
http://domigo7.blogspot.com/
http://lunamaril.blogspot.com/
http://misletrasvencidas.blogspot.com/

265. AUGUSTO BOAL

Correo de: Arnulfo Martinez
Para: GL.Conrado y verios mas.

Hola:
Si le echas un lente al blog http://elcarrodehenoac.blogspot.com puede ser que encuentres algo interesante. Te invito a verlo y te agardesco de ante mano.

Mi maestro Conrado, si puedes publicar lo de Boal en tu blog te lo agradecería. Adjunto te mando el archivo.

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Lo que pudo ser una conversación sobre Augusto Boal en el Refugio del Juglar


Autor: Arnulfo Martínez

Pudo haber sido una buena charla con amigos en derredor de la figura y obra del recientemente fallecido Augusto Boal. Creador teatral brasileño que de manera suave, pero decidida, contribuyó con sus aportaciones teóricas al desarrollo del teatro en Latinoamérica, durante las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta. Principalmente cuando muchos de sus escritos fueron traducidos al castellano.

Si bien, es conocida su labor desde mediados de la década de los años cincuenta cuando es nombrado director del Teatro Arena de Sao Paulo, para esta charla jamás llevada acabo, hablamos de su principal aportación entre otras muchas que es el Teatro del Oprimido obra que esta dividida en dos grandes bloques denominados: primera parte, “teoría y práctica” y; la segunda parte, “ejercicios para actores y no actores”. Tomo en consideración para las notas pertinentes la primera edición en México de 1980, de la editorial Nueva Imagen. Los títulos: Teatro del Oprimido 1 y Teatro del Oprimido 2. Serie el Arte de la Sociedad, a cargo de Néstor García Canclini y traducción de Graciela Schmilchuk.

Pero es conveniente, antes que otra cosa, hacer un breve bosquejo del contexto en el cual se da la obra del maestro Augusto Boal.

El siglo XX se puede dividir en muchos fragmentos, dependiendo del país, de las transiciones sociales, de las aparatosas caídas de la bolsa, de los cambios científicos o artísticos, pero principalmente, en dos grandes bloques escenificados por las dos conflagraciones mundiales durante la primera mitad del mismo: la Primera y la Segunda guerras mundiales. Momentos de grandes cambios en lo territorial, tanto como en lo político y en lo social. Si bien estos sucesos acontecieron en tierras europeas, el primero. El segundo se amplió al África, Asia central tanto como a las naciones del Pacifico oriental. Sin embrago Latinoamérica vivió de otro modo la persistencia de la presión que en el globo produjeron los cambios originados por los dos grandes conflictos armados. Las evidencias palpables fueron las constantes migraciones, las asonadas y golpes de estado que se sucedieron en los países de Centro y Sudamérica. México por su parte, gracias al choque armado que vivió entre los años 1910 a 1929, y posteriormente al férreo control ejercido por el Partido Revolucionario Institucional, en muchos sentidos, logro salvar y hasta aprovechar estos escollos y coyunturas favorablemente. Que sin embrago, durante el segundo lustro de los años sesenta y el primero de la década de los setenta, produjo un movimiento masivo de reacomodo social que hoy mismo aún se recuerda con infausta nostalgia.

Si bien la primera de estas grandes guerra propició un reacomodo territorial y por supuesto, político de Europa, y el advenimiento de la potencia económica de los Estados Unidos de América; verdadero ganador a través de la usura que les produjo los muchos empréstitos otorgados a las naciones desfiguradas por el colapso de la guerra. La desaparición del imperio Prusiano y el fortalecimiento de la Unión Soviética que apenas unos años atrás había saltado a través de Revolución Bolchevique montándose sobre la vieja monarquía zarista. Este fortalecimiento de la nación de las barras y las estrellas permitió el desarrollo activo y ejecutivo de políticas restrictivas sobre las ya de por si repúblicas bananeras de Centro y Sudamérica. Al igual que en México durante los hechos lamentables de la llamada Decena Trágica, donde perdieran la vida el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez, y llegara al poder el general Victoriano Huerta, el embajador norteamericano jugó un papel clave en la conspiración. Así mismo, el poder de Washington se manifestó permanentemente durante todo el siglo XX en la activa participación de sus embajadores detrás de casi cualquier desastre social y político en los distintos países latinoamericanos y el resto del orbe.

La Segunda gran guerra configuró un nuevo mapa del mundo. La aparición de armas de destrucción masiva como jamás se había pensado antes. Y la división en dos grandes hegemonías que se manifestaban en lo ideológico, económico y por supuesto en lo político. Por una parte los norteamericanos con su visión del libre mercado. Y por la otra, el totalitarismo y su discurso socializador. Derecha e izquierda. Revolución y libre intercambio. Sin embargo, un elemento entre otros muchos es clave en el proceso, el que nunca los medios productivos y el territorio norteamericano, durante las dos grandes guerras, fueron ni por asomo maltratados permitiendo la acumulación y el realizar grandes inversiones a cambio de ganancias exorbitantes en todos los rincones del orbe. Al igual que en el siglo XIX los despojos del imperio español nutrieron y permitieron el desarrollo de la nación norteamericana, durante el siglo XX, los pedazos de las naciones derruidas por las grandes guerras fueron recogidos, unidos y puestos a trabajar con el pegamento de los usureros financiamientos norteamericanos. Otro elemento fundamental son la mano de obra baratísima, los grandes yacimientos petroleros y de todas índoles en materias primas salidos de las entrañas de Latinoamérica, prácticamente inagotables, que nutrieron a bajísimos costos la industria Norteamericana. El desarrollo tecnológico y científico enmarcado en el hurto de talentos humanos disponibles de cualquier parte del globo.

La Guerra Fría es más que una novela de intrigas y engaños. Fue el terreno propicio para los golpes de estado, para las intrigas palaciegas, para los despojos de territorios e historias nacionales, para justificar la eternidad de familias enteras en el poder militar de las repúblicas y los estados. Justificó con creces el uso y aplicación de cualquier “recurso o método” en harás de la democracia o el socialismo mundial, el bien del patio y traspatio de los bloques en conflicto. También fue el caldo de cultivo de formas violentas amparadas en los credos, en los intereses geopolíticos o en las alianzas estratégicas. El desarrollo de inmensos hipermercados de las drogas y las armas. En este sentido, particularmente Latinoamérica conoció de todo, esencialmente la producción de un marginalismo manifestado en sus poblaciones de miserables y en la perdida invisible pero persistente de soberanía y materias primas. La revolución cubana (1959) y los posteriores avances de las izquierdas en naciones como Chile, Nicaragua y otros países, abrieron la posibilidad de nuevos regímenes cuyo centro parecía encontrarse en el ámbito de lo social y la reivindicación de las masas explotadas.

En este contexto la obra ya mencionada de Boal dice en la explicación inicial del título Teatro del Oprimido 1:

“Este libro intenta mostrar que todo el teatro es necesariamente político, porque políticas son todas las actividades del hombre y el teatro es una de ellas”.

Y agrega posteriormente:

“El teatro es un arma. Un arma muy eficiente. Por eso las clases dominantes pretenden, en forma permanente, adueñarse del teatro y utilizarlo como instrumento de dominación”.

Estos postulados no son solo un dicho, pues ellos son el resultado de un activismo político y social constantes. Ya desde las postrimerías de la década de los años cuarenta, luego de la finalización de la segunda gran guerra, un sentimiento de hastío y cansancio produce el Existencialismo en Europa, encabezado por Jean Paul Sastre y Albert Camus que produjo para el teatro una búsqueda nueva cuyos resultados novedosos se manifestaron en textos y en espectáculos en pequeños recintos departamentales en la vieja París. Posteriormente en el movimiento conocido como Teatro del Absurdo que encabeza otro francés Ionesco. El movimiento beatniks postulado por Jack Kerouac y Allen Ginsberg en la costa oeste de los Estados Unidos y el cual antecede a la aparición de los jipis y al happening permitirán manga ancha a una teatralidad que se hermana con los postulados de la creación inmediata, efímera dado que busca una participación espontánea en el sentido literal del término, donde el tema se plantea no necesariamente a través de la palabra y los conceptos que la misma, por su naturaleza conllevan, lo que a su vez, implica una interpretación bizarra que el espectador le da a partir de la significación que el mismo cree leer. Otro elemento de ese acercamiento es el Teatro Campesino encabezado por el chicano Luís Valdés, enmarcado en sus inicios en una huelga de trabajadores agrícolas en Delano California, de donde se desprende lo que ellos denominaron como “actos”. Una suerte de aparición breve de una anécdota donde se exponen de manera sucinta pero eficaz, la conflictividad del momento. Este proceso derivaría en el “mito”: en el desarrollo de diversos elementos del Realismo Mágico, en la aparición de iconos de la cultura mexicana como símbolos de reconocimiento inmediato de su esencia como entidad original; empleando el calo y las florituras verbales del spanglihs, como elemento fundamental y original de los recursos de la raza.

En nuestro país por su parte, las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta enfrentan una dinámica distinta. Como ya se mencionó arriba, no se padecen los cambios tan drásticos que viven otros países de Latinoamérica. Fundamentalmente Rodolfo Usigli y la gran emigración de talentos llegados en oleadas tras la guerra española propician una revaloración de las formas creativas de la cultura mexicana, particularmente del teatro. Llegan también aires del gran teatro norteamericano influenciado en el Naturalismo y el nuevo Realismo por los textos hurtados a Stanislavsky y publicados por Boleslavsky. Brecht es un apestado perseguido por el macartismo imperante en la Unión Americana. Hay un momento novedoso en la visualización de la temática del teatro, hasta ese momento atrapada en las formas llegadas a nuestra país desde la época de la Colonia, y enfrentadas al afrancesamiento y el interés secular universalista de los intelectuales agrupados los Contemporáneos. El cine, por su parte, ha destapado del costumbrismo rural simplón al Realismo Mágico, de la mano del Indio Fernández, Bustillo Oro, Mauricio Magdalena y el fotógrafo Gabriel Figueroa. O bien, coquetea en la beta del Surrealismo de timoneado por Buñuel. No alcanza una esencia que reconozca profundamente lo regional, lo social, lo nacional, el ámbito mismo de lo mexicano. Son, sin embargo, creadores teatrales como Luisa Josefina Hernández, Héctor Mendoza, Emilio Carballido y Sergio Magaña quienes darán por fin a la universalidad voces claras de reconocimiento social y regional mexicano a través de sus personajes e historias para el teatro de México. El teatro entonces se encuentra con su primera gran encrucijada en México: ¿Cuál es el verdadero teatro? ¿Aquel institucionalizado o el que conmueve en las provincias a los públicos ya habituados al empleo de este método como medio catequizador? Ergo, ideología proveniente de un diseño político dominante, por tanto, educativo. Y la historia del teatro mexicano parece estrecharse en el universo asfixiante de la urbe que es la ciudad de México, donde se acuña la idea –pronto hecha costumbre, y entonces transcrita en ley-, de que solo lo hecho en la ciudad de México tiene valor y es meritorio. Al tiempo que la televisión entra en escena –relanzada por el éxito comercial de la Radio en un país de analfabetos y los nuevos avances técnicos-, de los recursos de la literatura, el melodrama y el teatro se acuñan las telenovelas de folletín realizadas a la medida y diseccionadas en capítulos. Al tiempo que se vende al cansancio un humor pedestre, ñoño, “blanco” y plagado de mojigatería cínica increíble, firmado por la “maestría” del ingenio desbordado y colosal del maestro Chespirito.

En este contexto el primero de los libros de Augusto Boal se divide en cuatro grandes temas:

1.- Poética del oprimido.
Habla sobre una experiencia de teatro en el proceso de alfabetización en el Perú en 1970. E inicia diciendo: “Al principio, el teatro, era el canto ditirámbico: el pueblo libre cantando al aire libre. El carnaval. La fiesta. Después las clases dominantes se adueñaron del teatro y construyeron sus muros divisorios”.

2.- Sistema trágico coercitivo de Aristóteles.
Dice: “El arte imita a la naturaleza: ¿qué quiere decir imitar? ¿Para qué sirve el arte y la ciencia?” Entre otros argumentos que va señalando de la Poética aristotélica.

3.- Maquiavelo y la poética de la virtud.
Es un ensayo escrito en 1962. Trata específicamente de la Pieza y sus personajes. Se basa en la puesta en escena de la Mandrágora escenificada en el Teatro Arena de Sao Pablo, entre 1962 y 1963. Bajo su dirección.

4.- Hegel y Brecht: ¿Personaje sujeto o personaje objeto?
Inicia diciendo: “La mayor complejidad para comprender las extraordinarias transformaciones que sufre el teatro con el aporte del marxismo consiste en la deficiente utilización de ciertos términos. Justamente porque esas gigantescas transformaciones no fueron percibidas de pronto, las nuevas teorías fueron explicadas con el viejo vocabulario: para designar nuevas realidades se utilizaron viejas palabras”.

El segundo de los libros: Ejercicios para actores y no actores. Plantea la posibilidad de valerse de las herramientas del drama para suscitar en los espectadores, en la mayoría de los casos, desapercibidos, micro sucesos que giran entorno a los problemas de la cotidianidad. Señala términos como Teatro Invisible, que al igual que el “acto” del movimiento chicano, buscan provocar “la toma de conciencia” que el espectador requiere para transformar su entorno. Al respecto Luís Valdés narra lo siguiente en cuanto a su experiencia en un pequeño cuaderno de la Colección Mascarones y que retomo en mi ensayo Los andurriales camino a Aztlán y dice: “Rumbo a las viñas y entre los camiones y el borde de las viñas, más o menos cuatro metros, donde se metían los huelguistas para hablar de los esquiroles. Hemos usado todos los medios posibles para convencer a los campesinos de dejar de trabajar, de salir de los campos. Subíamos a los coches, hablábamos con alta voces, decíamos discursos, llevábamos pancartas y todas esas cosas juntas crearon una nueva forma de teatro. Era agit-prop, pero lo hacíamos concientemente el “agit-prop”, era algo que salía de la realidad, de la necesidad de hacer salir a los campesinos. Así llegamos hacer, casi naturalmente, pequeñas dramatizaciones. Colgamos en los cuellos de los actores pancartas señalando “el patrón”, “el esquirol”, “el contratista”, “el huelguista”, para que los campesinos vieran la representación que se efectuaba en la plataforma del camión y comprendieran lo que buscábamos decir. (…) A partir de esta primera dramatización, empezamos a desarrollar los actos que llegaron a ser sketches de más o menos quince minutos mostrando tipos sociales y analizando una situación precisa”.

Bien puede servir este ejemplo de cuanto habla Augusto Boal en su propuesta del Teatro invisible. Es más Boal, plantea un ejercicio de la manera siguiente: en un colectivo urbano, llámese camión, abordan dos o más actores con su disfraz de cotidianidad, y a través de un diálogo improvisado y acciones físicas sobre una situación cualquiera, deben provocar un suceso dentro del camión. Pudiera ser un pleito de pareja cuyo motor sea la carestía de la vida reflejada en lo caro que están las verduras. Por supuesto, existe una premeditación y una serie de posibles estrategias de los personajes y desenlaces, pero el objetivo fundamental, es permanentemente de quien ejecuta crear un estado diferente de conciencia a través de la dramatización del suceso. Pudiera ser la intromisión de una persona o varias en un cine donde el solo objeto sea la respuesta de los espectadores del espectáculo. Alguien que pregunta algo: “¿Alguien opina que debo hacer? ¿Si me lanzara como diputado votarían por mi? ¿Alguien puede opinar qué debo hacer?”. Cualquier pregunta, sin importar lo absurdo de la misma, de manera insistente hasta lograr una respuesta. Un simple suceso que pudiera provocar un cambio dentro de quienes asisten en la sala. La efectividad del discurso esta en lo escueto del mismo, en la impertinencia del caso y en la persistencia del mismo.

Es obvio que las virtudes principales de las experiencias en las propuestas de Augusto Boal, es la recopilación de ejercicios para actores en ciernes o personas simplemente interesadas en la dramatización como fenómeno de intervención en el hacer cotidiano de otros. Subyace el interés de crear un micro suceso que pueda detonar una toma de conciencia en el individuo y en el conglomerado, que en su caso, pudiera generar otros derroteros sociales. Su fundamento, por supuesto, es Brecht. Quien de manera sencilla habla de cómo “contar una historia, a un público determinado, en un tiempo y un espacio determinado bajo las reglas esenciales del drama” y el formato que enmarca el proceso es, obviamente, el teatro. En el sustrato de estos ejercicios se encuentra un sentido ideológico dominante bien definido, que no es otra cosa, que la respuesta del artista a su tiempo y en los argumentos de su momento y la esencia del arte del cual se vale.

Las décadas de los años ochenta y noventa, particularmente la primera, demostró la eficiencia de la Glasnov y de la Perestroika quienes colapsaron y volatilizaron la Guerra Fría. Trajo el desmoronamiento inevitable de la Unión Soviética y sus consecuencias directas en múltiples regímenes autoritarios del mundo. Y, por supuesto, la rutilante y deslumbradora aparición en el escenario que nunca abandonó del gobierno norteamericano encabezado por un viejo actor de Hollywood. Y a la manera del viejo boxeador sudoroso, subiendo las escalinatas del Partenón aparentemente interminables, alzó los brazos en señal de triunfo. Sin embargo, siendo la historia una ciencia, y muy en contra de los augurios que profetizaban el retorno de la democracia y la justicia, la gran cloaca destapo múltiples marranadas ocultas en los oscuros sótanos y entretelones de la gran contienda global silenciosa. Con mayor razón se permitió la irrupción del libre mercadeo y la rampante usura. El fortalecimiento de nuevos poderes, mercados y de la globalización donde el instrumento de mayor eficacia y control es el propio Internet; herramienta que en menos de tres décadas ha transfigurado y transformado el mapa del orbe.

Y por supuesto, en algo tuvo siempre la razón Augusto Boal: “La mayor complejidad para comprender las extraordinarias transformaciones que sufre el teatro con el aporte del marxismo consiste en la deficiente utilización de ciertos términos. Justamente porque esas gigantescas transformaciones no fueron percibidas de pronto, las nuevas teorías fueron explicadas con el viejo vocabulario: para designar nuevas realidades se utilizaron viejas palabras. Se intentó utilizar nuevas connotaciones para palabras ya cansadas y exhaustas por sus viejas denotaciones”. Hoy podríamos afirmar que las palabras que buscan explicar la complejidad de la modernidad imperante, son vacuas, insulsas e intrascendentes, tanto como la misma modernidad que tratan de explicar.

Descanse en paz Augusto Boal.

domingo, 10 de mayo de 2009

264. BREVES DE: LaQuincena

OTRA HERIDA COMUNITARIA




Por: Ximena Peredo
Para Agustín Serna Servín

Para nadie es una novedad que lo masculino se ha impuesto sobre lo femenino en el espíritu humano. Acaso es la dominación más evidente en todo el globo terráqueo.

Hombres y mujeres desdeñamos a lo femenino por considerarlo sentimental, afectivo y débil, en un mundo que exige fuerza y competencia para salir adelante. Este mal entendido nos ha convertido en seres emocionalmente amputados con serias dificultades para relacionarnos armónicamente entre nosotros y con nuestro ambiente, generándonos íntimos sufrimientos. El resultado del abandono de lo femenino, dice Sir Laurens van der Post en el prólogo de El mito de la diosa (Siruela y FCE, 2005), lo encontramos en el desmoronamiento de los valores afectivos y sentimentales de la vida, así como en la búsqueda incansable del racionalismo masculino.

La pérdida del acontecer femenino nos enfrenta al problema más acuciante y peligroso de nuestra época: el de la explotación y el rechazo de nuestra madre, la tierra.Las autoras de este libro, Anne Baring y Jules Cashford, llegan a la conclusión de que el principio femenino lleva perdido más de 4 mil años, cuando se instaló la imagen de un dios masculino, creador, no creado. Quien ordenaba, observaba y disponía desde el exterior. Con este “dios sin diosa” es como inicia la cadena de desequilibrios entre lo femenino y lo masculino.Es decir, que mientras que a la diosa se le ligó casi exclusivamente con la naturaleza como fuerza caótica, el dios tomó el papel de sometedor de esta fuerza. Cuando en el Génesis Dios concede el derecho de dominación al hombre sobre la naturaleza es, podríamos decir, cuando la humanidad y la naturaleza se colocan gravemente como opuestos.Lo femenino ha sido castigado no sólo en las mujeres, sino en los propios hombres, quienes realizan extenuantes esfuerzos por borrar estos rasgos de su personalidad.

El feminismo mal entendido inhibe lo femenino, por eso conocemos a algunas mujeres con posiciones de poder que replican los mismos esquemas de dominación y autoritarismo que otrora criticaran.Es ahora cuando caigo en cuenta que la violencia y la marginación que padecen tantas mujeres alrededor del mundo podrían tratarse, en lo profundo, de agresiones inconscientes contra la feminidad. Marta Lamas habla un poco sobre esto en su ensayo “Usos, dificultades y posibilidades de la categoría ‘género’” (El género, la construcción cultural de diferencia sexual, PUEG/UNAM/Porrúa, 1997), al referirse a una investigación del antropólogo español Manuel Delgado sobre la persecución que durante el franquismo padeció la Iglesia católica y en la que sugiere que “los ataques a la Iglesia y sus cultos podrían haber funcionado psicológicamente como agresiones contra una suerte de poder, si no femenino, cuando menos feminizante”. Lo femenino encarna peligros para la hegemonía del mundo-hombre, concluye Delgado. Sin embargo, sería falso y tramposo endilgar toda la responsabilidad de la supresión de lo femenino a los hombres, las mujeres, muchas de éstas feministas, también hemos participado en la cacería de lo femenino.

Este rechazo a lo femenino nos ha deshumanizado a tal punto, que justificamos so pretexto de desarrollo o progreso, la crueldad contra otros seres humanos, contra seres vivos o contra el medio ambiente. La suma de agresiones que nuestro lado femenino ha tenido que sortear a lo largo de nuestra vida es en realidad una herida comunitaria, que debemos comenzar a nombrar para iniciar el proceso de sanación.

263. 10 DE MAYO, DIA DE LAS MADRES

¡¡¡ Felicidades a las mamás de todo el mundo !!!

262. EL PINTOR RAFAEL FLORES

Un comentario a este correo enviado por Alejandro Delgado a mi correo: glconrado@hotmail.com

Comentario de GL Conrado.

El reconocido y excelente pintor michoacano Rafael Flores, cambia su estilo y juega de alguna manera y bien, en la composición que domina de por si y la temática. En fin a mi en lo personal me fascina lo que hace Rafael en la plástica michoacana. Lo conocí en la levítica Zamora exponiendo su obra en mi centro cultural y teatrero; CACCINI, por el año de 1993-94 mas o menos, no recuerdo bien. Rafael Flores en la referida ocasión expuso en el espacio que llevó el nombre de: "Galería Jorge Hurtado Castellanos". Nombre éste de mi entrañable amigo; escenógrafo, pintor y escultor. Rafa les envió un correo electrónico a sus cercanos amigos y amigas para externarles su cambio.

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Este correo me lo envió Alejadro Delgado,
en el que dice nuestro amigo Rafa Flores lo siguiente:

Amigos: desde hace tiempo han recibido correos donde les comparto los cuadros que voy haciendo. Ya saben: Rafael Flores, pintor michoacano, maestro de la casa de la cultura, 30 años pintando figura humana realista, etc. etc. Pues resulta que mis necesidades expresivas van màs allà de esto, asi que se me ocurriò inventarme otro pintor que se atreva a pintar lo que a Rafael Flores le da miedo . Este otro pintor serà mi doble (o desdoble) alter ego, mi otro yo, o lo que sea. Le llamaré simplemente "el Rafa", o mejor "el pinche Rafa". Lo defino un poco:
  • -Al pinche Rafa no le interesa exponer ni vender su trabajo.
  • -El pinche Rafa pinta por gusto, por capricho, porque le da la gana.
  • -El pinche Rafa no cuida su trayectoria ni la coherencia del estilo. No tira linea, ni da discursos ni justifica lo que hace.
  • -El pinche Rafa puede pintar un dia un paisajito realista y el dia siguiente una abstracciòn y al otro un cuadro surrealista o lo que se le antoje. Puede fusilarse un Bacon, un Turner o un Monet sin remordimiento alguno. Tambièn puede aventarse una cursilerìa, algo naif, o creerse niño en un dia sin clases.
  • -El pinche Rafa puede pintar pornografìa y escatologìa y todas las cochinadotas que se le ocurran porque actùa sin prejuicios morales y religiosos y no practica la correcciòn politica.
  • -El pinche Rafa quiere liberar a Rafael Flores de su cuadratura ordenada y propiciar que se reinvente. Asi que, queridos amigos, ahora recibiràn doble envìo electrònico:por una parte los cuadros de Rafael Flores(que desde luego seguirè haciendo porque son la columna vertebral de mi trabajo) y tambièn recibiràn las pinturas del pinche Rafa. Aquì va la primera.


Y el correo de Rafa Flores lo contesta Alejandro Delgado (tambien pintor y literato).
Vean la contestación de Alejandro:

nuevo pintor Rafa Flores‏
De: alejandro delgado ramírez (alejandrox99@hotmail.com)
Enviado: sábado, 09 de mayo de 2009 07:21:27 p.m.
Para: Rafael Flores (rafaelflores54@hotmail.com)
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Pinche Rafa (con copia para Rafael Flores), en medio de esta sobrecalentada primavera, donde hemos estado viendo y escuchando las verdaderas "flores del mal" -las microscópicas y las políticas-, es refrescante recibir tu mensaje, que toca mi alma trashumante por siempre. Hace días cavilaba sobre el cuento de nunca acabar de la definición del arte, lo que me llevó a una cuestión que ronda mi cabeza desde hace tiempo: la sacralización del arte. Y me empezaron a perseguir preguntas que vamos a ir respondiendo con iniciativas como la tuya. ¿quién ha o está sacralizando el arte? ¿La aristocracia, la burguesía, las elites culturosas, el capital, el estado? ¿Los medios de información? ¿La endoarrogancia de los académicos vanguardistas? Por el orden en que he dispuesto las interrogantes sugiero lo que he ido aprendiendo de la historia: la bolita se la van pasando desde los primeros, arriba en la escala social, hasta los últimos, también últimos en tener contacto con las realidades de los productores de arte (académicos amparados en lo presumible colegiado -en un país donde las maestrías y doctorados se compran corruptamente-, maniqueando neologismos y fáciles galimatías). Viene al caso mencionarlo dado que coincidimos -y lo evidenciamos en la última mesa redonda que compartimos-, en lo que podemos llamar práctica libre del arte. Llevamos en esto años ha... y hasta hemos sido objeto de censura y ninguneos típicos tanto de los "conservadores" como de los medialeros "progresistas"; lo hemos sabido desde siempre: los primeros esperando de nosotros cosas "bonitas" para decorar o enmascarar lo mismo de siempre, los segundos, pidiendo obras "revolucionarias", para "educar al pueblo", para "la toma de consciencia de las masas", o sea, también para adornar y enmascarar sus propósitos de lucha por el poder en su afán estatista de un darwinismo racionalizado. Nos han cuestionado y reclamado sujeción a sus modos, ni más ni menos, y hemos visto por años una interminable pasarela de vanguardistas aspirando a ubicarse como "locus locati" (la mamá de los pollitos, en nuestro vernáculo lenguaje). Y como dice nuestra AnaAmiga: y ustedes necios rascando la piedra.Me llena de alegría leer lo que te auto propones y saberlo me hace sentir no tan solo en esto de practicar, con la imaginación de nuestras manos y consciencia, una libertad que solo es conocida por quien la practica. No existe régimen, filosofía o ideología que garanticen la libertad; la libertad solo se ejerce, independientemente de sus efectos, y en esto del arte la responsabilidad del artista es, ante todo, con su libertad. Si permitimos que la libertad se extinga en nosotros mismos es que la libertad se ha extinguido por completo. por eso celebro tu la iniciativa de tu mensaje sabiendo que algunos continuaremos amando a esos dos Rafas que siempre hemos ido conociendo. Solo espero me permitas acompañarte en tus luchas. Tuyo, Alejandro Delgado.

Pd.- recibe imagen del pendón que elaboré para la exposición que organizó el Maestro Oñate.