sábado, 5 de diciembre de 2009

481. EL PODER CIUDADANO *

* Fuente: ACHC
Tomar el poder político y construir el poder social

Víctor M. Toledo

Conforme nos acercamos al fatídico 2010, aumentan las elucubraciones y el imaginario colectivo se llena de supuestos signos que presagian el inicio de una transformación radical del país. Esta creencia, tan individual como colectiva, se ve favorecida por una sucesión de eventos (la agudización de la crisis) que parecen confirmar el carácter mágico de la historia de México.

Siempre atento a los acontecimientos nacionales, Arnaldo Córdova dedicó su reciente entrega (La Jornada, 29/11/09) al esclarecimiento y definición de lo que se avecina, intentando desterrar los fantasmas y dogmas que pueblan el imaginario de izquierda, ilustrando de paso lo que nítidamente se ve desde la politología convencional. Córdova se pregunta: ¿cómo se puede luchar por el poder?, y tajante responde que solamente existen dos vías: la lucha armada o la vía electoral. Este dilema, proveniente de una perspectiva ortodoxa, resulta demasiado estrecho. Resistencias, batallas y proyectos derivados de la ecología política nos ensanchan la mirada e introducen nuevos elementos de enorme valor político en un escenario de crisis.

La ecología política parte de que el capital (la causa última de todas las desgracias del mundo contemporáneo) no sólo destruye y explota el trabajo humano, sino el de la naturaleza. Esta premisa ha sido resultado de por lo menos cinco décadas de enfrentamientos con esta doble irracionalidad: desde las resistencias de los verdes alemanes, estadunidenses y franceses hasta el ambientalismo de los pobres en India, Brasil o México. La premisa nos lleva de la mano a otro principio: no se puede remontar la explotación social sin abolir la explotación de la naturaleza y viceversa. Por ello en las principales resistencias y batallas por un mundo diferente, cada vez se hacen más indistinguibles las demandas sociales de las ecológicas.

La ventana se abre, y se expande la esperanza, en función de las siguientes innovaciones. La primera es que hoy día resulta improcedente hablar de las crisis nacionales por fuera de la crisis global, es decir, de la crisis de la civilización industrial. Los tres siglos de industrialización capitalista, fincada en el mercado y en la innovación científico-tecnológica, que crearon el mundo moderno, lograron avances espectaculares y llevaron alivio, progreso y seguridad a una parte de la especie, pero no han podido integrar a la mayor parte de la humanidad, y sus efectos sobre el balance ecológico del planeta han alcanzado un nivel de riesgo global sin precedente.

La segunda es que el mundo social se entiende mejor cuando lo vemos como una batalla permanente entre tres poderes: el político (partidos y estados), el económico (empresas, corporaciones y mercados) y el social (comunidades, cooperativas, sindicatos, gremios).

Ya desde hace más de cuatro décadas la crítica eco-política se orientó a develar el carácter perverso tanto del comunismo (la predominancia del poder político) como del capitalismo(la del poder económico) en detrimento del poder civil o ciudadano, y a mostrarlos como dos simples variantes de la civilización industrial.

Hoy hablamos de construir una sociedad sustentable, no socialista, por muy verde o ecológica que se conciba. La ecología política se sitúa muy por delante de todo el pensamiento de izquierda, en tanto éste ignora o soslaya la tercera fuente de poder (lo civil o ciudadano) y es ciego a la llamada por O’Connor segunda contradicción del capitalismo: la destrucción de la naturaleza, fuente primera y primaria de todo metabolismo social.

Dar lugar a una sociedad sustentable es construir el poder social, que ha sido devastado tanto por el poder económico como por el político, cada vez más subordinado al primero (sólo hay que pensar en Berlusconi, Bush o Fox, empresarios convertidos en presidentes) en la era neoliberal.

La construcción del poder social comienza en la familia, en la edificación de un hogar autosuficiente, seguro y sano, que comparte con muchos otros una misma micro-política doméstica. Ello se logra implementando acciones en alimentación, salud, vivienda, agua, energía, ahorro y crédito, todo lo cual surge de la toma de conciencia, ecológica y social, de los miembros de la familia. Implica un cambio de actitudes y la adopción de una nueva filosofía política que busca al unísono la transformación del individuo y la metamorfosis de la sociedad. En el caso de la alimentación se trata de alcanzar el auto-abasto de alimentos sanos, nutritivos y producidos bajo esquemas ecológicamente adecuados (agricultura orgánica), o su obtención de redes y mercados solidarios, justos y orgánicos. El hogar debe buscar también la autosuficiencia en agua y energía, mediante tecnologías adecuadas, limpias, baratas y seguras, que harán obsoletas las compañías, públicas o privadas, de electricidad y de agua.

Hoy millones de ciudadanos en el mundo se dedican a construir su poder doméstico, que es la forma más obvia y directa de construir el poder social, y la más efectiva de enfrentar las amenazas a la supervivencia provocadas por el monstruo industrial (contaminación de alimentos, agua y aire, fin del petróleo, cambio climático). Este nuevo panorama, revelado por la ecología política, introduce un nuevo elemento al dilema de Córdova y da nuevo aliento a la resistencia: ya no se trata de buscar solamente la toma del poder político sino, al mismo tiempo, de construir el poder social. Y este juego de dos pistas que se complementan eleva la potencia política en varios órdenes, y hace de los tiempos no electorales tiempos vivos y llenos de creación.

¿Podemos imaginarnos a los 2.4 millones de afiliados al movimiento de López Obrador organizando el poder ciudadano desde sus hogares, con sus vecinos y/o sus comunidades, con la ayuda técnica de universidades y tecnológicos, y en permanente sintonía con las luchas sindicales, las redes civiles de abasto y crédito, los proyectos de sustentabilidad comunitaria rural, y las resistencias ambientales urbanas de todo el país? Construir el poder ciudadano mientras se aspira a tomar el poder político parece ser una fórmula prometedora porque erosiona los poderes fácticos de manera doble. Nace así una fuerza que resiste y que arriesga, que se contrae y que se expande. Una fuerza que, bien comprendida y ejecutada, está llamada a remontar la doble crisis a la que nos enfrentamos todos los habitantes del mundo del siglo XXI.

Para Arnaldo Córdova

vtoledo@oikos.unam.mx

miércoles, 2 de diciembre de 2009

480. DIFUSIÓN CULTURAL


La Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM
se complace en

I N V I T A R L E

a la Inauguración de la Exposición Pictórica

TARDE PÚRPURA
Obras de Natalia Domínguez

LUNES 7 de Diciembre de 2009 a las 17:00 hrs.
Sala de Exposiciones Temporales de la UAER-UNAM en Jiquilpan.
ENTRADA LIBRE

479. DOCUMENTO DE ERNESTO REYES FLORES. Parte (3)

Continúa de la parte (2)
___________________

Parte (3)

LA REPÚBLICA REINSTAURADA

Después de creada la identidad nacional se reinstaura la República, nos identificamos como Nación, en momentos de mayores desgracias, se registran sus mayores progresos. La Nación es una cosa “sacra”, la República es la que da un espíritu de comunidad, la Nación es representación y es como voluntad. Una República viva no puede terminarse, es algo inacabado, se construye día, con día. “La Nación es un mito, la República es una historia, la democracia es una idea”. La República implica una larga cadena de Instituciones, hechos y prácticas. La madre es la República, la hija es la Democracia.

República significa literalmente Res-pública “la cosa pública”; es la vida política en general, es el Estado, es el espacio de lo público; Jean Bodino utiliza la República sinónimo de Estado. Rousseau llama República a todo Estado regido por leyes nacidas de la voluntad del pueblo soberano, no importa que el gobierno sea una monarquía o un consejo. Como ejemplo; Napoleón se autonombro Emperador de la República Francesa. En la República cohabitan los valores cívicos, más allá de las instituciones democráticas: en ella esta la voluntad de construir una sociedad sobre un principio de igualdad, y a la cual los ciudadanos deben aportar una contribución personal y una participación activa. La República es una construcción colectiva. La soberanía del pueblo la detenta la asamblea o el congreso. Existe una solidaridad entre la justicia social y las libertades democráticas.

“La ideología republicana va a la par del triunfo de la razón sobre el imperio de los prejuicios, el oscurantismo religioso, la superstición y las creencias; esta convencida de que el progreso de la conciencia pasa por la difusión de la instrucción. De ahí todo el esfuerzo hecho a favor de la escuela y de la laicidad. Pero esta ideología se debilita cuando la querella religiosa llega a su fin. La República se ha banalizado: es aceptada, pero no suscita ni movilización, ni pasión; se ha vuelto un objeto frío”. La República es la soberanía del pueblo, el llamado a la libertad, la esperanza de la justicia; es una cultura política plena, a la vez que una forma política vacía. Platón quiere fundar la República, definida como un Estado estable, dotado de una constitución y reglas. En la Política, Aristóteles precisa por primera vez el concepto de República: el poder político “se dirige a los hombres naturalmente libres”. Es República este régimen conforme a una constitución legal y dirigida por el conjunto de los ciudadanos. La República necesita ser compuesta por Instituciones fuertes y ciudadanos republicanos, esto es; educados, tolerantes y participativos; la República esta constituida por o en una sociedad abierta.

“La República moderna nació del encuentro de la idea constitucional, con la presión de la mayoría y con la forma nacional. La República contemporánea supone una constitución, unas leyes, y una nación; es la forma adecuada al Estado-Nación”.

En Grecia antigua se oponía el koinòn, es decir lo que es común. Al oìkos, lo que es privado, los intereses privados se oponen a la República. El espacio político suponía una comunidad de intercambio de opinión entre iguales (isologìa). La palabra griega politeia puede traducirse como constitución “reglas de funcionamiento del Estado”, o “arte de gobernar”. La Nación es una noción poco precisa, y la República es una reconstrucción a posteriori. Por ello, en parte, es que tenemos una República sin republicanos, o sea, sin ciudadanos, pero ¿Dónde? y ¿Cómo? se forman estos ciudadanos.

“La escuela se encuentra en el centro de la ideología republicana. Ella es la que otorga la razón. Dice Montesquieu: es el gobierno republicano donde se necesita toda la potencia de la educación”. La “ciencia republicana” incluye la moral, la idea de nación y la comprensión de la historia. La escuela debe preparar al ciudadano para su madurez política. Los republicanos son defensores de la libertad de conciencia, evitan que la escuela sea campo de luchas intestinas; “nada que pueda causar desacuerdos entre los hombres puede ser materia de enseñanza obligatoria en la escuela”, dice Jules Ferry. La escuela es la institución republicana por excelencia”. A través de esta, la idea de igualdad (isononomìa) pasa el espíritu de la República a la Democracia. Es pues donde se aprende y comprenden estos conceptos como el de isogonìa que tiene inmersos los conceptos de igualdad, libertad y democracia, es un triangulo equilátero exacto; donde estos tres ángulos fundamentales dan forma y fondo a la sociedad republicana a la que me refiero.

En un concepto más contemporáneo, Roberth A. Dahl lo resume en su libro de Poliarquía, donde la democracia es un procedimiento con una serie de requisitos (elecciones libres, periódicas y competitivas) y separa el sistema político de los éxitos que se pudieran alcanzar en bienestar social para los ciudadanos. Para que un sistema político funcione bien los ciudadanos deben poder; formular sus preferencias, expresar esas preferencias a otros y al gobierno mediante la acción individual o colectiva y lograr que las propias preferencias sean consideradas por igual, sin discriminaciones en cuanto a su contenido u origen. Para que se de lo anterior el Estado tiene que garantizar; la libertad de asociación o de organización, la libertad de pensamiento y expresión, el derecho de sufragio activo y pasivo, el derecho a competir por el apoyo electoral, fuentes alternativas de información accesible, elecciones periódicas libres y justas, que produzcan mandatos limitados, existencia de instituciones que controlen y hagan depender las políticas gubernamentales del voto y de otras expresiones de preferencias. La democracia es un concepto teórico; por lo mismo, no necesariamente ocurre en la realidad, ni ha ocurrido o es posible que lo haga. La poliarquía es, en un plano bidimensional, un régimen con alto grado de apertura, de debate público y de participación ciudadana.

Por supuesto que en el siglo XIX México estaba muy lejos de ser una República como tal, en este momento no lo somos; sí somos como ya lo advertimos en su momento, una República sin ciudadanos y con pocas Instituciones republicanas fuertes, donde los monopolios privados, son el principal enemigo de lo público, constantemente atentan contra el Estado, ejemplo de esto son los medios masivos de comunicación, los cuales son un poder fáctico, estos se encargan de manejar a la llamada opinión pública, lo que les da un poder real de operación y sobre todo de negociación.

Con el regreso de Juárez a la capital, el 15 de julio de 1867, se restablecería la República. A partir de ese momento el liberalismo ha controlado de manera constante el poder político en México. La primera meta del Presidente Juárez fue reorganizar la burocracia pública. En segundo lugar, a raíz de la Guerra de Reforma y la invasión extranjera, los militares adquirieron mucha fuerza y exigían el pago puntual de su salario. Casi el 45% del presupuesto se utilizaba en gastos militares. La estrategia fue reducir el ejército, en 1868, de 80,000 a 20,000 hombres. La estrategia para evitar la oposición fue regalar tierras a las familias de los soldados y crear colonias en el norte del país. Además se crea la policía rural, ejercito paralelo para balacear el poder militar.

En esta etapa histórica se divide el poder legislativo, creando otra cámara, lo que le da poder de veto sobre cualquier resolución que no fuera aprobada por dos tercios de los miembros; mismas modificaciones que no pudieron realizarse. Por lo que tuvo que extender sus poderes extraordinarios varias veces, esto para restaurar la paz. Estos poderes podían suspender las garantías individuales de asaltantes y disidentes políticos.

Juárez no pudo suspender la alcabala, que obstaculizaba el libre comercio de las mercancías, este impuesto era la principal fuente de ingresos de los caciques regionales, todavía muy poderosos.

Los liberales no lograron el ideal de crear una clase media de pequeños propietarios, las tierras fueron compradas por los grandes comerciantes, esto crea grandes latifundistas, llamados hacendados.

Juárez no logra crear esa clase media, ni contrarrestar la crisis económica fiscal, solamente acaba con la hegemonía de la Iglesia Católica.

A diferencia de Juárez, durante el Gobierno de Porfirio Díaz se tienen que cambiar las políticas económicas creando privilegios fiscales para fomentar la inversión extranjera, se disminuyen impuestos a las exportaciones. La aplicación de esta política, coincide con la expansión del capitalismo mundial, resulto en la inversión de capital británico, francés, alemán y norteamericano. Se invierte en minería, petróleo y ferrocarriles.

“Así, para 1911 la inversión extranjera era de mas de 3 mil cuatrocientos millones de pesos, de los cuales el 62 por ciento era europeo y el 38 por ciento americano”.

El ferrocarril y los puertos en el norte del país consolidaron un mercado interno, lo que dio dinamismo financiero. Como ejemplo de esta diferencia, en 1877 se pagaba 67 pesos para transportar una tonelada de algodón de la Ciudad de México a Querétaro, el costo para 1908 era de 3 pesos. “En 1892 existían alrededor de dos mil cuatrocientos propiedades mineras, mientras que para 1900 aumentaron a mas de 14,300”. Para 1903 existían ya 32 Instituciones financieras (Bancos).

Efectivamente hasta el gobierno de Porfirio Díaz se consolida el Estado Mexicano. La inversión extranjera, la abolición por fin de la alcabala (1896), la consolidación de un mercado interno, la excelente administración de José Ives Limantour, el férreo control de la sociedad de la época con base en el poder represor, hicieron que por primera ves en la historia de México se tuvieran finanzas sanas. “Así, pues, en 1896, debido a la reorganización fiscal y burocrática de Limantour y a la disminución del ejercito, se presento un superávit de 6 millones de pesos”. Pero el costo social fue muy alto, lo que motivo un movimiento social armado en los próximos años.

A finales del siglo XIX, en el caso especifico de los caciques, estos tenían el poder político local nuevamente; estos, cubrían una serie de carencias sociales que deberían cubrir los gobiernos legalmente constituidos en turno, estos servicios sociales, tales como; la educación, atención medica, ayuda económica para casorios, bautizos, primeras comuniones, entierros o fiestas locales, que anteriormente la Iglesia controlaba; los caciques eran los padrinos benefactores, ejercían un paternalismo real.

En este orden de ideas, estos caciques se encargaban además de organizar las elecciones fraudulentas. Elecciones que constituían para el liberalismo la base misma del sistema democrático que había propuesto para el país. Con esto se crea un sistema de simulación y engaño, basado en un sistema generalizado de corrupción y dadivas; un Estado de Excepción, existente hasta nuestros días. Es la construcción de un andamiaje o estructura administrativa construida a finales del siglo XIX, durante todo el siglo XX y prevaleciente durante el naciente siglo XXI. Pasamos de la Dictadura de Díaz a la Dictadura de Sistema; de “Sistema de Democracia Electoral”.

“La democracia es un sistema político que no puede existir en sociedades fundamentalmente agrarias. Como sistema de gobierno está históricamente ligado con las sociedades industrializadas, las cuales implican concentraciones urbanas que permiten la aparición de organizaciones sindicales y partidistas, la concientización de grupos amplios de la sociedad a través de los medios masivos de comunicación”.

Estos liberales habían intentado desde un principio imponer ideas que no correspondían al nivel de desarrollo económico del país. Plantear un gobierno democrático, lo que produjo un desfasamiento entre la estructura económica y la política. El ritual de las elecciones cubría este “vacío”, la población en general las veía con absoluta indiferencia, “el cacique era el elemento fundamental para llenar las urnas y garantizar el triunfo liberal”. Este es otro de los vicios que cargamos hasta nuestros días. Actualmente existe un Instituto Federal Electoral y un sistema electoral paralelo, encargado de rellenar esas urnas, juntos no han podido ganarle al fantasma del “abstencionismo”, la indiferencia por este sistema democrático electoral sigue prevaleciendo hasta nuestros días.

Los caciques además de ser los jefes políticos locales, eran los líderes militares locales, ya que la mayoría de militares regulares estaban convertidos en nuevos pequeño propietarios agrarios en el norte del país.

Porfirio Díaz resolvería el dilema entre militares y caciques dividiendo el gobierno entre 7 gobernadores caciques y 7 gobernadores militares, haciendo un balance donde el mismo conservaba la decisión política ya que el era un militar al mando del poder ejecutivo, mismo que concentraba una serie de poderes extraordinarios.

Así conservaba la operación político electoral y el control político nacional. Nuevamente la política de reconciliación triunfaba en el escenario político nacional de la época; su habilidad como operador político no tenía lugar a duda. Así se consolida la República y el gobierno dictatorial de Don Porfirio Díaz.

El dictador poseía el consenso restringido, a través de la reconciliación con los grandes capitales nacionales, la reconciliación con la Iglesia católica, la negociación política con los caciques y militares, la fuerte inversión extrajera y la industrialización del país; la construcción de una infraestructura nacional, un férreo control social a través de concentrar los poderes legales y extraordinarios.

En cambio el consenso ampliado con la base social no sen dio nunca; al contrario existía un desprecio por las masas, por “el populacho ignorante”. Nuevamente el grueso de la sociedad estaba fuera de la agenda gubernamental.


CONCLUSIÓN

En el momento actual de “crisis orgánica”, de un “Estado infiltrado”, podemos observar que a lo largo de la vida de nuestro país, son recurrentes ocho puntos, los problemas principales que debemos combatir, si es que en algún momento queremos dejar de ser “un País de privilegios”, estos vicios son:

• La Ignorancia,
• El Fanatismo Religioso,
• La Diferencia Social,
• Los Monopolios,
• La Corrupción,
• La Simulación,
• La Intolerancia política y
• La incapacidad de una recaudación fiscal eficaz y eficiente.

Estos, entre muchos otros derivados de los mismos, son los principales problemas que impiden el desarrollo económico, social y político. Solamente la educación y el conocimiento serán el remedio a estos ocho vicios o deficiencias administrativas; se deben combatir con valores, exaltando el honor, la responsabilidad, la tolerancia, el respeto, la aceptación, la honestidad; pero sustentándolos con el conocimiento, la cultura y la educación.

Apostemos nuestro capital económico, material y humano; a la educación, a la investigación, al desarrollo de la ciencia y la tecnología, dejemos atrás nuestro pasado; no olvidar, pero si caminar con la vista al futuro.

En conclusión, a punto de ser conmemorados el Centenario de la Independencia de México y el Bicentenario de la Revolución Mexicana, es mí deber pronunciarme a favor de una reconciliación nacional; después de haber estado divididos por ideologías, intereses, ideas, proyectos, teorías, diferentes concepciones políticas; diferencias raciales, religiosas, económicas y sociales, es el momento de hacer un nuevo Pacto Social, de hacer una Carta de Tolerancia (México 2010), donde se llamen a los diferentes grupos de presión, partidos políticos, poderes legalmente constituidos y reconocidos, poderes fácticos, intelectuales, empresarios, comerciantes, indígenas, obreros, políticos, campesinos, diferentes sectores y organismos civiles, a la sociedad civil en su conjunto; esto para tener un dialogo y firmar un nuevo contrato social.

Es tiempo sí, de refundar la Nación; de perdonar, de aceptar, de respetar, en una palabra de Tolerar, como nos comenta Isidro H. Cisneros; la palabra tiene en su acepción de tollere (aceptar y respetar) y no de tolerantia (aguantar o soportar).

En este orden de ideas, es tiempo de construir el nuevo Estado Democrático Mexicano, incluyente y multicultural como corresponde al naciente Siglo XXI. Pasemos de ser una Nación joven, a ser una Nación madura, el festejo del bicentenario del inicio de Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana son el momento idóneo para concretar esta idea.

Esta Nación a la que me refiero, es donde tengamos un lugar y un espacio de reconocimiento constitucional para las personas de cualquier color de piel, de cualquier pensamiento, de cualquier creencia religiosa, de cualquier condición social, de cualquier preferencia sexual, de cualquier condición física y mental; donde las Instituciones y los ciudadanos sean los verdaderos poseedores de la soberanía, donde se ejerzan los derechos y obligaciones mencionados desde la Constitución de Apatzingán en 1814. Tengamos pues, la capacidad de imaginar un mundo mejor, una Nación mejor, un México mejor.

Como último punto a considerar, propongo mi concepto de Tolerancia Política, como tesis y aporte de esta investigación, esto derivado de una investigación de que es y ha sido la Tolerancia:

Tolerancia Política o Civil: “Es el medio por el cual, se dan las condiciones de entendimiento (conocimiento y comprensión a través de la razón), entre el Poder Político y la Sociedad Civil, así como también, se llevan a cabo las negociaciones políticas entre miembros de la sociedad civil en su conjunto, (relaciones entre el gobernante y gobernados, gobernante y gobernante y/o gobernados y gobernados), respetando sobre todo las diferencias en un mundo complejo y por tanto multicultural. Es la práctica de la política sin llegar a la violencia, todo esto lleva implícito el pluralismo político. Entendiendo política a la esfera pública de nuestra sociedad. Es la siempre condición de la construcción de consensos por parte de las diferentes voluntades, opiniones e intereses, por arriba de los siempre presentes disensos; de hecho esta Tolerancia se práctica en el campo del conflicto, entre mayorías y minorías, donde primeramente se práctica la tolerancia individual, esto es, la reducción de la soberbia, anteponiendo la aceptación y el respeto, para conmigo mismo, para luego practicarla con el otro, con el diferente, en conclusión; conocer para entender y comprender, comprender para respetar y por lo tanto tolerar con base en el conocimiento”.


Morelia Michoacán de Ocampo a 8 de septiembre de 2009.
HUITZILAN.




BIBLIOGRAFÍA

• CONSTITUCIÒN POLÌTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, Primera Impresión 2002, Anaya Editores, S.A., Impreso en México.
• CUADERNOS HISTÒRICOS SOBRE LA INDEPENDENCIA Y LA REVOLUCIÒN, Boletín de la Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, Senado de la República Mexicana, Año 2, Número 9, Mayo-Junio de 2009.
• Ikram Antaki, EL MANUAL DEL CIUDADANO CONTEMPORANEO, Segunda reimpresión 2000, Colección Ariel, Editorial Planeta Mexicana SA de CV.
• Alejandro de Humboldt, ENSAYO POLÌTICO SOBRE EL REINO DE LA NUEVA ESPAÑA, 7ª Edición 2004, México DF, Editorial Porrùa, Colección Sepan Cuantos, Estudios Preliminares, Revisión del Texto, Cotejos, Notas y Anexos; Juan A. Ortega y Medina.
• Luis Alberto de la Garza, Leonor Ludlow, Carmen Sáenz, Paz Consuelo Márquez, EVOLUCIÒN DEL ESTADO MEXICANO, Tomo 1, Formación 1810-1910, Tercera Edición 1991, Ediciones El Caballito, S.A., México DF.
• Josefina Zoraida Vázquez, JUÁREZ EL REPUBLICANO, Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, Impreso en Talleres de Reproducciones Fotomecánicas, S.A. de C.V., México 2005, El Colegio de México y Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito.
• Miguel Othòn de Mendizábal, José María Luis Mora, Mariano Otero, Andrés Molina Enríquez, LAS CLASES SOCIALES EN MÈXICO, 7ª Edición 1977, México DF, Editorial Nuestro Tiempo SA, Colección Los Grandes Problemas Nacionales.

DATOS DEL AUTOR DEL ENSAYO: Seudónimo Huitzilan.
Teléfono Particular: 01443 333-96-63.
Teléfono celular: 044 4432-17-11-05.
Domicilio Particular: Calle Prolongación Aramen 500, Casa 8, Colonia Félix Ireta, Sector Nueva España, Morelia Michoacán, CP 58070.
CURRICULUM VITAE
(Síntesis)


• ERNESTO REYES FLORES (Huitzilan).

• FECHA DE NACIMIENTO: 1º DE FEBRERO DE 1971, (38 AÑOS).

• SEXO: MASCULINO.

• NACIONALIDAD MEXICANA.

• ESTADO CIVIL: SOLTERO.

• R.F.C.: REFE710201 2B5.

• CURP: REFE710201HDFYLR06.

• Dirección: Calle Prolongación Aramen No. 500, Casa 8, Colonia Félix Ireta, Morelia Michoacán, CP 58070, Sector Nueva España.

• TELÉFONO PARTICULAR: 01443/3339663 en Morelia, Michoacán.

• TELÉFONO CELULAR MORELIA: 0444432171105.

• E mail: netoneto_71@hotmail.com

• S.M.N.: B-7858102.

• No. de Seguridad Social: 0795-710420-6.

• Pasaporte: 08120059300.



TRAYECTORIA ACADÉMICA

De 2001 a 2004 Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, Pasante de Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública, con especialidad en Ciencia Política. CONSTANCIA DE TÉRMINO DE LA LICENCIATURA. PROMEDIO 9.02


TRAYECTORIA LABORAL


Abril de 2008, Actual. Secretaria de Educación en el Estado de Michoacán de Ocampo. Equipo multidisciplinario de Asesores. Emitir opiniones de asesoría política y administrativa en los conflictos que pudieran presentarse en la Secretaría de Estado. Coordinador de Asesores de la C. Secretaria Prof. Juan Pérez Medina.

CURSOS Y DIPLOMADOS Y RECONOCIMIENTOS

PARTICIPANTE DEL CONCURSO DE ENSAYO SOBRE BENITO JUÁREZ GARCÍA. OCTUBRE DE 2006, MORELIA, MICHOACÁN CÓMITÉ ESTATAL PRO FESTEJOS DEL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE BENITO JUÁREZ GARCÍA. RECONOCIMIENTO
POR PERTENECER AL GRUPO QUE CONFORMA LA CÁTEDRA LIBRE, PEDRO ABELADO. DICIEMBRE 2006, MORELIA MICHOACÁN CÁTEDRA LIBRE; PEDRO ABELARDO DIPLOMA
POR PARTICIPAR EN LOS FOROS DE CONSULTA CIUDADANA 3 y 10 DE OCTUBRE DE 2007 PARA CONSTRUIR EL PLAN DE GOBIERNO 2008-2012
MICHOACÁN DE OCAMPO. CONSTANCIA
POR PARTICIPÁR EN EL PRIMER CONGRESO DE CIENCIAS POLÍTICAS Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. MORELIA MICHOCÁN, 24, 25 Y 26 DE OCTUBRE DE 2007. CENTRO DE ESTUDIOS SUPERIORES NOVA SPANIA CONSTANCIA
INTRODUCCIÓN A LA AGRICULTURA ÓRGANICA FEBRERO 2008 Gobierno del Estado de Michoacán.
CEDES
BIOAGRICERT CONSTANCIA.
Redes Iberoamericanas de Maestros que hacen Investigación e Innovación desde su Escuela y Comunidad. Del 13 al 20 de Julio de 2008.
VENEZUELA V Encuentro Iberoamericano de Colectivos y Redes de Maestros que hacen Investigación e Innovación desde su Escuela y Comunidad. CERTIFICADO
“Taller de Balance de la Expedición a Venezuela del 13 al 20 de Julio de 2008”. 4 y 5 de octubre de 2008. El H. Ayuntamiento de Nuevo Parangaricutiro, Michoacán.
Secretaria de Educación en el Estado.
CETE RECONOCIMIENTO
“Taller de Planeación del Consejo de Representantes de la Red Nacional de Investigadores y Educadores en Cooperativismo y Economía Solidaria” 30 de Enero de 2009.
Guadalajara Jalisco. Universidad de Guadalajara
Centro de Ciencias Económico Administrativas División de Contaduría, Departamento de Finanzas. CONSTANCIA.
Por participar en el Curso Intensivo Internacional. “Economía Feminista y Economía Social. Alternativas heterodoxas para pensar el desarrollo en América Latina”. Del 2 al 5 de febrero de 2009, Morelia Michoacán (20 horas). Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Facultad de Economía Vasco de Quiroga”. División de Estudios de Posgrado y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología. DIPLOMA
Por realizar el Plan Municipal de Desarrollo 2009-2011. 3 de febrero de 2009. H. Ayuntamiento de Chavinda. RECONOCIMIENTO.
Por haber participado en el 2º Foro Internacional: Respuesta a la Crisis: Economía Social y Solidaria. 18 de Marzo de 2009.


Las Comisiones de Fomento Cooperativo y Economía Social de la Cámara de Diputados y de Fomento Economía del Senado de la República de la LX Legislatura del H. Congreso de la Unión. RECONOCIMIENTO.
Por su asistencia a la conferencia magistral “Investigación e innovación en el proceso de transformación educativa”, impartida por la Doctora Patricia Schmelkes. 24 de abril de 2009. Secretaria de Educación en el Estado de Michoacán
y la
Universidad Iberoamericana. CONSTANCIA
Por acreditar el Modulo 1 del Diplomado “Autoestima y Comunicación Asertiva en el Trabajo”. Del 20 de mayo al 19 de junio del 2009. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el SUEUM. CONSTANCIA
Por su participación en el Curso de Cooperativismo con duración de 60 horas. 8 de junio del 2009. Universidad Tecnológica de Morelia y el Gobierno de Michoacán. CONSTANCIA
Por haber acreditado el curso de “Dibujo, Pintura y Caricatura” impartido por el Maestro Octavio Medina Rosiles. Del 25 de febrero al 17 de julio de 2009. El Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana. RECONOCIMIENTO.
Por haber asistido al Seminario Internacional de Historia Comparada de las Américas sus procesos independentistas. Del 5 al 7 de Agosto de 2009. La LX Legislatura del Senado de la Republica, a través de la Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana. CONSTANCIA
Diplomado en Investigación Educativa. 28 y 29 de agosto de 2009. Universidad Iberoamericana. CONSTANCIA


Morelia Michoacán a 8 de septiembre 2009.

ASUNTO: Sesión de derechos de
Publicación y difusión.


COMISIÓN ESPECIAL ENCARGADA DE LOS
FESTEJOS DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
Y DEL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA.
P R E S E N T E.

Hago referencia a la convocatoria hecha por la LX Legislatura del Senado de la República, a través de la Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, para participar en el concurso de ensayo, en la categoría Independencia de México, ensayo Histórico, “La Construcción de México”.

Atento a lo anterior, en caso de hacerme acreedor al premio, o bien por ser seleccionado como finalista, no tengo ningún inconveniente en ceder al Senado los Derechos de publicación y difusión por dos años, a partir del fallo del jurado, del ensayo “El conflicto como base de formación del Estado Mexicano”.

Sin más por el momento, hago llegar un saludo fraterno a toda la Comisión, quedando a su disposición para lo que sea necesario.

A T E N T A M E N T E


_________________
Ernesto Reyes Flores
Seudónimo Huitzilan.

Autor del Ensayo La construcción del Estado Mexicano. “El conflicto como base de formación del Estado Mexicano”.
Domicilio: Calle Prolongación Aramen 500, casa 8, Colonia Félix Ireta, Morelia Michoacán, CP 05870, Sector Nueva España.
Teléfono: 01443 333-96-63.
Celular: 0444 432-17-11-05.
_________________________

Fin del documento.

martes, 1 de diciembre de 2009

478. DOCUMENTO DE ERNESTO REYES FLORES. Parte (2)

Continúa de la parte (1)
___________________

Parte (2)

.

Asimismo, las pugnas internas dieron inestabilidad al gobierno mexicano, los nuevos grupos extranjeros que vinieron a cubrir los huecos dejados por los españoles peninsulares en el comercio. Las mercancías extranjeras llenaron al país en su conjunto formando una nueva clase social con un poder económico real.

Las ambiciones de expansión de nuestro vecino del norte, las amenazas de una reconquista española, el florecimiento del comercio con mercancías legales e ilegales (contrabando), por supuesto a estos intereses no les convenía un Estado Mexicano fuerte, apostaban como lo han hecho siempre al debilitamiento de las Instituciones y a un Gobierno frágil, sin intervención en lo relacionado con la economía.

La formación de un mercado interno da integración a un desarrollo económico necesario para la conformación de un país, es pues un proceso de integración de un sistema económico en el interior de una entidad territorial y política protegida por un sistema de aduanas y legislación propias. Se da necesariamente una división del trabajo; en el México independiente no existía esto, solo había una actividad económica local o regional, lo cual hace pensar que solamente se satisface el autoconsumo y no el intercambio de mercancías y excedentes necesario en una economía de capitalismo moderno. En resumen la regionalización y ruralizaciòn de la vida política y económica no permitieron la creación del mercado nacional. El factor geográfico, la falta de ríos navegables, la falta de una infraestructura (caminos y puentes), la inseguridad de los caminos y la constante inestabilidad política y económica por parte de un Estado inexistente, además de una fuerte deuda externa e interna, son como ya se señalo, la causa principal de la falta de este mercado interno y por lo tanto, de un Estado fuerte.

Mientras que en otros países se esta dando los principios de la Revolución Industrial y la formación de sociedades capitalistas-industriales; en nuestra Nación no acabábamos de salir de nuestra edad media (feudalismo). Nuestra naciente industria se basaba en los talleres artesanales llamados “trapiches”, que eran básicamente talleres familiares artesanales; en el terreno de la agricultura se vivía todavía en el siglo XIX un feudalismo con siervos y señoríos; era una sociedad sin movilidad social.

“La economía mexicana postindependiente registraba niveles muy primitivos de acumulación, una situación pre-industrial cuyas herencias coloniales no podían erradicarse estructuralmente. Por esas condiciones y por la guerra, el capital comercial tendía a dominar sobre las otras fracciones y permitía asegurar la continuidad del flujo y los vínculos con el exterior, respondiendo a los mandatos de la división internacional del trabajo”.[1]

En concreto; la concentración de la tierra en pocas manos, la falta de inversión de capitales, la producción agrícola anacrónica, se necesitaba un cambio en el viejo sistema económico, político y social colonial. Se requería un reacomodo de las fuerzas, de las elites, de los grupos de presión, un nuevo pacto federal con base en una cicatrización de las viejas heridas, incluyendo a todos los sectores sociales y sobre todo una reforma agraria. Esto no ocurriría sino un siglo después, posteriormente de las tres grandes guerras civiles ya señaladas con anterioridad. Por lo tanto, otro problema se presentaba aceptar la división internacional del trabajo, producir manufacturas y bienes de capital y/o producir materias primas. Esto es, que fuéramos un país de producción rural o ganadera o un país industrial. En teoría el libre comercio permitiría a los dos tipos de Nación proveerse de bienes de desarrollo y consumo interno.

Por lo tanto, después de la Independencia el enfrentamiento ideológico se haya centrado en torno a los aranceles y libre cambio. Se aboga por que el gobierno se abstenga de intervenir en el desarrollo económico, a partir de la política de dejar hacer y dejar pasar. Este principio liberal, fue un error al aplicarlo en nuestro país, ya que estábamos al margen de proceso internacional. Por lo tanto, el Gobierno voltea a ver a la Iglesia y a la milicia. Estos cuerpos eran un impedimento para la distribución de la riqueza. Estos son los fundamentos para despojar a la Iglesia de su riqueza.

Durante el Gobierno de Gómez Farias se abolió la obligatoriedad del pago del diezmo, esto permitió liberar un excedente destinado a fines improductivos.

Los conservadores defendían el centralismo como forma de control, por parte del grupo de propietarios y productores amenazados por el librecambismo. Una sociedad proteccionista era capaz de garantizar un desarrollo nacional autónomo y fuerte. La tesis central era crear las condiciones internas que proporcionaran la industrialización. Condición de este proyecto era el estimulo Estatal, como había intentado el reformismo borbónico y el convencimiento a los antiguos propietarios de que transfieran sus capitales a la construcción de fabricas textiles, respaldadas por los recursos públicos obtenidos de los impuestos aduánales, una especie de transición económica, capitalista e industrial.

Atento a lo anterior, el conservadurismo sostenía que los poderes estatales y su cuerpo jurídico deberían orientarse hacia la intervención, fomento y regularización de la economía. Se crea en 1830 el Banco del Avio y en 1842 la Dirección General de la Industria, respectivamente. Los grupos empresariales formados en este periodo estuvieron ligados a este partido. El desarrollo estaría ligado a no cambiar la forma de intercambio y producción.

El desarrollo industrial se dio sin que hubiese un desarrollo paralelo del mercado nacional, no se modifica el sistema económico. La burguesía renuncio en México a la actividad renovadora y revolucionaria que la burguesía estaba desempeñando en otros países, de tal suerte que la visión conservadora no pudo proyectar, debido a su condicionamiento de clase, una política nacional de condicionamiento de clase, una política nacional que incluyera a los diversos grupos sociales. Pero se querían seguir conservado los fueros y los privilegios; por lo tanto, se propone la imposición de una monarquía ilustrada. Los comerciantes se fortalecían a través de controlar los canales de distribución; los puertos, caminos, medios de comunicación y transporte.

Los liberales por pragmatismo, legitimaron la actividad de grupos de comerciantes y el comercio financiero, estos tenían una relación con los capitales extranjeros, con base en el monopolio del comercio, sus intereses estaban ligados a las fuerzas del mercado mundial.

La corrupción del aparato Estatal, permitía el enriquecimiento por utilizar los recursos políticos (tráfico de influencias). La carencia de un proyecto político, era tanto en el ámbito político, como en el ámbito de mercado, no existía actividad productiva, por lo que no se tenía la necesidad de un mercado interno, ni de un Estado fuerte y racionalizado. El mal estado de los caminos, ni el atraso económico, eran tomados en cuenta, mientras mantuvieran sus monopolios regionales y la administración de los recursos gubernamentales, esto por los préstamos a los gobiernos en turno, estos comerciantes-capitalistas, eran a la vez los prestamistas que mantenían al Gobierno en turno.

Esta clase mercantil era incapaz de asumir la responsabilidad del Estado al no identificarse con la Nación. El periodo posindependiente no constituye la culminación del proceso de formación del mercado nacional, apenas era el principio del mismo. La inestabilidad política, conjugada con la inoperancia de los diversos modelos de desarrollo y, por ende, la supervivencia de las trabas estructurales, prolongaría durante muchísimos años la integración de este mercado nacional, al igual que el problema de la tenencia de la tierra.

También es cierto que existe un mito correspondiente a la anarquía y el atraso por el desorden, esto durante el siglo XIX, esto para justificar las bondades del “orden y progreso” porfiristas. Esta visión de la historia es heredada por los análisis contemporáneos, lo cual obedece a una ley de destrucción y construcción de un orden de cosas acorde a las características del nuevo país.

La transición del orden colonial al Estado liberal entrañaba debilidades, esto impidió la formación Estatal. Según el Doctor Mora, se practicaba una política de contemplación originada por el temor de la participación popular durante el movimiento de Independencia. Esto es; el olvido y desprecio de las llamadas “clases peligrosas”, del populacho, esto freno durante varios años la posibilidad de formar un Estado-Nación; el día de hoy seguimos en el mismo orden de ideas, hablando de peligrosos, la pregunta sería ¿peligrosos para quién?, ¿para qué intereses?

La fragmentación y militarización del poder político es otro impedimento para la formación de estado moderno mexicano, esto evito la centralización del mismo. Se carecía de recursos financieros y ante la dispersión regional el Gobierno estaba impedido de ejercer autoridad sobre las distintas fracciones políticas distribuidas en la geografía nacional. No había como reemplazar el antiguo poder colonial. Había entonces un vació de poder, que fue ocupado inmediatamente por otro, no legal, esto es al margen de la norma, pero que si operaba eficientemente.

La crisis del sistema de dominación colonial, se manifiesta en los conflictos de las elites políticas, por un lado la centralización impuesta por los Borbones y la real fragmentación del poder local. Se trata de una sociedad en transición, a disgusto con un modelo y con otro; un grupo lucharía por negar el pasado para reordenar el presente. Estos conservadores consideraban al movimiento popular como una expresión de vandalismo, por lo que despreciaban a estos y los apartan del hecho histórico.

El reflejo de esta época era un gobierno pobre, en contraposición a los nuevos ricos y el poder económico de la Iglesia. Esto explica la relación de los gobiernos en bancarrota con los dueños del capital, ya que estos eran los prestamistas, a cambio de altos intereses y concesiones de carácter económico-administrativos. Ciertamente se trata de un reacomodo de las fuerzas políticas en el país. Estos, se dedicaron a controlar y mantener el poder regional y sus privilegios, lo que no permitió la consolidación de un Estado fuerte. Como ejemplo el Plan de Coalición de los Estados de Occidente, formado para defender las causas del progreso del gobierno reformista de 1833. La coalición fue creada para conservar la federación y afianzar la suerte de sus socios contra los enemigos del Gobierno. Originalmente aprobada por Gómez Farias, fue disuelta ante la presión del ejército que se encargaría de derribarlo mas tarde.

“La continua participación del ejercito en la solución de los problemas políticos y el espíritu de conciliación entre los diversos grupos, retrasaron por mas de treinta años el enfrentamiento directo entre ellos a través de definidos y diferenciados políticos”. [2] Los constantes enfrentamientos entre el poder local y el federal impedían la unidad nacional tan añorada.

“EL POPULACHO”, PLATAFORMA DE FORMACIÓN DEL NUEVO ESTADO MEXICANO.

La idea de Nación, esta estrechamente ligada a la conciencia de comunidad, además del sentimiento de identidad frente al extraño. Un conflicto armado contra el extranjero es un momento privilegiado para formar unidad nacional. México estaba expuesto a la desintegración nacional a partir de la declaración de independencia, los intereses locales y las ambiciones de las potencias extranjeras pusieron en peligro a la naciente Nación, esto se vio más evidente en el conflicto con los Estados Unidos. Lo que demuestra la debilidad de lazos de unión nacional y el dominio de los regionalismos. Éramos un país desintegrado en varios sentidos; regiones que anteponían sus intereses, un Gobierno sin fuerza ni recursos para defender el patrimonio nacional y las elites de poder político dividido en dos sectores opuestos.

El gobierno de Herrera estaba en contra de la guerra, no por convicción propia sino por no contar con capacidad de respuesta frente al acoso del invasor norteamericano, esto trajo por consecuencia que se conformara un ejército al mando del general Paredes. El general Paredes utilizo este ejército para derrocar a Herrera, esta división en pleno conflicto internacional sirvió para que Santa Anna retornara al poder político, desconociendo a Paredes. El ejercito era reconocido como un represor interno e incapaz para defender la soberanía nacional. La derrota de 1848 evidencio el odio que había hacia el ejército, se les culpa directamente de la derrota. Las fracciones políticas utilizan el evento para imponer su proyecto. La rebelión de Paredes intentaba establecer un gobierno Monárquico, esto de acuerdo a los planes de Lucas Alamàn y Gómez Farias quiso realizar las viejas aspiraciones liberales de desamortizar los bienes del clero, puros y moderados quisieron utilizar la invasión para imponer sus puntos de vista.

Los comerciantes, en su mayoría extranjeros vieron con buenos ojos la invasión norteamericana; dicho sea de paso, la invasión favoreció a este grupo en particular. La jerarquía eclesiástica no presento resistencia, mientras no se perjudicaran sus intereses. Las clases acomodadas no opusieron resistencia, recordemos la rebelión polka. Esta clase temía más a la rebelión popular, por que esta si afectaría su seguridad en cuanto a sus vidas y sus bienes.

Por otro lado, el papel de las masas populares fue relevante para la formación del Estado mexicano. Los habitantes de los barrios mexicanos respondieron con vigor ante los invasores norteamericanos; entre el 14 y el 16 de septiembre de 1847, se organizo la resistencia popular frente a los ocupantes del Palacio Nacional. Los pelados fundaron las guardias nacionales, incluso el bajo clero intervino en la defensa nacional, dieron cuanta de 600 invasores a pesar de la superioridad numérica, la capacidad bélica del enemigo y la brutalidad de las represalias de los ocupantes.

Melchor Ocampo propuso la defensa con base en las guerrillas, las elites se opusieron impidiendo se realizara otra revolución como la de 1810, la guerrilla quedo aislada de la sociedad, por considerarla “peligrosa”. El Ayuntamiento de la Ciudad de México intento detener las revueltas populares. El miedo social apresuro la paz con los invasores, a pesar que perdiéramos más de la mitad de territorio, cuando apenas éramos un Proyecto de Nación (1848); el conflicto con los Estados Unidos concluyo con la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo.

El caso de Santa Anna es una figura carismática, pero con una incapacidad de conservar el poder y una camaleónica ideología política; dieron por consecuencia la fragilidad del gobierno de México. Se operaba sobre la base de la corrupción, la compra de favores y de puestos políticos, esta era la constante del Gobierno en turno, de hecho lo sigue siendo, como comentario al margen.

En conclusión, éramos un país dividido, con una miseria abundante, una fragmentación territorial y luchas intestinas constantes.

Se necesitaba de un líder que diera dirección a la naciente Nación, pero se necesitaba de un estadista y no un protagonista que viera por sus intereses personales. Ciertamente se equivocaron quienes creyeron en este nefasto personaje Santa Anna. Tenemos una debilidad por elevar a mamarrachos a niveles de líderes carismáticos, por medio del marketing político, esa es la fuerza que les da la presencia en los medios masivos de comunicación, una fuerza transformadora, pero vacía y mítica.

Santa Anna pasó por todos los partidos y a todos los engaño; o mejor dicho, se dejaron engañar. Santa Anna encontró en la primera mitad del siglo XIX (1822 a 1852), un momento propicio para gobernar el dividido y naciente país. La era santanista es uno de nuestros mas negros periodos históricos solamente comparado con la era salinista (1988-2012). Recordemos que los monopolios y los intereses personales atentan contra la República.

El enfrentamiento directo entre la Iglesia y el Estado eran necesarios para consolidar el país. A pesar de que la Iglesia se vio disminuida por las reformas borbónicas, la Independencia, era la única Institución con capital líquido. El Estado tenía que tener entradas fijas y la posibilidad de implantar impuestos en caso necesario.

La Iglesia por su parte contaba con otras entradas, la entrada del diezmo o impuesto religioso. En caso contrario el Estado estaba en quiebra, en la guerra de independencia el ejército aumento, los caudillos militares y sus ejércitos exigían puntualmente sus salarios. La Iglesia contaba con una burocracia bien organizada. Cada estrato tenía privilegios y obligaciones bien delimitadas. La Iglesia tenía monopolio sobre la educación, además del monopolio de la fe religiosa constitucionalmente aceptada. Esto limitaba las migraciones a nuestro país, se tenía que poblar el norte del mismo, por la razón de estar prácticamente desierto. El primer desacuerdo entre la Iglesia y el Estado se da en torno al Patronato Real, que consistía en un antiguo permiso del Papa Julio II, el cual había dado a la Corona española la facultad para nominar las altas posiciones religiosas, las cuales solo eran ratificadas por el Sumo Pontífice. El congreso de 1822 acepto el hecho de que el Patronato era un privilegio y no un derecho.

“La institución de la Iglesia era concebible de dos maneras totalmente diferentes. Lucas Alaman pensaba que era el único punto de unión entre todos los mexicanos y que, por lo tanto, se debía reforzar, José María Luis Mora quería una religión protegida por el Estado y no un Estado amenazado por la Iglesia. Según este pensador, dicha institución religiosa explotaba no solo el salario de los indios sino también el trabajo y las tierras mismas”.[3]

La intolerancia religiosa es un punto importante en este periodo, recordemos que uno de las justificantes de la separación de Texas en 1836, fue la intolerancia religiosa implícita en la Constitución federal de 1824. En 1842 el Congreso Constituyente fue disuelto por considerarlo un instrumento para establecer la libertad de cultos, esto porque prohibía el ejercicio público de otras religiones. Para el 5 de julio de 1848 se dio un intento de establecer la libertad de cultos para los extranjeros; sin embargo la gran oposición del Cabildo, del vicario capitular y de los periódicos católicos impidió que se llevara a cabo.

La guerra de independencia tuvo consecuencias catastróficas para la minería. Las haciendas cambian la producción al autoconsumo, o para producir solamente para el mercado local. La tierra estaba concentrada en pocos hacendados. Además, a nivel local existía una fuerte alianza entre jefes políticos y hacendados, la alcabala, o impuesto de venta, ayudaba a que esta alianza se mantuviera. La Iglesia prestaba a los hacendados, y los pocos inversionistas extranjeros sólo se interesaban por la minería.

La guerra de reforma se origino por la aspiración de crear una identidad para el Estado y de liberar la tierra con el fin de promover el desarrollo económico. En 1855, con base en el Plan de Ayutla, los liberales arrebataron el poder de las manos de Santa Anna. Se comienzan a promulgar leyes en contra de la Iglesia:

  • La Ley Juárez, expedida en noviembre de 1855, por la cual se reorganizaba el sistema judicial y se limitaban los privilegios del clero y del ejército con la abolición de los tribunales especiales.

  • La Ley Lafragua, o ley de libertad de imprenta, expedida en diciembre de 1855.

  • La Ley Lerdo, o ley de desamortización de bienes del clero y de las comunidades indígenas, expedida el 25 de junio de 1856, se promulga una ley referente a la desamortización de la propiedad de la Iglesia. Establecía que los inquilinos de la Iglesia podrían convertirse en dueños por medio de pagos en forma de renta. La idea era conseguir dinero por medio de los impuestos derivados de la transacción comercial y en segundo lugar crear una clase pequeño burguesa con ideas liberales.

  • Se decreta, en junio 1856, la suspensión de la Compañía de Jesús, que fuera reinstalada por Santa Anna en 1853.

  • En la sesión del 20 de noviembre de 1856 fue aprobado el artículo segundo del proyecto constitucional, por 78 votos contra uno, que más tarde seria el artículo 13 de la Constitución, mediante la cual se abolieron los fueros eclesiásticos.

  • El 27 de enero de 1857 se creo la ley orgánica de registro del estado civil, mediante la cual se hizo obligatorio el registro civil de nacimientos, matrimonios, adopción y arrogancia de sacerdocio y muertes.

  • La Ley Iglesias, o Ley para prohibir la obligatoriedad en el pago de servicios de los sacramentos religiosos, expedida en abril de 1857.

  • El 12 de julio de 1859 se emitió la Ley de nacionalización de los bienes del clero. En el artículo tercero se establece la separación entre el Estado y la Iglesia, así como la libertad de cultos.

  • En la ley del 23 de julio de 1859 se habla de la obligación del matrimonio civil, y en la del 28 de julio del mismo año, de la creación de jueces del estado civil. La intervención en la economía de los cementerios y panteones se elimina a través de la ley del 31 de julio de 1859.

Esta serie de documentos se vieron como un serio ataque a la Iglesia, esto unió a dos fuerzas poderosas; los militares conservadores y la Iglesia, en este contexto se inician la guerra de reforma, la cual duro tres años, con el grito de “Religión y Fueros”. El gobierno liberal tuvo entonces que abandonar la ciudad de México para establecerse en el Puerto de Veracruz, este movimiento estratégico permitió a los liberales apoderarse de los impuestos por importación al tiempo que se les facilito importar armas, el gobierno de Juárez fue apoyado nuevamente por “el populacho”, quienes veían en los conservadores a los enemigos del Estado mexicano, defensores de los intereses de la Iglesia y de los intereses extranjeros. Por el otro lado la Iglesia tuvo que hacer fuertes contribuciones para apoyar al grupo de los conservadores.

Para 1860 los religiosos se dieron cuenta de la incapacidad de los conservadores y se negaron a gastar más de los 20 millones que ya habían invertido. Así pues, los liberales ganaron. Con este hecho histórico se crea una identidad política para el Estado Mexicano.

Otro hecho histórico que consolido la identidad nacional y con esto la formación del Estado Mexicano fue la invasión francesa. Juárez heredo un estado en bancarrota, por lo que decidió suspender el pago de la deuda internacional durante dos años. Esto causo descontento entre los acreedores: España, Francia y el Reino Unido.

En 1863 la invasión francesa obligo a Juárez abandonar la ciudad de México y al año siguiente Maximiliano fue nombrado emperador de México. El clero contaba con el apoyo de la monarquía para recobrar sus antiguas posesiones, pero la mayor parte de las propiedades habían sido compradas por extranjeros radicados en México. Para descontento de la jerarquía religiosa, las leyes y las transacciones hechas bajo el gobierno liberal fueron ratificadas, lo que significo que los conservadores retiraran su apoyo al Imperio. Maximiliano se vio obligado a imponer nuevos impuestos para nivelar el déficit presupuestal, generándose el descontentó hacia el gobierno extranjero. La guerra franco prusiana tiene por consecuencia la retirada el ejército francés lo que ocasiona el derrumbe del fugaz II Imperio.

Esta segunda intervención extranjera, da dos elementos fundamentales a la construcción del Estado Mexicano; por un lado el apoyo “del populacho” al gobierno Republicano de Juárez; por otro lado la cohesión social en torno a resistir al enemigo invasor; que posterior a la guerra de intervención francesa, se queda ya dentro de los habitantes de este país, esta es “la identidad mexicana”.




[1] EVOLUCIÒN DEL ESTADO MEXICANO, Tomo 1, Formación 1810-1910, Tercera Edición 1991, Ediciones El Caballito, S.A., México DF, El México posindependiente, Luis Alberto de la Garza, Leonor Ludlow, Carmen Sáenz, Paz Consuelo Márquez, Pp. 33-34.

[2]Ibídem, Pp. 44.

[3]Ib., Pp. 65.

________________

Continua en la parte (3)

477. DOCUMENTO DE ERNESTO REYES FLORES. Parte (1) *

* Documento del Mtro. Ernesto Reyes Flores, (en tres partes), enviado al tenepal de CACCINI para su difusión.
Parte (1)

<<>>

Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana.

Presidente de la Comisión Senador

Melquíades Morales Flores

Secretaria Técnica

Dra. Patricia Galeana

Senadora

María Serrano Serrano

Senadora

Adriana González Carrillo

Senador

Augusto César Leal Angulo

Senador

Francisco Agundis Arias

Senador

Dante Delgado Rannauro

Senador

Manlio Fabio Beltrones Rivera

Senador

Alejandro Gonzáles Yáñez

Senadora

María Rojo e Inchaustegui

Senador

Rubén Fernando Velazquez López

Senador

Fermín Trujillo Fuentes

P R E S E N T E S

Nombre del Autor, Seudónimo: Huitzilan.

Domicilio: Calle Prolongación Aramen 500,

Casa 8, Colonia Félix Ireta, CP 58070,

Sector Nueva España, Morelia Michoacán.

TEL: 01443/333-96-63.

CATEGORÍA: INDEPENDENCIA DE MÉXICO.

LA CONSTRUCCIÓN DE MÉXICO.

Ensayo Histórico.
_____________________________

Objetivo: Fomentar la investigación, el conocimiento, la reflexión y el análisis de los procesos históricos y jurídicos que incidieron de manera fundamental en la construcción de la Nación mexicana.

Categoría: Independencia de México.

Nombre del ensayo: La construcción del Estado Mexicano.

“El conflicto como base de formación del Estado mexicano”

Seudónimo del Autor: Huitzilan

INTRODUCCIÓN

En atención a la convocatoria que hace la LX legislatura del Senado de la República, a través de la Comisión Especial Encargada de los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, me permito poner a su digna consideración, la presentación de este documento que muestra en mi opinión, los hechos y acontecimientos históricos y jurídicos que dieron forma y fondo al Estado Mexicano con la finalidad de obtener una visión actual, sobre el primer periodo de la vida de México; su trascendencia y su importancia para la construcción del Estado mexicano.

Para construir un País, se deben cumplir con una serie de etapas como son; en primer lugar la conformación de un Estado-Nación; en segundo lugar la formación de las Instituciones Republicanas que componen ese Estado Republicano y por último la formación de los ciudadanos que ejercen sus derechos y participan de la vida política del país.

Esta reflexión de análisis de la historia de nuestro país, ocupa la primera etapa de vida de nuestra Nación, la formación y consolidación del Estado Mexicano, (1821-1917), que abarca básicamente todo el siglo XIX. La segunda etapa, la cual no vamos a tratar en este ensayo, solamente a mencionar; es la de formación de las Instituciones durante el siglo XX (1929-2000), derivado de la lucha revolucionaria; y por último la formación de los ciudadanos de alta intensidad (según el concepto de Guillermo O`Donnel); esto es, el surgimiento y participación de la llamada sociedad civil, esto sucede durante la última parte del siglo XX y el naciente siglo XXI (de 1968 a la fecha), nuestro proceso ha sido lento y comprende en teoría dos siglos, de ahí el análisis del porque, del retraso histórico de formación y consolidación de un Estado Democrático Mexicano.

Muy lejos estaba el país de ser un Estado-Nación en 1821, la firma de los Tratados de Córdoba el 24 de agosto del mismo año, no dan por si solos la formación del Estado Moderno para nuestra Nación; son en cambio, el proceso histórico, político, económico y social de nuestra historia, los que le van dando coherencia a este país. Tampoco la Constitución Republicana de 1824 da forma y fondo a esta Nación; intentaba hacerlo es verdad, daba las bases teóricas y jurídicas; faltaba un verdadero pacto social, esto es prueba de que “el espíritu de Nación” no lo da la ley escrita solamente, sino una serie de factores y de intereses comunes. “Para garantizar la estabilidad de sus mecanismos, en el tiempo y en el espacio, el poder debe disponer de una estructura estable, leyes, organizaciones, y limitar las modalidades de resistencia de los ciudadanos”.[1]

En este orden de ideas, la Nación mexicana es el resultado de tres grandes luchas sociales armadas; la Independencia, la Guerra de Reforma y la llamada Revolución Mexicana; no solamente, también se encuentran las dos grandes intervenciones (la norteamericana y la francesa), además de toda una gran lista de levantamientos armados como; el Plan de Tuxtepec (1876), el Plan de San Luis (5 de octubre de 1910), el Plan de Ayala (25 de noviembre de 1911), la Guerra Cristera (1926-1929), la guerra sucia de los setentas y el levantamiento zapatista en 1994, entre muchos otros. En suma, son parte de un mismo proceso histórico al que me refiero, los que le dan cuerpo y espíritu a esta Nación.

También es cierto, que aun hoy, no acabamos de conformarnos como un Estado-Nación y transformarnos en un Estado de Derecho y menos aun en un Estado Democrático como tal. Vivimos una transición inconclusa, una simple alternancia en el poder político, además de vivir inmersos en un sistema de corrupción.

Ha cambiado el país desde luego, eso es evidente; pero las diferencias económicas y raciales siguen existiendo, sigue prevaleciendo una brecha abismal entre ricos y pobres; para resolver este problema existen de origen dos visiones distintas de cómo gobernarnos, estas son dos diferentes versiones de Proyecto de Nación.

“El sentido social de los grandes conflictos políticos en México ha dado lugar, de una forma u otra, al Estado actual. La Independencia, La Reforma, La Revolución y sus diversos momentos (como el constitucionalismo o el cardenismo) son algunas de las máximas expresiones de la capacidad transformadora, aglutinadora y soberana de la modernización y del conflicto social que históricamente han conformado al México país, al México territorio, al México cultura, al México sociedad, al Estado Mexicano.”[2]

Tenemos pues en la formación del Estado Mexicano, el objeto de estudio de nuestro ensayo, de forma paralela analizo las clases sociales en nuestro país, esto por ser el hilo conductor de las diferentes luchas sociales y armadas ya mencionadas con anterioridad.

Según el concepto tradicional, el Estado esta formado por: (territorio, gobierno y población), es una forma de organización social y por tanto, racional. Es la Nación organizada. Agrupación política suprema de los pueblos en un tiempo dado, es el convincente factor de diferenciación entre organismos e Instituciones políticas. Entre lo orgánico y lo organizado.

Nuestra investigación se encargará de estudiar la primera parte de la vida de México, el siglo XIX; es para nuestra historia, una etapa llena de contrariedades, de navegar contra corriente, de luchas intestinas y de intervenciones. Donde se entrelazan, la falta de un mercado interno y el poder enorme de la Iglesia Católica, entre otros muchos factores más.

La estructura colonial no se termina con la firma de Independencia en 1821, en donde se declara la Independencia de México por parte del Jefe Político Superior y Capitán General de la Nueva España, que no el último Virrey, Don Juan O`Donojù, reconocida por España hasta el 28 de diciembre de 1836, por parte de la reina viuda María Cristina, en representación de su hija Isabel II, esta, reconoció formalmente la Independencia de México; lo cual trae como consecuencia una serie de lastres que seguimos cargando hasta nuestros días. Por ejemplo; nuestro vicio de seguir siendo súbditos antes que ciudadanos, de preferir un Imperio Absolutista sobre una República, una dictadura antes que una democracia, estos; son indicios de nuestros errores históricos.

La Iglesia Católica controlaba las mejores tierras de nuestro territorio nacional, la información estadística, el fuero, la ley canónica, el servicio social y los servicios de salud, además de haber conservado el monopolio de la educación, estos ejemplos son muestra de este poder al que me refiero.

En este orden de ideas, se alían además con los grandes hacendados-terratenientes para controlar el poder político y económico en el país. Eran un Estado fuerte, dentro de un Estado débil.

El Estado endeble estaba conformado por finanzas en bancarrota, una fuerte deuda interna y externa, un deficiente servicio recaudatorio de impuestos, un mercado interno nulo, una ineficiente producción minera, un escaso desarrollo industrial, una deficiente infraestructura, además de la existencia de “la alcabala” (impuesto regional obligatorio).

La distribución del poder entre los caudillos y caciques de la época mantuvo la gobernabilidad regional y federal. El enfrentamiento constante ideológico y militar de la época entre centralistas y federalistas provoco una ingobernabilidad constante. Es tiempo de profunda inestabilidad política, aprovechada por oportunistas y naciones con fines expansioncitas.

El apoyo popular a los liberales y el repudio a las intervenciones extrajeras dieron una unidad nacional tan añorada, en el momento preciso, esto a medados del siglo XIX. A esto le llamamos cohesión nacional que dio base de formación de nuestra Nación, estos son los verdaderos cimientos para la construcción de la Nación mexicana; paradójicamente nuestra desgracia histórica, es a la ves, base de formación del Estado Mexicano. Dicho sea de paso, en este momento histórico del nacimiento de “la identidad nacional”, es donde surge el Himno Nacional cantado por primera ves el 15 de septiembre de 1854, el Escudo Nacional (se utiliza por el primer imperio un águila con las alas abiertas y bajas, con la mirada hacia la izquierda, apoyada en su pata izquierda en un nopal que esta sobre una roca que emerge de las aguas, coronada, esto en 1821) y la Bandera de México (la primera bandera de México se confecciona con la proclamación del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821).

México durante el Siglo XIX, es decir la primera parte de nuestra vida independiente, era carente de un Estado de Derecho concreto, si bien es cierto que existía ya, la Constitución de 1824, constantemente era desconocida, modificada, transgredida; por este motivo el poder era ejercido por los Jefes Políticos regionales (Caciques); ellos eran los que en un lapso de tiempo considerable, mantuvieron unido nuestro país; el precio era la existencia de privilegios de estos mismos; por consecuencia lógica, un vació de poder a nivel nacional y la falta de cohesión como país, lo cual nos hacia presas fáciles de las ambiciones expansionistas de potencias europeas y de nuestro vecino del norte; ya en 1847 habíamos sufrido la intervención extranjera y la perdida de mas de la mitad de nuestro territorio, además de grupos de salteadores surgidos por todo el país a raíz del caos. El Poder Ejecutivo fue siempre limitado por la Ley; Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Anastasio Bustamante, y Valentín Gómez Farias, solo pudieron gobernar con poderes extraordinarios. El Congreso de la Unión invadió el ámbito de competencia del Poder Ejecutivo, declarando Presidentes y destituyéndolos.

Debo mencionar que, aunado a lo anterior, la gran diferencia social, la injusta repartición de la riqueza y la situación económica en la que se encontraba el naciente país, además de la mala administración de los recursos públicos, hicieron fracasar a toda forma de organización política.

México necesitaba de Instituciones fuertes, formadas por hombres con visión a corto y largo plazo, de un Proyecto de Nación, que solo un estadista podía vislumbrar, por consecuencia se necesitaba una Presidencia fuerte que diera unidad a la Nación dispersa, cierto es que faltaba una Constitución que diera forma y fondo, a este deseo de unificar el nuevo país; así mismo, faltaba también el sentimiento de unidad, de ser mexicano, la generación de Juárez se encargo de entregar para la posteridad una Carta Magna (1857) y el espíritu de ser mexicano; los hombres, su obra y las contrariedades que sucederían en esos momentos, darían unidad y coherencia a nuestra Nación.

Aspirábamos a una Constitución donde quedara en forma concreta y formal, asuntos tan importantes como; la forma de organización política, la forma de gobierno, la construcción y andamiaje Estatal, la forma de Administración Pública, la división de poderes, la forma de sucesión en el poder político; los derechos y obligaciones de los individuos reconocidos como ciudadanos, el reconocimiento de los derechos civiles, políticos, humanos y sociales.

Es pues la Constitución Política, el Marco Legal llamado Estado de Derecho; es la plataforma político, social y económica, bajo la cual se llevaran a cabo las actividades de interrelación de los ciudadanos, para que la convivencia sea civil, pacifica y tolerante. Son las reglas de juego de forma concreta, la Soberanía de la Nación y las libertades individuales como; la libertad de pensamiento, de credo, de expresión, de prensa, en fin, una serie de derechos que en ese momento todavía no se encontraban de manera escrita en una Constitución Política, mas aun, los derechos y obligaciones no eran practicados y ejercidos por los habitantes de este nuevo País; existía un “Estado de Excepción”, lo que generaba una desigualdad ante la Ley, desigualdad económica, causantes de un promedio de vida miserable, de una violencia generalizada, de un común desacuerdo con lo que sucedía con la pugna por el poder político.

“El conjunto de los medios de presión, coerción, destrucción, construcción, que la voluntad e inteligencia políticas instituyen para contener a otras fuerzas, constituyo la fuerza del Estado. Se trata de subordinar la actividad y el arbitrio individuales a un orden común”. [3]

CAUSAS DE LA EMANCIPACIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA:

  • Reforma y Contrarreforma siglos XVI y XVII Europa.
  • Ius Naturalismo (Siglos XVII-XVIII). El hombre es antes que la sociedad y el Estado; el hombre tiene una dignidad por su propia naturaleza, se le asignan entonces derechos que se desprenden de su esencia natural y se transforman en derecho positivo, si es así, esas normas serán obedecidas, pero si la autoridad política es contraría a la dignidad humana, entonces no se obedecerán. El fin de todo Estado es el respeto de los derechos inalienables e imprescriptibles entre otros están la libertad, la propiedad, la rebelión, libertad de creencias, libertad de pensamiento, etc. Reconocer estos derechos en una norma general es la buena ley: esta es; la que media la indigencia y la opulencia. Resistencia contra la opresión, cuando la autoridad política niega los derechos naturales inalienables es mala ley. Los derechos conquistados a través de lucha armada de los pueblos, son derechos inalienables y sagrados.
  • Empirismo, (filosofía inglesa del siglo XVII, XVIII y XIX).
  • Gloriosa Revolución 1668-1669.
  • La Ilustración o Siglo de las Luces Siglo XVIII.
  • Independencia de los Estados Unidos de America (1776).
  • Revolución Francesa y declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, comienza la modernidad (1789).
  • Invasión de Napoleón a España (1808).
  • Alejandro Von Humboldt Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España (1811).
  • Constitución de Cádiz (1812).
  • Decadencia de Imperio Español (crisis) y por consecuencia lógica su desintegración.
  • Transición del absolutismo al liberalismo en España.
  • Conflicto de clases (castas) por el control de poder y conservar los privilegios en el continente americano.
  • Revolución Industrial (cambios producidos en Inglaterra a finales del siglo XVIII).
  • Surgimiento del capitalismo a mediados del siglo XIX, con la característica de que la tierra y el capital son propiedad privada.

El listado anterior muestra solo algunos de los acontecimientos más importantes que intervinieron de manera directa o indirecta en la llamada Independencia de México (1821). El movimiento de emancipación de la Nueva España, no es un hecho histórico aislado, es en si, un acontecimiento histórico dentro de un contexto internacional externo y un contexto de intereses y voluntades al interior del Reino de la Nueva España.

La propia independencia de España (1808-1814) y los demás movimientos de independencia de toda la América, contagiaron con un espíritu de libertad, al continente por completo, de donde el Virreinato de la Nueva España era parte.


Anterior a los movimiento criollos por la independencia de España ya se habían realizado algunos levantamientos armados por parte de los indígenas del siglo XVIII, como la de los comuneros de Paraguay (1717-1735) y Nueva Granada (1781) y la de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru) en el Perú (1780-1781), o incluso en las guerras civiles que arrasaron el territorio peruano en el siglo XVI. Sin embargo los movimientos libertadores o emancipadores tienen diferentes motivos e intereses e incluso diferentes actores. Recordemos además que, la primera independencia fue la de Haití en 1803, no reconocida por Francia hasta 1825.

Desde el siglo XIX, las causas de la independencia se han venido presentando divididas en dos grupos: causas internas de carácter negativo y causas externas de carácter positivo.

Pueden ser consideradas como causas internas aquéllas que se originaron en el interior de la sociedad hispanoamericana como resultado de su propio desarrollo histórico, y se caracterizan por destacar algunos aspectos negativos de la acción colonizadora española. En general, todos estos posibles motivos fueron señalados desde los primeros momentos del proceso independentista, a veces por los mismos protagonistas de los acontecimientos, por lo que suelen tener una intención más justificativa que explicativa. Así, por ejemplo, cuando se atribuye el deseo de independencia a la corrupción administrativa y la inmoralidad burocrática por parte de las autoridades españolas, o a la relajación de las costumbres del clero, se trata de destacar algunos casos, pero a los que no puede atribuirse un carácter generalizado a toda la administración y a todos los territorios.

En México, el bajo clero tuvo una participación destacada, como muestra la intervención de los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María Morelos, este bajo clero colaboró con los revolucionarios y tuvo una participación destacada en la independencia, a diferencia de los virreinatos del Perú y Nueva Granada, y hasta cierto punto en el de Nueva España, muchos indígenas militaron en el bando realista, lo que dio a los enfrentamientos en esos territorios un carácter de verdadera guerra civil. La existencia de universidades en muchas de las más importantes ciudades hispanoamericanas, así como la formación cultural en las mismas de los propios caudillos independentistas son otros tantos argumentos en contra de la generalización de las razones mencionadas, necesitadas de precisiones que alteran considerablemente su interpretación, como sucede con la rivalidad entre criollos y españoles, con el consiguiente retraso de aquéllos, y el establecimiento de un régimen de monopolios, gabelas y trabas, que dificultaba el desarrollo de la economía americana, frenando el crecimiento y la capacidad productiva.

El problema principal era la separación racial de las clases sociales en castas, estos aspiraban a ocupar los puestos de la administración en su tierra y los que provenían de otras zonas, ocupaban los cargos y desplazaban a los naturales, generalmente por residir en la corte o tener padrinos en ella. En cuanto al sistema económico, su influencia se vio disminuida por el incumplimiento de la ley, el contrabando y la escasa capacidad industrial de los territorios americanos.

Más bien fueron las medidas económicas de carácter liberal que venían implantándose desde el siglo XVIII las que estimularon en la burguesía criolla un creciente deseo de libertad mercantil.

En términos jurídicos, filosóficos, ideológicas y comerciales existieron causas como:

  • La concepción patrimonial del Estado, toda vez que las Indias estaban vinculadas a España a través de la persona del monarca. Las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII, en 1808, rompieron la legitimidad establecida e interrumpieron los vínculos existentes entre la Corona y los territorios hispanoamericanos, que se vieron en la necesidad de atender a su propio gobierno.
  • Desde Santo Tomás de Aquino hasta el español Francisco Suárez, la tradición escolástica había mantenido la teoría de que la soberanía revierte al pueblo cuando falta la figura del rey. Esta doctrina de la soberanía popular, vigente en España, debió de influir en los independentistas así como las emanadas del pensamiento ilustrado del siglo XVIII.
  • La labor de los jesuitas. Las críticas dirigidas por los miembros de la Compañía de Jesús a la actuación española en América después de su expulsión de España en 1767, plasmadas en abundantes publicaciones, tuvieron gran importancia en la generación de un clima de oposición al dominio español entre la burguesía criolla.
  • Las enseñanzas impartidas por las universidades y el papel desarrollado por las academias literarias, las sociedades económicas y la masonería. La difusión de ideas liberales y revolucionarias contrarias a la actuación de España en América ejerció una gran influencia en la formación de algunos de los principales líderes de la independencia, cuya vinculación con la Logia Lautaro les proporcionó el marco adecuado para la conspiración.

Pueden ser consideradas como causas externas aquellas que actuaron sobre el proceso independentista desde fuera de los dominios imperiales españoles, en especial desde Europa y Estados Unidos. Algunas de estas causas, como la Declaración de Independencia estadounidense o la Revolución Francesa, cuya influencia en la historia mundial es evidente, ejercieron más como modelos que como causas directas del proceso. Mayor importancia tuvieron las ideas enciclopedistas y liberales procedentes de Francia, así como las relaciones de convivencia de muchos de los máximos dirigentes independentistas, como Francisco de Miranda, José de San Martín, Simón Bolívar, Mariano Moreno, Carlos de Alvear, Bernardo O’Higgins, José Miguel Carrera Verdugo, Juan Pío de Montúfar y Vicente Rocafuerte, que se encontraron con frecuencia en Londres, así como los contactos que mantuvieron con los centros políticos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Ello les permitió equiparse ideológicamente, pero también les proporcionó la posibilidad de contar con apoyos exteriores y las necesarias fuentes de financiación para sus proyectos.

Por encima de todas estas posibles causas, la independencia americana se vio favorecida por la coyuntura política, bélica e ideológica por la que atravesó España. La supresión de la dinastía de Borbón y la invasión de la península Ibérica por las tropas de Napoleón I Bonaparte, que dieron origen a la propia guerra de la Independencia española (1808-1814), posibilitaron la aparición de juntas que se constituyeron en las principales ciudades americanas. Las juntas empezaron, en general, reconociendo la autoridad real en la persona de Fernando VII, pero propiciaron el comienzo del proceso independentista. Las Cortes de Cádiz y la Constitución liberal de 1812 dieron paso al restablecimiento de la autoridad española en la mayoría de las regiones peninsulares (creación de la Junta Central, en septiembre de 1808) y a la moderación en las actuaciones de los independentistas más radicales, al abrirse camino las posibilidades de un nuevo régimen en España que derivara en una nueva organización política, social y económica de los territorios americanos.

Pero la reacción absolutista de 1814, producida por el retorno al trono español de Fernando VII, produjo un cambio radical en la dirección de los acontecimientos y significó la reanudación de las confrontaciones y la guerra abierta. El éxito del pronunciamiento liberal de Rafael del Riego en Las Cabezas de San Juan en 1820, impidió el embarque de las tropas españolas destinadas a América y, con ello, facilitó a los patriotas americanos la realización de las últimas campañas militares, que les llevarían al triunfo final y a la independencia.

De acuerdo con lo anterior, el proceso de independencia puede dividirse en dos grandes fases. La primera, transcurrida desde 1808 hasta 1814, se caracteriza por la lucha social y popular, además de la actuación de las juntas. La segunda, que tuvo lugar entre 1814 y 1824, se caracteriza por la guerra abierta y generalizada entre los insurgentes y los realistas, en la casi totalidad de los territorios americanos bajo dominio español, donde el grupo criollo toma el poder político y económico, estableciendo su dominio hegemónico.

En el virreinato de Nueva España a comienzos del movimiento independentista se tuvo un marcado carácter popular, insurreccional y revolucionario. La conspiración iniciada (y fracasada) en Querétaro en 1809 dio paso al levantamiento del sacerdote Miguel Hidalgo en Dolores (actual Dolores Hidalgo, en Guanajuato), el 16 de septiembre de 1810. Las tropas del virrey Francisco Javier Venegas, a las órdenes del general Félix María Calleja del Rey, vencieron a los rebeldes en Guanajuato y Puente de Calderón, y ejecutaron a los principales responsables en 1811. Más profundidad tuvieron los levantamientos en el sur del país, donde los insurrectos dirigidos por el también sacerdote José María Morelos y Pavón, tras ocupar Oaxaca y Acapulco, convocaron el Congreso de Chilpancingo, proclamaron la independencia de México y, en octubre de 1814, redactaron la Constitución de Apatzingán, primera ley magna de la historia del constitucionalismo mexicano. La enérgica y sangrienta reacción del virrey Calleja concluyó con la ejecución de Morelos en 1815 y el restablecimiento de la autoridad real. Hasta aquí la primera parte de esta independencia de México.

La segunda fase de los movimientos independientes es de 1814 a 1824, ya que una vez que se había establecido una incipiente estructura política en los territorios que luchaban por lograr la independencia de España, surgió la etapa de reacción española que condujo a la verdadera fase bélica del proceso emancipador, cuyo punto culminante fue el nacimiento o consolidación de los estados sudamericanos.

Después de las rebeliones fracasadas de Hidalgo y Morelos y tras el desgraciado fracaso de la expedición de Francisco Xavier Mina en 1817, fue Vicente Guerrero quien logró mantener la insurrección en el sur del país. En 1821, Agustín de Iturbide, militar que había combatido en las tropas realistas, entró en contacto con Guerrero y, el 24 de febrero de ese año, lanzó un manifiesto conocido como el Plan de Iguala, que establecía tres condiciones: la independencia de México, el mantenimiento del catolicismo y la igualdad de derechos para los españoles y los mexicanos, claro, conservado los privilegios de clase. El 24 de agosto de ese mismo año, Iturbide y el jefe político Superior y Capitán General de la Nueva España don Juan O’Donojú, que acababa de llegar de España enviado por el gobierno constitucional, firmaban el Tratado de Córdoba, por el que se declaraba la Independencia de México.

El Estado Nación mexicano se estableció sobre el andamiaje colonial, las fronteras nacionales se instituyeron sobre las divisiones administrativas de la Nueva España, la Independencia se consumo sobre el proyecto de una aristocracia del centro del país. Las minorías en el poder hicieron lo posible por conservar sus privilegios, además de despreciar a los demás grupos humanos que conformaban a la sociedad mexicana, tenemos pues a una sociedad racista y clasista, llamada hasta entonces, de castas.

Según Othòn de Mendizábal, la Nueva España para el siglo XIX, tenía una población de 5 837 100 habitantes, rigurosamente separadas por las leyes de estratos sociales, de acuerdo con sus categorías étnicas.

  • Españoles nacidos en España (españoles) 0 070 000
  • Españoles nacidos en America (criollos) 1 245 000
  • Indios 3 100 000
  • Negros 0 010 000
  • Castas 1 412 000

En todos estos grupos se alentaba la natural tendencia a incorporarse a una casta superior, esto significaba una ampliación en el ámbito de sus derechos y posibilidades y una reducción de sus obligaciones, desde entonces y hasta la fecha, prevalece el deseo de ser blanco, cualquier pigmentación natural en la piel, es reconocida como una señal de vulgaridad y castigo divino, de menosprecio por parte de la sociedad en su conjunto. Por lo tanto se vivía una constante de conflicto social, por razón de prejuicios de castas y de clases, una fractura en el tejido social; lo que no ayuda a formar una unidad social, la sociedad mexicana estaba polarizada desde entonces.

En palabras de Alejandro de Humboldt (sic); “La sociedad mexicana está compuesta de los mismos elementos que la de las demás colonias españolas. Hay siete castas distintas: 1ª los individuos nacidos en Europa, llamados vulgarmente gachupines; 2ª los españoles criollos, o los blancos de raza europea nacidos en America; 3ª, los mestizos descendientes de blancos y de indios; 4ª los mulatos descendientes de blancos y de negros; 5ª, los zambos descendientes de negros y de indios; 6ª, los mimos indios, o sea la raza bronceada de los indígenas, y 7ª, los negros africanos. Dejando a un lado las subdivisiones, resultan cuatro castas principales: los blancos, comprendidos bajo la denominación general de españoles; los negros; los indios y los hombres de raza mixta, mezclados de europeos, de africanos, de indios americanos y de malayos; porque con la frecuente comunicación que hay entre Acapulco y las Islas Filipinas, son muchos los individuos de origen asiático, ya chino, ya malayo, que se han establecido en Nueva España”.[4]

Los españoles peninsulares controlaban los mejores puestos de la administración pública, asimismo los puestos del alto clero de la colonia, dejando para los criollos puestos inferiores, no se diga a las castas, estos eran la servidumbre de la época. Surge por supuesto, una pugna por los puestos de poder real en la Nueva España, esto, genera resentimientos que se acrecientan en la lucha por la Independencia. Existe pues, una lucha por el control del poder, del control de los medios de producción y de la toma de decisiones.

Los dos proyectos de independencia fueron el social de Hidalgo y Morelos (1810-1815) y el de interés de clase dominante de los criollos, el cual defiende Iturbide, que finalmente triunfa en 1821.

Otros problemas que son transversales a la historia de México son la propiedad de la tierra y el control de las rutas de comercio.

“En la Nueva España había 5 tipos de propiedad de la tierra, con características jurídicas propias; la propiedad comunal de los pueblos indígenas, la propiedad comunal de los fundadores después de la Conquista, la propiedad de la Iglesia, la propiedad particular divisible y la propiedad particular indivisible por disposición testamentaria o vinculación a mayorazgos”.[5] La Iglesia desde entonces tenía o poseía la mayor parte del territorio nacional, lo que impide una movilidad económica necesaria para cualquier mercado interno. Las tierras de la Iglesia eran más importantes por su extensión, calidad y técnica de explotación. El Obispo Abad y Queipo calculaba en 44 millones de pesos los capitales de la Iglesia invertidos en tierra que rentaban, sembraban o simplemente conservaban.

Existe pues una relación directamente proporcional entre la posesión de la tierra y la acumulación de la riqueza en pocas manos. El promedio de las 263 mil familias españolas y criollas, solamente 30 mil dependerían económicamente de sus derechos sobre la propiedad rustica; 263 mil familias criollas (1 075 000 individuos, calculando cada familia en 5 miembros), por otra parte 248 420 familias de mestizos, castas y negros libres y esclavos (1 412 000 individuos) carecían de propiedad, estos se vinculan con el trabajo agrícola, era la mano de obra de los pocos terratenientes. Esta injusta distribución de la tierra origino un resentimiento en contra de los peninsulares y de los criollos ricos, sus aliados estratégicos.

En cuanto al comercio, los españoles peninsulares controlaban por completo las mercancías de las flotas de España y la Nao de Filipinas (El Galeón de Manila); acaparaban los cereales que vendían en sus grandes establecimientos en la Nueva España, dicho sea de paso sin competencia. Se vieron forzados a utilizar los servicios de los americanos, criollos, mestizos y castas, como agentes de distribución y venta al mercado, puesto que era sumamente peligroso llegar a los remotos consumidores. Las necesarias rutas de abastecimiento (rutas de distribución) se hacían en mula. Como comentario al margen, recuerdo recientemente una entrevista a Carlos Fernández González Presidente del Consejo de Administración del Grupo Modelo, dueño de una de las rutas de distribución mas grandes de México (2009); el cual decía que la colocación del producto se hace en algunos lugares inhóspitos de nuestro país, todavía en mula.

CONCEPTO DE NACIÓN Y CONSTITUCIONALISMO MEXICANO.

Para desarrollar el tema, debo revisar el concepto de Nación, el cual se define como; “Una sociedad de hombres a los que la unidad de territorio, de lengua y de cultura inclina a la comunidad de vida y crea la conciencia de un destino común, se implica una unidad de intereses y proyectos de vida común que se conjugan en un marco geográfico delimitado por fronteras reconocidas jurídicamente”. [6] Dicho lo anterior, saco en conclusión que no existía por decreto una nación mexicana para 1821, esta nacerá a partir de las guerras de intervención a mediados de siglo XIX, además de la Guerra de Reforma.

Para la conformación de la Nación se hace un proyecto que da dirección al país, por lo tanto, hacer una revisión a la historia constitucionalista es necesaria para dar una idea general de lo sucedido a los largo de los siglos XIX y XX, la Constitución es necesaria para imponer la forma de gobierno y hacer de nuestro país un Estado-Nación moderno. Por lo tanto es necesario definir el concepto Constitución.

“Constitución: es el documento que contiene el conjunto de normas de mayor jerarquía de un país, es la Ley Suprema, con base en la cual, se realizan los proyectos nacionales y se dan a la población las reglas de convivencia política, económica y social.

Desde tiempo atrás el concepto de Constitución ha traído el interés de diferentes pensadores y estudiosos, quienes la han definido de las siguientes maneras:

Aristóteles dijo que es: “la organización de todas las magistraturas”.

Fernando Lasalle la definió como: “la suma de los factores reales del poder en una Nación”.

Carlos Schmitt afirma que son: “las decisiones políticas del titular del poder constituyente, como decisiones que afectan al poder propio del ser social”.

Herman Heller la asimila a: “un ser al que le dan forma las normas”.

Andre Haurio, por último, le da el carácter de: “encuadramiento jurídico de los fenómenos políticos”.

La Constitución, en realidad, es la ley de leyes, es el Pacto de los mexicanos que nos determina que somos y que queremos ser como Nación. Por ello, la Constitución contiene las normas que deben obedecer los gobernantes y las que aseguran derechos y libertades a los gobernados”. [7]

Primeramente, recordemos que a raíz de la crisis política posterior a la invasión napoleónica (1808), el gobierno español, nacido de la resistencia contra Francia, organizó un Congreso Constituyente que se reunió en Cádiz en 1811. A él acudieron 17 diputados de la Nueva España que participaron en la elaboración de la Constitución Política española, esta representación fue minoritaria.

Dicha Constitución Liberal, se firmó el 17 de marzo de 1812. Los representantes consiguieron la igualdad jurídica entre los habitantes de España y los de sus colonias. La Constitución fue proclamada en la Nueva España el 30 de septiembre de 1813. La constitución establecía un gobierno centralista y no incluyo la libertad de comercio que deseaban los habitantes de Nueva España, por lo que se generalizo el rechazo.

Cuando Fernando VII regresó al trono, restauró la monarquía absolutista y el 4 de mayo de 1814 derogó la Constitución. En 1820 una revolución liberal le obligó a instaurarla de nuevo. En la Nueva España el virrey Apodaca se negó a acatarla. Cuando el gobernador Dávila proclamó el orden constitucional en Veracruz, Apodaca la restableció en todo el territorio. Para entonces, la Guerra por la Independencia ya estaba en la etapa final.

El virreinato estaba en su etapa final, después de la guerra por la independencia, la productividad se había reducido a la mitad, se rompió la Institucionalidad, además de que estaba en bancarrota la hacienda pública, con estos acontecimientos se rompe la relación entre el centro y la provincia, esto provoca grandes divisiones que tardaran mucho tiempo en restaurarse, aun hoy seguimos tratando de disiparlas.

A este respecto, solamente los hombres que tienen conciencia de sí y de su contexto histórico, saben la trascendencia de sus actos, esto es, saben de la importancia del papel que tienen que desempeñar en el momento mismo en el que viven.

Este es el caso de un representante del bajo clero, el autoproclamado “Siervo de la Nación”; el cura de Caracuaro, José María Morelos y Pavón.

El en 1813 convoca el Congreso de Chilpancingo, ante este cuerpo legislativo el 14 de septiembre de ese año presenta Morelos los Sentimientos de la Nación. Este documento sienta las bases para el debate en ese mismo Congreso, donde se presenta la Independencia de México, como primer punto; intolerancia religiosa, con una única religión permitida, la católica; división de poderes, soberanía; justicia social mediando entre “la opulencia y la indigencia”; aumentar el jornal del pobre; anulación de privilegios; prohibir la esclavitud; se protege la propiedad privada; se prohíbe la alcabala, el estanco y el tributo; se simplifica el impuesto a 5% de semilla; en resumen estos son los puntos básicos e ideológicos motivo de independencia de México.

El 22 de octubre de 1814 se promulgo en Apatzingán el Decreto Constitucional para la Libertad de América Mexicana, a iniciativa de Morelos por Carlos María de Bustamante, José Manuel Herrera y Andrés Quintana Roo.

Sus ideas centrales eran la libertad individual, la soberanía y el principio de división de poderes. El Congreso que lo emitió no tenía plataforma jurídica para elevarlo al rango de Ley. Con la culminación de la guerra de independencia, México inicio su propia historia constitucional.

Pero que es Soberanía: Requerimos una definición clara de soberanía que parta de la doctrina, decía Morelos en la Constitución de Apatzingán: “esta es la facultad que un pueblo tiene de dictar sus propias leyes y de elegir a sus gobernantes. Mientras un pueblo tenga la facultad de dictar sus leyes, de elegir a sus gobernantes y de definir la orientación de su futuro, el pueblo estará ejerciendo su soberanía”.

La Constitución de 1824: Después del triunfo del Plan de Iguala y los tratados de Córdoba, los conservadores, los de derecha, acordaron establecer una monarquía constitucional en México, con un miembro de la casa de los Borbones como Emperador. En 1822 se instaló un Congreso que proclamó emperador a Agustín de Iturbide y que luego fue disuelto por el mismo. El Plan de Casa Mata derrocó al emperador de opereta y exigió la reunión del Congreso, que quedo reinstalado el 5 de noviembre de 1823. El 31 de enero de 1824 se promulgó el Acta Constitutiva de la Nación Mexicana. El texto, de claro contenido Republicano, Federalista y Liberal, se mantuvo vigente sin enmiendas hasta 1835.

“Muchos consideraron a la Constitución de 1824 una copia de la de Estados Unidos, pero la mexicana resultó ser mas radical por el peso del regionalismo, que desconfiado de la ciudad de México, estableció la soberanía de los estados y limitó el poder del gobierno federal que resulto débil, al habérsele arrebatado el poder fiscal sobre los ciudadanos”. [8]

La Constitución de las Siete Leyes: en 1835, a instancias de un conservador de clásico perfil; Antonio López de Santa Anna, (oportunista y corrupto), se reunió un Congreso Federal para revisar la Constitución de 1824. En 1836 se promulgó la Constitución de las Siete Leyes. Su esencia conservadora puso freno a las ideas reformistas del momento. Los conservadores defendían los privilegios del Estado y apoyaban a la monarquía. Y como cualquier ideología conservadora, no se quería el cambio, ni las reformas; como ejemplo en la última sección del documento prohibían cualquier enmienda antes de transcurridos seis años.

En 1839 las revueltas y levantamientos en todo el país exigieron que se reformaran las Siete Leyes. Con ese fin fue nombrada una comisión que redactó las Bases de Organización Política de la República Mexicana, de carácter liberal. Los debates fueron conflictivos, pues como siempre, los conservadores las consideraban contrarias a la religión. Las bases orgánicas se aprobaron el 14 de julio de 1843 con la posibilidad de sufrir enmiendas. Estuvieron vigentes por tres años.

Juárez fue uno de los nueve delegados elegidos en Oaxaca para acudir el 6 de diciembre de 1846, a la Ciudad de México, con el objeto de revisar y promulgar una Constitución basada en la de 1824 y tomar las medidas necesarias para financiar la guerra. El 11 de enero de 1847 se decreta la nacionalización de los bienes del clero y su venta en subasta pública. Esta Ley provoco la oposición lógica de la Iglesia Católica. Tropas en la ciudad de México, procedentes de las clases superiores y de familias conservadoras, rehusaron marchar hacia Veracruz a hacer frente a los norteamericanos y, en cambio, se enfrentaron contra el Presidente, el congreso y los actos anticlericales del gobierno. Estos polkos, como se les llamo, no fueron causantes de grandes derramamientos de sangre pero si de bastantes trastornos en la capital. Santa Anna, que acababa de ser vencido en Buena Vista por las fuerzas de Taylor, se las arreglo para hacer aparecer la batalla como una victoria y volvió a la ciudad de México para restablecer el orden. Una vez mas quito a Gómez Farias del cargo, lo envió al exilio y anuncio la abrogación de las leyes que nacionalizaban los bienes del clero. La Iglesia había prometido a Santa Anna un millón y medio de pesos para su causa.

Al concluir la guerra con Estados Unidos, Santa Anna trazó el plan de una Constitución republicana y centralista, pero no pudo llevarlo a término porque la Revolución de Ayutla lo aparto del poder. Este manifiesto y programa político mexicano, es proclamado por el coronel Florencio Villarreal el 1º de marzo de 1854 en la localidad homónima del estado de Guerrero (en la actualidad, denominada Ayutla de los Libres), con el objeto de deponer al general y dictador Antonio López de Santa Anna, el paso siguiente fue proceder a la convocatoria de un congreso extraordinario con carácter constituyente. Sus más destacados redactores fueron los generales Ignacio Comonfort y Juan Álvarez, este último su principal impulsor.

Juárez regresó a México en 1855 para tomar parte en la revolución liberal que derrocó a Santa Anna (Plan de Ayutla). Poco después, entre octubre y diciembre de ese año, ejerció como secretario (ministro) de Justicia en el breve gobierno presidido por Juan Álvarez “Don Benito, más pragmático y menos dogmático, permaneció y logró que se promulgara la famosa Ley Juárez, que suprimía los fueros y facultaba al gobierno federal para nombrar a los miembros de la Suprema Corte de Justicia, [la chispa que produjo el incendio de la Reforma], según su expresión”.[9]. Al frente de este ministerio dictaminó importantes leyes respecto a la reforma agraria y la subordinación del ejercito y la iglesia a la autoridad civil, leyes que culminaron en la promulgación de la Constitución liberal moderada de 1857. El Congreso Constituyente elegido en 1856 trajo como resultado la Constitución federal de 1857, fruto directo del Plan de Ayutla.

En enero de 1856 fue designado gobernador de Oaxaca, luego pasó a ejercer como secretario de Gobernación del gobierno presidido por Ignacio Comonfort. El 16 de junio de 1856, concluyó el proyecto de Ley y la Nueva Constitución fue jurada el 5 de febrero de 1857. Esta Constitución Liberal, daba al pueblo la soberanía nacional, limitaba la facultad de poder Ejecutivo y afirmaba las libertades de enseñanza, trabajo, pensamiento, petición, asociación, comercio e imprenta. Mientras estuvo vigente, fue objeto de numerosas reformas. Félix María Zuluaga declara el Plan de Tacubaya, a raíz del triunfo de este Plan se disolvió el congreso y se arresto a Juárez, con la finalidad de mantener el equilibrio Comonfort acepto el Plan, se declara el Estado de sitio y afirma a los militares en el Poder, esto lleva al exilio a Juárez se dirige a Panamá. Regresó a México para asumir la Presidencia de la República el 11 de enero de 1858.

Después de la promulgación de esta Constitución, en 1858 cae Ignacio Comonfort y Benito Juárez llega al poder. Comienza la Guerra de los Tres Años (La Guerra de Reforma), entre liberales y conservadores. Cuando Comonfort probó no estar a la altura de las circunstancias, Juárez asumió el cargo de Presidente y el papel del gobierno constitucional contra las fuerzas de la reacción. Sin haberlo planeado en ningún sentido, llego así a ser dirigente nominal de un complejo movimiento en Pro de la igualdad social, la libertad de expresión y de pensamiento, la reducción de los fueros, la confiscación de las propiedades eclesiásticas y la eliminación de la influencia del clero en la política.

En enero de 1859, los conservadores nombraron a un nuevo presidente, Miguel Miramón, quien no logró desalojar a Juárez de Veracruz. Éste obtuvo, en abril de ese año, el reconocimiento estadounidense de su gobierno liberal.

Dicho lo anterior, la primera etapa de la vida independiente de nuestro país fue bastante conflictiva, no existía un proyecto de Nación único, mientras unos veían en el centralismo una forma de gobierno que daba las garantías necesarias para seguir teniendo los privilegios de poder; otros le daban al federalismo una suerte de antídoto en contra de los constantes movimientos separatistas, los regionalismos, los caudillos, los caciques; existía un real vació de poder político, aunado a la falta de una forma concreta de Ley, una Constitución que diera no solamente forma, sino fondo a la estructura de organización política en México.

En este orden de ideas, sale a relucir un factor importante de poder real en la colonia, en el efímero Imperio, en el México independiente, en el México republicano, en la dictadura, en la lucha revolucionaria, en la época pos revolucionaria de partido único hegemónico y en este periodo de transición inconclusa y es; la propiedad de la tierra, dicho sea de paso, hasta la Constitución de 1917 se logra plasmar en el Articulo 27º que la propiedad original de la tierra la tiene la nación mexicana, con lo que se responde con este solo hecho a varios años de lucha e indefinición política. (sic): “Articulo 27.-La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los limites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares constituyendo la propiedad privada…” [10]

Hasta aquí el breve recorrido por nuestra historia constitucional en la primera etapa de nuestro país; el siglo XIX es una muestra clara de los graves problemas que aquejaban a nuestra nación, muchos de los cuales seguimos arrastrando hasta nuestros días.

MÉXICO INDEPENDIENTE

Por un lado, en esta primera etapa de la vida de México se presenta una lucha abierta entre dos diferentes proyectos de Nación, por parte de los llamados grupos políticos; liberales y conservadores; federalistas y centralistas; monárquicos y republicanos; proyectos elaborados por una nueva generación de políticos-militares y su relación con la elite política y económica en México, los cuales no tuvieron un proyecto claro desde el principio. Al final los grupos populares fueron derrotados y apartados del proceso de toma de decisiones.

La guerra de independencia fue considerada por Lucas Alamàn como un conflicto entre la parte ilustrada y los propietarios, lo que se deduce que es un conflicto entre elites de poder real. Que si bien ganaron los primeros no fue definitiva esta derrota, la lucha entre estos proyectos quizá siga marcando la agenda política nacional en la actualidad. El distanciamiento entre los grupos político-militares y los grupos social-económicos son la principal causa de la fragilidad de un orden político que intenta establecerse después del derrumbe del orden colonial. Este derrumbamiento no es por la emancipación formal, sino el fin de un sistema que ya había caducado desde antes de la lucha de Independencia en 1810, esto fue evidente con la Constitución de Cádiz (1821) y la invasión francesa a la península española por parte de Napoleón I. Dicho sea de paso, lo mismo sucede en este momento (2009), el sistema económico y político esta caduco y resulta anacrónico, estamos en una real crisis de sistema, que da por consecuencia inestabilidad y violencia social, es en términos de Antonio Gramsci una “Crisis Orgánica”.

Resulta que en la Nueva España surge una pugna entre los grupos de poder local y el poder central representado por el Virrey Calleja, de aquí el golpe de Estado de peninsulares en contra de Iturrigaray, así como el establecimiento de las diputaciones provinciales acordadas en la Constitución de Cádiz.

Estas elites coloniales debilitadas después de la Independencia tienen que realizar alianza con los caudillos del movimiento independiente; esto hace del proceso, un proceso de ruralizaciòn y regionalización durante la primera parte del siglo XIX, estos jefes políticos mantienen el orden social en el país.

La diferencia entre estos dos proyectos políticos se denomina por parte del Doctor José María Luis Mora; “la lucha entre el progreso y el retroceso”, entre las ideas del liberalismo europeo y norteamericano, estos proyectos hablaban por una parte de la colectividad o del pueblo y por otro lado la ideología burguesa de la época, tendiente a mantener los privilegios de clase.

Pero a que se refería Luis Mora con el progreso: “la marcha del progreso es aquella que tiende a afectar de una manera mas o menos rápida la ocupación de los bienes del clero, la abolición de los privilegios de esta clase y de la milicia, la difusión de la educación pública en las clases populares absolutamente independiente del clero; la supresión de las monacales; la absoluta libertad de opiniones; la igualdad de los extranjeros con los naturales en los derechos civiles; y el establecimiento del jurado en las causas civiles. Por marcha del retroceso entiendo aquella en que se pretende abolir lo poquísimo que se ha hecho en los ramos que constituyen la precedente”.[11]

En el comentario anterior, se sintetizan los ideales liberales de la época, necesarios para la formación y desarrollo del Estado Mexicano, mismos ideales que fueron tomados en cuenta y aplicados en las llamadas “Leyes de Reforma” y la consecuente Constitución de 1857.

El documento político donde se ven reflejados los ideales liberales fue el Programa del Partido del Progreso, escrito por el Doctor José María Luis Mora en 1930;

  1. “Libertad absoluta de opiniones y supresión de las leyes represivas de la prensa.
  2. Abolición de los privilegios del clero y de la milicia.
  3. Suspensión de las instituciones monásticas y de todas las leyes que atribuyen al clero el reconocimiento de negocios civiles, como el contrato del matrimonio.
  4. Reconocimiento, clasificación y consolidación de la deuda pública, designación de fondos para pagar desde luego su renta y de la hipoteca para amortizarla más adelante.
  5. Medidas para hacer cesar y reparar la bancarrota de la propiedad territorial, para aumentar el número de propietarios territoriales, para aumentar el número de propietarios territoriales, fomentar la circulación de este ramo de la riqueza pública y facilitar medidas de subsistencia y adelanto de las clases dirigentes, sin ofender ni tocar en nada el derecho de los particulares.
  6. Mejora del estado moral de las clases populares, por la destrucción del monopolio del clero en la educación publica, por la difusión de los medios de aprender, y la inculcación de los deberes sociales, la formación de museos, conservatorios de artes y bibliotecas publicas, y por la creación de establecimientos de enseñanza para la literatura clásica, de las ciencias y la moral.
  7. Abolición de la pena capital para todos los delitos públicos, y aquellos que no tuviesen el carácter de un asesinato de hecho pensado.
  8. Garantía de la integridad del territorio por la creación de colonias que tuviesen por base el idioma, usos y costumbres mexicanas”. [12]

Asimismo, las pugnas internas dieron inestabilidad al gobierno mexicano, los nuevos grupos extranjeros que vinieron a cubrir los huecos dejados por los españoles peninsulares en el comercio. Las mercancías extranjeras llenaron al país en su conjunto formando una nueva clase social con un poder económico real.

Las ambiciones de expansión de nuestro vecino del norte, las amenazas de una reconquista española, el florecimiento del comercio con mercancías legales e ilegales (contrabando), por supuesto a estos intereses no les convenía un Estado Mexicano fuerte, apostaban como lo han hecho siempre al debilitamiento de las Instituciones y a un Gobierno frágil, sin intervención en lo relacionado con la economía.

La formación de un mercado interno da integración a un desarrollo económico necesario para la conformación de un país, es pues un proceso de integración de un sistema económico en el interior de una entidad territorial y política protegida por un sistema de aduanas y legislación propias. Se da necesariamente una división del trabajo; en el México independiente no existía esto, solo había una actividad económica local o regional, lo cual hace pensar que solamente se satisface el autoconsumo y no el intercambio de mercancías y excedentes necesario en una economía de capitalismo moderno. En resumen




[1] EL MANUAL DEL CIUDADANO CONTEMPORANEO, Ikram Antaki, Segunda reimpresión 2000, Colección Ariel, Editorial Planeta Mexicana SA de CV, Capitulo I, El Estado, Pp. 79.

[2] EVOLUCIÒN DEL ESTADO MEXICANO, Tomo 1, Formación 1810-1910, Tercera Edición 1991, Ediciones El Caballito, S.A., México DF, Luis Alberto de la Garza, Leonor Ludlow, Carmen Sáenz, Paz Consuelo Márquez, Pp. 10.

[3] EL MANUAL DEL CIUDADANO CONTEMPORANEO, Ikram Antaki, Segunda reimpresión 2000, Colección Ariel, Editorial Planeta Mexicana SA de CV, Capitulo I, El Estado, Pp. 80.

[4] ENSAYO POLÌTICO SOBRE EL REINO DE LA NUEVA ESPAÑA, 7ª Edición 2004, México DF, Editorial Porrùa, Colección Sepan Cuantos, Alejandro de Humboldt, Estudios Preliminares, Revisión del Texto, Cotejos, Notas y Anexos; Juan A. Ortega y Medina, Pp. 51.

[5] LAS CLASES SOCIALES EN MÈXICO, 7ª Edición 1977, México DF, Editorial Nuestro Tiempo SA, Colección Los Grandes Problemas Nacionales, Miguel Othòn de Mendizábal, José María Luis Mora, Mariano Otero, Andrés Molina Enríquez, Pp. 11.

[6] EVOLUCIÒN DEL ESTADO MEXICANO, Tomo 1, Formación 1810-1910, Tercera Edición 1991, Ediciones El Caballito, S.A., México DF, El México posindependiente, Luis Alberto de la Garza, Leonor Ludlow, Carmen Sáenz, Paz Consuelo Márquez, Pp. 23.

[7] CONSTITUCIÒN POLÌTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, Primera Impresión 2002, Anaya Editores, S.A., Impreso en México, Titulo Primero, Capitulo I, De las Garantías Individuales, Pp. 40.

[8] JUÁREZ EL REPUBLICANO, Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, Impreso en Talleres de Reproducciones Fotomecánicas, S.A. de C.V., México 2005, Josefina Zoraida Vázquez, El Colegio de México y Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, Pp. 28.

[9]Ibídem, Pp. 63.

[10] CONSTITUCIÒN POLÌTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, Primera Impresión 2002, Anaya Editores, S.A., Impreso en México, Titulo Primero, Capitulo I, De las Garantías Individuales, Pp. 79.

[11] EVOLUCIÒN DEL ESTADO MEXICANO, Tomo 1, Formación 1810-1910, Tercera Edición 1991, Ediciones El Caballito, S.A., México DF, El México posindependiente, Luis Alberto de la Garza, Leonor Ludlow, Carmen Sáenz, Paz Consuelo Márquez, Pp. 31.

[12] CUADERNOS HISTÒRICOS SOBRE LA INDEPENDENCIA Y LA REVOLUCIÒN, Boletín de la Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, Senado de la República Mexicana, Año 2, Número 9, Mayo-Junio de 2009, Pp. 7.
_____________________________________
_____________

Continua en; Parte (2)