viernes, 30 de abril de 2010

621. RAFAEL CALDERÓN

Homenaje a José Emilio Pacheco (I)

Fuente:
CAMPEADOR DE SOMBRAS

Por: Rafael Calderón
Poeta y critico literario.
Desde Morelia,
Michoacán.
México.


• Para José Mendoza Lara, lector generoso de la poesía mexicana

“Más elogiado que leído” y en realidad se le conoce a José Emilio Pacheco más por breves antologías de su lírica que por su monumental obra poética, que lleva por título Tarde o temprano, reunión sucesiva de todos sus poemas fechados desde 1958 y que llegan hasta estos días como ejemplo de lirismo y domino de la poesía. Ante todo es una obra consagrada en la tradición poética de nuestro idioma, donde ha dejado una huella imborrable.



La primera edición de su poesía completa data de 1980 y se integra por seis libros de poemas publicados hasta entonces; la segunda edición corresponde al año de 1986 y no incluye cambio alguno; pero la tercera edición revisada, corregida y aumentada, se publica el año 2000 reuniendo los anteriores libros y sumando, además, otros seis para llegar a la cantidad de 12 libros que han sido publicados hasta entonces, pero figurando ya como editora responsable de Tarde o temprano la novelista y narradora Ana Clavel; y la cuarta edición, revisada y aumentada, está recién terminada y compila todos sus poemas que llevan fecha de 1958 hasta 2009 y, seguramente, es una novedad editorial que conmemora los setenta años de vida de José Emilio Pacheco y reconoce la labor de más de medio siglo dedicado, sobre todo, a escribir poemas. Es una novedad que de inmediato se convierte en un referente obligado para leer por estas fechas a Pacheco y sobre todo, precisar que ante la realidad de los acontecimientos y la vitalidad de su poética (sobre todo que vuelve a figurar con justicia literaria Ana Clavel como la responsable de llevar a cabo el trabajo editorial) se le consagra un lugar ya definitivo en la poesía de la tradición hispánica. Pero, particularmente se refrenda el dominio que ejerce por su condición de poeta que renueva, revisa y vuelve a reescribir –una vez tras otra– todos sus poemas. Lo hace una y otra vez, porque ha dicho que dejará de revisar sus poemas el día en que ya no pueda hacerlo, y que eso sucederá solamente el día que muera.


Pero si se trata del recuerdo, brevemente digo del pasado de algún otro poeta: esto ya sucedió con las revisiones constantes que Octavio Paz realizó a Libertad bajo palabra y que fue renovando una y otra vez. Paz incluso llegó a suprimir poemas, y ese libro lo dejó de revisar solamente con su muerte y hasta entonces fue posible que se declarará la versión definitiva. Pacheco lo hace pero con todos sus poemas bajo un título de enorme movilidad y realidad lírica: Tarde o temprano. Agregando en extensión el subtitulo “Poemas 1958-2009”. Un acierto que consagra una profunda huella en su madurez de poeta total. Solamente hay que recordar que los grandes libros de la poesía son aquellos que se van formando con el curso del tiempo, donde la evolución de la madurez se registra simultáneamente con la vida misma del poeta, como la huella más permanente. José Emilio Pacheco lo sabe y lo ha determinado así con originalidad en su obra Tarde o temprano donde los poemas cambian y mejoran.

Pero, sin duda, una obra individual que es parte de su monumental lírica es aquella que lleva por título El silencio de la luna y que originalmente fue publicada en primera versión en 1994 pero que fue aumentado en páginas y calidad poética para una segunda edición, publicada el año de 1996.


Resulta importante detenerse en este libro no sólo porque determina su estilo y su calidad de poeta, sino también porque le da movilidad a la escritura, sin olvidar que José Emilio Pacheco, además de poeta, es narrador, ensayista y traductor. Así lo han confirmado sus estudiosos, críticos y lectores activos y devotos, más éstos que aquellos.

Aunque también hay que enumerar sus libros de poesía para aquellos lectores que lo quieren leer por su inmensa obra, porque se debe reconocer que es una lírica que se compone con los siguientes títulos, sin enumerar las ediciones especiales y que son adelantos o de muy poca difusión de algún libro en proceso de escritura (solamente enumero las ediciones que van definiendo ciclos de su poética): Los elementos de la noche (1963), El reposo del fuego (1966), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), Irás y no volverás (1973), Islas a la deriva (1976), Desde entonces (1980), Los trabajos del mar (1983), Miro la tierra (1986), Ciudad de la memoria (1989), El silencio de la luna (1994), La arena errante (1999), Siglo pasado (Desenlace) (2000), La edad de las tinieblas (2009) y Como la lluvia (2009).



En la primera reunión de Tarde o temprano en 1980 se registra que “la poesía moderna es revelación y crítica, instrumento de conocimiento y registro del mundo… Ejercicio de resonancias múltiples, compromiso de la inteligencia sensible ante las posibilidades de la aventura humana, la escritura poética es un lugar de encuentro". Todo esto ha sido la obra de José Emilio Pacheco, que desde 1980 empezó a crecer y a irradiar en todas direcciones. Y tarde o temprano debíamos verla en su entera excelencia. Los poemas recogidos en Tarde o temprano –colección de libros de diversa factura, todos escritos con pareja intensidad- constituyen uno de los testimonios más apasionantes de la literatura mexicana.

No hay duda, en la poesía de José Emilio Pacheco los distintos ciclos se suceden y su originalidad se encuentra desde el inicio como centro de su realidad de escritor, poeta y ensayista. Observarlo –con varios años de aquel primer momento, tiene un significado, y es muy profunda la revelación resultante- no sólo para su generación, sino para toda la poesía en la lengua española. Resulta interesante observar su individualidad, como el autor de una obra única, que de pronto se encuentra visible en la poesía mexicana. Quizá sin detenernos en la totalidad de su poesía sino más bien en la intención, en una comprensión mayor que busca descubrir la dimensión lírica y destacarse en su individualidad por distintos títulos, y de pronto, no saber decir con precisión cuál es el que destaca más de entre los otro títulos ni ejercer una lectura lineal, sino con la presencia de ciertas pausas y el rigor del aprendizaje. Cada uno de sus libros se integra en un primer momento por los poemas propios, y agrega traducciones que él prefiere llamar humildemente “aproximaciones”. Aunque esta tradición de incluir sus “aproximaciones” ya no figuran ni en los libros individuales ni se incluye en las últimas dos ediciones de Tarde o temprano como recurso que se vuelve un ejemplo de su vocación de poeta y traductor de poesía.



El primer ejemplo –sin embargo- se encuentra presente con la compilación de Tarde o temprano que puede ser visto como un camino circular, en movimiento, pero creciendo como lo hacen los grandes títulos. Nada deja para el recuerdo en la construcción de la escritura: el paralelismo evidente de Tarde o temprano con Recuento de poemas de Jaime Sabines, con La realidad y el deseo de Luis Cernuda, y algunos otros ejemplos que por lo pronto prefiero no enumerar, son el caso que confirma su intensidad lírica. Desde el título deja ver el eco, la condición para nombrar. Lo realizó primero en 1980 al decir que todas sus líneas están vigentes; y con la tercera edición consolidó el estilo de un poeta que ha revisado, vuelve a revisar cada verso, y deja ver al lector una experiencia renovada y en constante movimiento. Definitivamente ese itinerario se encuentra registrado en la tradición poética de estos tiempos y se extiende generacionalmente para todo el idioma. Así consolidó entre sus lectores la realidad visible de que Tarde o temprano se encuentra como el poema único de la poesía mexicana y qué digo poesía mexicana, es más bien de la tradición poética que se registra en la lengua española, el idioma en que escribe.

Homenaje a José Emilio Pacheco

Morelia, diciembre 13, 2009

Por: Rafael Calderón

El segundo ejemplo que destaca de su lírica –definitivamente desde la individualidad de su escritura- es aquél que muestra un alcance de plenitud y la madurez de la consolidación de un ars poetica que le viene por descubrimiento de la herencia lírica de la antigüedad, pero que tiene que ver con la tradición literaria por estar él situado en la segunda mitad del siglo XX. No hay más que recordar El silencio de la luna en ese otro momento, por ser un libro que registra el año 1985 como el primer indicio y se extiende en su búsqueda lírica hasta 1996. Es el primer libro de sus distintas colecciones que dura escribiendo diez años y en ese lapso, casi final, realiza una primera publicación y lanza definitivamente la de 1996 como su centro de madurez y revelación poética. Desde el título explora una presencia distinta de la herencia que lo ha llevado a traducir poetas griegos y latinos. Además del magnífico título, El silencio de la luna, también registra el espíritu de Virgilio y de su obra cumbre, la Eneida, como centro del diálogo que se extiende por el tiempo y se prolonga por la historia de la poesía de todos los tiempos. Cierra con la imagen del silencio y de la luna, entre la metáfora y la contemplación del diálogo para anunciar el fin del siglo XX.

Algunos poemas de José Emilio Pacheco son fruto de la condición de nuestro idioma, resultado de la escritura que no termina de revelarse en su dimensión de esplendor y belleza, ejemplos que muestran el máximo sentido de la poesía. Dejan ver la contundencia con enumeraciones que parecen simples, caóticas, de contraste evidente; pero el poeta nombra desde la altura y con la mirada que muestran entrañas de la tierra, o deja que fluya el diálogo, para recordar o rendir homenaje como inmortalidad de algunos poetas, o recordar aquellos lugares de la ciudad de México como la Barranca del Muerto, y así dejar huella de su existencia en un poema, los recuerda y los hace protagonistas visibles de su poesía; sólo que lo hace con una maestría que no deja lugar a dudas de su condición para nombrar o situar el tiempo en un lugar muy particular y preciso. Siempre será motivo para la poesía ese lugar que ya no está o se ha modificado en su totalidad. Pero hay que oír la voz de Pacheco, dejar que fluya el tiempo y de pronto ser testigos de cómo rompe el silencio para abrir las puertas del lenguaje con la realidad de sus versos, para decir:

Cómo volver si no recuerdo ni el número.
En el lugar de aquel sitio
se levanta una tumba etrusca:
al despertarla se pulveriza en el aire.
Destruyeron la casa. Al demolerla
erosionaron la memoria.
Lo único irrefutable es que estaba muy cerca
de la Barranca del Muerto,
cuando era de verdad una barranca
con un hilo de agua
más turbio e inconfiable que mi empeñado
/recuerdo.

Quizá por eso escribe con certeza poética, Darío Jaramillo Agudelo, que el premio con el que fue distinguido El silencio de la luna, es un reconocimiento a un clásico de nuestra época, porque Pacheco es “una poesía sin límites en el lenguaje, que extiende las fronteras de la percepción, poesía de todos, para todos”. Ciertamente ese libro revela conciencia con la escritura, muestra en su decir posibilidades para que la poesía sea para todos y no para unos cuantos; recordando ejemplos entre la crónica de lo visto y no convocado, la consolidación plena de las imágenes: el poeta se permite potenciar la memoria como uso cotidiano de la lengua, pero contendiendo la respiración para confirmar la cita del recuerdo y el pasado, o simplemente viendo hacia el futuro. Entre el deseo de ver como resultado la metáfora del subconsciente y la presencia –necesaria y determinante– de un clásico de la poesía, en una época como la actual y la que se está viviéndose desde el siglo pasado y lo que fue el tránsito de un milenio y otro, sobre todo visto esto desde la poesía y particularmente con un caso excepcional como El silencio de la luna.

No se termina ahí la presencia del poeta mexicano. Más que un largo camino recorrido, es extensa y variada la calidad de géneros practicados por él, fruto inconfundible de su búsqueda de perfección y también del destino de una escritura, donde muestra por un lado y otro la consolidación de un referente que tiene que ver con la poesía de la tradición clásica. Esto, sin ser del todo una suerte de la escritura, sino como resultado de la variada resonancia con el idioma; ya que mientras otros buscamos ver en Pacheco su consolidación, ya se encuentra por su parte observando un espacio propio de la poesía española con la obra que no deja de ser aguijón, discurso inconfundible desde el terreno más desierto de la inmensa mayoría de unos cuantos y la herencia que llega también por el ejemplo de Juan Ramón Jiménez, al recordar que Pacheco corrige una y otra vez sus poemas, sin descanso y sin dejar en el olvido la humildad con sus lectores. Evidentemente que un claro ejemplo es El silencio de la Luna –colección de poemas de referencia obligada en la poesía mexicana– porque muestran plenitud y la verdad absoluta del por qué ya es un clásico de la poesía y cómo testimonio evidente de cuanto se ha escrito después en la poesía mexicana, y porque es, además, un libro que ha sufrido pocas variantes en su poesía y como comparación de los otros libros que si han sido reestructurados, modificados y vueltos a escribir.Al leer la poesía de Pacheco uno recuerda aquellos autores que han dado fuerza y fortaleza a la poesía española, un enlazamiento necesario se registra. Cuando la lectura se centra en El silencio de la luna evidentemente que la autonomía y la independencia muestra ese sentido de unidad y la estructura de su legado será, principalmente, la fuerza expresiva; pero él no ocupa recordarnos ciertos antecedentes de la poesía para dar muestras de su vigencia ni del rigor y el compromiso que asume como poeta en este universo, se encuentra visible por su condición de poeta total con un libro particular de su multiforme Obra poética. Resulta entrañable decir que esto gira alrededor de El silencio de la luna porque enlaza la poesía de la antigüedad, particularmente al poeta Virgilio, pero visto desde nuestro tiempo precisamente por la voluntad de José Emilio Pacheco quien tienen su poesía la reunión de todos aquellos elementos de originalidad, para ser visto como un clásico de la realidad más universal que es la poesía contemporánea.

Palabras finales
En España se ha publicado una antología de la poesía de José Emilio Pacheco como homenaje al poeta vivo más importante de México. En esa antología recuerdan, con puntual registro, que: “El 7 de mayo de 2009, un jurado conformado por personalidades de diversos ámbitos culturales decidió concederle el XVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana a José Emilio Pacheco. Fruto de este galardón, que se entregará en Madrid, el próximo 17 de noviembre, de manos de S. M. La Reina, se ha editado esta cuidada antología: Contraelegía. Pacheco es el mejor poeta mexicano vivo, y su obra constituye por sí misma una literatura. Esta edición incluye inéditos y manuscritos que demuestran cómo elabora sus textos”. Un acto que ya sucedió pero la realidad es que la poesía de Pacheco es aún un largo camino por explorar, tiene el caudal de imágenes y un sin fin de metáforas por descubrirse en sus poemas.De la introducción, edición y selección para Contraelegía se ha encargado Francisca Noguerol Jiménez, lectora acuciosa de Pacheco, quien estuvo en Morelia, por el mes de octubre de 2007, participando en la mesa de clausura del Encuentro de Poetas del Mundo Latino dedicado al poeta. Precisamente, Noguero Jiménez, lo declara en Morelia a través de su exposición sobre Pacheco, un clásico de la poesía en la lengua española de nuestro tiempo; como respuesta al tiempo y a la novedad de la poesía del autor de El reposo del fuego es importante decir que las líneas del tiempo y el curso de los días; nos hace leer ese poema que lleva el título de la antología que se publica en España, para así oír la voz y esa posibilidad del decir que se cruza con el tiempo, porque corresponde a las páginas de Irás y no volverás considerando que desde entonces refrenda su autor un camino de exploración con el lenguaje, la tonalidad del idioma mismo adquiere una presencia inusitada, muy reveladora:

Mi único tema es lo que ya no está.
Sólo parezco hablar de lo perdido.
Mi punzante estribillo es nunca más.
Y sin embargo amo este cambio perpetuo,
este variar segundo tras segundo,
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.

Y decir a la manera de nuestro idioma que es un poeta de nuestro tiempo, clásico y moderno, a la vez. Recordar que la fuente de su poesía son las alusiones al establecimiento de un ritmo sonoro y determinante para nombrar la tradición de la poesía en la lengua española. Este es el actual José Emilio Pacheco que nos revela con su estribillo “nunca más” que nació en la ciudad de México, el 30 de junio de 1939. Pero que lleva una vida de más de medio siglo, dedicada a escribir sobre todo poemas en su más autentica originalidad, y sobre todo como respuesta al panorama de la poesía que se escribe desde hace medio siglo, y que refrendada Pacheco con mayor precisión durante los últimos años, los que tienen que ver con este presente, el siglo XXI.

Morelia, diciembre 13, 2009

jueves, 29 de abril de 2010

620. REGALO POÉTICO

Un regalo poético inédito para:
tenepal de CACCINI
de








Bertha Alicia
Maestra y poeta.
Desde Monclova,
Coahuila.
México.


ANOCHE SENTÍ NOSTALGIA

Anoche sentí nostalgia…
me vi corriendo feliz
por las calles de mi pueblo,
con las risas y alegrías
de los años infantiles.

Anoche sentí nostalgia…
recordé mis años locos
de amores y desamores,
y las flores disecadas
en las hojas de mis libros.

Anoche sentí nostalgia…
Me vi vestida de blanco
abandonando mi casa,
las lagrimas calladas
en los ojos de mi madre,
y el silencio imperturbable
en el rostro de mi padre.

Anoche sentí nostalgia…
Ya mis hijas han crecido
y les salieron las alas,
volaron a los confines
y… no sé si volverán.

Anoche sentí nostalgia…
Mis alumnos ya se fueron,
y hoy tuve que abandonar
mi trabajo de oficina,
empaqué todas mis cosas,
y con ellas los recuerdos.

Anoche sentí nostalgia…
Veo que cae la tarde
y no sé si el mañana
será feliz o doliente.

Ya no marca mi reloj
las horas con tanta prisa,
ni me espera el espejo
para devolver mi imagen
totalmente maquillada;
pues hoy no debo salir.

Anoche sentí nostalgia…
Mis amigas ya se fueron,
otras están cansadas,
y a mí…a mí no sé qué me pasa;
pero… anoche sentí nostalgia…


miércoles, 28 de abril de 2010

619. DIFUSIÓN

618. REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista analítico.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.

1. Nada como el fanatismo

Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema



Winston Churchill (1874-1965)
Político británico.

1. A varias semanas de que comience el mundial, el fanatismo patabolero está in crescendo(como diría Pascual), o sea, va pa´rriba. Los fanáticos cuentan los días, los minutos y los segundos que faltan para el inicio del Mundial Sudáfrica 2010, el evento planetario masivo más importante, con millones de personas que enfocan su atención en el Mundial y sus detalles.

El fútbol y la política están estrechamente unidos, desde hace tiempo que el fútbol dejó de ser un deporte inocente. El auténtico fútbol es el que se juega en los llanos, en las “canchas” de tierra y piedras, en las ligas amateurs, ahí sí que se juega por amor a la camiseta.

Y para aprovechar el fanatismo patabolero, Felipe Calderón visitó a la selección de Javier Aguirre y sus muchachos, quienes dieron su versión de la visita de Calderón; no faltaron los rollos de que la selección nos une y cosas así, con frases muy impactantes pero que tienen el agravante de que comprometen al que habla a morirse en la raya.

Ya se verá el 11 de junio contra Sudáfrica si todo lo que se ha hablado se cumple, porque cuando más hablan los futbolistas, más rápido los echan de los Mundiales; México nunca ha pasado de la primera ronda fuera del Azteca, al punto que el quinto partido se ha vuelto una obsesión para Javier Aguirre.

Como sea, el Mundial llega en un excelente momento para un pueblo agobiado por la inseguridad, la corrupción y el encarecimiento de la vida, todo eso en un clima de impunidad.

No se culpe a los fanáticos, ¡¡qué bueno que ellos se pueden fundir en la masa anónima al grito de gooooooooooooooooool!! ¿Quién no añora la adolescencia feliz cuando lo más importante en la vida era ver el juego de Brasil-Italia, o México contra Brasil? ¿Cómo evitar el gozo orgásmico cuando nuestro equipo nacional penetra fálicamente, la cabaña rival (genital femenino) con el gol imposible de callar?¿Cómo evitar el llanto ante el dolor de vernos humillados por el equipo rival? Pinches putos, nos chingaron.

El fútbol es mágico. Por algo se juega con un esférico con femeninas formas, con la forma perfecta que representa a Dios en los códices milenarios de los egipcios.

El fútbol es al final de cuentas un juego de pelota, y la pelota es femenina forma de caprichosa voluntad y poderes ocultos que los dioses han puesto en ella.

Ni empiecen con sus mamadas de elecciones o campañas políticas, desde ahora y hasta que México sea eliminado del Mundial, no habrá nada más que fútbol. Veré futbol de noche y de día, comeré fútbol y dormiré con un balón al que le haré el amor en la mitad de mis sueños, y luego, en la madrugada, en el jardín patearé a mi balón en su hermoso trasero emulando a mis héroes, Pelé, Maradona, Messi y claro, Hugo Sánchez.

¿Crisis? ¿Cuál crisis? ¿No sabes que faltan 44 días para que empiece el Mundial? ¿En qué mundo vives? Ponte la verde wuey, no seas malinchista, póntela.

Sólo hablaré de fútbol y en mi mente estará en primer lugar el fútbol, y cuando vea a mujeres embarazadas imaginaré que en vez de un bebé, de la panza de mamá saldrá un balón de fútbol, pequeño y regordete, con su piel arrugada y su cordón umbilical pegado a la válvula, y cuando vea preciosas formas femeninas en los montes, pensaré que la Madre Tierra está a punto de parir un enorme balón de fútbol, y en las noches de luna llena miraré la superficie de Selene, como si fuera un enorme balón plateado con el juegan los titanes.

Pero en fin, cada fanático con su tema, pero insisto, no hay nada igual a disfrutar con los amigos un par de buenas cervezas después de jugar una cascarita. No hay nada como ver un juego de fútbol con los amigos, no hay nada como celebrar un gol. No hay nada como la victoria. Como el grito de guerra tribal que sale de lo profundo del pecho:

¡¡¡Goooooooooooooooooooooooool y chinguen a su madre cabrones!!!

rafael_gomar@hotmail.com

617. ANÁLISIS A FONDO

José Emilio Pacheco, reconciliador

Francisco Gómez Maza

• No todo está podrido en México
• Del Premio Cervantes, a la utopía

A México se puede aplicar el adagio que asegura que “no todo está podrido en Dinamarca”. Estamos a merced de los medios de publicidad y propaganda, impresos y electrónicos, que destacan, porque así tiene que ser – los medios están obligados a recoger los dichos y los hechos del día, sean negros, oscuros, o deslumbrantes – los hechos sangrientos, las matanzas, los secuestros, los feminicidios, la pederastia de sacerdotes – y de sacerdotes porque estos son “más noticia” por su condición de hombres públicos, pero hay también empresarios, políticos y gente común que practica esa perversidad -. Pero en medio de todo el cochinero, hay gente preclara, de estudio, de buen vivir, ocupados por el bienestar de los demás, y es el caso, entre otros muchos, de José Emilio Pacheco, periodista, crítico literario, traductor, ensayista, escritor, poeta, hombre de palabras y de palabra, que se hizo, por su obra, merecedor del más importante premio del mundo hispano, el Premio Cervantes, éste sí digno de llamarse Premio. El mismo José Emilio, al recibir el premio el viernes 23 de este abril, lo dibujo así: Nada de lo ocurre en este cruel 2010 (de los terremotos a la nube de ceniza, de la miseria creciente a la inusitada violencia que devasta países como México) era previsible al comenzar el año. Todo cambia, todo se corrompe, todo se destruye; sin embargo, en medio de la catástrofe siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos repuestas, el misterio y la gloria del Quijote, palabras con las cuales el poeta mexicano cerró, en la solemnidad del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henarés, un discurso austero (carente -como sus versos- de artificios) con el que aceptó el homenaje de España para los mejores literatos del mundo de habla hispana. [(Puede leer aquí el discurso íntegro de Pacheco)

Ya otros han hablado de José Emilio. Yo no agregaré más. Sólo que el gran escritor, con quien coincidí en Excélsior y en la revista Proceso, sin tener contacto personal, porque no se dio una oportunidad, me reconcilia con México, con este México que parece que se nos deshiciera entre las manos; con esté México que, a veces, parece no tener rumbo ni destino. Retomo, porque es lo justo y porque no puedo agregar más, lo que de Pacheco se dice en Wikipedia: “De gran humanidad, simpatía y modestia, junto con una portentosa erudición”.



martes, 27 de abril de 2010

616. LA ECONOMÍA Y USTED

Por Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Morelia,
Michoacán.
México.

¡ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO!

DECIR AMIGA

A la sombra de Serrat
tarareando su vieja canción,
decir amigo...,amiga hoy,
es decir tiempo, distancia, humor,
prisas y treguas, silencios vivos
que cuentan cosas y tiempos idos,
que se comparten al son de amigos,
al son de manos, risas y abrazos
mitigadores del cruel camino.
Decir amiga, es decir alguien
que sin desdoro de sus encantos,
algo bueno está fraguando... intentando,
con la mente puesta en ti.

eliseo.

Hace tiempo, en este espacio, le platiqué que el ex presidente Bill Clinton en su campaña hacia la Casa Blanca usó un planteamiento por demás rudo para convencer a los electores de que su propuesta era la más apegada a la realidad del país de las barras y las estrellas, y que su candidatura debería ser apoyada con el voto... ¡ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO! luego les explicaba en su mensaje que la sociedad tiene muchos problemas con soluciones complicadas; pero que invariablemente el camino a la respuesta a la mayor parte de esto, era el de la economía.

Meses después, ya como presidente dio rienda suelta a programas enfocados a propuestas keynesianas mediante las cuales logró salvar la cochinada que había dejado G. Bush, padre.

Cuando llegó le momento de la reelección, simplemente fue cosa de niños, la gente lo respetaba, lo adoraba y terminó su segundo mandato como lo que es hasta la fecha...un político con niveles de estadista. Tan fue así que hasta el escándalo de la chica Lewinsky pasó a ser anécdota para hacer reír al que se deje contarle un chiste medio tarugo... ya ve usted que el mexicano se los inventa de lo que sea.

Pues bien, parece que el hombre es el único animal que se tropieza sistemáticamente las veces que sea con la misma piedra y no entiende la lección; en el caso de los mexicanos es más fácil echarle la culpa a la piedra por taruga de no quitarse de su camino que por reconocer que el tarugo es él.

Durante el sexenio de Fox y lo que va del actual sexenio le he venido repitiendo, amable lector, que la solución no está en fomentar la violencia, menos aun en hacer creer que se gobierna a una sociedad ingenua, al hacer esto se está despreciando la inteligencia de la calle, la de las personas como usted y como yo, sin más reclamos que los de la estabilidad económica que nos de un empleo, un salario decente, y la posibilidad de ser mejores personas para nosotros y la sociedad.

Para reordenar la vida mexicana, la solución no es para nada fácil, pero de que se puede, claro que se puede. Por ejemplo, en lugar de echar el ejército a la calle como forma de inhibir a las personas para no actuar contra la ley, es necesario fomentar las políticas de inversión productiva, de poner trabas al capital especulativo para evitar depredaciones de la planta productiva, el sistema crediticio y el enturbiamiento del mercado. Vamos, si no se genera empleo las personas van carecer de ingresos para sacar adelante a su familia y tendrán que buscar alternativas para resolver el dilema.

Si no se estructura un programa de política económica inversora expansiva, con una política fiscal atractiva para el capital, ningún rifle terminará con el hambre y el sueño de los desempleados, en cambio serán víctimas fáciles del crimen organizado que les resolverán sus problemas de desempleo y dinero...y seguirán llenándose las calles de sangre, en lugar de familias relajadas consumiendo el fruto de un día de trabajo.

¡Es la economía señor presidente...nunca los rifles y las balas!

domingo, 25 de abril de 2010

615. DIFUSIÓN. Día de las niñas y niños

614. LUIS DE TAVIRA

FUENTE:
Ernesto Hernández Doblas


Luis de Tavira en Guanajuato con estudiantes de teatro de la UdeG: Universidad de Guadalajara. Atrás a su derecha Montserrat Campos, joven jalisciense estudiante de teatro en la UdeG, enamorada del teatro. Foto de: Montserrat Campos.



LUIS DE TAVIRA


UNO
Éste ha sido el siglo de la desintegración, no sólo del átomo, sino de todo lo que es.

DOS
(...) quien reflexiona sobre la condición del actor, en realidad reflexiona sobre la condición humana en un sentido radical: el del ser humano en tanto persona.

TRES
¿Qué hace aquel que actúa en la escena que lo hace llegar a ser aquel otro que no era y que, apenas es, un instante después deja de ser, cada vez?
CUATRO
Lo único real en el arte son las obras y los artistas. A la obra la realiza el artista, a la persona la hace artista su obra.

CINCO
Hay que aceptar que el desprestigio de la actuación como impostura frente al arte nace de la práctica misma del teatro, cuando esa práctica ha perdido la dimensión poética que le dio sentido, principio y fundamento.

613. CAPSULA

CAPSULA PUBLICADA EL SÁBADO 10 DE ABRIL DE 2010, EN EL: tenepal de CACCINI 2


Capsula informativa del
tenepal de CACCINI

La dirección del tenepal de CACCINI considera que el teatro en Michoacán, no solo en Morelia, debe emerger con madurez tanto artística como profesionalmente, con el conocimiento teórico-practico pleno del mismo quehacer ya que cuenta con centros de enseñanza profesional como el CEDRAM en Pátzcuaro y la EPBA de Universidad Michoacana en Morelia, así como otras academias particulares de formación teatral, si se ve y es apoyado con mente positiva y no enervando al aspirantado y a las vocaciones que existen al ARTE TEATRAL en el interior de la entidad así como en la capital con declaraciones displicentes e inconsistentes, divulgadas desde el nivel gubernamental de cultura, en lugar de apoyar y preparar a ese aspirantado y vocaciones auténticas precisamente para que tengan un buen nivel, no con cursitos de tres días o una semana que envían al interior del estado, sino otorgando becas en los centros gubernamentales que ex profeso están en la capital michoacana como los anteriormente mencionados que trabajan con el recurso del estado.

Además de la obligación de promocionar la acción teatral de y en todo Michoacán, precisamente de esos teatristas locales; michoacanos, y no solo a los extranjeros. El recurso es del pueblo puesto en las manos del gobierno, vía impuestos, para el pueblo mismo. No se está en contra de difundir la obra teatral extranjera, pero primero, se debe empezar por la casa. Hay que prepararlos, para que tengan altura profesional y no regañarlos, para que también salgan de su entidad que es Michoacán, a otros lares fuera del país, así como promueven a los extranjeros en esta tierra. #

El director: glc. Correo: caccini@hotmail.es y/o
                                        glconrado2@gmail.com

612. BUCARELI.

FUENTE:
El Universal
________

Percibir

Jacobo Zabludovsky

Unir era el verbo. La primera mitad del sexenio se dedicó a la conjugación del verbo unir. En las históricas reuniones del salón de la Tesorería, en discursos de sobremesa, en mensajes a hombres de negocios, en declaraciones de guerra contra los narcotraficantes, en llamados para combatir la crisis económica, en convocatorias contra la epidemia de gripe, en todas las ocasiones posibles el verbo unir venía a llenar los vacíos frecuentes en el discurso presidencial. Con llamados a la unión se rellenaban huecos que la distancia y la realidad hacen más notorios.

Los mexicanos unidos saldremos adelante. En la unión está la fuerza. Nuestros enemigos quieren vernos desunidos. No les daremos el gusto, unámonos. En algún Bucareli documenté la frecuencia de tan insistentes llamados a la unidad y quizás a eso se deba un repentino cambio de verbo favorito que coincide, el cambio, con la iniciación del segundo y último tramo de este periodo de gobierno. Ahora está de moda percibir cosas, riesgos, peligros, agresiones, conjuras y campañas. Es una percepción, se dice, y a ese fenómeno mental colectivo se atribuyen los problemas no resueltos. No sabemos, no nos enteramos, no nos damos cuenta de los hechos que ocurren ante nuestros ojos. Percibimos.

Los primeros síntomas de percepción se manifestaron en el presidente Felipe Calderón cuando declaró que no debemos hablar mal de México en el extranjero porque generamos una pésima percepción de nuestro país.

La epidemia de percepción se contagia más aprisa que la del sarampión y ha enfermado a personas cercanas a don Felipe. Víctima temprana, la señora Gloria Guevara Manzo dio señales de percepción al estrenarse como burócrata ante la prensa. Un periodista malvado, que los hay, le preguntó si el desplome del turismo es sólo una percepción y si el gobierno federal trabaja un plan concreto para detener la fuga de turistas provocada por la violencia. “Sobre inseguridad no voy a hablar”, dijo doña Gloria. ¿Entonces sobre qué? se preguntaron los colegas guardando los avisos de las agencias Yesawich y Partnership sobre 67% de cancelaciones de viajeros de Estados Unidos y 87% de los de Canadá, por los crímenes y la inseguridad”. Los periodistas percibieron que la secretaria de Turismo, ex ejecutiva de una agencia de viajes, probaba que no es lo mismo ser cantinera que borracha. Al pasar de un lado al otro del mostrador su percepción de las cosas cambió radicalmente.

Mientras la secretaria enmudecía estallaba una bomba en un mercado de Cuernavaca, la ciudad de la eterna balacera, y en la Costera de Acapulco a las dos de la tarde se libraba una batalla entre policías federales y miembros del cártel de los Beltrán Leyva, con un saldo de siete muertos. El señor Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, víctima de la epidemia, percibe que “la violencia no la genera una autoridad… la generan la hipocresía… el silencio”. Las fiebres propias de la percepción le impiden recordar la miseria, la corrupción, la impunidad, la ineptitud y la declaración de guerra al narco sin más armas que la carabina de Ambrosio como causas de las 23 mil muertes violentas en tres años.

El dinero puede ser vehículo de contagio de la percepción, según la conducta errática del señor Ernesto Cordero, secretario de Hacienda, cuando dijo a los diputados “sin duda hemos hecho bien la tarea, hemos ganado credibilidad y tenemos la mitad de pobres que hace 20 años”. Más tardó en decirlo que los diputados en correr a vacunarse, apanicados por la enfermedad.

Visitante frecuente de Los Pinos el señor Javier Lozano, secretario del Trabajo, percibe que el desempleo ha bajado en México. El mismo día el especialista Enrique Quintana demostró con cifras que tenemos un déficit de más de un millón de empleos formales por año, déficit que crecerá al ritmo del crecimiento de la población activa de México que promedia un millón 400 mil anuales.

Alarmados los médicos ante la pandemia descubren que tal vez lo que padecía don Quijote era una percepción aguda que lo llevó a confundir molinos de viento con gigantes, prueba de que es padecimiento antiguo y en el caso del manchego había llegado a una etapa tan avanzada que le fue secando el seso, locura que Cervantes atribuyó al mucho leer y al poco dormir. Asombra el hecho de que el hombre haya llegado a la luna y sin embargo la percepción siga siendo un padecimiento incontrolable que puede lesionar algunas células cerebrales. No se han registrado oficialmente casos tan extremos en México.

Dicen que en Canadá están probando una vacuna mejorada.

611. EL SALARIO MÍNIMO EN MÉXICO... RIDÍCULO

FUENTE:
Redacción de,
SDP noticias.com
_____________

EL SALARIO MÍNIMO EN MÉXICO NO SÓLO HA CAÍDO DESDE 1982, PERDIENDO 80% DE SU VALOR SÓLO EN LOS ÚLTIMOS 16 AÑOS, SINO QUE ADEMÁS SE UBICA POR DEBAJO DE LA LÍNEA DE LA POBREZA.

El poder adquisitivo del salario mínimo en México no se ha levantado desde 1982 y, por el contrario, ha estado en caída libre desde entonces.

De acuerdo con Reforma, un estudio de nombre “Trabajadores ante la crisis:, hecho por el centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), señala que el salario ha perdido 80% de su valor solamente en los últimos 16 años, que abarcan el sexenio de Ernesto Zedillo, el de Vicente Fox y el actual, con Felipe Calderón en el poder.

En 1994, por ejemplo, un salario mínimo de 15.27 pesos podía comprar 26 kilos de tortilla, mientras que hoy un salario mínimo de de 57.36 pesos sólo puede comprar 4 kilos.

Y es que mientras la canasta básica en México ha aumentado de precio 435%, el salario sólo ha subido 309%. Por consiguiente, un empleado asalariado tiene que ganar 5 veces el salario mínimo para poder comprar los 27 productos básicos.

La baja ha convertido al salario mínimo mexicano en uno de los más bajos del mundo, ubicándolo por debajo de la línea de la pobreza.

Reforma cita al economista Rodolfo Pérez, del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical, quien señala que en Brasil, con Luiz Inácio Lula da Silva, se tomó una política para recuperar el poder adquisitivo, mediante la cual la inlfación creció 4%, mientras que el salario aumentó 10%.

Reforma destaca datos del INEGI que señalan que 8 millones 864 mil trabajadores reciben un salario mínimo, 9 millones 283 mil 870 recibe de uno a dos, 7 millones 967 mil, reciben tres salarios mínimos y 5 millones 136 mil reciben cinco salarios mínimos, mientras que sólo sólo 3 millones 733 mil 328 trabajadores reciben más de cinco salarios mínimos.

Por esta razón, el estudio de la UNAM señala que millones de trabajadores tienen que complementar el gasto necesario para sostener un hogar buscando empleos complementarios, aumentando jornadas de trabajo o sumando a otro miembro de la familia al mercado laboral.

Otro experto citado por Reforma es Saúl Escobar, investigador en Estudios del Trabajo, quien señaló que la baja en el poder adquisitivo del salario se debe a la política “errónea” que se ha mantenido desde los gobiernos priistas y que continúa con los gobiernos panistas.

Y es que el salario, como se dijo, empezó a perder poder adquisitivo desde 1982, año en el que inició la administración del primer presidente neoliberal en México: Miguel de la Madrid.

Cabe mencionar que desde 2007 Andrés Manuel López Obrador ya había señalado que el poder adquisitivo del salario se había desplomado desde hace 25 años, y que por lo tanto era necesario decretar un aumento al salario de emergencia.

El PAN y el PRI, sin embargo, nunca lo quisieron hacer.