viernes, 12 de noviembre de 2010

819. LA PALABRA REBUSCADA

DESCUBRIENDO EL SILENCIO

Prof. Pascual Garibay González
Docente, escritor y poeta.
Desde Tangancícuaro,
Michoacán.
México.

Hoy cuando el hombre moderno ya no dispone de tiempo ni para sí mismo cuanto menos para el otro, cabe perfectamente el siguiente cuestionamiento: ¿por qué al hombre lo enfrascan y enajenan las cosas materiales? ¿en dónde estriba la felicidad de su ser? ¿ por qué si las riquezas y don dinero lo son todo, vemos por doquier rostros adustos y avinagrados? ¿por qué el magnate si lo posee todo, se siente vacuo y fútil?

Habrá que replantear el sentido más genuino de esta cuestión, si es la piedra angular por y sin la cual no hay prosperidad, o si simplemente es un medio para hacer la vida más llevadera y confortable. Pero el hecho es que no es un vergel de alegría, porque con el dinero puedes comprar infinidad de cosas mas no a las personas, y recuerda que las cosas nunca de los nuncas colmarán el corazón del hombre, en cambio, las personas pueden plenificarte porque en ellas habita y permanece un hálito divino.

Parto de este exiguo preámbulo para hablarte de un asunto que ha sido confinado al último recodo de la conciencia, y allá donde yace todo olvidado y cubierto de polvo suplica encarecidamente que le confiramos envergadura, y que no le usurpemos el lugar tan capital que debe ocupar en la vida de cada cual. De lo que te quiero platicar es del silencio, ya sé que me espetarás con mucha osadía diciendo: “por favor, no seas anacrónico ni retardatario, eso déjaselo a los monjes o a los contemplativos”, está bien acepto tu rapapolvo, pero no creas que es muy convincente tu respuesta.

Lo que sí puedo aseverarte sin amilanarme después por tan titática confesión, es que el silencio quieras o no, es el espacio predilecto donde Dios se manifiesta y además donde tu espíritu se solazará contemplando su crecimiento, pues a través de éste tendrás un monólogo interior y podrás ver si tú así lo deseas tu yo más profundo sin reticencias ni tapujos; sólo en el silencio de tu propia intimidad podrás conocerte, de otra forma, serás un ser adocenado, del montón, un estólido y vil lacayo de las veleidades y futilidades que el devenir te obsequiará con creces, no serás más que un títere en las manos de titiritero, sin horizontes de sentido.

Ahora bien, todo esto quete he estado diciendo emergió en mí a raíz de la lectura de un libro titulado, “La búsqueda de Dios” del presbítero Héctor Liévanos, él dice magistralmente en sus páginas: “El frenesí vertiginoso de la llamada vida moderna, nos arrastra y no tenemos tiempo ni gana para detenernos unos momentos a mirar dentro de nosotros mismos. Ruido, mucho ruido por doquier. Sonidos aturdidores que nos han empobrecido llenándonos de vaciedades. Y sin embargo, hay que decirlo con toda claridad: el silencio es indispensable para una vida auténtica, profunda y creativa.

Con frecuencia nuestra vida resulta falsa, porque el ruido que nos invade nos impide mirarnos tal cual somos, descubrir nuestro verdadero rostro. Aparentamos lo que no somos. Preferimos vivir en la ilusió de lo que quisiéramos ser, no de lo que en verdad somos, y sigue explayándose y aquí saca a la luz unas palabras muy hieráticas pero veraces: Donde no hay amor al silencio florece la más rampante superficialidad, la ligereza de quien se deja llevar por las modas comunes; después nos vuelve a decir: El hombre que ama el silencio, que lo busca expresamente, está preparado para hacer el más grande y maravilloso descubrimiento: el encuentro consigo mismo en la singularidad irrepetible de la propia mismidad personal.

Este descubrimiento del propio yo, del ser único que somos cada uno, es fuente de seguridad que nos prepara a algo que es de capital importancia para una vida significativa: la aceptación de nosotros mismos”.

Aquí en este fragmento se barrunta la trascendencia del silencio, y es tal que siempre hay momentos en los que es imprescindible estar solo, tú ya lo habrás experimentado, y no debes confundirlo diciendo que el silencio es de los orates, no, es de aquél que quiera fundar su ser sobre roca.

El silencio es el hontanar inagotable de la inspiración de los poetas, en él es donde se han forjado las magnas y egregias personalidades, sin éste la vida sería un eterno bostezo sin ningún embeleso. Y los antiguos no se cansaban de repetir: “el silencio es la patria de las almas grandes”. Y sábete que el sielencio siempre es el más óptimo aliado para las grandes empresas, pues el que no se recoge en su aula interior para ponderar las cosas es un ser frívolo, ramplón y rampante, y puede que hasta los magnos yerros se deban a que no se reflexionó antes de actuar pues se carece de sensatez y cacumen, ya que como decía el presbítero Héctor Liévanos, “el ruido nos embarga”.

Y si nos anquilosamos en sus estridencias pasaremos a engrosar las filas de la sociedad voluble y manipulable, sin criterio ni mesura, y después no hay que alebrestarse porque somos el fruto de nuestras decisiones, y he tomado la firme decisión de hablarte de este despampanante tópico, y recuerda que la única diferencia entre un hombre y un animal es la razón, los animales no piensan, pero realizan a la perfección todo lo que hacen a través de su instinto, tú no dejes que lo exterior te despoje y desmantele de tu condición de ser pensante, sé perspicaz, reflexiona antes de actuar, y para pensar necesitarás a fortiori del silencio, entonces dale en tu vida un espacio, entronízalo en ella, que desde hoy puedas contar con él.

Y para ultimar este lacónico escrito traigo a colación que el filósofo, es decir, el hombre que ama el saber, necesita del silencio para desentrañar el significado más recóndito y profundo de las cosas, ya que sólo en la soledad del silencio el hombre ve su propia desnudez y vulnerabilidad, la asume y comienza un proceso de autoliberación, y así se perfila como un ser autónomo y libre en una sociedad sesgada, porque pone en la cúspide el tener suplantando al ser, todos quieren poseer pero nadie se preocupa por ser, ¡qué tétrico, un mundo regido por el caos consumista donde el silencio se relega para los que la sociedad enferma tilda de mojigatos y santurrones!

Sin silencio no hay interioridad de vida, sólo la rampante frivolidad, tú optas por ser tierra fértil o árida. ÁNIMO, SIEMPRE AVANTE.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

818. DOS ENSAYOS DESDE OAXACA, MÉXICO

Por: Guillermo Marín
Desde Oaxaca,
Oaxaca.
México.

(1) TOLTECAS Y LA TOLTECÁYOTL

Mucho se ha escrito de los “toltecas” y en verdad poco se sabe de ellos. Se ha dicho –equivocadamente- que fue un “pueblo o cultura” y generalmente se confunden con las historias del periodo Postclásico decadente del Anáhuac (850-1521 d.C.)

Los toltecas fueron un linaje de conocimiento de la sabiduría ancestral del Cem Anáhuac. Es decir, tolteca es un “grado de conocimiento” de la Toltecáyotl. Todas las civilizaciones antiguas con origen autónomo tuvieron una “estructura de conocimiento” que les permitió desarrollar el “andamiaje cultural” con el cual transformar el mundo y darle significado, tanto en la material como en lo inmaterial. La Toltecáyotl es la suma sistematizada de los conocimientos de la civilización anahuaca por lograr “el equilibrio”, tanto en el plano material exterior, como en el plano inmaterial interior.

Toltecáyotl será entonces el “arte de vivir en equilibrio” y por eso “tolteca” es, -simbólicamente-, “el artista” entre los artistas. El que hace brotar los rostros propios y los corazones verdaderos, el que ilumina como una tea que no humea, “el maestro” entre maestros.

De modo que existían en el Cem Anáhuac un puñado de toltecas provenientes de todos los pueblos y culturas. Estos hombres y mujeres de conocimiento estudiaban y practicaban los conocimientos de la Toltecáyotl, en el periodo Clásico, en lo que hoy conocemos como “zonas arqueológicas” y que nunca fueron palacios, fortalezas, ciudades o “centros ceremoniales”. Sino, centros de investigación y estudio de las posibilidades humanas en torno a parámetros energéticos que hoy la ciencia occidental empieza a percibir. El centro irradiador de la Toltecáyotl fue Teotihuacán lugar en donde “los seres humanos alcanzaban la divinidad”.

La Toltecáyotl y los toltecas, seguramente surgieron desde el periodo Preclásico. Evolucionaron desde ser nómadas, cazadores, recolectores; pasando por sedentarios agricultores hasta lograr desarrollar y construir un complejo sistema de conocimientos y valores que les permitieron resolver sus problemas existenciales de carácter material de manera eficiente, para pasar a plantear la solución de los problemas existenciales de orden inmaterial o de trascendencia, con la llamada cultura olmeca.

En efecto, los llamados olmecas o conocedores “de la medida del movimiento”, fueron los primeros “maestros” que empezaron a estructurar lo que conocemos como Toltecáyotl. Es interesante observar que a lo largo de la historia anahuaca, desde aproximadamente el año seis mil u ocho mil antes de la era cristiana, existió una línea de pensamiento unificador que estructuró y permeó los tres periodos (Preclásico, Clásico y Postclásico) con una misma raíz filosófica cultural, que se puede observar en la arquitectura, iconografía, rituales, valores, usos y costumbres de todos los pueblos anahuacas, aunque totalmente diversificada a través de sus pueblos y culturas en el espacio y en el tiempo anahuaca. El maíz y Quetzalcóatl son los símbolos por excelencia de la realidad “material y espiritual” del Anáhuac.

Por ello, Quetzalcóatl no fue ni un personaje y menos “un dios” como lo dijeron algunos pueblos anahuacas del periodo Postclásico, y los conquistadores respectivamente. Quetzalcóatl en cambio es un símbolo filosófico y un arquetipo humano como lo han tenido las otras civilizaciones antiguas de la humanidad.

La Serpiente Emplumada olmeca.
Porque podemos observar en la cultura olmeca en el año 1200 a.C. en Chalcatzingo, Morelos a la “Serpiente Emplumada” esculpida en los grandes peñascos de la zona arqueológica. Pero también lo apreciamos en Teotihuacan en el año 200 d.C. en el periodo Clásico, y aún en la Gran Tenochtitlán en el periodo Postclásico con los mexicas en 1500 d.c. De modo que no pudo ser un ser humano. Tampoco fue un “dios”, pues sabemos que en la religión anahuaca no existían dioses. Solo se percibía una divinidad suprema que no tenía forma, nombre y no podía ser representada. Sin embargo, existían múltiples manifestaciones o advocaciones de su inconmensurable poder y presencia. Estas múltiples advocaciones de lo desconocido, innombrable, invisible e impalpable, los colonizadores de ayer y de hoy, por ignorancia o por dolo les han llamado “dioses” para justificar su erradicación y la imposición de su evangelio, y los investigadores, su errados y desafortunados trabajos, que reducen la Toltecáyotl a un puñado de idolatrías y “primitivas creencias”.

La Serpiente Emplumada tolteca
Pero la realidad es otra. “El Quetzalcóatl” nos esta hablando de una figura filosófica o de una aspiración humana por encontrar “el equilibrio” a través del uso correcto de “la medida”. Para la Toltecáyotl el ser humano metafóricamente se divide en cuatro partes a partir de “su centro” o llamado “co” en lengua náhuatl, que significa “ombligo”. Del ombligo a la cabeza simboliza el cielo y el Espíritu, se representa con el Quetzal el ave más bella que remonta las alturas deseadas por el ser humano. Del ombligo a los pies simboliza la Tierra y la materia, se simboliza con una serpiente que en lengua náhuatl se dice “cóatl”. De modo que “Quetzal-cóatl” significa filosóficamente la unión y el equilibrio entre el Espíritu y la materia. Las otras dos partes vienen de la división longitudinal del ser humano en la parte derecha o tonal y la parte izquierda o nahual, que representan del mundo y del individuo respectivamente: El Sol, lo masculino y la razón; y la Luna, lo femenino y la intuición.

La Serpiente Emplumada mexica
Quetzalcóatl, la Toltecáyotl y los toltecas son la parte más decantada, -“el fruto florecido”-, de la civilización del Anáhuac y que hasta la fecha, poco se sabe de este portentoso conocimiento que dio sabiduría, dirección y continuidad a más de tres mil quinientos años de Desarrollo Humano en el Cem Anáhuac.

De esta manera podemos afirmar que los maestros “toltecas olmecas”, tuvieron su continuidad con los maestros “toltecas mayas, zapotecos y nahuas”, por citar solo tres de las diferentes culturas del Anáhuac. Sin embargo, a partir del “colapso del periodo Clásico” alrededor del año 850, “los toltecas” desaparecieron del tlaltipac o faz de la tierra, destruyendo sus numerosos centros de conocimiento y encubriendo su milenario conocimiento. Dejando la profecía que regresarían a restaurar la armonía y el equilibrio en el Anáhuac en el año uno caña, que se repite cada 52 años.

El mito o metáfora de que Quetzalcóatl es que fue engañado y derrotado por su contraparte Tezcatlipoca, quien logro vencer “las defensas” que lo protegían en su palacio y le entregó un espejo como regalo, el cual al verlo Quetzalcóatl, “encontró a un anciano” y por lo cual se trasgredió y pecó, perdiendo su pureza. Motivo por el cual abandonó el Anáhuac. La metáfora nos sugiere que el conocimiento “envejeció” y tuvo que “retirase” temporalmente para “restaurarse” con la promesa de que regresaría para restablecer la armonía y el equilibrio.

Tiempo después, el recuerdo de Quetzalcóatl y sus enseñanzas empezar a transformarse y corromperse con las sucesivas generaciones. Algunos pueblos transformaron los ancestrales mitos y los ajustaron a “su historia”, en la cual aparece Quetzalcóatl como un dios o un personaje. Este nuevo periodo se conoce como Postclásico y el “recuerdo” de Quetzalcóatl se irá transformado según los intereses de los grupos de poder. En efecto, durante el periodo Clásico existió un periodo de paz y los pueblos vivieron en armonía y equilibrio durante más de diez siglos guiados por los venerables maestros toltecas y la sabiduría de la Toltecáyotl. Floreció la cultura en su diversidad pero mantuvo su raíz filosófica y sobre todo, una unidad cultural asombrosa.

Esta “unidad en la diversidad cultural”, no solo se manifestó en los múltiples idiomas, manifestaciones religiosas, arquitectura, iconografía, arte, alimentos, vestido, etc. Sino fundamentalmente en el aspecto filosófico. Una región tan extensa como el Cem Anáhuac y con tantos pueblos diferentes, mantuvo la unidad cultural en base a la matriz filosófica cultural que representó la Toltecáyotl. El tolteca, no importaba que hablara lengua náhuatl, maya o zapoteco, hablaba de los mismos conceptos filosóficos y mantenía los mismos valores y principios. Lo que permitió que todos los pueblos fueran diferentes pero hermanados por las mismas elevadas aspiraciones existenciales.

Ocho Venado conquistador mixteco
A partir del Siglo X en el Anáhuac se inició la búsqueda de “re-construir” esta asombrosa unidad cultural que duró un milenio, pero ya no con la sabiduría, sino con las armas y las alianzas entre pueblos y linajes familiares. En la ausencia de los toltecas algunos pueblos y líderes trataron de reunificar esta totalidad cultural. Los mayas, los mixtecos, los purépechas y finalmente los mexicas lo intentaron, pero con logros parciales y limitados en tiempo y espacio hasta la llegada de los invasores europeos.

Sin embargo, es importante señalar que los toltecas solo “desaparecieron” del tlatipac, pero nunca se extinguieron o se acabo la toltecáyotl. Los toltecas siguieron con el desarrollo de la Toltecáyotl, pero ahora fuera del mundo cotidiano e inmediato. Los toltecas han seguido sus linajes de conocimiento a través del tiempo. Su capacidad e impecabilidad los ha hecho ser “invisibles” en medio de los tumultos de la colonia y el México independiente, llegando hasta nuestros días impecables e inmaculados. Por otra parte, La Toltecáyotl ha seguido viva en el subconsciente de los pueblos y culturas de lo que hoy conforma México.

Finalmente los historiadores colonizadores desde Clavijero hasta los contemporáneos –nacionales y extranjeros-, han hecho de los “toltecas” un pueblo y una cultura. Cosa que es un equivoco y una muestra del desconocimiento y desprecio con el que han “investigado y estudiado” el pasado ancestral de nuestra civilización. Actualmente en el mosaico multiétnico de la nación, no aparecen los “toltecas” dentro de los 62 pueblos originarios. Sí fueron un pueblo, y éste fue tan importante, cómo es posible que no exista en la actualidad, cuando encontramos pueblos como los tacuates que, a pesar de su relativa importancia en el “pasado indígena de la nación”, permanecen y han sabido sobrevivir a su muerte histórica. Los toltecas nunca han sido un pueblo ni una cultura, sino un grado de conocimiento de la Toltecáyotl.

Lo cierto es que los toltecas ocultaron sus conocimientos. No sabemos la razón, pero la destrucción de lo que hoy conocemos como zonas arqueológicas del periodo Clásico, no solo representó un formidable esfuerzo, sino es el símbolo irrefutable de que su conocimiento se “encubrió”, pero que ha seguido en pleno y permanente desarrollo. El hecho de que la cultura dominante no lo pueda conocer y manipular esta sabiduría, no implica necesariamente que no exista. Solo se ha mantenido fuera de “la realidad o mundo conocido” de la cultura dominante.

La Toltecáyotl y los toltecas son el mejor recurso que tenemos para construir un país de justicia, igualdad y humanismo. Representa el Patrimonio Cultural más importante que hemos heredado de los más de siete mil quinientos años que conforman el pasado del Cem Anáhuac. La profecía de su retorno sigue viva en el subconsciente y en el corazón de los pueblos que conforman el “México” de nuestros días.

Bibliografía recomendada sobre el tema:
  • “Toltecáyotl: aspectos de la cultura náhuatl”. Miguel León-Portilla FCE. Méx. 1983.
  • “Historia Verdadera del México Profundo”. Guillermo Marín. http://www.toltecayotl.org/
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VIERNES 5 DE NOVIEMBRE DE 2010

(2) HIEROFANIAS DEL ANÁHUAC

Los antiguos mexicanos forman parte de una sola civilización, por más culturas diferentes que han existido en tiempo y espacio en el Anáhuac. Lo que implica, fundamentalmente, que compartieron una misma matriz filosófica cultural.

Este conjunto de ideas que explica la vida y la muerte y su relación con la naturaleza, el universo, así como el sentido sagrado y divino de la existencia, en lo fundamental, no es muy diferente de las otras cinco civilizaciones Madre del planeta. En efecto, cuando un ser humano o un pueblo han llegado a un estadio superior de desarrollo, cuando han satisfecho las necesidades básicas de subsistencia material, necesariamente buscan darle significado a su vida y trascender su existencia en el plano espiritual, sagrado y divino. Porque la toma de conciencia de un mundo real y significativo se halla en íntima relación con el descubrimiento de lo sagrado.

Aunque la agricultura se inventa en el Cem Anáhuac hacia el sexto milenio antes de la era cristiana, la Cultura Madre aparece decantada y con su propia personalidad, entre los estados de Veracruz y Tabasco alrededor del año mil quinientos a.C. Los olmecas nos dejaron testimonios de las bases de lo que será la civilización del Anáhuac. En el Período conocido como Formativo o Preclásico, los Viejos Abuelos desarrollaron y perfeccionaron los sistemas: alimentario, de salud, de educación y de organización social, que serán los cimientos estructurales de donde se desprenderá lo que más adelante se conocerá como Período de Esplendor o Clásico, que comprende del 200 a.C. al 850 d.C.

Los toltecas llevarán al cenit civilizatorio el proyecto filosófico del Cem Anáhuac que iniciaron los olmecas. Testimonio de esta continuidad “filosófico-cultural-sagrado-divina” la podemos apreciar en la iconografía, que nos presenta los diseños y símbolos fundamentales que dejaron esculpidos, labrados, pintados o bordados: como el quincunce, la serpiente emplumada, el jaguar, el águila y la dualidad divina a partir del par de opuestos complementarios que “humanizan” al mundo y que se observan claramente a través de dos perfiles encontrados de dos serpientes o dos quetzales. Y por supuesto el sistema constructivo de pirámides truncadas, juegos de pelota, patios cuadrados flanqueados por cuatro habitaciones, estelas, esculturas en tres dimensiones y un largo etcétera, que llegará casi intacto y con pequeñas variantes hasta la misma llegada de los españoles.

Poca gente observa estas similitudes que se mantuvieron por lo menos tres milenios, no solo en el Cem Anáhuac, sino que asombrosamente, lo comparten todos los pueblos indígenas desde Alaska hasta Tierra del Fuego; pero que la visión eurocentrista y colonizadora nunca ha aceptado que en estas tierras existían antes de la invasión, pueblos con una civilización muchomás adelantada que la europea de aquellos tiempos. Y lo que también es importante señalar, que todos los pueblos compartían una misma matriz “filosófica-cultural-divina-sagrada”. Los colonizadores siempre han estudiado a los pueblos y culturas invadidas por sus diferencias, no por sus semejanzas. Las cuales son muchas y muy asombrosas.

Pero el punto de esta reflexión es la necesidad de conocer la estructura del pensamiento filosófico-religioso del Anáhuac, para que a partir de su esencia y su raíz, podamos entender y visualizar el tronco y la fronda del proyecto civilizatorio que eminentemente es de carácter sagrado y divino. Este desafío es fundamental para entender de raíz nuestra civilización Madre y acabar para siempre la paupérrima visión colonizadora. La Hermenéutica del México Antiguo se nos presenta como una próxima tarea urgente a emprender.

Nuestros antepasados más remotos, después de haber logrado satisfacer las necesidades básicas de subsistencia, enfocaron toda su capacidad, talento y sensibilidad para trascender los limitados espacios materiales de la vida y penetrar a los insondables campos del Espíritu Humano, el Universo y llegar a la fuente primigenia, es decir, despegarse del mundo profano y entrar al universo de los sagrado y de lo divino. La toma de conciencia de la sacralidad del mundo y de la vida, liberan al ser humano de su estado animal-profano, donde satisfacer sus necesidades materiales es todo cuanto existe en el perímetro de su existencia elemental. La conciencia de un mundo sagrado y la sacralidad de la vida humana permitieron a los Viejos Abuelos crear su portentoso universo cultural. La conciencia de lo sagrado fundamenta ontológicamente la existencia de la Civilización del Anáhuac. El Anáhuac empieza a ser mundo en la medida en que se devela su sacralidad y el ser humano deja de ser un animal con necesidades básicas materiales, hasta que toma conciencia de su potencial espiritual, su sacralidad y su misión en la vida y el universo.

Lo hicieron los egipcios, los mesopotámicos, los chinos, los indios y por supuesto que también lo hicieron nuestros Viejos Abuelos.

Este conocimiento es el legado más importante que hemos heredado de miles de años de evolución y desarrollo humano. A este conocimiento los Viejos Abuelos le llamaron TOLTECÁYOTL y se entiende como el legado de los toltecas. Nuestra incapacidad para entender lo más preciado de nuestro legado histórico-cultural, deviene en parte de que actualmente vivimos en una cultura materialista, desacralizada y pragmática; y por supuesto, por el colonialismo mental, cultural y espiritual en el que hemos vivido los últimos cinco siglos.

Las bases de este conjunto de ideas es que la tierra es un ser vivo con conciencia y vive ciclos cósmicos. Que el ser humano y la Tierra están en íntima relación interdependiente. Que en la búsqueda de la perfección humana, la tierra sufre cataclismos y que reinicia de nuevo, con la experiencia acumulada del ciclo anterior. De esta manera, el sentido histórico es cíclico y no lineal. Este concepto se explica en el mito de la creación del Quinto Sol. El tiempo deja de ser ordinario y pasa a ser sagrado en la medida de que el ser humano toma conciencia de su responsabilidad y su misión en el mantenimiento del equilibrio energético y la pureza espiritual que debe de alcanzar.

Existe una fuente suprema de la energía creadora, invisible, impalpable, innombrable, que se inventó así misma. Este principio creador tendrá muchas advocaciones diferentes y representaciones parciales de su grandeza. Estas múltiples manifestaciones sacras los europeos las han traducido como “dioses”, pero no lo son. Pues en verdad actúan como representaciones parciales de la sacra totalidad.

De esta manera tenemos “expresiones parciales” de lo inconmensurable. No son dioses en el sentido Occidental, sino manifestaciones fragmentadas de una misma totalidad. Así que el Sol, la Luna, Venus, La Vía Láctea, el agua, el viento, el fuego, la dualidad, la serpiente emplumada, el jaguar, la serpiente, entre otros, son solo símbolos metafóricos de la divinidad que entra en contacto con los humanos y el mundo profano.

Existen siete puntos cardinales de la existencia humana. El ombligo o centro unificador del universo. Los cuatro rumbos de la existencia dirigidos a los cuatro puntos cardinales. Cada uno de ellos tiene un significado filosófico, religioso y esotérico. El cielo que cuenta con trece niveles hacia el cenit y el inframundo que posee nueve niveles hacia las profundidades.

El ser humano realiza su existencia material entre los primeros cinco puntos. Empieza a ser “trascendente” en la medida que toma conciencia de su potencial espiritual. En ese momento nace la historia y la cultura. Si logra equilibrar el par de opuestos complementarios que surgen de la relación Norte-Sur y Oriente-Poniente en el “centro unificador”, logrará la elevación y trascendencia. Pero si desarrolla más alguno de los opuestos complementarios, el desequilibrio lo arrastrará al abismo de la estupidez humana. De esta manera la búsqueda del “equilibrio” resulta uno de los elementos fundamentales para entender esta filosofía y su íntima relación con el quincunce, macuilxochitl o la cruz de Quetzalcóatl, revelaciones de una interpretación filosófica, religiosa y sagrada del Anáhuac.

El ser humano fue creado por el sacrificio de “los dioses”. Por ello se nombra “masehual”, que significa “merecido del sacrificio de los dioses” y en consecuencia su vida será un sacrificio espiritual permanente. El ser humano encuentra un significado a su vida, más allá de tener comida, vestido y techo. El mundo material profano es solo un medio para penetrar al mundo espiritual sagrado. Es precisamente la toma de conciencia de la sacralidad y la divinidad lo que nos hace humanos. Aquí se encuentra la base de nuestra civilización. Los dos grandes objetivos existenciales que tiene el ser humano son el de ayudar a los dioses al sostenimiento del universo y el de trascender su existencia material en el plano espiritual. Sin esta misión la vida del ser humano no tiene ningún sentido.

Del primero diremos que a diferencia de la cultura Occidental, donde Dios ha creado a su imagen y semejanza al ser humano y le entrega a la Tierra y todos los seres que en ella viven para su dominación, explotación y transformación. En cambio, los antiguos mexicanos interpretan a la Tierra como su “madre querida” y se ubican como sus pequeños hijos. Tienen como obligación, no solo velar por preservarla y mantener el equilibrio original, sino también “humanizarla” a partir de la energía espiritual que puede producir el ser humano a través de una vida virtuosa.

Este aspecto es muy importante. La humanización del mundo implica darle un sentido sagrado y divino “a todo lo que nos rodea”. Es solo el ser humano, quien puede hacer este milagro a partir de su potencial espiritual. Este es uno de los propósitos más importantes de la civilización del Anáhuac. Una misión que rebasa con mucho a un solo individuo, a un pueblo y a muchas generaciones. El concepto de una responsabilidad histórica y colectiva, seguirá viva aún en el periodo Postclásico decadente, aunque transgredido por las reformas ideológicas-religiosas del cihuacóatl mexica llamado Tlacaélel. Y nos explica cabalmente como fue posible realizar proyectos constructivos de más de un milenio de duración, como el caso de Monte Alban, que inició su construcción en el año 500 a.C y fue abandonado mil trescientos cincuenta años después en el 850 d.C.

El segundo objetivo civilizatorio es la búsqueda individual de la trascendencia existencial a partir de un trabajo muy decantado y difícil, que implica el dominio y conocimiento de sí mismo a partir enseñanzas muy sofisticadas de carácter hermético. En el que básicamente se toma al mundo y a los seres humanos como cargas energéticas y productores de energía.

A este segundo objetivo le llamaron los toltecas simbólicamente “La Guerra Florida”. Los valientes que la emprendían se les llamaban “guerreros” y según su carga energética podían ser águilas o tigres. Sus armas eran “flor y canto”, entendidos como belleza y sabiduría. El objetivo supremo de los guerreros de la muerte florecida era “hacer florecer su corazón” y darse como alimento espiritual a su pueblo.

Es importante apuntar que los Viejos Abuelos mantenían una cohesión social muy sólida y estratificada. Que existían “el ala y la cola” de la sociedad integrada por masehuales. Personas que vivían su vida de manera común y corriente. Campesinos, artesanos, servidores públicos y lo que podríamos identificar como especialistas en la medicina, la construcción, el arte, la ecuación, la religión, etc. Guiados por las sólidas bases sociales, religiosas y morales que les proporcionaban una reducida élite de personas que se dedicaban totalmente a el estudio, la investigación y sistematización del potencial espiritual-energético del ser humano. Estas elites vivían en los alrededores de los que hoy conocemos como “zonas arqueológicas”, que nunca fueron ciudades, palacios o fortalezas, como las mentes colonizadas e ignorantes presuponen en la “historia oficial”.

Lo que no han querido aceptar los colonizadores, es que los Viejos Abuelos poseían una profunda y decantada sabiduría humana. Tan importante como las producidas por las civilizaciones de Egipto, China o India. Que su proyecto civilizatorio estaba más allá de “la dominación y explotación” del mundo material. Que el potencial de su sabiduría estaba enfocado a alcanzar la aspiración más elevada de la conciencia humana. Nos referimos a trascender al plano divino y sagrado de la existencia a partir del desarrollo espiritual.

Los colonizadores desde el Siglo XVI hasta hoy, no aceptan que los pueblos originarios y los hijos de sus hijos posean la condición humana” y por supuesto, mucho menos reconocen el grado de desarrollo material que tenía la civilización del Anáhuac. Aún en el siglo XVI y en pleno Periodo Postclásico decadente los pueblos del Cem Anáhuac tenían mucha mayor calidad y nivel de vida que los pueblos europeos. Esta es una inmensa verdad que los “investigadores” no han querido ver y que echa por tierra todo el discurso cientista colonizador de la inferioridad cultural de los invadidos y conquistados. Veamos por qué:

La alimentación de los Viejos Abuelos era de mayor calidad nutricional y variedad. Poseían la “chinampa” que implica la más alta tecnología humana hasta nuestros días, para hacer producir intensivamente a la tierra todo el año. Inventaron el maíz a partir de las transformaciones biogenéticas que le hicieron al pasto llamado Teozintle. El sistema de salud había llegado a niveles de excelencia. Las trepanaciones, así como la sabiduría de lo que hoy llamamos herbolaria y el uso de las “plantas de poder” llegaba a todos. El concepto de higiene personal, habitacional y urbana, era más avanzada que en nuestros días. El sistema educativo encontrado en 1519, era muy superior al europeo. La educación popular tenía 3 milenios y en europea apenas inició en 1596. Los Viejos Abuelos vivían en una civilización escolarizada que duró milenios antes de la invasión. El sistema de organización social y régimen jurídico era tan eficaz y eficiente, que ha sobrevivido hasta nuestros días en el sistema de cargos de las comunidades indígenas y campesinas del México contemporáneo.

El mundo “material” del Anáhuac era mucho muy superior al europeo. El concepto de urbanismo que encontraron los invasores en la Gran Tenochtitlán en el siglo XVI, solo lo llegaron a tener las ciudades europeas hasta muy entrado el siglo XIX. Agua potable, el sistema reticular de las calles, calzadas, avenidas, canales, puentes, uso comunitario y gratuito del transporte, escuelas, hospitales, mercados, bibliotecas, museos, zoológicos, canchas deportivas, centros culturales, oficinas administrativas y un vasto etcétera.

Pero el “mundo material” es solo un espejismo para las conciencias decantadas. Cuando un individuo o un pueblo han llegado a un nivel de desarrollo existencial, buscan traspasar las sólidas murallas del limitado mundo material y penetran al inconmensurable y maravilloso mundo del Espíritu, de lo sagrado y de lo divino de la existencia. El mundo material es solo la base de despegue que requiere el “mundo espiritual” para trascender. Lo importante de la herencia de nuestros Viejos Abuelos es precisamente la sabiduría que se acumuló durante siete mil quinientos años para trascender nuestra existencia en el plano espiritual y que nuestros colonizadores no han podido ver por dolo y mucho menos comprender por incapacidad.

La riqueza cultural, nuestro mayor Patrimonio Cultural, no esta en las “ruinas materiales” de las llamadas zonas arqueológicas, ni en los “tesoros” que están guardados en los museos de todo el mundo. El gran logro cultural de nuestra civilización Madre se encuentra depositado en el corazón de cada uno de los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos. El Tesoro esta dado en “flores y cantos” que viven en nuestro “Ser espiritual”. En los sentimientos y en los pensamientos que como flores y cantos pueden ayudarnos a trascender este precario y caótico mundo material en el que ahora vivimos.

Es de esta forma que la TOLTECAYOTL se nos revela como el potencial cultural más importante que hemos heredado de nuestros antepasados. La sabiduría sistematizada sobre el potencial espiritual que está agazapada en el mundo cotidiano, en la llamada Cultura Popular, en los valores y principios de la educación familiar. Esta milenaria sabiduría que vive refugiada en las tradiciones, fiestas, usos y costumbres, es la que nos sigue dando “un rostro propio y un corazón verdadero” y es la que nos puede conducir a la liberación del oscuro, grotesco y deshumanizado mundo material en el que hemos caído estos últimos cinco siglos.

Hasta ahora los investigadores solo han hecho arqueología e historia del mundo material y profano del México antiguo. Son tiempos en que los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos hagamos arqueología del espíritu e iniciemos la reconstrucción de la historia sagrada del Anáhuac.

Es necesario investigar, reordenar la información y crear nuevos conocimientos a partir de acercarse a las manifestaciones de lo sagrado y de lo divino que nuestros Viejos Abuelos nos dejaron, no solo en vestigios materiales, sino también en símbolos, mitos, ritos, tradiciones, leyendas, fiestas, usos y costumbres. Tanto en el Patrimonio Cultural tangible como en el intangible. Tenemos que entender que somos una sola civilización que sigue manteniendo su permanente y necesaria continuidad a lo largo de ocho milenios.

La pérdida de la menoría histórica por los procesos de colonización es solo superficial y muy temporal. La esencia sagrada de nuestra civilización, sus valores y principios siguen vivos y vigentes en cada uno de los individuos, familias y pueblos que la conforman. El colonizador nos ha tratado de hacer pensar que no existe ninguna conexión entre los Viejos Abuelos y los mexicanos contemporáneos. Que el pasado indígena esta total e irremediablemente perdido y extinto. Pero indudablemente seguimos siendo la misma civilización, solo que ahora potencialmente más enriquecida por cinco siglos de apropiaciones e intercambios culturales con otros pueblos del mundo.

Nuestra potencial cultural seguirá latente hasta el momento que tomemos plena conciencia de nuestra riqueza espiritual, a partir de recuperar la memoria histórica.

El legado más valioso que poseemos de los Viejos Abuelos indiscutiblemente es la espiritualidad y el misticismo con el que interpretamos el mundo y la vida. Esta visión sagrada y divina se encuentra atesorada en la TOLTECAYOTL y representan las hierofanías del Anáhuac.

 http://www.toltecayotl.org/

Datos personales de Guillermo Marín

Coyoacán DF 1952. Egresado de la UNAM. Investigador y promotor cultural de la Civilización del Anáhuac. Autor de los siguientes libros: Para leer a Carlos Castaneda (ensayo), Historia Verdadera del México Profundo (ensayo), Daany Beédxe, el espíritu del guerrero (novela), Los Guerreros de la Muerte Florecida (ensayo), Los Viejos Abuelos nuestra raíz indígena (ensayo), La corrupción en México, como una estrategia de resistencia cultural (ensayo), El Manual Básico del Promotor Cultural (manual). Las plaquetas: Oaxaca reserva espiritual de México, Monte Alban, El Valle sagrado de Tlacolula, Los Tesoros de Monte Alban y Mitla la ciudad de los Muertos. Los videos: El Espíritu de Monte Alban y Historia verdadera del México profundo. Los CD´s: Maravillas del Anáhuac e Historia verdadera del México profundo. Colaborador del periódico El Imparcial de Oaxaca durante 24 años y director de los portales http://www.aquioaxaca.com/
y http://www.toltecayotl.org/

817. LA ECONOMÍA Y USTED

Por Eliseo Castillo A. Economista analítico.
Desde Morelia,
Michoacán.
México.


¡ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO... Y LA EDUCACIÓN!

AYER

Mientras los jóvenes beatles
en forma casi nostálgica,
desde una zona lejana
desgranan un triste yesterday.
Mientras un viejo perro
eterno incalificable amigo
lame mi mano... ¡viejo agradecido!
Por esa relación llamada lealtad,
aspiro... fumo sin fumar
de tus ojos... labios...manos
tu imborrable recuerdo.

Por ti amor...a tu recuerdo
tan sólo por haberte conocido.

eliseo.

Desde la presidencia de la república, al margen de lo que la sociedad quiera decir y pensar, se han encargado de decirnos, o señalarnos acaso, que las cosas no están como las estamos viviendo, que la inseguridad es tan sólo problema de percepción, y que las fuerzas armadas son la única solución que le queda al país.

Vea usted la contradicción que encierra esta afirmación..."no estamos tan mal, es cuestión de percepción...por otro lado se reconoce que el ejército no puede regresar a los cuarteles de momento"... ¿se imagina como están realmente las cosas para afirma semejante cosa?

Lo hemos dicho hasta la saciedad, pero quizá valga la pena seguir repitiendo el cansado discurso pacifista que enarbolamos ya hace muchos años, haciéndolo de hecho una forma de vida.... si no resolvemos el problema del desempleo es poco probable que resolvamos el dilema del desencanto social, las familias viven del dinero que se gana en una jornada de trabajo, por lo que se requiere que los salarios sean suficientemente altos como para que el consumo no se detenga. Obviamente aquí es donde se engancha la educación como un elemento condicionante para generar bases que permitan destrabar los procesos degenerativos de una economía que no termina de tomar un ritmo sólido de crecimiento.

Este es el gran dilema de la economía nacional, el fomento del crecimiento económico para generar el número de empleos necesarios para atender a la creciente demanda de empleos dignamente pagados.

Por desgracia, hoy hay más circo que empleo, la clase política, en lugar de preocuparse por planear programas de estabilidad económica se la pasan negociando su aparición en la televisión en busca de seguir dentro del presupuesto público; no olvidemos que en México es muy popular la frase esa , muy penosa por cierto, de que es un tonto el que vive fuera del presupuesto; por eso no fue sorpresa ver desde el mismo presidente de la república hasta los diputados haciendo el ridículo en el programa churro amarillista y pordiosero titulado Iniciativa México; un fraude más de los medios masivos de comunicación para manipular a la opinión pública, y negociar de paso con los políticos en turno. ¡qué pena, que en lugar de estar trabajando para sacar adelante un presupuesto sano para fomentar muchas oportunidades de inversión y empleo, se ocupan más por salir en la tele con los magnates que normalmente no buscan no pagar impuestos y se pitorrean de quienes lo hacemos regularmente!

Por desgracia, la inseguridad no es asunto de percepción, es tema de cada día, es problema de sobrevivencia de la familia común y corriente; escasean las oportunidades de empleo, y los que hay son muy mal pagados; es tan cierto esto que según estadísticas en lo que va del año han emigrado casi medio millón de mexicanos a los Estados Unidos en busca de oportunidades de sobrevivencia. Usted dirá que eso es una aberración, si tomamos en cuenta que allá la están pasando también muy mal...pero el pobre mexicano ensaya la triste frase esa de que "prefiere ser pobre allá que en su tierra".

No nos hagamos ilusiones, sin un programa de crecimiento económico no habrá empleo que alcance, los discursos seguirán siendo palabras huecas, y la inseguridad una forma penosa, aterradora de vivir; ante este panorama, la solución no es fácil, pero si no educamos a nuestra sociedad va a ser mucho más complicado. Es cierto, el norte no da para tanto y para tantos; pero, si un gobierno inepto no desatasca a una economía que requiere políticas inteligentes; y si seguimos destruyendo el sistema educativo nacional, entonces el presidente Calderón tiene razón... el ejército no puede regresar a los cuarteles, lo va a usar para seguir lastimando a la sociedad, con la justificación de la guerra..."su guerra" contra el narcotráfico. Aquí la sociedad es lo de menos, los muertos son calificados como "daños colaterales".

Vuelvo a preguntar... ¿volverían estas familias que han sido lastimadas con la muerte de alguno de sus miembros por el ejército, a votar por el PAN?

domingo, 7 de noviembre de 2010

COMENTARIO ANÓNIMO A ESTA ENTRADA N° 815


mensajes claro gratis dijo...
Lo unico que hase televisa es ayudar , Eso es ayudar a otros , de esta manera se hasen más queridos , Aunque muchos odien a ese canal o corporacion televisiva.
domingo, 07 noviembre, 2010

815. EL NEGOCIAZO DEL TELETÓN







Y.... esto es realmente poco.

LO PEOR ES LA IMPRESIONANTE CANTIDAD DE PROGRAMAS DE ESPECTÁCULOS DE ÍNFIMA CALIDAD REALMENTE PARA MENTES DOPADAS O ATROFIADAS.

LO PEOR ES CÓMO ES QUE TIENE ÉXITO?????

ELEMENTAL, SOMOS UN PUEBLO IGNORANTE Y APENDORMIDO DONDE EL ÁGUILA DEL ESCUDO NACIONAL TIRO LA SERPIENTE DE ENTRE SUS GARRAS PARA JUGAR FUTBOL Y HACER SÁNDWICHES DE BIMBO (SI, ESE EL DEL MONOPOLIO PANERO) Y QUIÉNES SON LOS DUEÑOS DEL FUTBOL????? GUACALA!!!!


Que circule hasta el nuevo teletón

Este correo llegó a la redacción del tenepal de CACCINI: caccini@hotmail.com