lunes, 31 de enero de 2011

922. REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista analítico.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.

1. Ganó el PRD (PRI), perdió Guerrero

Esta es la triste historia de la mayoría de los seres humanos que viven el estado más primitivo de espiritualidad: Temer a los dioses, ofreciéndoles sacrificios y dádivas para ganar sus favores, pidiendo salud, riquezas y bienestar.

Más, de nada les valdrán sus lamentos si repiten sus pecados.
Magnum Astrom, “Qué fue lo que Buda encontró”.

1. Religión y política tienen mucho en común, viven de la ignorancia del pueblo. A más ignorancia más religión, más políticos, más sacerdotes, menos libertad, menos democracia. La etapa primitiva de la espiritualidad se caracteriza por el fanatismo, lo mismo podríamos decir de la política. El fruto de la religión y de la política es similar, el fanatismo. No es casual que los pueblos más atrasados soporten en sus espaldas el peso del fanatismo religioso y político, más bien es una consecuencia lógica. En México se confirma que la ignorancia es nuestro mayor lastre, nuestro mayor obstáculo para liberarnos de dos pesados fanatismos, el religioso y el político.

Las elecciones del domingo en el estado de Guerrero son una muestra de la degradación de la política en nuestro país. No faltó el crimen y la violencia, las trampas ya conocidas de unos y otros contendientes, todo en medio de un derroche económico inmoral en una entidad pobre. En Guerrero se manifestó con diáfana claridad el estilo de la mafia Prianperredista, un amasijo de intereses de diferentes colores pero con un denominador común, los principales contendientes sirven a intereses bien conocidos, los mismos intereses que mantienen a la entidad, al país en el atraso, en la etapa primitiva de la democracia, con máscara de modernidad.

Ángel Aguirre Rivero, el presunto gobernador, es un priista que desertó del PRI cuando eligieron a su contrincante, su primo Manuel Añorve, como candidato. Aguirre ya fue gobernador, fue elegido para que cuidara los intereses de Rubén Figueroa, cuando éste tuvo que salir después de la matanza de Aguas Blancas, en tiempos de Ernesto Zedillo. La historia del hoy gobernador es la misma de tantos priistas corruptos que desde el poder benefician a sus familiares y amigos y persiguen con saña a sus enemigos. La llegada de Aguirre al gobierno de Guerrero, ahora con la máscara del PRD, no es esperanzadora para los guerrerenses.

Añorve o Aguirre, era lo mismo. Desde el gobierno interino Aguirre llamó a Añorve al gabinete, y al acercarse la sucesión pretendía Aguirre dejar en el gobierno a su primo Añorve, pero no pudo. En sus andanzas Añorve trabajó con Manlio Fabio Beltrones y luego con Beatriz Paredes, desde donde alcanzó la alcaldía de Acapulco.

En la trama de complicidades entre priistas, los perredistas entraron al quite en busca de tomar ventajas para sus intereses, las fotos de la prensa nacional muestran a los perredistas Marcelo Ebrard, Manuel Camacho y al Chucho mayor levantando la mano del priista Ángel Aguirre, ahora disfrazado de perredista. Los promotores de las alianzas con quien sea con tal de logar un poco de poder están al alza, los perredistas “ganaron” con un priista, así que podemos afirmar que el PRD ganó pero perdió, que el PRI perdió pero ganó. En otras palabras, la mafia se impuso y los que perdieron en esta farsa son los guerrerenses que ya conocen la mano de Aguirre.

Por eso las palabras del jefe de gobierno del DF Marcelo Ebrard Casaubón, de que la victoria de Aguirre es un gran triunfo de la izquierda, son cinismo puro. Se engaña Ebrard al creer que la gente pudo más que los aparatos del PRI, pudieron más los intereses de la mafia, de los grupos que se disputan el poder en guerrero y en México. Las alianzas entre los partidos demuestran que la lucha interna en las facciones de la mafia ya no tiene principios, ideología ni colores, lo que importa es el poder.

En conclusión, ganó el PRD con un priista, ganó Ebrard, Camacho y los Chuchos, perdió Guerrero. Seguimos en la etapa primitiva de la democracia, seguimos en espera de que por fin, la democracia sea una realidad, no una farsa en donde lo que menos importa son los intereses de los ciudadanos.

rafael_gomar@hotmail.com

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