martes, 1 de febrero de 2011

924. REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez
Filósofo y periodista analítico.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.


1. Egipto y México: ¡Que se vayan todos!

Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.

Marqués de La Fayette (1757-1834)
Militar y político francés

1. Las movilizaciones sociales en Túnez y Egipto, donde millones de personas demandan no un cambio, sino una revolución, por fin tuvieron repercusiones en México. Campesinos, obreros, estudiantes y sindicalistas se acordaron que sólo unidos podrán lograr algo y salieron a las calles, pero me temo que sus emotivos llamados son fruto de la calentura del momento.

En Túnez y Egipto, la clase en el poder, las mafias políticas gobernantes, astutamente pretenden poner a sus incondicionales para que todo siga igual. En México la fórmula ha resultado exitosa, quitan al PRI pero llegan otros peores, el PAN, la mafia se disfraza de distintos colores y siglas pero son los mismos, como en Guerrero. En nuestro país, los agachados por fin parecen despertar y demandan cambio de política económica y social, y afirmaron que no descansarán hasta derrocar a este gobierno “arbitrario y antipopular”. Martín Esparza, líder del sindicato de electricistas recordó los casos de Túnez y Egipto, es cierto que no tenemos otro dictador como Porfirio Díaz, pero tenemos algo peor, una mafia político gobernante que se mantiene en el poder desde hace décadas, ayer con los colores del PRI, hoy con los del PAN y PRD; cambian los actores, pero el guión es el mismo.

Pero el llamado a la insurgencia pacífica podría ser sólo una llamarada de petate, con unos pesos que el gobierno les de a los campesinos, todo volverá a la normalidad. Así se las gasta el gobierno, fiel a la divisa divide y vencerás, reparte migajas aquí y allá y todos tranquilos.

El Egipto los oligarcas no han sido tan inteligentes como los mexicanos, a Hosni Mubarak le gusta el poder y ya suma 30 años como mandamás, no se hace a la idea de que los egipcios sigan sin él. ¿Qué harían mis pobres compatriotas sin mí? Piensa Hosni que ya incluyó la figura de vicepresidente, con la perversa idea de ponerlo en su lugar para manejarlo como a un maniquí, tal como hacen los oligarcas con Felipe Calderón en México.

El maquiavélico Hosni quiere hacer como en México, cambiar las apariencias para que todo siga igual, por eso nombró un nuevo gabinete, pero es más de lo mismo y los egipcios no se tragan la farsa, quieren que se vayan todos los que se han servido del poder. En nuestro país no se necesita un cambio de política económica, se necesita que se vayan todos, no sólo Felipe Calderón, sino los diputados, senadores, magistrados, consejeros electorales y en fin, toda la clase política gobernante corrupta que ha hecho de este país su botín particular.

Los egipcios tienen una historia admirable, miles de años contemplan a este pueblo magnífico que conserva tesoros invaluables, pero que también arrastra el estigma de las tiranías religiosas y políticas. Castas que se sienten elegidas por los dioses han tenido al pueblo egipcio en la esclavitud, pero los jóvenes se sacudieron por fin, las cadenas del fanatismo político y religioso.

En Egipto ocurrió un milagro, el ejército se comprometió a no disparar contra los manifestantes, oremos porque en México ocurra otro milagro igual. Soy un escéptico, la movilización del lunes, los llamados a derrocar a este gobierno, la insurrección pacífica, no parecen sino fugaces llamaradas que no tienen una base organizacional sólida. Mientras que cada gremio camine por su propio sendero, mientras que cada líder busque la solución a sus problemas particulares, mientras que no se busque la unidad, no habrá revoluciones más que en los mitines, en las emocionantes marchas, y en las piezas oratorias fruto de la emoción del momento.

Lo importante es que los llamados a transformar la situación de nuestro país coinciden en que la revolución, si es que la hay, ha de ser pacífica. ¡Yo amo la paz!

PD: ¿Y la campaña sangrienta de Rius? ¿Dónde quedó?

rafael_gomar@hotmail.com

1 comentario:

  1. Me permito aportar un breve artículo/comemtario.
    El principio de Pareto 80/20 se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la Economía. Se describió cómo una población en la que aproximadamente el 20% ostentaba el 80% del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80% de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política. Así sucede, en líneas generales, con el reparto de los bienes naturales y la riqueza mundial.

    Mark de Zabaleta
    becspain

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