sábado, 22 de enero de 2011

903. PRESENCIA y EXPRESIÓN de GL. Conrado (N°8)

Sábado 22 de enero 2011. 4:43 p.m.
Desde Jacona-Zamora,
Michoacán.
México.

Para:
Todas las amigas y amigos de,
José Carlos Méndez Trujillo, de;
Monterrey, Nuevo León. México.


UNAS PALABRAS SOLAMENTE…
No son necesarias muchas palabras, solo unas cuantas para expresar a las amigas y los amigos de José Carlos Méndez Trujillo, de allá de la sultana del norte (como le nombran a Monterrey Nuevo León, México), que… Carlos, mi ínclito hermano en la cultura y las artes…, ya está contento… y yo también… a pesar de mi dolor por su partida, porque creo que debe estar descansado ya de sus sufridos cánceres que le provocaron en vida el repentino deceso. En especial comento lo anterior para Araceli Collazo y Lorena Sanmillán, cantautora y poeta la primera, y fina prosista y poeta también la segunda, quienes tuvieron la gentileza de escribirme unos correos por el fallecimiento de Carlos, mi amigo-paisano de Zamora Michoacán por toda una vida. También agradezco a Margarito Cuéllar su correo, y su sentimiento explícito en el mismo. Y a los varios correos más que he recibido de personas que no conozco (que leyeron el tenepal de CACCINI la entrada N° 897, referente al deceso de José Carlos Méndez Trujillo, y que lo expresaron en su correo cada persona), y pues…, seguramente conocieron a Carlos en la Universidad, o supieron de él por la televisión, o no sé dónde, porque todos los correos fueron de allá.

Carlos, en la dimensión cósmica que se encuentre su alma o espíritu, creo que está muy preocupado solamente por dos motivos; por su hija Luisa y por una posible conducta negativa de su persona cuando vino a despedirse tanto de su familia, como de nosotros sus amigos a quienes haya molestado su comportamiento final en dicha despedida, y por saber él si su partida al cosmos infinito fue tranquila al abandonar esta carpa teatrera de la vida al irse de la Zamora de sus parientes Méndez Plancarte a Monterrey. (Porque nos conocíamos la manera de pensar uno del otro, en toda una vida que convivimos en nuestra juventud y madurez, dentro y fuera de la cultura y las artes), yo le digo al respecto (a manera de soliloquio), al ínclito amigo-hermano Carlos y a todas y todos sus familiares y amigos de Zamora y Monterrey, que..., NO DEJASTE ALGUNA ACTITUD, DE TU PARTE, MALA O INDECOROSA al partir a rumbos desconocidos para nosotros, al contrario, te digo que, dejaste solo una HUELLA EJEMPLAR EN TÉRMINOS DE INTELECTUALIDAD Y RESPONSABILIDAD (de ética pues), en lo que fue tu vocación y misión en la vida que te tocó vivir, como la GENTE GRANDE, en tu caminar terrenalmente, sin que hayas lastimado a tu raigambre familiar, o a tus amistades. Las pecatas minutas que todo humano tenemos de una forma u otra, en eso quedan, en pacata minuta.

Por ello a él, a mi amigo-hermano zamorano, y regio (por Monterrey, su casa que al final quiso dejar como su última morada… donde lo apreciaban mucho con todo y sus pacatas minutas) le digo también que por su hija Luisa tampoco se preocupe porque ella va a salir adelante tanto en sus estudios y como mujer, para que estés tranquilo hermano.

El lunes 17 en el atrio de la iglesia de san pancho (San Francisco pues) donde te celebró una misa Alfonso el famoso cura “progresista” que me presentaste en el año de 1963 el que quería hacer teatro contigo ¿recuerdas? Bueno, dijo en la misa un panegírico sobre tu persona, que pienso y creo que se portó bien contigo al decirlo. Estábamos en el interior de la iglesia en la última fila de la feligresía, pues yo no quise estar al frente dónde estaban tus cenizas cerca del altar, y ya que terminó de la misa, esperé a tu hija Luisa y… después de haberle abrazado y dicho que te recordara en lo mejor de ti y que cuidara tus libros, tus cosas, y las guardara para ella le dije al oído abrazados los dos: llora…, llora, y lo hizo en mi hombro pero… no sé cómo le hice yo para no llorar con ella. Platicamos ya afuera en el atrio, y al despedirnos me dio una foto tuya, le dije con tu foto en la mano que no dejara de estudiar qué era lo que tú me decías cuando venias a Zamora, nos despedimos, ella se fue con sus primas y yo mientras Martha se despedía también, le pedí a tu hermano que me prestara unos segundos tu morada diminuta donde depositaron tus restos hechos ceniza y por última vez, aunque nunca querías que nos abrazáramos año con año, mantuve tus cenizas unos instantes sobre mi pecho y estaban muy calientitas, quiere decir que nos dijimos hasta pronto, sin abrazarnos como no querías tu año con año. Le regresé a tu hermano la cajita con tus restos hechos ceniza y me sentí satisfecho del abrazo, porque en mis adentros te estaba diciendo, dando unos ligeros golpecitos a la cajita: “Carlos, estuvo en la misa toda tu familia y parentela, y las y los que si fueron tus amigas y amigos". También debo decirte que lloró tu hermano Enrique en mi hombro y Alejandro también (pues te querían mucho el par) pero yo ese lunes, no te lloré, sino te abracé contento porque ya habías dejado tu dolor físico. Si, si Carlos, así fue…

Hermano, pon atención. Toño Servin, tu paisano zamorano, buen dibujante y pintor de oleos, amigo tuyo y mío también desde la juventud, me dijo en su lecho de muerte un día antes de fenecer: “Conrado, me voy a ir con mi cáncer a otras dimensiones fuera del planeta, acércate y abrázame como cuando salíamos ambos beodos y abrazados de la taberna del ex seminarista y buen latinista de Jacona, El Gordo Romero”. En su lecho…, me recosté, me acomodé como pude a su lado…, intenté abrazarlo…, finalmente logré su petición. Al día siguiente falleció. Vivía él casi frente mi academia teatral de CACCINI.

Dejo el soliloquio y regreso con ustedes amigas y amigos de Monterrey que lo quisieron mucho. Mi amigo Carlos el viernes 7 de enero estando él aun en Zamora (un día anterior de la salida de su tierra hacia Monterrey con su hija Luisa), después que salimos de una cena a la que nos invitaron (éramos siete en total, tres amigas y tres amigos de él), caminando solos, yo con mi eterna acompañante (mi andadera), él lento en su andar, le dije: “Carlos me despido, deja darte un abrazo”  Él me contestó con voz débil: “¡Cabrón! ¡Qué…! ¿No nos vamos a ver el año que entra…, como siempre?"  Y solo nos dijimos adiós con los ojos y nuestras manos. Si pues… Así era mi amigo Carlos conmigo, no le gustaba que nos despidiésemos con abrazo.

Me da mucho gusto saber que mi hermano Carlos (no biológico, sino en las artes y la cultura), haya tenido en Monterrey, amigas y amigos que lo quisieron y ahora lo recuerden con cariño y que además supieron aquilatar sus conocimientos literarios, talento y disciplina mental, aparte de su entrega a sus congéneres en su medio cultural-artístico, siempre, pues creo que esa fue su misión terrenal y que para ello nació y dedicó su vida entera, siempre dispuesto a compartir un buen libro, una lectura, un apoyo literario de la forma que fuere y a través de cualquier medio de comunicación, o compartiendo una chela (cerveza), o un buen tequila o mezcal elaborado artesanalmente en nuestro estado (año con año, donde estuviera él ya fuera en Washington, México o Monterrey, venía a casa con mi familia para navidad, brindábamos por la salida y entrada de otro año más de trabajo y de… vida, con un buen mezcal de por’acá… de estos lares), o un buen vino blanco o tinto que en la juventud nos tomábamos como agua, bien deleitada y aprovechada, y acompañada siempre con una exquisita manufactura de botana elaborada por él mismo en casa, en fin… su don de gente, aunque muy regañón, con o sin copas de vino ingerido, cuando se le subía el genio (disciplina intelectual, malentendida casi siempre por sus compañeras o compañeros de trabajo o de farra), y pues, como me dice uno de los amigos de Carlos y mío, aquí en Zamora, que añade en uno de los correos que me envió después de leer mi carta en el tenepal de CACCINI la entrada N°897, me dice Pedro (así se llama nuestro amigo doctorado en filosofía y psicólogo pero sobre todo, sincero amigo de ambos, aunque hayan tenido Carlos y él en ocasiones, discrepancias de orden cultural, social o artístico), y pues este nuestro amigo me dijo: “Seamos felices por haber conocido a un intelectual del calibre de Carlos reconocido acá o no. Un hombre que como yo digo y se me toma a soberbia: ¡¡¡No le bastaba estar actualizado, él estaba por delante!!! ¡¡¡Nosotros si lo conocimos!!!”

Sea pues como dice Pedro nuestro zamorano amigo: que recordemos a nuestro amigo Carlos, quien fue amigo también de ustedes allá en Monterrey, tal como reza el final escrito en negrillas del párrafo anterior.

GL. Conrado.

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Transcribo unas despedidas de sus amigas y amigos varios de Monterrey, que me han enviado por correo electrónico y que están publicadas en la revista 15diario.

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Por ti, mi vida fue más hermosa
Araceli Collazo


“Hay que vivir, hay que hacer lo que amamos, pero hay que vivir en el aquí y ahora, aquí y ahora”. Fue lo que escuché de José Carlos decirme, de manera asertiva, reiterativa, durante nuestra última charla telefónica.

El viernes 14 de enero, después del medido día, le marqué para saludarlo y preguntarle qué podía traerle de Texas. La noche antes pudimos verlo y darle un beso, platicar con él en la sala de su casa. La visita fue breve y me fui con profundas ganas de platicar con él, largo y tendido como tantas veces. Pero esta última charla al teléfono, fue una charla hermosa, profunda, sincera y con eso me deja. Nos despedimos acordando vernos el lunes.

José Carlos Méndez Trujillo, originario de Zamora, Michoacán, fue todo lo que yo pude anhelar de una persona. El era un ser completo. Fue padre, hermano, guía, pero sobre todo amigo. Un gran amigo. Brillante, sensible, cariñoso, paciente, con un gran sentido del humor. El hombre más luchador que pude haber conocido.

Esa tarde al teléfono tuve, para mi fortuna, la oportunidad de decirle cuánto lo quiero y cuánto su amistad y presencia significan en mi vida. “Nos vemos el lunes”, le dije. “Cuídense mucho en el camino, por favor” -me dijo-, “y nos vemos el lunes”.

Como bien dice Ernesto González, otro de mis grandes amigos, a pesar de todo lo que se habla, todo lo que sabemos sobre la vida y la muerte, la muerte cala, impacta, duele. Más aún la muerte de un ser como José Carlos, quien daba tanto a todos de manera sincera e incondicional. Quien luchaba por sus proyectos como si en verdad no hubiera mañana. Tenía una enorme fe en la vida y en los proyectos, en sus amigos, que nos contagiaba.

Antenoche, los minutos, las horas en el trayecto de regreso a Monterrey se extendieron como un mal sueño; mi tristeza y mi dolor no cabían en mí. No había consuelo. José Carlos había fallecido y yo sintiéndome tan lejos, pensando por qué no me pudo esperar a nuestra cita del lunes.

La vida, frágil, es, como dijo hoy Saúl, el camino a la muerte. Nacemos, vivimos, andamos, hacemos, decimos, pensamos, soñamos y al final, todos nos vamos a morir. Por eso siento una necesidad urgente de compartir estas últimas palabras que escuché de mi amigo. Si el “vivamos en el aquí y el ahora”; “amemos incondicionalmente”; “hagamos lo que nos hace feliz”, son cosas que bien todos sabemos, también es cierto que no siempre es fácil, o no tenemos el valor, o la energía, o las ganas de llevarlo a cabo.

Quienes estuvieron acompañándome en “Cardo”, el concierto que di en el Aula Magna del Colegio Civil, en julio de 2010, recordarán ese rebozo color turquesa que me cubrió durante casi todo el concierto; en octubre publiqué una crónica de esa aventura y mi motivación e inspiración para hacerlo: José Carlos. Por él se abrieron para mí esas enormes puertas.

http://aracelimusic.blogspot.com/2010_10_01_archive.html

De José Carlos Méndez Trujillo tengo tanto. La conciencia y experiencia de una amistad sincera y profunda, las enseñanzas y el consuelo que un padre da a una hija, la compañía y esas largas y enriquecedoras charlas que cualquiera desearía tener con un amigo. José Carlos, excelente escritor, intelectual, pensador, visionario, un verdadero amigo. José Carlos, quien me devolvió al camino y el orgullo de mi raíz michoacana; quien de manera sutil y respetuosa me trajo “pequeños trozos” de esa tierra, muestras cariñosas que sanaron una parte de mí que tenía un tanto abandonada. De cada viaje al sur regresaba con queso Cotija, pan tipo francés, chongos zamoranos, un pepino michoacano, sí, un pepino. De José Carlos me quedan bellos recuerdos, enorme cariño, esa última charla, una maceta de talavera donde ahora crece salerosa una bugambilia, un platito de barro michoacano, color verde metálico, y ¡ahhh, ese rebozo color turquesa!

José Carlos, te quiero y por ti mi vida fue mejor y más hermosa.

Ara

Paloma Negra
http://www.youtube.com/user/celicollazo
http://palomanegraworld.com/

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Sonrisa, bifocales y tabaco
Alfonso Teja Cunningham



Conocí a José Carlos Méndez en 2003, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, justo cuando yo acaba de regresar a Monterrey, tras residir 25 años en la capital de la república y comenzaba a ubicarme en la capital norestense, ahora tan diferente de la que había dejado un cuarto de siglo atrás. Curiosamente, mi primer Cicerone, y uno de los más efectivos, resultó ser un michoacano. Al paso de los meses, y los trabajos, habíamos construido la base de una sólida amistad fincada en el amor al terruño, en las herencias culturales, y en el alejamiento de los chauvinismos ancestrales, esos que subrayan diferencias donde el ojo identificador lo que encuentra son semejanzas.

Hablábamos de Reyes y de otros regiomontanos ilustres; y muy rápidamente, en alguna tarde de aquellas, me sorprendió con un presente que venía acompañado por una de sus características sonrisas que coronaba el agudo brillo de sus ojos pequeños detrás de sus infaltables bifocales: “La sal de los enfermos”, el laureado ensayo de Leonardo Martínez Carrizales, llegó así a mis manos, al tiempo que a mis oídos llegaba la fina advertencia: “En este libro encontrarás muy interesantes rasgos de Alfonso Reyes en torno a la peor experiencia de su vida, como lo fue la trágica muerte de su padre”.

Recordé que algunas semanas anteriores habíamos abordado ese oscuro pasaje de la historia nacional que desemboca en la Decena Trágica. Evidentemente, la lectura del ensayo de Martínez Carrizales amplió grandemente mi visión de los tiempos, pero sobre todo enriqueció, aún más, mi admiración por la templanza y fuerza moral del regiomontano universal.

Muchas tardes, y mañanas y noches más, compartí con José Carlos, y siempre la conversación encontró fondo y sustancia. Se agotaba el tiempo, nunca el tema.

Hemos perdido a un gran amigo. Extrañaremos esas conversaciones. Y los ceniceros podrán ahora permanecer limpios más tiempo. Pero en su vacío y transparencia, esos ceniceros -cualquiera de ellos- me recordará a una gran persona, que sin estridencias, sin poses, sin adornos de ningún tipo, amaba las letras, amaba saber y amaba compartir su visión del mundo.

Estimado amigo: no te pido que descanses en paz, pues siempre fuiste un tipo pacífico y buen ejemplo fuiste de ello. Creo que más bien te pediría que vayas preparando algún lugarcito, pues el tiempo inexorable nos tiene a todos haciendo fila, y más temprano o más tarde volveremos a encender los colores del paso del tiempo con la alegría de una verdadera conversación. Hasta pronto.

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Méndez indispensable
Luis Valdez



Me fue imposible localizar a César Gándara para avisarle que José Carlos Méndez falleció el sábado. Conocí a César en un taller de lectura que él tenía hará unos diez años. Después nos tocó estar en un curso de salas de lectura.

A los pocos meses se nos ocurrió el proyecto de una revista literaria que más que cuentos y poesía, promoviera la lectura con ensayos, reportajes y reseñas. Le emocionó tanto la idea, que me propuso invitar a un compañero suyo de la Facultad de Filosofía y Letras, mayor que nosotros, pero ya estudió la mitad de la carrera de letras italianas en la UNAM. ¿Qué tan mayor sería?

Un sábado, nos quedamos de ver en el Bar Reforma. Ya llevaba la primera jarra de cerveza cuando César Gándara arribó con un señor. Era José Carlos Méndez. Desde el día que lo conocí le tuve respeto (detalle que me inspiran pocos escritores mayores que yo, y casi ninguno de mi generación). El tipo era un conocedor de literatura universal, amigo de Felipe Garrido, promotor cultural desde hace décadas.

Esa tarde llegó con un bosquejo de la revista, resaltando secciones especializadas en filología, semiótica y gramática española. ¿Qué carajos era eso para una revista de promoción a la lectura, dirigida a personas que no han entrado a librerías? Discutimos un poco sobre la idea de que no estaba en nosotros salvar la civilización de las garras de la ignorancia. “Yo no estoy diciendo que quiera ser un salvador”, dijo José Carlos, en un tono bajo que jamás volví a escucharle. Porque por su preparación era lógico que terminaría siendo alguien indispensable para el escenario editorial de la ciudad: corrector, editor y lector de revistas, libros y programas televisivos de por acá. Lo mismo corregía el estilo de libros universitarios que de revistas independientes. Lo mismo escribía guiones para el conductor mamilas de la tv, que para el canal cultural de la universidad.

En el verano pasado me encontré a César Gándara en la Casa de la Cultura. Hace tiempo que se fue a vivir a la Ciudad de México. Hace 10 minutos le mandé un mensaje sobre el fallecimiento de su gran amigo. No me ha respondido. La última vez se tardó un par de semanas en contestar. ¿Ya sabrá que José Carlos Méndez falleció el sábado?

Creo en los vasos comunicantes. En España hay una revista de promoción libresca llamada Qué leer. En Argentina hay una llamada Lea… Los proyectos caen y rebotan en algún otro lado del mundo. José Carlos Méndez rebotó del centro del país hacia Monterrey y creo que no le fue tan mal. Acá era indispensable.

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Los siete templos
Gerson Gómez



Habría que visitar los siete templos infernales, de la Calzada Madero. La pequeña compañía, compuesta por César Gándara, Raúl Silva, Antonio Ramos, José Carlos Méndez y un servidor.

Comenzamos en el Ranas. De donde eran asiduos mis compadres. El sitio donde terminó sus días de mesero don Panchito, aquel hombre pulcro, que siempre preparó los mejores Tom Collins.

La noche, en Monterrey, siempre ofrecía nuevas experiencias. No las de ahora, con aroma a pólvora y sangre. No recuerdo todos los sitios. Aunque sí al Nuevo Bristol, con sus tacos de picadillo, asentando el estómago, con tantas horas de bebida.

Superada la calle Madero, entramos al novel Gargantúas. Bebimos y conversamos, en una noche que no parecía tener fin.

Decidimos rematar en el famoso Caracol, contiguo al Café Brasil, ahora su anexo.

Caminando por la calle Zaragoza, José Carlos Méndez nos dice: “mira este cabrón”.

Don Raúl Silva ya venía orinando alegremente hacia delante. Mojando los zapatos.

“Ora cabrón, no salpiques”, aderezó José Carlos.

En el Caracol, poblamos la mente de textos. Algunos existen, otros, jamás escribimos.

José Carlos, detrás de su cerveza y de sus inseparables cigarros, con la voz gastada, como uno más de nosotros, sin mediar diferencia de edades, aconsejando y escuchando.

Nos divertimos matando blátidos a zapatazo limpio, que lo celebrábamos. César, Toño, Rilva, José Carlos y yo, nos despedimos cuando no cabe más licor en el cuerpo, casi a punto del desmayo.

César con su alergia a la cerveza. Toño diciendo: “ah qué caray”. Rilva pensando dónde orinar. Yo, imaginando cómo evitar las antialcohólicas. Sólo José Carlos, después del abrazo, nos dijo: se cuidan.

Se alejó, con su mochila al hombro, fumando su tabaco infinito.

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Con la luz de su memoria
Celso José Garza



La inteligencia y la discreción fueron dos de los signos distintivos de José Carlos Méndez como personaje cultural de nuestra entidad. Su partida es iluminadora en ese sentido, como suele ocurrir con las personas que en vida, por modestia y prudencia, contienen la proyección de la energía que generan, energía que la desaparición física, contradictoriamente, libera y expande.

José Carlos llegó un día a Monterrey para quedarse, para arraigarse como un colaborador eficiente, como un lector voraz, un guionista efectivo y un editor responsable, así como un participante entusiasta en conferencias y presentaciones de libros, y un conversador culto y estupendo en tertulias y bacanales.

Su enfermedad y su desaparición conmueven; nunca lo escuché quejarse ni lamentarse a pesar de lo repentino de la situación y la celeridad con que todo se estaba dando; se imponía resignación, pienso. Lo vimos en la víspera de Navidad. Lo saludamos en estos primeros días del año nuevo en la Universidad, acompañado por su hija. Quedamos en conversar y revisar pendientes que tenía como corrector de libros. Algunas veces compartió sus ideas y sus proyectos personales de libros.

Con la luz de su memoria, vamos a llevarlos a cabo.

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El Jefe Méndez
Humberto Salazar

Murió José Carlos Méndez, el “Jefe Méndez”, un buen amigo que habiendo nacido en el paraíso michoacano, y vivido en ciudades importantes, decidió venir a radicar en Monterrey y se quedó en esta tierra. No fue el primero ni será, probablemente, el último que siguió este increíble decurso. Antes lo antecedieron el músico Paulino Paredes, el poeta Alfonso Rubio y Rubio, el padre Aureliano Tapia y el maestro Silvino Jaramillo (michoacano ad honorem), entre otros talentos similares.

De su vínculo con los célebres hermanos Méndez Plancarte heredó el gusto auténtico por los clásicos que siempre lo caracterizó. Aunque la vida lo llevó del humanismo y la filosofía iniciales a esa rara militancia político-existencial llamada Partido Laboral Mexicano, en su floreciente estancia regiomontana recuperó el ecumenismo intelectual original y se alejó de todo tipo de fundamentalismo… aunque su énfasis en Schiller, Beethoven y otros resabios de neoclasicismo autoritario se quedaron grabados en el palimpsesto espiritual de su vida.

Lo conocí a finales de los años noventa, cuando en su arribo a Monterrey se detuvo en la Secretaría de Cultura universitaria. Tuvimos tiempo de conversar largamente, dada su conocida tendencia al diálogo infinito, la amplitud de sus intereses y su vasta cultura. Guardo los mejores recuerdos de su conversación en la que confluían con naturalidad la cortesía y el sarcasmo, de su plática sonriente en la que conocimiento científico y filosofía eran solamente avatares de la sabiduría.

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Amigo travieso
Margarito Cuéllar



La vida de José Carlos Méndez Trujillo (1943-20011) transcurrió entre su natal Zamora, Michoacán -tierra que visitó, como una especie de despedida, todavía los últimos días de diciembre y primeros de enero-, la Ciudad de México (estudió letras e historia en la UNAM), Washington, y Monterrey.

Esas fueron sus patrias. En todas cosechó amigos, en todas sembró proyectos. Su pasión: las letras, el cine, la buena comida, el vino tinto y blanco. La tarea de los que nos quedamos es recopilar ahora sus textos: dispersos entre Vida Universitaria, el suplemento “La Cultura en México”, de la revista Siempre!, el semanario Guía de Michoacán, Armas y Letras, revista Milenio Semanal, sección cultural de El Norte, entre otras publicaciones.

Se nos fue el amigo de la sonrisa de niño travieso, el crítico filoso, el guionista de televisión, el actor y el cineasta de los años jóvenes. El 17 de diciembre lo saludé brevemente en la cena de la Dirección de Publicaciones de la UANL; “ahí la llevo”, dijo sin dejar de reír.

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Como si fuera ayer
Gabriela Eugenia Gutiérrez



Te conocí hace años, José Carlos. Yo era una muchachita caminando taciturna por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras, sin pensar más que en libros y la fruta que cargaba en mi mochila; y tú eras ya el señor periodista.

Recuerdo que llegaste, sonreíste de esa manera única que tenías, una sonrisa capaz de decirlo todo y al mismo tiempo nada y me dijiste: “¡Ánimo!, falta mucho por hacer, las letras son una herramienta, el camino lo hace el escritor. Yo tengo 40 años como periodista y ahora quiero conocer más de aquello que tanto amo, la literatura, por eso estudio aquí”.

Años después nos seguimos encontrando; siempre en eventos culturales, inauguraciones de exposiciones plásticas, maratones literarios. Tú estabas editando la revista de la Facultad de Ciencias de la Comunicación; aún lo recuerdo.

En una ocasión que nos topamos en el centro, yo estaba muy triste pues había terminado una relación, se había ido una persona muy especial para mí, y me dijiste: “los intelectuales sanamos nuestra alma con Alfonso Reyes; para el literato, literatura y Alfonso Reyes es grande, recuérdalo”. Esa noche leí a Reyes, y cómo lo disfruté.

La última vez que te vi estábamos votando para elegir nuestro vocal de literatura; tú como siempre optimista.

Hace unos minutos me acabo de enterar que ya no estás. Que has seguido tu camino de evolución fuera de esta encarnación. Ojalá y pronto vuelvas a reencarnar para seguir creando y cambiando el mundo con nuevas ideas. Los que te conocimos te extrañaremos.

La obra que nos dejas nos ayudará a recordarte siempre. Pues el cuerpo es efímero, pero su obra inmortal.
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TAMBIÉN DESDE MONTERREY, UNA DÉCIMA A LA  MEMORIA DE CARLOS,  EN LA REVISTA 15diario:

Décima del Profeta Berna
A José Carlos Méndez

Morir es algo fortuito,
la vida prestada tienes;
se fue José Carlos Méndez
hacia el oriente infinito.
Está el corazón contrito;
tus amigos en las manos
tenemos de flores ramos
y en la memoria tu voz
no le decimos adiós
a tu alma de michoacano.

G. Berrones

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PD. El cartón del principio de la entrada es de: Chava, en la revista 15diario de Monterrey Nuevo León.
 

miércoles, 19 de enero de 2011

902. LA DISPUTA DEL PENACHO DE MOCTEZUMA

Por Guillermo Marín



Desde 1521 los que han tenido en el poder en lo que hoy es México, nunca han estado de parte de los valores, principios, conocimientos y sobre todo, del pueblo y cultura que han sido invadidos, colonizados y explotados.


Hernán Cortés por Diego Rivera

Desde Hernán Cortés hasta Felipe Calderón, pasando por Agustín de Iturbide, Porfirio Díaz o Miguel Alemán, todos sin excepción han excluido a la milenaria civilización de sus planes de: cristianización, civilización, progreso, modernización, integración, desarrollo y globalización.


Porfirio Diaz por David Alfaro Siqueiros

Para los dueños del dinero en el poder, los pueblos y culturas originales a lo mucho han tenido un escaso valor turístico y folclórico, pero en general, han sido “la parte vergonzosa de su país”. Todo lo referente a las culturas originarias ha sido solo atraso, ignorancia y mal gusto. El Estado mexicano hasta principios del siglo XX le empezó a dar un minúsculo valor a las llamadas zonas arqueológicas.

De este modo, el descuido, el saqueo y la destrucción del Patrimonio Cultural de la antigua civilización del Anáhuac ha sido permanente. Los voraces saqueadores extranjeros y sus patrones, los museos y los coleccionistas se han robado todo lo que han querido impunemente.


Xokonoschtletl Gomora

El gobierno mexicano ha demostrado su tolerancia e indiferencia y hasta complicidad en la devolución a la nación del patrimonio extraído ilegalmente del territorio nacional. El largo y tibio asunto de “la devolución del Penacho de Moctezuma” por parte de las autoridades austriacas, nos demuestra que al Estado Criollo no le interesa recuperar un símbolo de una “identidad cultural que rechaza y niega”.

Nahui Papalotl símbolo tolteca del equilibrio

El Estado mexicano no solo debe luchar por reintegrar el Patrimonio Cultural anahuaca extraído del país, sino fundamentalmente debería iniciar una campaña nacional permanente para re-significar, re-valorar e incluir en la formación y educación de los mexicanos, el maravilloso legado de sabiduría en valores y principios humanos, que tiene la civilización del Anáhuac.

Esta civilización, por más que se quiera excluir, extinguir y dar por muerta y desaparecida, sigue viva y vigente. Que la cultura dominante y los criollos en el poder económico y político no la quieran ver, no significa que no exista. Que no esté en la televisión comercial no quiere decir que está muerta. O dicho a la manera del Dr. Guillermo Bonfil Batalla. El hecho que el “México imaginario” no vea y no tome en cuenta en sus diversos modelos de desarrollo al “México profundo”, no quiere decir que éste no exista.

Ante la crisis del modelo económico-político global y el derrumbe del Estado Criollo del “México imaginario” por incapacidad y corrupción, es necesario buscar una solución de raíz, que resuelva desde la base los problemas de injusticia, violencia, explotación y exclusión que ha sufrido los pueblos que viven en lo que fue el territorio del Anáhuac y que hoy los criollos llaman “México”…como si todos fuéramos “mexicas” de Tenochtitlán.

Los estallidos sociales de 1810 y 1910, independientemente de los intereses económicos-políticos que los promovieron circunstancialmente, tuvieron eco en “el gran pueblo” por los altos niveles de injusticia, miseria y explotación que han vivido en estos casi cinco siglos de colonización y neocolonización.

El punto es que ante la inminente explosión social, vemos con preocupación venir, debido a la ceguera, insensibilidad e incapacidad de la clase dirigente (económica y política), que el pueblo por tercera vez estalle violentamente para que después de un baño de sangre y destrozos sociales, todo cambie para que todo siga igual, como sucedió en 1810 y 1910.

Necesitamos tener otra “noción de Estado”. No podemos y no debemos seguir importando modelos políticos, económicos y sobre todo ideológicos del extranjero. Los pueblos y culturas de este país poseemos uno de los legados de sabiduría en cuanto a la organización social más antiguos de la humanidad. Y podemos afirmar, que logramos el más alto grado de desarrollo humano en la historia del planeta en el periodo conocido como Clásico (200 a.C a 850 d.C).

No se trata de “volver al pasado” y ponernos plumas y tocar el huehue en las pirámides. Se trata en cambio de re-pensar, diseñar, construir una nueva sociedad con la milenaria experiencia de nuestros antepasados. Con sus perennes valores, principios, actitudes tanto en lo individual, como en lo familiar y sobre todo en lo comunitario. Una nueva sociedad con lo mejor de nuestro pasado y lo mejor de nuestro presente global.

Necesitamos reconstruir los valores de la vida, el ser humano, la familia y la sociedad. Re-diseñar la razón y el propósito social de la existencia del Estado. Formular un nuevo “propósito social”. Retomar al gobierno como “el bien público” más valioso del pueblo. Actualizar y geralizar en los tres niveles de gobierno “el mandar-obedeciendo” del servicio público en el ejercicio de la "democracia participativa". Volver a la esencia de la educación ancestral para formar “rostros propios y corazones verdaderos” en la infancia y la juventud. Re-plantearnos el trabajo comunitario en la construcción de una nueva sociedad en la que se acaben para siempre “los vencedores y los vencidos”.

Tenemos que revisar profundamente los valores de la honestidad, el bien público, la verdad, el servicio comunitario, la palabra, la solidaridad, la rectitud, la tolerancia, el respeto a la autoridad. Revisar el valor de la responsabilidad, tanto existencial de carácter personal, como familiar, comunitaria y de nación.

Estos y otros bienes culturales intangibles, heredados de más de siete milenios y medio de desarrollo humano, son los que debemos de recuperar, preservar y acrecentar para que todos tengamos “una vida mejor”. No solo el “Penacho de Moctezuma” o las zonas arqueológicas convertidas en vulgares centros turísticos, como “disenylandias prehispánicas” para atraer dólares y hacer más ricos a los ricos.

El futuro de nuestra sociedad y de nuestro país indiscutiblemente se encuentra en su pasado ancestral. Este tesoro no es material y nunca lo han podido ver o no lo han querido ver los colonizadores. Este tesoro esta vivo y vigente en “los sujetos” que son la continuidad de “Los Viejos Abuelos”. Está presente en el fondo de nuestro corazón y nuestra adormecida conciencia de ser.

El desafío de nuestros difíciles tiempos es “activar el banco genético de información cultural”, que esta presente en cada persona que vive en esta milenaria tierra sagrada. Activado ese banco de información llegará a nosotros como un torrente, toda la sabiduría y experiencia acumuladas en más de sesenta siglos de decantar nuestra materia y afinar nuestro espíritu en comunidad y equilibrio con la naturaleza.

Mayor información
http://www.toltecayotl.org/

martes, 18 de enero de 2011

901. LA ECONOMÍA Y USTED

Por Eliseo Castillo A.
Economista analísta y escritor.
Desde Morelia,
Michoacán.
México.

EL SEXENIO QUE VIVIMOS EN PELIGRO

TU AMOR EXISTE...POR QUE AMAS

Por qué estás ahí... siempre,
por qué persistes e insistes,
amor...en ti el amor existe
sin demostración como condición.
Tan sólo por imaginarte
por ser a veces casi mía...
a veces, sólo a veces
se que tu amor existe
por qué lo vives.

eliseo.

Como una pesada carga ha caído la aceptación de las fuerzas armadas acerca de lo que hemos venido señalando, y que de forma penosa se había venido negando: México, el país se ahoga en un mar de sangre producto de la violencia desatada entre las fuerzas armadas y el crimen organizado...y el desorganizado.

Junto con la campaña a nivel nacional de NO MÁS SANGRE, se aparejó la declaración del jefe de Marina que aceptó que las ejecuciones durante el período que cubren los cuatro años del actual gobierno andan por los 35 000... y que en lo que va del mes de enero, apenas hasta hoy 18 ya se rebasa la cifra de 500 ejecutados...¡en apenas 17 días!

Cualquiera con un dedo de inteligencia sabe que en una democracia mediana esto es motivo de revocación de mandato; es decir que por ningún motivo podrían seguir gobernando o desgobernando los que hasta este momento lo hacen. si partimos de la premisa de que la política es al arte de saber interactuar entre la sociedad y su creación llamada Estado, entonces lo más normal es que los gobernados se manifiesten en descontento y depongan o pidan su renuncia a quienes ha puesto a administrar sus intereses.

No es el caso de México, por desgracia estamos un poco lejos de la construcción de una democracia plena y activa; apenas hemos ido levantando pequeñas formas de tolerancias electorales, que muy poco se parecen a esta.

Imagínese el grado de intolerancia y manipulación que se requiere para mantener el control de una sociedad a la que se le mantiene en la zozobra de la inseguridad, que según la prensa internacional supera a países en guerra, como Afganistán e Irak... no puede ser de otra forma, si tan sólo el año pasado la cifra de muertos por ejecución fue mayor a los diez mil; y, en apenas quince días del presente ya la cifra supera las 500 víctimas; si esto se mantiene en este ritmo la cifra puede llegar a los 15 000.

Si después de esto hay alguien que apoye este gobierno y su política bélica, más allá de los que tienen que pagarle el favor de tener el empleo bien pagado que tienen; ellos tiene que aplaudirlo, aceptar lo que les diga que deben creer y repetir; pero el resto de mexicanos no me imagino con la sensación de que esta es una buena estrategia de ataque, usando a la población civil como rehén de la violencia ciega en que se le ha metido.

Cuando vimos y sufrimos la des gobernación del nefasto Fox y su insufrible equipo de trabajo, amén de su consorte, fuimos muchos los que sonreímos de tristeza sintiendo que no se podía caer más bajo, que la improvisación, el oportunismo y el cinismo había alcanzado su máximo de incompetencia... ¡en el 2006 comprobamos lo contrario...si se podía estar peor... estamos peor!

Repetimos, en cualquier mediana democracia del mundo en este momento ya se habría realizado una nueva elección, se habría depuesto al régimen presente, y se estaría buscando una solución administrada a la violencia...México es una dictadura imperfecta que construyó el PRI en 1929...que perdió en el 2000 y diez años después, el PAN no sólo no la ha desmantelado, la ha aprovechado e incrementado en su beneficio.

Penosamente, luego de diez años de alternancia, lo único que ha cambiado es que estos lo hacen un poco peor que los anteriores, y la sociedad que lo alimenta con sus impuestos sigue esperando tiempos mejores; no un año más en peligro, como el anterior, como este que estamos iniciando. Por eso les digo a quienes me leen en los Estados Unidos... ¡quédense allá... el país que ustedes conocieron no existe más; alguien nos lo quitó!

Un abrazo y hasta siempre.

900. REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista anlatico.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.


1. Amor y Paz

“Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz”.
Jimi Hendrix

1. La reflexión sobre la paz nos lleva al tema de su contraparte, la violencia, la guerra. La reflexión sobre el odio (principal móvil de la guerra) nos lleva a la otra cara, a la reflexión sobre el amor. El amor es un tema de locos, ¿a quién se le ocurre hablar sobre el amor?, pero hay de locos a locos. Hay locos de amor y locos de poder. Los hippies eran locos de amor, los nazis locos de poder.

Reflexionar sobre estos temas, el amor, la paz, es hoy vital porque estamos inmersos en una guerra que nos lleva al precipicio sin que los mexicanos manifestemos siquiera un intento de protestar. Todo se nos va a en cartelitos y campañas por la paz, como mi mamila campaña “Yo amo la paz”, que a nadie le importa un rábano.

López Obrador repitió con sus palabras lo que hemos señalado en esta columna. “No se puede combatir el mal con el mal”, afirmó el político-filósofo, pero el clamor nacional para que Felipe Calderón ponga fin a su irracional guerra no es escuchado en Los Pinos, en donde los poderosos gobernantes y funcionarios sólo prestan oídos a siniestros asesores nacionales y extranjeros promotores del crimen y de la violencia. La frase de Jimi Hendrix nos lleva a la conclusión de que el problema en nuestro país es el amor al j(p)oder, pero el amor al poder no existe, o más bien dicho, es una patología.

La frase de Hendrix parece verdadera, pero es falsa, es decir es un sofisma. El amor al poder no es amor verdadero. Podríamos partir del análisis del amor. Todo el mundo habla del amor, y cada quien tiene su propia definición, pero no todas las definiciones son correctas. No es lo mismo el poder del amor que el amor al poder, como no es lo mismo dolores en las piernas que las piernas de Dolores, o los perros de Charly Boy que voy a echarle los perros, no señores.

El amor al poder es una frase que revela una patología, un fetichismo por el poder que en México se muestra no sólo entre los capos del crimen organizado (y desorganizado), sino a las altas esferas del gobierno. Detrás de esta guerra hay una sed enfermiza de poder, y como el poder da dinero, entonces se busca el dinero. Es en los políticos y en los capos en donde las dos tendencias, el amor al poder y el amor al dinero, son más evidentes. No hay capo ni político que ame poder y el dinero. No son tan diferentes unos y otros y menos cuando se identifican por el culto, por el amor a la violencia y la guerra (otra patología).

¿Cómo entonces se entiende la voracidad de capos, diputados, senadores, consejeros electorales, ministros y otros parásitos para acumular riquezas y poder?

Pero la reflexión nos lleva a plantearnos otra pregunta ¿cómo es posible que una sola persona, en este caso Felipe Calderón, tenga el poder para desatar una guerra sin que otros poderes, el poder judicial y el poder legislativo puedan frenarla? ¿No es esto una locura? O bien, ¿Porqué los senadores y diputados no han hecho nada para parar esta masacre? Y ¿Los partidos políticos? ¿Y las organizaciones empresariales como el Consejo Coordinador Empresarial?

La respuesta es que todos, partidos políticos, senadores, diputados, gobernantes y los grandes oligarcas son cómplices, son parte del mismo sistema, de la misma mafia. No se entiende porqué permanecen en silencio, porque no toman la iniciativa, porque no actúan. No se entiende porqué los candidatos, o los que aspiran a ser candidatos a la presidencia de la república (con excepción de López Obrador) no se pronuncian claramente a favor, o en contra de esta guerra. Una de las preguntas clave para los aspirantes a la presidencia deberá ser si están a favor o en contra de continuar con esta guerra. Así sabremos a qué tirarle.

El amor al poder es una enfermedad, una patología que lleva directamente a la locura. Hitler es el ejemplo más claro de esta degeneración. El amor al poder no es tal porque amar es entregarse, amar es dar de sí, amar es darse, amar es sacrificarse, en síntesis, amar no tiene nada que ver con el poder, no con el poder como lo entienden los capos, políticos y gobernantes. El poder del amor, es otra cosa, es una energía que transforma, una fuerza que motiva, que cura, que nos impulsa a realizar los grandes ideales. A los políticos y gobernantes mexicanos les falta amor y les sobra poder, les hemos concedido, permitido mucho poder y las consecuencias están a la vista. Es hora de cambiar. ¡Yo amo la paz!

rafael_gomar@hotmail.com

899. ASPEVAZA

ASPEVAZA;
ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DEL VALLE DE ZAMORA

Compañeros y amigos de la Asociación de Periodistas del Valle de Zamora.

Por medio de la presente les informo que este sábado 15 del presente mes, tuvo lugar la reunión en la que se efectuó la renovación de la mesa directiva de la Asociación de Periodistas del Valle de Zamora, que llevaba un año sin dirigencia.

Con la asistencia de los compañeros: Carlos González Hernández, Víctor Antonio Gutiérrez Ramírez, Raúl Pichardo Martínez, Jesús Verduzco, Beatriz Medina Delgado, Pedro Minero Paz, Francisco Sevilla Romero, Jaime Arcadio Garibay Hernández, Humberto Garibay Hernández, Bertha Guillermina Castellanos Arciga, Luis Enrique Estrella Enríquez, Guillermo Ríos y Arturo Ceja Arellano, se tomó la determinación de conformar de una vez por todas la mesa directiva que se aboque a trabajar en pro de la agrupación.

Los compañeros: Juan Carlos Pérez Chávez, Martín Pardo Guillén, Sergio Ceja Ochoa, Enrique Covarrubias Magaña y José Perales Mendoza, tuvieron a bien informar con anticipación su ausencia en la asamblea por motivos de trabajo; por lo tanto, éstos y los ya mencionados, son los que oficialmente conforman la Asociación de Periodistas del Valle de Zamora, lo cual fue acordado por unanimidad, a fin de realizar la reestructuración del padrón de la misma.


El resto de compañeros NO está fuera de la Asociación, pero sí deberá mostrar su interés en ella, haciéndose presentes en las próximas reuniones, participando en las actividades que previamente se organizarán y entregando puntualmente su cuota mensual, que será de 25 pesos. De tal forma es como se irá fortaleciendo el padrón, en un intento porque los beneficios futuros sean realmente para quienes sí estén interesados en pertenecer a ésta.

La mesa directiva quedó conformada de la forma siguiente:


Presidente, Arturo Ceja Arellano (Semanario Uandari)
Vicepresidente, Lic. Víctor Antonio Gutiérrez Ramírez (ABC)
Secretario, Lic. Carlos González Hernández (El Independiente)
Tesorero, Profr. Jaime Arcadio Garibay Hernández (Semanario Evidencias)
Asesoría Jurídica, Lic. Humberto Garibay Hernández (Semanario Evidencias)
Eventos Especiales, Dr. Francisco Sevilla Romero (Semanario Uandari y El Sol de Zamora)
Capacitación, Bertha Guillermina Castellanos (Quadratín), Enrique Covarrubias Magaña (El Pregonero) y Pedro Minero Paz (El Sol de Zamora)
Relaciones Públicas, Beatriz Medina Delgado (El Financiero)
Deportes, Jesús Verduzco (El Independiente)
Eventos Culturales, Gonzalo Contreras

La próxima reunión tendrá lugar el sábado 22 del presente mes a partir de las 10 de la mañana en las instalaciones de la UNIVER, plantel Juárez, casi esquina con Hidalgo. Los asistentes deberán aportar ideas y realizar propuestas de trabajo, a fin de calendarizar las acciones del presente año, que incluye actividades deportivas, culturales, exposiciones fotográficas, recitales poéticos, karaoke, gestión de vivienda digna para el periodista, así como la construcción de la casa club que tanta falta nos hace.

Ahí mismo se les informará acerca de las actividades inmediatas que habrán de emprenderse en éste mismo mes.

Agradezco el apoyo que me brindaron y los invito a que se sumen al trabajo que realizaremos, siempre con la firme idea de encontrar el beneficio que eternamente hemos carecido.

Atentamente
Arturo Ceja Arellano
Presidente de AZPEVAZA

898. REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez
Filósofo y periodista analítico.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.

1. La guerra está dentro

“Y la guerra no está afuera, la guerra está adentro. Si no habéis luchado la guerra adentro, la lucharéis afuera. Si habéis interna y habéis salido victoriosos, entonces la guerra externa cesará. Esa es la única manera.”
Osho


1. Afirmo que nuestro país es un país violento, las pruebas están a la vista, pero, ¿Por qué nuestra sociedad es una sociedad violenta? Leí que en nuestro país 7 de cada 10 mujeres sufren violencia, ¿quiénes las hacen objeto de su violencia? sus parejas, sus hermanos, sus padres, sus compañeros de escuela. La información no profundiza, ni he encontrado nunca información sobre la violencia que sufren los niños y las niñas, pero si las mujeres sufren violencia, los niños también, y tal vez en mayor escala que las féminas. En el hogar, la violencia se ejerce contra los más débiles, contra los pequeños, las mujeres y los niños, claro que hay excepciones, mujeres machas, duras como el acero y violentas que lo mismo golpean a los hijos que al marido, pero son excepciones.

Vivimos en un país machista, en donde los hombres somos machos, valientes, hasta el presidente es valiente, un país en donde llorar es síntoma de debilidad. “Los hombres no lloran”, dicen los padres a los hijos y así comienzan a someterlos con una pesada cadena.

Pero, ¿dónde está el origen de la violencia? La violencia está dentro del hombre, la lucha está en el interior del hombre mismo. Y es que en el hombre, en la mujer, dos fuerzas se contraponen, como todo en el universo, en el hombre la lucha es entre el ángel y el demonio, entre el bien y el mal, entre el cuerpo y el espíritu.

El problema comienza dentro, y la violencia externa, la guerra exterior, es sólo la manifestación de una guerra interior. Sólo cuando el hombre gana su guerra íntima alcanza la paz, sólo entonces cesa la guerra, pero para eso tiene que aceptar que la primera batalla está dentro, no afuera.

Pero el hombre moderno está acosado por la violencia, todo a su alrededor lo empuja a la violencia, y acepta esta violencia y la hace suya y hace de ella su credo, su verdad porque no tiene otra forma de expresar, de canalizar su violencia interior. La guerra contra otros es una válvula de escape para evadir la guerra más importante, la guerra interna, la más difícil y la que más cuesta.

Es más fácil evadir la guerra interior haciendo la guerra a otros, es más fácil utilizar la violencia que enfrentar nuestros miedos, es más fácil hacer objeto de mi odio a mi mujer, a mis hijos, es más fácil afirmar que los demás son los malos y yo soy el bueno, el valiente de la película, es más fácil la guerra afuera que adentro, porque vencerse a sí mismo es el reto más grande.

Hasta los religiosos se han equivocado y han creído que la guerra más importante está afuera. Han malentendido las palabras de Cristo, las han utilizado y manipulado para justificar su miedo a enfrentar su guerra interna, han utilizado el mensaje del Divino Maestro para justificar la guerra, para justificar sus ambiciones tergiversaron el mensaje de Jesús, incluso han bendecido la guerra y formaron sus ejércitos, y en nombre de la paz han hecho la guerra y asesinado, violado y arrasado naciones enteras.

Es verdad, Jesús no vino a traer la paz sino el conflicto, pero su espada no está dirigida hacia afuera, sino hacia el interior, Vino a separar al demonio del ángel, a dejar en la tierra lo que es de la tierra y a elevar lo que es de Dios y para eso se necesita una espada aguda y afilada.

Por eso el camino hacia el Padre es arduo e implica una guerra, una guerra íntima e inevitable. El camino es largo y lleno de obstáculos, de sufrimiento y de una lucha constante. Aceptar que la batalla está dentro de cada uno, es aceptar el reto de transformar la guerra en la paz, el reto de transformarse, pero la paz no llega sin vencer en la batalla más importante: la guerra contra tus propios demonios. La guerra es obscuridad, es fuego, pero si quieres alcanzar la luz, primero tendrás que purificarte en el fuego, el fuego del Amor, pero si no te amas a ti mismo ¿cómo podrías amar a los demás? ¡Yo amo la paz!

rafael_gomar@hotmail.com

domingo, 16 de enero de 2011

897. PRESENCIA Y EXPRESIÓN (7), de GL. Conrado. Con luto

Sábado 15 de,
enero de 2011,
11:50 P.M.

Luto por mi amigo Carlos.
Desde Jacona, Michoacán. México. Carta enviada al cosmos infinito al licenciado en letras José Carlos Méndez Trujillo, muy estimado y querido amigo mío, hermano en las lides del arte y la cultura en ésta carpa teatrera de la vida.




Mi estimado y querido Carlos, escuché tus palabras por última vez, hoy casi a las dos de la tarde cuando quería hablar contigo vía telefónica a Monterrey Nuevo León. Le dijiste a tu querida hija Luisa, cuando ella te dijo que yo te hablaba: “…no… puedo… hablaaar”, esto le contestaste con una voz muy débil…, y el teléfono se cortó.

Carlos, estas palabras no son exequias por tu deceso, solo deseo escribirte como lo hice para Jorge Hurtado Castellanos cuando nos dejó. Ni quiero tampoco hacer un panegírico de tu persona, pues ya saben en el DF quién eras como estudiante y cineasta, y tus compañeras y compañeros en Washington y en otras partes del planeta como en tu país de origen; México, en la labor política, así como en Monterrey; la sultana del norte, últimamente, que la tomaste como residencia haciendo innumerables trabajos culturales y en donde dejaste auténticas amistades que admiraron tu talento y conocimientos aparte de tu amistad ofrecida sin pedir nada a cambio. Estas amistades que hiciste en la sultana norteña, reconocieron tu labor y tu empeño cultural ofreciéndote su amistad y apoyo, siendo tú, recíproco en el mismo sentido con ellas y ellos.

Estuviste en tu tierra de origen de Zamora, este 2010-2011 para pasar el año con tu familia, y como cada año que pasaba “como si hubiésemos firmado un compromiso”, jamás dejamos de vernos a finales de año.

Mi familia toda; mis hijas y mi hijo se consternaron el día de hoy sábado al saber de tu partida, pues saben que los viste crecer, dialogabas con ellas, mis hijas, y con el “ovachón” Conrado mi hijo. A Martha tu amiga de la adolescencia y madre de mis vástagos le dolió tu ausencia, tu caminar hacia otros rumbos desconocidos, y al verme a mí muy dolido cuando ella misma muy compungida me dio la noticia de tu partida repentina, lloró y lagrimeamos juntos, perdónanos esta debilidad te apreciábamos mucho.

Carlos emigraste a otros lares desconocidos para nosotros los mortales, sin que en tu Zamora reconocieran lo grande que fuiste, en todas las partes que laboraste de diversas latitudes. Siempre sucede lo mismo, “nadie es profeta en su tierra”, menos en tu Zamora, porque si fuiste uno de los grandes zamoranos de esta levítica ciudad aunque no lo reconozcan ni te hayan dado siquiera las gracias cuando escribías en el semanario GUíA.

Carlos, tú sabías que te ibas a ir. No quisiste que nos diéramos cuenta en qué momento partirías a otras dimensiones cósmicas, querías que fuera así, lo sé muy bien, nos conocíamos ambos. Quisiste salir de esta carpa teatrera de la vida sin aspavientos como se van los grandes de pensamiento y espíritu; cuasi sonrientes en el último suspiro. Tenías que ser de los grandes de espíritu, y como tal, partiste.



Si Carlos, partiste como los grandes de espíritu, como igual se fue recientemente (en noviembre pasado), mi amigo Claudio Obregón, el mejor actor clásico de México de las la cinco décadas pasadas, con quien iniciamos juntos los primeros pasos del aprendizaje teatral en la ciudad de México, y que te comenté el día que te visitamos en la casa de tu hermana Lulú en diciembre pasado cuando llegaste a tu Zamora, y te externé que partió al cosmos infinito Claudio, con el que participaste en la capirucha (como le decía mi extinto amigo Jorge Hurtado Castellanos a la ciudad de México) en el film REED: MÉXICO INSURGENTE dirigidos por Paul Leduc y que le dijiste que eras mi amigo y a partir de hacerse ambos amigos, hicieron algo de labor cultural o social en el DF., ¿te acuerdas que fue tu primera incursión en el cine profesional como actor aunque haya sido un papel secundario?



También incursionaste en la actuación antes de licenciarte en literatura, allá por el primer lustro de los años 70s dirigido por mi amiga la actriz de Los Olvidados de Luis Buñuel Stella Inda, a quien le pedí en el DF que dirigiera a mi grupo en Zamora y lo hizo montando La Gaviota del autor ruso Antón Chejov, ¿lo recuerdas Carlos? Estás en la foto de abajo al lado izquierdo en plena representación.




Esta foto Carlos, fue en mi academia de Zamora, en CACCINI, ¿recuerdas? Tú radicabas en Washington y fuiste a visitarme y te encontraste con Camerino García (nuestro amigo) estudiando conmigo actuación para irse a México y tardíamente dedicarse a actuar a nivel profesional que lo hizo en México y murió como me comentó en una ocasión “quiero morirme dedicando el resto de mis días a la actuación, pero en México, así que enséñame lo que sabes”, y si, murió y se fue al cosmos infinito cuando se dedicó a actuar. Aquí estamos los tres, ustedes dos muy sonrientes y yo abrazándolos a ambos.

Carlos, nos veremos en lo desconocido para mí, cuando me toque mi turno, mientras, descansa ya en paz querido amigo.
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1 comentarios:

Lorena Sanmillan dijo...

Pedro de Isla justo acaba de definirlo correctamente, me sumo a su expresión: "Fue, literalmente, un buen hombre".

Un abrazo, Conrado; un abrazo, José Carlos.

lunes, 17 enero, 2011