jueves, 5 de enero de 2012

1757. EL APACHE DEL TORITO DE PETATE

Por Gerardo Ascencio Campos.
Desde Morelia,
Michoacán.
México.
Para:
tenepal de CACCINI

Los toritos son una tradición en parte del territorio de la República Mexicana, pueden estar confeccionados de diferentes materiales, siendo los pirotécnicos una de sus variantes, el torito surge en el siglo XVI y poco a poco va extendiéndose a otras latitudes de centro y Sudamérica.  Los toritos de petate son una de las danzas más populares en Michoacán, los podemos observar durante el Carnaval, y en algunos lugares como Morelia y Tarímbaro se les ve reaparecer durante al Domingo de Resurrección, en esta ocasión no abordaré datos sobre su origen y significados; me ocupa dar a conocer información muy importante que desde hace años conozco y que es posible aporte elementos acerca del origen de los personajes más divertidos y característicos de las comparsas de Morelia; se trata de El Apache que debe de ir vestido con su penacho de plumas de guajolote, adornado con  espejos, figuras de hoja de lata en forma de sol, media luna y estrellas, chaleco y falda de satín o charmesse color rojo de igual forma adornados con figuras de hoja de lata, cascabeles y fleco, puede llevar el torso descubierto o con una camiseta de manga corta o larga color rojo; medias rojas o de popotillo color natural, huaraches, carcaj con flechas, y una rata, ardilla, conejo o liebre que lleva  colocada de manera terciada, y en muchas de las veces sostiene con sus labios durante su recorrido y baile por las calles, su rostro va pintado con una mezcla de manteca y tizne, con rayas de pintura color blanco, rojo y amarillo.


A lo largo de la historia de esta fiesta en Morelia, el hombre que decide convertirse en El Apache da rienda suelta a su ingenio para poder caracterizar al personaje, tiene un tiempo para entrar a provocar al torito, frente a cada domicilio saca a bailar a alguna integrante de la familia que los mandó bailar, o bien de manera inesperada abraza principalmente a las mujeres, niños y niñas, para juntarles la mejilla y dejárselas embijada, pero lo que más terror provoca a los niños y a las mujeres es que les acerque la rata a la cara o inclusive a la boca, anteriormente cuando no había tanta inseguridad, este danzante se entraba repentinamente a los corredores, cocina, comedor y hasta las habitaciones de las viviendas, así como a las fondas, mercados y loncherías dirigiéndose al comal para solicitar o coger un taco, enchilada, gordita, etc., entonces se le veía salir corriendo, despavorido nadie debía ni podía remitirlo ante la autoridad, ya que su actitud debe de ser así.

No dan cuenta de este danzante Don Mariano de Jesús Torres, el Doctor Arreguín en su óleo, ni el licenciado Carlos Arenas; no es fácil asegurar en que época surgió, pero mi abuelita María Campos, si nos platicaba de los actos cómicos de él; en la actualidad sigue habiendo polémica de su época de aparición, pero en el Archivo Histórico del Municipio de Morelia, existen varios expedientes del Siglo Pasado, en donde con claridad se puede confirmar que El Apache por lo menos ya existía en la primera mitad del siglo.

Curiosa e interesantemente existe un documento  en donde un grupo de Danzantes de Rayado, Guanajuato, solicitan durante el siglo ya mencionado la anuencia del cabildo para venir a bailar, siendo los personajes de esta danza muy similares a nuestro apache o viceversa, entonces sin asegurarlo pero si dejando la posibilidad que puede dar la confirmación de un hecho por medio de los elementos históricos, puedo pensar y decir que es muy posible que la influencia directa de Rayado este manifestándose en nuestro carnaval.

Sin dejar de lado la posibilidad de que también se trate de una expresión surgida en alguno de los asentamientos indígenas del Valle de Guayangareo.

La imagen del apache permaneció prácticamente sin cambios sustanciales, hasta mas o menos bien transcurrida  la década de los setentas, en que apareció el torito El Consentido, con comparsa de Eugenio Rodríguez Ayala, que tenía como apache a Javier Urueta joven  conocido como El Greco o La Olga, por su cadenciosa forma de bailar y su indumentaria innovadora: peluca rubia o negra, camiseta o blusa roja con estampado de piel de tigre, falda de la misma tela que la blusa adornada con fleco, botas de luchador y machete, el rostro pintado en negro y blanco con motivos que recuerdan a la apariencia de los artistas roqueros, Javier Urueta, logró influenciar a las generaciones siguientes de apaches, y su sello permanece en nuestros días, enriquecido por el apache Martín Santiago Romero, del torito El Misterioso del centro, que junto con tres o cuatro apaches bailan en grupo y han conseguido la aceptación del pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: