lunes, 27 de agosto de 2012

2304. Di´arina y de Maíz


Sí se puede, no faltaba más

Por Arturo CEJA ARELLANO
Periodista, poeta y escritor.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.
Para
tenepal de CACCINI
        
El miércoles pasado tuve la oportunidad de asistir a una comida con la que los fotógrafos de Zamora, después de asistir a una celebración eucarística, festejaron su día… sus ¡45 años de trabajar unidos!, siempre unidos, con los vaivenes propios de la vida, con problemas y actitudes positivas, con llantos y sonrisas, con pleitos y cordialidad.
        
Uno más de los muchos grupos que existen entre la sociedad en su intento por sobrevivir y quienes enfrentan un grave problema como lo es la “competencia desleal” que siempre se da; pero más aún con la desigual lucha que sostienen contra la modernidad, porque ahora ya las cámaras de rollo están pasando a segundo o a tercer término, ante el surgimiento de cámaras digitales.
        
Pero sobre todo, los fotógrafos, los que sobreviven tomando fotos en bautizos, primeras comuniones, bodas, confirmaciones, y graduaciones principalmente, encarnizan perruna lucha contra la modernidad, ante el surgimiento de cámaras fotográficas y de videos que vienen integradas en los celulares, cuyas tomas son descargadas a la computadora y de ahí ser impresas; o bien enviarlas a cualquier parte del mundo vía Internet y los programas que se derivan de éste, inclusive desde el propio celular y en el instante en que se generan los hechos o acontecimientos religiosos o sociales.
        
Ello ha reducido en un elevadísimo porcentaje, inimaginable si nos ponemos a pensar, los ingresos económicos de fotógrafos y de quienes sobreviven en la impresión de las gráficas, porque también existen ya a la vuelta de la esquina y en el changarrito de enfrente, maquinitas donde las imprimen casi al instante.
        
Me dio gusto saludar a viejos fotógrafos, inclusive a los que dieron forma a la agrupación ¡hace 45 años!. Pero sobre todo me dio mucho gusto, un gran orgullo y una enorme satisfacción, el halago del que fui objeto al expresarse inmerecidamente de mi, como un periodista con una trayectoria enmarcada con la honestidad; a veces como un crítico duro, que se pasa de rosca, pero siempre narrando con veracidad, aunque duela.
        
Se siente bonito en el alma cuando se recibe un saludo sincero, cuando el palabrerío nos halaga, cuando la mano amiga estrecha a la nuestra… “Yo te vi nacer como periodista allá por principio de los años setentas, con Jaime Ochoa Ceja y con Miguel Valencia Mora”, me dijo un fotógrafo pionero en Zamora, quien luego me narró las hazañas de su padre, quien también fue periodista.
        
Y recordamos juntos, mientras nos agobiaban los saludos de otros fotógrafos, a compañeros periodistas como el señor Suárez, a Pichardo el viejo y a Juan Luis, a Manuelito Chávez, a Don Jesús Navarro Gómez, al Cancamo y a Jaime Vega, a La Mucurita, a Miguel El Loco, a Salvador Urbano, entre otros que ya se nos adelantaron al pasar a mejor vida.
        
“Son 45 años de lucha tenaz, permanente, difícil, con anécdotas casi siempre cubiertas de sinsabores, de momentos amargos, más que los buenos, por eso nos reunimos para mitigar esa sed de gloria, comiendo, cantando y dialogando entre compañeros y con ustedes, nuestros invitados de honor”, subrayaron.
        
Ahí estuvieron periodistas como: Raymundo Rivera Enríquez, Jaime y Humberto Garibay Hernández. Llegaron los de las televisoras local y estatal, y se retiraron sin comer, porque fueron a trabajar, a cubrir el acontecimiento.
        
La comida fue engalanada con la presencia de nuestra alcaldesa, Rosa Hilda Abascal, a quien vi cansada, pero estuvo para felicitar al gremio fotográfico, muy ligado al periodístico; y el Síndico, Carlos Soto, quienes convivieron brevemente para luego retirarse a seguir en la chamba que les corresponde para atender a la ciudadanía zamorense.
        
Creo que muchos fotógrafos realmente se equivocaron de profesión, porque son artistas de primer nivel con el micrófono, pues entonaron melodías de tocho morocho, arrancando el aplauso obligado de la concurrencia, que a gritos pedían la otra, otra, otra.
        
Entonces pues, con todo y los obstáculos que nos pone la vida por enfrente y por todos lados, ¡Sí se puede convivir, sí se puede estar bien organizados, sí se puede sobrevivir honestamente!. Mil felicidades para los fotógrafos de Zamora, los de la lente fina.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Escribe un comentario sobre esta entrada: