Sí se puede, no
faltaba más
Por Arturo CEJA ARELLANO
Periodista, poeta y
escritor.
Desde Zamora,
Michoacán.
México.
Para
tenepal de
CACCINI
El miércoles pasado tuve la oportunidad de asistir a una
comida con la que los fotógrafos de Zamora, después de asistir a una
celebración eucarística, festejaron su día… sus ¡45 años de trabajar unidos!,
siempre unidos, con los vaivenes propios de la vida, con problemas y actitudes
positivas, con llantos y sonrisas, con pleitos y cordialidad.
Uno más de los muchos grupos que existen entre la
sociedad en su intento por sobrevivir y quienes enfrentan un grave problema
como lo es la “competencia desleal” que siempre se da; pero más aún con la
desigual lucha que sostienen contra la modernidad, porque ahora ya las cámaras
de rollo están pasando a segundo o a tercer término, ante el surgimiento de
cámaras digitales.
Pero sobre todo, los fotógrafos, los que sobreviven
tomando fotos en bautizos, primeras comuniones, bodas, confirmaciones, y
graduaciones principalmente, encarnizan perruna lucha contra la modernidad,
ante el surgimiento de cámaras fotográficas y de videos que vienen integradas
en los celulares, cuyas tomas son descargadas a la computadora y de ahí ser
impresas; o bien enviarlas a cualquier parte del mundo vía Internet y los
programas que se derivan de éste, inclusive desde el propio celular y en el
instante en que se generan los hechos o acontecimientos religiosos o sociales.
Ello ha reducido en un elevadísimo porcentaje,
inimaginable si nos ponemos a pensar, los ingresos económicos de fotógrafos y
de quienes sobreviven en la impresión de las gráficas, porque también existen
ya a la vuelta de la esquina y en el changarrito de enfrente, maquinitas donde
las imprimen casi al instante.
Me dio gusto saludar a viejos fotógrafos, inclusive a
los que dieron forma a la agrupación ¡hace 45 años!. Pero sobre todo me dio
mucho gusto, un gran orgullo y una enorme satisfacción, el halago del que fui
objeto al expresarse inmerecidamente de mi, como un periodista con una
trayectoria enmarcada con la honestidad; a veces como un crítico duro, que se
pasa de rosca, pero siempre narrando con veracidad, aunque duela.
Se siente bonito en el alma cuando se recibe un saludo
sincero, cuando el palabrerío nos halaga, cuando la mano amiga estrecha a la
nuestra… “Yo te vi nacer como periodista allá por principio de los años
setentas, con Jaime Ochoa Ceja y con Miguel Valencia Mora”, me dijo un
fotógrafo pionero en Zamora, quien luego me narró las hazañas de su padre,
quien también fue periodista.
Y recordamos juntos, mientras nos agobiaban los saludos de
otros fotógrafos, a compañeros periodistas como el señor Suárez, a Pichardo el
viejo y a Juan Luis, a Manuelito Chávez, a Don Jesús Navarro Gómez, al Cancamo
y a Jaime Vega, a La Mucurita, a Miguel El Loco, a Salvador Urbano, entre otros
que ya se nos adelantaron al pasar a mejor vida.
“Son 45 años de lucha tenaz, permanente, difícil, con
anécdotas casi siempre cubiertas de sinsabores, de momentos amargos, más que
los buenos, por eso nos reunimos para mitigar esa sed de gloria, comiendo,
cantando y dialogando entre compañeros y con ustedes, nuestros invitados de
honor”, subrayaron.
Ahí estuvieron periodistas como: Raymundo Rivera
Enríquez, Jaime y Humberto Garibay Hernández. Llegaron los de las televisoras
local y estatal, y se retiraron sin comer, porque fueron a trabajar, a cubrir
el acontecimiento.
La comida fue engalanada con la presencia de nuestra
alcaldesa, Rosa Hilda Abascal, a quien vi cansada, pero estuvo para felicitar
al gremio fotográfico, muy ligado al periodístico; y el Síndico, Carlos Soto,
quienes convivieron brevemente para luego retirarse a seguir en la chamba que
les corresponde para atender a la ciudadanía zamorense.
Creo que muchos fotógrafos realmente se equivocaron de
profesión, porque son artistas de primer nivel con el micrófono, pues entonaron
melodías de tocho morocho, arrancando el aplauso obligado de la concurrencia,
que a gritos pedían la otra, otra, otra.
Entonces pues, con todo y los obstáculos que nos pone la
vida por enfrente y por todos lados, ¡Sí se puede convivir, sí se puede estar
bien organizados, sí se puede sobrevivir honestamente!. Mil felicidades para
los fotógrafos de Zamora, los de la lente fina.
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