miércoles, 7 de agosto de 2013

3272. ¡EL ÁRBOL!... ¡LOTERÍA!

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“En el tronco de un árbol una niña, grabó su nombre henchida de placer y el árbol conmovido allá en su seno, a la niña una flor dejó caer; yo soy el árbol compungido y triste, tu eres la niña que mi tronco hirió, yo guardo para siempre tu querido nombre y tú qué has hecho con mi pobre flor”

Esta canción de la Trova Cubana ya es muy vieja y cada vez es más bonita, tiene muchos interpretes, hoy la escuché con Compay II.

Lo que quiero contarles tiene como base lo que la profesora Salud, (¡salud!) nos decía hace como sesenta años, ¡A carajo ya estoy entrando a la tercera edad! Ahora que empiezo a sentir joven. Lo bueno de este asunto es que ya soy candidato al Programa de Oportunidades y al de 60 y más. Bueno, nos decía que éramos afortunados al vivir en el campo tan cerca de la naturaleza y que llegaría el día en que mucho de lo que veíamos desaparecería, ¡Disfruten su infancia y su rancho! “Miren llegará el día en que para ver una vaca tendrán que ir al zoológico o la verán en fotos o en películas”

Les confieso que me parecía exagerado, ahora veo que no, que tal vez en ciudades como la nuestra y pueblos más pequeños todavía se puedan ver, o en los caminos. En ciudades más grandes ya no es tan fácil; pero si nos damos cuenta de que hay un gran número de especies que han desaparecido y otras están a punto de. Han desaparecido ríos, lagos y lagunas, cerros, montañas y más. Este “más” son las enormes fortunas que han desaparecido de diferentes erarios de gobierno… han aparecido en otros erarios.

Eso es en la fauna y en el agua, en la flora también hemos extinguido muchas especies y si hablamos del ARBOL, veremos que vamos por un camino fatal.

“La Noche Triste es el nombre de la derrota sufrida por las huestes  españolas de Hernán Cortés, a manos del ejercito azteca en la noche del 30 de junio de 1520 en las afueras de Tenochtitlán”, así como en esta historia recordamos a ese árbol, así también en poemas, canciones, dichos etc., recordaremos, recordaran las futuras generaciones que “Había una vez…”

Leí hace tiempo un libro de Alvin Tofler, “La tercera ola”, en cuya primera ola el autor nos dice que la agricultura es la primera gran ofensa que se le hace a la naturaleza, al ir cambiando el uso de suelo para ir de acuerdo a la producción que requiere la humanidad para satisfacer sus necesidades básicas en el momento en que cambia de ser sociedad  nómada a sedentaria.

A través del tiempo hemos seguido con la misma práctica, seguimos cambiando la vocación del entorno natural: se talan pinos para plantar árboles de aguacates, cultivar papas y otras semillas. “Han nacido en mi rancho dos arbolitos, dos arbolitos que parecen gemelos”. Si parecen gemelos pero, el árbol del aguacate no da la misma frescura ni asimila la misma humedad que el pino. Entre lo que he podido leer y me han comentado, recientemente me entere de que el 20% de los bosques del Santuario de la Mariposa Monarca están enfermos: “El muérdago, el Escolitís y el Gusano descortezador han afectado un 20% de la totalidad de los bosques…”, por lo tanto también se pone en riesgo a la Monarca, ya que cuando llega a los santuarios de Michoacán busca los árboles más sanos para posarse…

Así que entre incendios, talas inmoderadas, enfermedades propias de los árboles, podría decirles que en un futuro se hablará de Los Bosques de Viena porque los inmortalizo en un precioso vals Johann Strauss, del árbol que Alberto Cortés y su padre plantaron en el límite del patio, o de Los Árboles de la Barranca de don Antonio Aguilar.

Los argumentos para cambiar unos árboles por otros no son convincentes, y menos con el tiempo; se acabaron los perales de La Cantera y también se acabo la Feria de la Pera, desaparecieron los duraznos de Purépero y con ello, solo han quedado en el bello poema del Rebozo del Maestro Elizalde.  Al talar El Árbol del Ahorcado  acabaron con esa pena capital, existe por lo tanto el temor de que desaparezca el guayabo por aquello del control de la natalidad.

En todas las casas era común ver un limonero y una mata de chiles, para construir el baño, sacrificaron el limonero y quedo el puro… baño. Seguramente sobrevivirán El Sauce y La Palma que se mecen con calma.

Yo tenía la esperanza de que sobreviviera al menos el Árbol de la Lotería pero veo tristemente que no sobrevivirá ni la lotería, la tecnología ha inventado muchos jueguitos más poderosos que un sorbe-mocos, porque estos “sorben-sesos” y destruyen la imaginación, la creatividad y la inventiva, creando frankesteincitos únicamente buenos para estar pegados a los equipos de juego.

Lamentablemente también tiende a desaparecer el Árbol Genealógico, visto está que si el apellido recae sobre algún don nadie sin importancia y sin trascendencia no es aceptado en la familia, ¡Ah! Pero si lo porta un distinguido personaje que además tenga dinero, no importa la moral del sujeto, sacudiremos el Árbol para ver por dónde cae el parentesco. Por cierto a la moral a la que me refiero es a la que distingue a las personas íntegras, no al árbol que da moras.

Es más, no sé si sobreviva el Árbol de Levas por importante que sea en la mecánica, tal vez lo reemplacen o ya fue reemplazado, si de algo no sé es de mecánica.

El pánico, la psicosis, el miedo la insensatez y lo más fácil están haciendo destrozos en los árboles de la ciudad; hace algunas semanas ocurrió un lamentable accidente por el Bule Bar Juárez, explico: hay un bule y un bar, un bule y un bar. En el que perdió la vida un matrimonio, salvándose sus hijos que venían en el asiento trasero.

Además de lo trágico del caso, la noticia corrió con cierto morbo y ataque verbal a los árboles, dando pié a los hechos. De pronto todos los árboles de la ciudad se vieron atacados y talados con hachas, moto sierras y machetes por ser considerados amenazas para las casas, los autos y las vidas. De por si el calor está sabroso, con esto…

Me temo que en un arranque de consideración social, se talen todos los árboles de la plaza incluyendo el Sagrado Tabachín, para evitar que le caiga a Toño El Bolero que tiene más arraigo que el mismo Tabachín.

No se sabe que método de análisis utilizan para comprobar si el árbol en cuestión debe ser derribado, me parece que es el de Pancho Villa: córtalo y después “viriguamos”. La naturaleza se lleva años en construir lo que los humanos destrozamos en segundos, bueno, en minutos.

Según reportes veterinarios se ha venido una rara enfermedad entre la población canina, algo parecido al mal de orín, y parece ser que es por su desorientación ya que no están quedando arboles para “levantar la pata”
Por hoy, ya.

Saludos a Pepe Perales, Jorge H. mena, Armando Escoto, Jorge Zimmerman, Jimmy Valencia Juan Carlos Pérez, Eliseo Caballero, a Juan Carlos mi hermano para avisarle que junte más parque y a Toño que igual, además que no se desespere, al Filósofo de Purepiru y a Toda mi familia y a Todos mis amigos.

                                                      Rafael Ceja Alfaro. 
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1 comentario:

  1. Divertido y aleccionador el ecológico comentario, protéico amigo.
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  1. Divertido y aleccionador el ecológico comentario, protéico amigo.

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