sábado, 6 de septiembre de 2014

4864. ZAMORILANDIA DEL ALMA Y SU MES PATRIO

Por Arturo CEJA ARELLANO.
Periodista y poeta.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’arina y de Maíz
           
En su primera semana del mes patrio, Zamora se caracterizó por ser el centro de atención por el Tercer Congreso de Turismo, en el que hubo de todo y faltó mucho; hubo mucha ausencia pues. Lo atractivo fueron los conferenciantes (los que dictan la conferencia), aplaudidos por buen número de conferencistas (los que escuchan la conferencia), incluyendo a la corresponsal de Televisa en el Vaticano, la periodista Valentina Alazrraki, quien trató de conquistar a los zamoranos guadalupanos con sus peripecias en Roma, la santa sede de los papas, atiborrándonos el nombre de su empresa como si no lo supiésemos, como si hubiera llegado a un mundo lleno de ignorantes, de plano.
           
A ver qué provecho se le saca a ese evento organizado por la Secretaría de Turismo de Michoacán, en un Zamora que superó para obtener la sede, a ciudades como Lázaro Cárdenas, Apatzingán y Zitácuaro, donde las condiciones de inseguridad son más palpables (el miedo no anda en burro).
           
También fue inaugurada la primera alberca semi olímpica del municipio, que también será escuela de natación y donde próximamente se construirán instalaciones para una escuela de atletismo, lo que dará brillante oportunidad para que los habitantes de ese sector del lado nort-oriente de la ciudad, se alejen de la ociosidad, del vicio y la drogadicción.
           
La verdad es que en Zamora, en la última década se han beneficiado varias colonias, principalmente del poniente, norte y oriente, con la construcción de unidades deportivas y Cedecos, y ahora con la albercota que, dicho sea de paso, habrá que reconocer que es única en su género en una gran extensión  territorial de Michoacán, que se construye para el uso público y en una colonia de las llamadas vulnerables, por lo que tendrán oportunidad de practicar un deporte que únicamente se estilaba para clubes deportivos particulares.
           
El caso es que, el sector sur de la ciudad es el más olvidado, pues en las tres unidades habitacionales del Infonavit Arboledas, no se ha construido absolutamente nada que sirva para el deporte y la cultura. A no ser que las autoridades se hayan conformado con el ¿teatro al aire libre? construido a medias por “el gallito” sobre lo que era un canal de aguas negras que fue entubado y cubierto por Samuel Arturo Navarro Sánchez, el que para poco sirve realmente.
           
Ni siquiera los de la vía deportiva han usado esa franja para el aeróbics. Nunca se han ofrecido clases, ni exhibiciones de ese deporte. Está totalmente abandonado y nunca fue terminado ese famoso teatro al aire libre, que no es otra cosa más que refugio de malvivientes y comerciantes de productos nocivos para la salud.
           
Es necesario aplaudir las buenas obras, pero también se hace necesario recordar los lugares eternamente abandonados, como la única cancha de basquetbol de las Arboledas, ubicada al lado poniente del templo que está donde inicia la tercera sección. Allí, en una bodeguita, se dan clases de aerobics por parte de mujeres altruistas, ante la falta de un lugar más apropiado.
           
Hacia el lado oriente de la tercera sección de Arboledas, hay muuuuuucho terreno, solamente que es de un particular y seguramente su costo ha de ser titipuchal; pero seguramente se puede llegar a un arreglo.
           
Por cierto, los que se pasaron de rosca fueron la mayoría de los diputados locales del Congreso de Michoacán, al aprobar la tauromaquia como “patrimonio de los michoacanos”, no obstante a lo que representan las corridas de toros, donde mueren astados y a veces toreros, de manera sumamente cruel e ingrata. Seguramente que no analizaron bien la propuesta y levantaron la mano nomás por cumplir “un cumplido” con el que la propuso.
           
Como si los legisladores michoacanos no tuvieran otra cosa qué hacer, en qué pensar, en qué legislar, que le dedicaron el tiempo a una propuesta realmente indignante. Creo que todos estuvieron en sus cinco minutos de estultos del día, como para realizar tal aberración, dedicándole un tiempo que debieron aplicar en la búsqueda de solución a la falta de pago del gobierno estatal a sus proveedores, incluyendo a los que sobrevivimos informando a la sociedad sobre la cotidianeidad de la entidad.
           
Debieron haber concentrado su tiempo y su trabajo en analizar la propuesta congelada desde hace más de un año, para acabar de una vez por todas con los parásitos de la política, conocidos como “plurinominales”, que son los que realmente sangran la economía nacional, estatal y municipal.
           
No hay avance en la también “media lela”, Ley de Protección al Periodista. Deberían legislar leyes que realmente sean aplicadas mediante sanciones para quienes obstruyan calles, avenidas, carreteras, entradas a edificios públicos; para quienes los pintarrajeen, y para quienes afecten a terceros mediante manifestaciones que vayan más allá de la tolerancia.
           
Por cierto, el viernes vino a Zamora “La Cocoa”, la chaparrita Senadora de la República por Michoacán, para participar en una comida de bienvenida que el Partido Acción Nacional dio a 250 nuevos miembros recientemente enlistados en ese instituto político de ésta municipalidad.
           
Lo malo del caso fue que, patrullas de la federación que brindan seguridad a la Senadora michoacana, bloquearon totalmente la calle Circunvalación, entre Pino Suárez y Doctor Verduzco, impidiendo el tránsito vehicular mientras María Luisa compartía el PAN, la sal y las aguas frescas. Hubo fruta, papas fritas y churros; riquísimas carnitas y frijoles fritos, así como flan y chongos que repartieron ya casi cuando la mayoría de la gente se había retirado.
           

Eso fue lo malo. Lo bueno fue que la dama, carnala de ex mandatario nacional, Felipe Calderón Hinojosa, es una mujer amable, sencilla y hasta podría decirles que es a toda madre. Es atenta, pues busca posicionarse como candidata al gobierno de Michoacán, lo que casi estoy seguro que no está muy lejos de lograr. Ahí la lleva pues.

4863. EL AMOR Y LA ESPERANZA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde el estado de Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El amor y la esperanza.

El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla.
Mahatma Gandhi (1869-1948)
Político y pensador indio.

El suicidio, sus causas y consecuencias es un tema que atrae nuestra atención, he escrito varias veces sobre el asunto, un problema que la Organización Mundial de la Salud reconoció como una tragedia, la OMS afirmó en un informe especial publicado el jueves que 800 mil personas se suicidan cada año, son más que las víctimas de las guerras o catástrofes naturales y representa la segunda causa de muerte entre jóvenes entre 16 y 29 años, otras fuentes que hemos citado aquí, afirman que las víctimas suman alrededor de 900 mil personas.

El tema es importante, pero hasta ahora ninguna asociación levantó su voz simplemente para denunciar la gravedad del problema. Para darnos una idea, 800 mil suicidios al año significa que cada 40 segundos se comete suicidio en alguna parte del planeta peor aún, por cada suicidio se cometen 20 intentos fallidos. La OMS publica estadísticas, investiga, apoya, pero no va más allá, a las raíces profundas, las causas del suicidio que afecta al doble de hombres que mujeres y es más frecuente.

La mayoría de los suicidas son personas mayores a 50 años, pero las tasas más altas corresponden a las personas mayores de 70 años. El suicidio es como una ola expansiva, la Asociación Internacional de la Prevención del Suicidio, informó que luego del suicidio del actor Robin Williams, varias personas manifestaron nuevas crisis.

Los mexicanos tenemos registros bajos de suicidios, apenas un 4.2 por cada 100 mil habitantes, en otros países los registros son altos como en El Salvador (13.6), Europa (12), Bolivia, Chile, Uruguay, Francia, Estados Unidos (12). Los países con las tasas más altas son  Rusia (19.5) y Guyana (44).

2.-De la dirección de internet agarthaelrefugiointerior.blogspot.mx copié la gráfica con la frase y la chica de cuyas manos vuela una paloma. Un tal Omatmat  David escribió unas líneas de las que les comparto una parte:

“A ti estúpido mandatario codicioso”.

A ti estúpido y corrupto mandatario, empresario, político etc., a ti que te empeñas en tener cada día más dinero, mas posesiones y hasta en especular con la tierra… solo te diré que todo eso no te lo vas a llevar a la tumba que te espera; que todo eso que amansas con tu codicia lo único que te haces es peor persona y que tarde o tempano la pagarás con creces. Respecto a acaparar cada vez más terrenos te diré claramente que no eres poseedor ni de ningún trozo de tierra ya que esta no tiene dueño, tú como mucho eres un visitante dentro de ella, pero jamás su amo. Que estúpido has sido pensando que esa tierra, la tierra que ha estado allí mucho antes que tú y que continuará allí mucho después de que tu cuerpo se haya convertido en polvo, pueda reconocerte como amo... no eres más que otro visitante que bastante tienes que esta tierra te regale el aroma de las flores, los árboles y el frescor del agua.

Tendrás mucho dinero y poder, fama etc... pero hay una cosa que jamás tendrás: libertad absoluta de por ejemplo, ir solo a pasear por una montaña o una playa , sin que te acompañen tus escoltas o guardaespaldas ; así que viendo esto de que sirve tanto dinero y poder si no puedes ir solo ha realizar ni un simple paseo anónimo.

Los de tu estirpe y actitud estáis acostumbrados a comprarlo todo con dinero, hasta el amor, tenéis relaciones basadas solo en el interés y en la apariencia pocas veces son sinceras, por todas esas cosas que estoy diciéndoos vuestra vida no me da ninguna envidia al contrario me da pena por que estáis atados de por vida a vuestro dinero y posesiones y por lo tanto no sois libres realmente aunque os pueda parecer que sí.

Despertad y daros cuenta que más posesiones y riquezas no llevan la felicidad, si no que conducen la codicia, la avaricia, el odio y el miedo. Solo la vida sencilla, el amor y el compartir llevan a la felicidad y por tanto a la “libertad".

4862. “AQUÍ GRUPO MÉXICO NO TRAJO PROGRESO”; HABITANTES DE CANANEA SOBREVIVEN A LA LLUVIA ÁCIDA DE LA MINERÍA.


Enviado por SINEMBARGO. Para
Tenepal de CACCINI

Por Shaila Rosagel.
Septiembre 5 de 2014 - 0:05 De revista. México.
TIEMPO REAL. Último minuto.

T E R C E R A   P A R T E | VER SEGUNDAPARTE AQUÍ | VER PRIMERA PARTE AQUÍ

Mina Buenavista del Cobre en Cananea, Sonora. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Cananea, Sonora, 5 de septiembre (SinEmbargo).– Cananea, Sonora, es una ciudad que no comparte las millonarias ganancias del dueño de Grupo México, Germán Larrea Mota Velasco. Tampoco se beneficia de dar asilo a la mina más importante de Sonora y productora de cobre del país. Sus habitantes no pueden aspirar a encontrar trabajo en el complejo, porque debido a la huelga de más de 800 mineros originarios del lugar, pesa sobre los sonorenses una especie de veto seguro.

Sin embargo, Cananea sí padece diariamente de las actividades en la mina Buenavista del Cobre. Todos los días se despierta con el ruido de la maquinaria y con el olor de la lluvia ácida. El óxido se ha impregnado en cada casa, árbol y automóvil. Está en el aire. Se respira. Larrea no llevó progreso a la ciudad que le abrió las puertas, aseguran sus habitantes, pero el tajo de la mina se impone y domina el paisaje. El resto, las viviendas, los hombres, mujeres y niños viven a los pies de ese cerro de lixiviados y residuos.

Los mineros del Sindicato Minero de la Sección 65 exigen que la compañía les devuelva lo que les quitó y que se haga responsable del llamado “peor desastre ecológico en la minería mexicana”: el derrame de 240 mil metros cúbicos –aseguran– de ácido sulfúrico en el afluente de los ríos Bacanuchi y Sonora.

Germán Larrea en Cananea, dicen los mineros, es un hombre sin escrúpulos, que arrasa con todo lo que encuentra a su paso y que devora parte de la sierra sonorense en total impunidad, con la anuencia del gobierno del estado y las autoridades federales. Nadie le pone un freno. Simplemente, es intocable, afirman.

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Los habitantes de Cananea no comparten las ganancias del dueño de la mina –Germán Larrea Mota–, que le da una buena parte de su millonaria riqueza. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

En medio de la noche por la carretera  que lleva de Bacoachi a Cananea, en Sonora, el tajo de la mina Buenavista del Cobre parece un valle de niebla espesa entre los cerros. Aparece y desaparece dependiendo de las pendientes del camino; en algunos momentos se confunde con cielo nocturno.

Ese tajo a cielo abierto, con sus piletas y terreros de lixiviados regados con ácido sulfúrico, domina por completo la vista de Cananea. En la noche, las luces del perímetro de la mina dibujan un contorno de kilómetros iluminados que vigilan el sueño de los habitantes. Ahí, a las faldas del tajo, amanece el caserío de la ciudad, con sus pobladores.

A las 5:30 de la mañana en la mina ya hay movimiento y aún no se pone el sol por completo. El aroma a esa hora no es común, ni se parece a ningún otro olor. Es ácido y desde el mirador de la colonia El Fortín se puede apreciar con claridad el interior de la mina, que hasta hace poco, contaba con un cerco de granaderos alrededor de todo el perímetro.

Ahí, en esa colonia, todos los vehículos tienen la carrocería oxidada y cubierta por un polvo gris que emana la mina. En toda Cananea, el óxido es común.

La ciudad fincada entre los cerros, de pendientes pronunciadas y que cobija a la mina más importante de Sonora y una de las principales productoras de cobre, no comparte las ganancias de Germán Larrea, el dueño de Grupo México.

Cananea, es una ciudad de tejados oxidados –debido a que nieva en el invierno, las viviendas “estilo americano” protegen sus techos con lámina galvanizada– por la lluvia ácida que día a día cae sobre todo lo que ahí se mueve.

María Rosa Guayante García, esposa de uno de los mineros en huelga y presidenta del Frente de Mujeres en Lucha por la Dignidad del Trabajador de México y del Mundo. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

A las faldas de la mina, habita la activista María Rosa Guayante García, esposa de uno de los mineros en huelga de Cananea y presidenta del Frente de Mujeres en Lucha por la Dignidad del Trabajador de México y del Mundo.

María Rosa habita esa vivienda desde hace 55 años y, asegura, no se moverá a pesar de que con la nueva planta de molibdeno que construyó Grupo México, como parte de su plan de inversión de tres mil 800 millones de dólares en Sonora, que debería concluir el próximo año. El olor a “huevo podrido” es insoportable en algunas horas del día.

“En las mañanitas nos despertamos con el aroma a NaSH. Ya estamos acostumbrados a los ruidos de la mina, del tren,  del agua de las piletas, pero no a la planta de molibdeno. No se pueden abrir la ventanas, quité hasta el cooler porque por las rejillas entra el aroma del ácido. Huele a huevo podrido”, dice.

La mujer asegura que el olor de la mina le provoca a los vecinos dolor de estómago, nauseas, dolor de cabeza, ardor de ojos y nariz.

“Hay muchos casos de asma en Cananea, más en las colonias que vivimos a las faldas de la mina, por la brisa de ácidos de todo el día. También hay casos de cáncer, la mayoría de estómago”, asegura.

De acuerdo con María Rosa, el único beneficio que obtenía Cananea de la mina, eran los empleos para los pobladores, que dejaban una derrama económica considerable. Sin embargo, a partir de la huelga, los puestos ya no son para los habitantes de la ciudad.

“Ahora pura gente de otros estados. Ellos no viven aquí, tienen sus familias fuera. Si te vas a las cajas de los bancos,  vas a ver a la gente que está depositando dinero a las familias, porque aquí no hay derrama de dinero. Son mentiras ese boom que dijo el Memo Padrés [Guillermo Padrés Elías, Gobernador de Sonora] nunca ha habido una derrama económica para Cananea”, dice.

Con María Rosa coincide el agricultor del río Sonora, Ramón Lares Osorio, quien asegura que la compañía minera sólo llevó contaminación a los pueblos del río Sonora y no progreso.

“Porque ni trabajo: si la gente va con una solicitud de empleo, no tienen, menos si son de ahí [de Cananea] o sin trabajaron antes en la mina”, explica.

Habitantes de Cananea responsabilizan a Grupo México de los daños ambientales, laborales y de salud que ha provocado por años. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

En 2011, Joaquín Rojo de la Vega, quien era en ese momento presidente de la Asociación de Mineros de Sonora (Amsac) y es director de Proyectos Especiales de Grupo México, previó que el crecimiento de la producción de cobre en Sonora sería de 30 por ciento anual durante cuatro años consecutivos y que entre 2010 y 2014 la producción se incrementaría de 179 mil toneladas a 450 mil.

Si bien las inversiones proyectadas por la empresa son millonarias, también lo son sus ganancias. El sitio económico Cnnexpansión publicó hace unos días que la multa de 40 millones de pesos que las autoridades mexicanas podrían imponerle a la empresa de Germán Larrea por el derrame de ácido sulfúrico en el río Sonora, representa apenas 0.1 por ciento de sus utilidades en un año.

Sólo en 2013, la minera se embolsó mil 747 millones de dólares como ganancias netas, expone el sitio.

Pero en Cananea no se observa a simple vista un beneficio por esas ganancias. El pavimento de las calles está lleno de baches y grietas y en cada uno de los accesos a la mina, hay un grupo de granaderos con armas largas vigilantes. Granaderos que no llegaron al complejo por las clausuras que hizo la semana pasada la Procuraduría General de la República (PGR), sino que están ahí para impedir que se acerquen los 800 mineros que permanecen en huelga.

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Los mineros en huelga están vetados en Cananea. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

A raíz del derrame de tóxicos en el río Sonora, los mineros del Sindicato Minero volvieron a salir a las calles y a instalarse en plantón permanente en cada uno de los accesos de la mina.

En grupos de entre 150 y 200 mineros se reparten los turnos de cada uno de los puntos donde permanecen en protesta día y noche, como una forma de solidarizarse con los afectados de los siete municipios del río.

“A Cananea lo único que nos deja es la contaminación, las enfermedades, una desintegración social. Grupo México llega a Cananea a tronarla, devastar. Aquí no vive más que la mina, cuando han querido venir otras empresas, la empresa es la que reparte el agua. De los 125 pozos de agua que tiene el municipio, 123 son de la empresa y dos del pueblo”, dice Antonio Navarrete Aguirre, del Sindicato Minero Sección 65.

El minero asegura que lo que ocurrió en el represo que derramó los tóxicos, se debió a falta de mantenimiento y que ellos alertaron en su pliego petitorio –desde 2008– a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al gobierno del estado, y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Ellos sabían que tarde o temprano ocurría lo que pasó: fue una “tragedia anunciada”, dice un grupo de mineros en entrevista con SinEmbargo en un auditorio ubicado en el centro de la ciudad, donde se reúnen.

Integrantes del Sindicato Minero denuncian que Germán Larrea no les dio condiciones para trabajar. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

De acuerdo con el Sindicato, debido al alza del precio de los metales, Germán Larrea sólo se interesó en producir, sin importarle las condiciones de inseguridad y los más de 300 puntos críticos que persistían al interior de la mina.

Inseguridad que costó ya la vida de un centenar de mineros foráneos, que fueron engañados y contratados para trabajar en sustitución de los trabajadores sonorenses que emplazaron a huelga, dicen.

En cuanto a los represos, los voceros del Sindicato aseguran que Grupo México trata de ocultar la magnitud real del derrame, pues la capacidad del represo que vertió ácido en el afluente del río es de 240 mil metros cúbicos. La mina, explica Antonio Navarrete, no recubría con hule a los represos como se hacen en otras partes del mundo.

“Es demasiado cruel por parte de las autoridades que no atendieron a estas demandas que se originaron aquí en Cananea. Germán Larrea es un egoísta, un avaro, este empresario ha demostrado que no le importan sus trabajadores y hoy se ven afectados 24 mil habitantes en el río de Sonora. Es un empresario que ha humillado a todo un pueblo, fraudulento, inhumano y que tiene 63 compañeros mineros en Pasta de Conchos, ambicioso”, apunta.

Grupo México, dice, controla a las autoridades municipales y el gobierno del estado está de su parte a través de la figura de Padrés Elías.

La vida en Cananea ya no será la misma. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

De acuerdo con los mineros, el Gobernador de Sonora debió detener las operaciones de la mina, hasta que no se reparara el daño. Pero al contrario, anunció que absorbería los gastos de 100 millones de pesos, en forma de préstamo a la empresa minera.

“Pero, ¿qué podemos esperar de él, si fue quien entregó la mina en 2010? Él  debió cuidar el estado de derecho de los huelguistas, pero en contubernio con el gobierno federal nos arrebató la mina. La mina contaminó esta importante fuente de agua para la ciudad de Hermosillo, porque ellos quieren ocultar que la contaminación llegó hasta Hermosillo, cuando es obvio que sí le afectará a la capital del estado”, expone.

Los mineros que conocen perfectamente el funcionamiento de Buenavista del Cobre, detallan que el peligro por contaminación no concluyó con el derrame del 6 de agosto. Existe un represo que resguarda desechos tóxicos desde hace 30 años de la mina y que está a punto de colapsar y contaminar de forma irreversible el río Sonora.

Navarrete Aguirre indica que el represo de jales se encuentra ubicado en la raíz del río y que contiene millones de metros cúbicos de ácidos y reactivos para la recuperación de los metales, confinados ahí desde hace tres décadas.

“Ese represo colapsará en cualquier momento porque no se le ha dado mantenimiento. Si eso sucede, el daño será brutal, no se comparará con el que ya se le hizo al río, sino que será el fin de los pueblos donde viven 25 mil sonorenses”, dice.

El minero explica que el represo mide 15 kilómetros de largo por 15 kilómetros de ancho, y la cantidad de desechos contenidos ahí, es incalculable.

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Don Octavio Lara Ramírez, otro habitante de Ures preocupado por lo que pasará después del derrame de tóxicos de la mina de Grupo México. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

A cientos de kilómetros de Cananea, río abajo, Don Octavio Lara Ramírez, de 68 años, está sentado en el portal de su casa en Ures, Sonora, y se dice preocupado porque la vida de los habitantes de la región, cambiará después del derrame de Grupo México.

Don Octavio recuerda que hace 20 años ocurrió un derrame de tóxicos provenientes de la mina de Cananea que llegó hasta Ures, municipio ubicado a una hora de carretera de Hermosillo.

“Pasó el agua verde, pero en aquellos tiempos nadie dijo nada. Ahora es diferente, el desastre ya está hecho, y esto no pasará de un día para otro. Este golpe no se quitará rápido, porque la gente no olvidará fácilmente”, advierte.

El hombre cultiva dos hectáreas de cacahuate y tres de alfalfa, pero desde hace tres semanas las autoridades le cortaron el riego.

“Nunca pensé que esto le iba a pasar al río Sonora. Yo pensaba que se podía fregar todo el mundo, menos aquí, y todo por culpa de las autoridades que no le exigen a la minera. Es una vileza lo que hicieron”, afirma.

Don Octavio continúa: “Yo creo oiga, que hay mucha gente que todavía no entiende bien lo que está pasando. Es más, ni conocían en México el río Sonora. Esto es muy grave, yo estoy muy preocupado. Esa mina no no ha dejado más que pura desgracia a nosotros”, dice.

Desde Cananea, hasta Ures, la sensación de la población es la misma: hay una compañía que les arrebató un río y una ciudad a cambio de nada. Nada en beneficio para los pueblos, pero mucho, en ganancias para Grupo México.



Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/05-09-2014/1107203. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

4861. “NO HUBO NINGÚN REPORTE. NO AVISARON DE NADA…”




Enviado por SINEMBARGO, para
Tenepal de CACCINI

Por Shaila Rosagel.
Septiembre 4 de 2014 - 0:00 INVESTIGACIONES,
Investigaciones especiales. México.
TIEMPO REAL Último minuto.




Baviácora, Sonora, uno de los sietes municipios afectados por el derrame de Grupo México. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Los pobladores y las autoridades de los siete municipios afectados por el derrame de 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico de Grupo México en los ríos Bacanuchi y Sonora quieren respuestas. No simulación ni del Gobierno del Estado ni de la minera, dicen. Exigen la reparación del daño y seguimiento a las posibles enfermedades que los habitantes de la región puedan padecer por la exposición a los tóxicos derramados en el afluente que alimenta a peces, ganado y cultivos. Las pérdidas aún son incuantificables: las siembras y cosechas están detenidas; los ganaderos no pueden ordeñar; el queso del río Sonora, apreciado por su sabor entre los habitantes de las ciudades sonorenses, no se vende por el temor a la contaminación. La crisis por el agua alcanza a todas las comunidades extendidas por la sierra a través de kilómetros de curvas y pendientes. Mientras, la incertidumbre por el futuro preocupa a todos por igual. El derrame de Grupo México no sólo contaminó a uno de los ríos más importantes del estado, sino que condenó a la crisis económica a más de 24 mil personas.

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Luz Mercedes Apodaca tiene el rostro, los brazos y las piernas con heridas por el contacto con el río contaminado. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Río Sonora,  Sonora, 4 de septiembre (SinEmbargo).– El viernes 8 de agosto, días después del derrame de 40 mil metros cúbicos de ácido de la mina Buenavista del Cobre en el afluente del río Sonora, Luz Mercedes Apodaca se mojó el rostro, los brazos y las piernas en el agua de la corriente a la altura del municipio de Baviácora. Hoy, la mujer de 50 años de edad se encuentra bajo tratamiento dermatológico. Tiene la piel escoriada por el contacto con los contaminantes.

A tres semanas de lo sucedido, la oriunda de Baviácora, uno de los siete municipios afectados por el derrame de Grupo México, ha recibido la visita de representantes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Secretaría de Salud y hasta del Gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías.

Todos ellos para ponerse a su disposición. Todos para ofrecerle servicios médicos del Estado gratuitos para análisis médicos urgentes. Incluso un tinaco para que no tenga que acarrear agua bajo los rayos del sol quemante del verano.

“Han venido para ofrecerme ayuda. La Conagua me dará un tinaco para que no ande acarreando agua y el Gobernador me dijo que me dará una ayuda, no sé qué tipo de ayuda, pero me harán todos los estudios que necesito en la Secretaría de Salud”, detalla.

Luz Mercedes vive en una pequeña casa rodeada de árboles frutales que se están secando porque no hay agua para regarlos. Las hojas se marchitan poco a poco bajo los 41 grados centígrados que azotan a la entidad, de la misma forma que su enfermedad empeoró con los días después de que se mojó con agua del río contaminado.

Ese viernes, la mujer desconocía que a través de una frecuencia de radio de Cananea, las autoridades de Protección Civil informaron que Grupo México derramó tóxicos en el afluente. Pero a Baviácora, dice Mercedes, no llega la señal desde esa ciudad.

“No hubo ningún reporte. No avisaron de nada, como otros días que pasa la Cruz Roja. Del día 8 que me lavé en el río al domingo pararon los pozos, pero nadie avisó que había contaminación. Dicen que se dio aviso por la radio de Cananea, pero aquí no agarra la señal, apenas de Hermosillo unas cuantas estaciones”, indica.

La mujer recuerda que el ardor y enrojecimiento del rostro ocurrió inmediatamente después de lavarse con el agua del río.

“En la noche me lavé y me puse crema, pero no la aguanté. Me salieron unas ampollas y me eché de ese violeta que le ponen a los perros. Pasaron los días y me salieron más ampollas. Se me hizo una torta. Tenía la nariz, todo pelado, no podía ni hablar. Mis hijas me llevaron con un médico particular y me dijo: ‘mija trae todos los químicos encima’ y me dieron tratamiento que me ayudó un poco, pero aquí sigo”.

Cuando el gobierno del estado se enteró, a través de algunos medios de comunicación locales, de lo sucedido, Luz Mercedes empezó a recibir varias visitas. Pero ninguna de Grupo México.

“Los del sector salud me van a poner una cita para ver mis ojos, porque me quedaron como legañosos y como con hebritas, me duele un oído y traigo inflamados unos ganglios del cuello. Dicen que me harán un estudio general. Yo nada más quiero salir bien de los análisis, todavía no he pensando en hacer nada contra Grupo México, yo sólo quiero salir bien”, dice.

Luz Mercedes está preocupada por su salud, al igual que los ganaderos, agricultores, lecheros, queseros y todo aquel que vive de la producción de algún alimento en la amplia región del río Sonora.

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Documento que alcaldes de los siete pueblos entregaron a Grupo México y a autoridades federales. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Desde el municipio de Ures –ubicado a tan sólo una hora de Hermosillo– hasta Baviácora, Aconchi, Huépac, Banámichi, San Felipe de Jesús y Arizpe, existe un clima difícil de sobrellevar para los más de 24 mil afectados de la región. Todavía la semana pasada no había escuelas, no hay agua potable ni de riego y la economía de esas localidades que subsisten a orillas de río Sonora, está paralizada.

A diferencia del anuncio que realizó Guillermo Padrés de asumir el gasto, como un préstamo a la compañía minera, de los primeros 100 millones de pesos para enfrentar la emergencia ecológica en la entidad, después de tres semanas de pérdidas, los siete alcaldes de los municipios afectados entregaron una carta a Grupo México, donde le exigen la reparación del daño y acusan a la firma de un comportamiento “indignante” y “prepotente” hacia los pobladores.

La misiva firmada por los siete alcaldes y fechada el pasado viernes 22 de agosto expone la gravedad de la situación de los pobladores, productores y comerciantes de la región afectada en su economía e imagen.

Así mismo [sic] ha causado una gran movilización extraordinaria por el personal que integra cada uno de nuestros municipios, quienes hemos tenido que realizar gastos imprevistos para atender y mitigar en la medida de nuestras posibilidades, la continencia provocada por ustedes. La ayuda que al momento han proporcionado resulta a todas luces insuficiente y en algunas ocasiones hasta ofensiva.

Nosotros como presidentes municipales externamos nuestra molestia y la molestia de nuestros representados por el trato indignante y prepotente del que hemos sido objeto por parte de algunos de los representantes de esa empresa”, dice la carta.

La misiva continúa: “No han bastado las acciones realizadas por ustedes, pues el daño sufrido en nuestra región no se limita a la fecha, si no que peligra en el futuro al verse mermada la confianza en los productos de la zona. Exigimos que sin necesidad de acudir a una instancia legal asuman la responsabilidad plena de los actos y omisiones realizados por su empresa, y así mismo se aboquen a resarcir de forma inmediata los daños y perjuicios ocasionados a los afectados por el derrame de contaminantes vertidos en el río Sonora”.

Los alcaldes le piden a Grupo México que se haga responsable no sólo de daños materiales a los habitantes de la región, sino también de posibles enfermedades que, debido a la contaminación del afluente, puedan padecer los vecinos del río.

No es la primera vez que las autoridades de los municipios afectados demandan soluciones.  El 18 de septiembre de 2013 enviaron una carta a la Conagua exigiendo información sobre los residuos tóxicos que contienen los represos de la mina, pero no hubo respuesta.

El Alcalde de Arizpe Vidal Vázquez Chacón, quien facilitó a SinEmbargo una copia de la carta entregada a la compañía minera hace unos días, asegura que los presidentes municipales buscarán negociar con la empresa sin acudir a las instancias legales, pero que si Grupo México se niega a responderle a la población, interpondrán una demanda conjunta.

“Ya estamos haciendo comités ciudadanos por cada sector: los ganaderos, los agricultores, las amas de casa, los lecheros, todos y estamos haciendo reuniones”, dice.

De acuerdo con Vidal Vázquez, los daños a la región aún no se pueden cuantificar, debido a que aún no concluye la contingencia ambiental, pero estima serán considerables.

Entre 80 y 85 por ciento de la actividad económica de Arizpe gira alrededor de la agricultura y ganadería. El municipio es el mayor producto de ajo en Sonora, pero para este año y quizás para el próximo, las cosechas se perderán.

Son 112 ranchos. La cosecha de ajo al año es de 2 mil toneladas, además de otros cultivos como maíz, frijol y papa.

Los agricultores, dice Vidal, no querrán arriesgarse a contaminar sus tierras con el agua que Grupo México llenó de tóxicos en un abrir y cerrar de ojos.

En cuanto a la ganadería, las vacas aún beben agua del río Sonora, debido que los ganaderos carecen de la infraestructura necesaria para hacer frente a la emergencia.

“Nos dan un balazo en la frente con la orden de desalojar el ganado del río, sacarlo y llevarlo a potreros donde no tengan contacto con el agua. Se me hace muy difícil porque no tenemos la infraestructura necesaria para guardar el ganado. Las vacas están tomando agua del río”, dice.

La realidad es que el destino de todas esas comunidades que viven del río está en el aire, dice Alcalde de Arizpe, Vidal Vázquez Chacón. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

El Alcalde de Arizpe explica que para poder reactivar la economía se requiere que el agua del río Sonora salga con niveles de metales pesados dentro de la norma, pero que aún así, habrá pérdidas debido a que se retrasó la siembra.

“No hemos preparado las tierras, los canales de riego, nos atrasará mucho, el cultivo va a disminuir, ahorita ya deberían de barbechar, rastrear, preparar la maquinaria, la mano de obra. Las personas están muy confundidas, no saben si invertirle o no, porque no se sabe si está bien o mal. El límite para empezar a sembrar es del 15 al 30 de septiembre”, detalla.

Pero la realidad es que el destino de todas esas comunidades que viven del río está en el aire. No hay una fecha precisa para que se levante la contingencia y los sonorenses ven con espasmo la pasividad del gobierno federal para sancionar y obligar a Grupo México a responder por las pérdidas.

“Hemos visto pasivo al gobierno federal, a la Conagua, a la Semarnat [Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales], porque a nosotros no nos toca esto, ni siquiera al gobierno del estado. Estamos cayendo en una desesperación y estamos al límite”, dice Vidal.

La misma desesperación de Arizpe se respira en cada punto de la ruta del río Sonora. En Baviácora, cuando inició la emergencia, el galón de agua purificada se llegó a vender hasta en 80 pesos en los changarros.

Hace dos semanas, Grupo México instaló centros de acopio de agua purificada, en donde por una firma y mostrar la credencial de elector, el líquido es gratuito a la población.

En Ures, los habitantes tienen que esperar hasta cinco horas para que la pipa llene los recipientes que se asoman en los portones y las banquetas de las viviendas.

Grupo México y la Comisión Estatal de Agua (CEA) han llevado decenas de pipas a las comunidades. En Ures, el abastecimiento inicia a las 7:00 de la mañana y termina hasta las 5:00 de la tarde en tres pozos abiertos para el consumo doméstico, con intervalos de 25 minutos por cada viaje. Cada pipa de 15 mil litros de capacidad, tarda en llenarse 17 minutos para salir hacia el pueblo y repartir el líquido. No se dan abasto.

“Tengo desde las 7:00 de la mañana y no pasa la pipa. Aquí estamos en el sol esperado y esperando, no sé porqué son así los piperos, no se organizan bien”, dice Martha Hurón López, una ama de casa de 35 años que espera impaciente por su ración de agua del día.

“No paro, no paro, pero no nos damos abasto”: Guadalupe Sandoval, repartidor de agua potable. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Pero los piperos están en la misma situación. Tan odiados porque no pasan al momento a repartir el agua y tan quemados por el sol ardiente que durante estos meses azota al estado de Sonora.

“No paro, no paro, pero no nos damos abasto. Hacemos todo lo posible por llevar a tiempo el agua”, indica Guadalupe Sandoval, un hombre de tez blanca con la piel enrojecida por la exposición a los rayo del sol, que no deja de sudar mientras retira la manguera de agua y sella su pipa para salir a las calles del pueblo.

A la emergencia por el agua, se le suma la económica por falta de trabajo. La economía local no encuentra una solución favorable a corto plazo.

“Yo soy herrero, pero con esta crisis, ¿qué ganadero va a querer mandar hacer un portón? Nadie”, dice Eleazar Favela.

Con Favela espera el reparto de agua, Martín Ruiz, un carpintero que tampoco tiene ningún pedido en puerta para allegarse de recursos.

A la emergencia y desesperación se le suma el “tráfico de influencias” para conseguir los mejores servicios en época de crisis.

“Trajeron tinacos, pero esos nada más los ponen en las casas de los parientes de los políticos del pueblo. De la abuelita, la mamá, la hermana, el primo”, dice Eleazar Favela desencantado.

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Pueblos de la ruta del Río Sonora afectados por el derrame de químicos en la mina Buenavista de Cobre del Grupo México: Ures, Baviácora, Banamichi, Arizpe y Bacanuchi Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

La compañía minera empezó a repartir cheques a través de la Unión Ganadera de Sonora por las pérdidas de los primeros 14 días, pero no es suficiente. Las cantidades que se entregan a los productores, comerciantes y vaqueros, son apenas cálculos de lo que en realidad se dejó de ganar.

Entre Baviácora y Masocahui por ejemplo, hay 10 mil 500 cabezas de ganado chico y grande en peligro de perderse, debido a que los ganaderos tienen prohibido acercarlo a beber agua del río.

“El ganado podrá resistir un mes más, por estos calores será difícil mantenerlos y tendrán que bajar al río”, dice Ramón Arreola Mendoza, tesorero del Ejido de Baviácora.

El panorama para los agricultores es desolador: están obligados a sentarse a ver cómo hectáreas y hectáreas de cultivos se secan por la falta de riego.

“Yo tengo sembradas dos y media hectáreas de cacahuate. Me falta un mes para sacar la cosecha, si no riego, voy a perder más de 100 mil pesos”, asegura  Ramón Lares Osorio, un maestro jubilado que se dedica a la agricultura en la región.

En la Estancia, un pueblo cercano, hay sembradas hasta 10 hectáreas de Cacahuate. Se perderán también si no se levanta la contingencia.

Lares Osorio lamenta que la compañía minera sólo llevó contaminación a los pueblos del río Sonora y no progreso.

“Porque ni trabajo: si la gente va con una solicitud de empleo, no tienen, menos si son de ahí [de Cananea] o sin trabajaron antes en la mina”, explica.

La contaminación de Grupo México estigmatizó

“Ahorita tengo unas matas de chiltepín, las voy a cortar y echar en bolsitas y me iré a Hermosillo a venderlas. Pero no diré que son del río, diré que son de Moctezuma, porque no me las compran”, dice Ramón Lares.

Los lecheros, son otra parte de la cadena productiva que fueron severamente afectados. En el poblado San José de Baviácora, Luis David García López, es un padre de tres niños que sólo estudió la secundaria, pero que desde jovencito acompañó a su padre en el negocio de los quesos y la leche bronca.

Su trabajo le redituó para vivir cómodamente, mantener un casa con pequeños lujos y contar con capital para comprar vacas e invertir constantemente.

Pero el 6 de agosto, el patrimonio de toda una vida empezó a desvanecerse y García López traga saliva para contener las lágrimas cuando habla de la pesadilla que está viviendo por la contaminación del río.

Este año se vislumbraba prometedor para él. El ganado valía y diariamente producía 40 kilogramos de queso y repartía los lunes y los viernes entre 70 y 80 kilos a sus clientes.

Ahora con mucha dificultad hace 25 kilos de queso y en sus días de entrega reparte sólo 30 kilos. Sus vacas no beben agua del río, pero sí agua clorada que reparten en pipas. Los animales se están enfermando y Luis David se desespera cada día más.

“Agarro el queso y me voy a Hermosillo y allá, pregunta tras pregunta, ¿de dónde lo traes? Estoy batallando mucho. Y me voy aunque no venda, pero algo tengo que hacer. Dejé de ordeñar y meterle alimento al ganado, no me sale: alimento al ganado o le doy comer a mis hijos”, dice.

El hombre tiene 30 vacas, que antes del derrame de Grupo México, valían 30 mil pesos cada una.

“Ahorita, si las quiero vender, no me darán nada por ellas porque son del río Sonora. Y si no las llevo al beber agua y no me permiten regar, se me van a morir. Me dieron un cheque de diez mil pesos por mis pérdidas, pero no alcanza, en todas las vueltas que he tenido que dar gasté más de eso”, detalla.

Luis David asegura que sin no llueve para el 15 de septiembre y la contingencia aún continua, sus vacas podrán sobrevivir sin ordeñarlas ni darles pastura verde, sólo hasta el 15 de octubre.

El poblador de San José espera que pronto se recupere el cauce dañado. Hace unos días Guillermo Padres lanzó la campaña “Salvemos al río Sonora” y cientos de operarios se lanzaron al río para hacer una “limpieza” de diez centímetros de profundidad con el argumento de retirar los metales pesados.

El Gobernador Guillermo Padrés Elías se tomó la foto y dejó sacando tierra con palas de jardín a decenas de hombres. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo


Padrés Elías se tomó la foto y dejó sacando tierra con palas de jardín a decenas de hombres que cobran entre mil 500 y mil 800 pesos a la semana por realizar ese trabajo en  jornadas de 12 horas diarias.

De acuerdo con los operarios que sacan tierra contaminada bajo el sol, la tarea les llevará entre dos y tres semanas. La tierra que se retira del río se llevará a un represo de jales de la mina Buenavista del Cobre en el afán de limpiar el río, explican.

Antonio Navarrete Aguirre, del Sindicato Minero Sección 65 de Cananea, Sonora, asegura que la campaña de Guillermo Padrés es mera simulación.

“Es una burla para la gente esa campaña. Ese río tardará mínimo diez años en recuperarse y para sacar tierra contaminada tienen que dragar todo el cauce del río, desde la raíz hasta Hermosillo, mínimo cuatro metros de profundidad. ¿Creen que con palas de jardín, raspando unos cuantos centímetros lo van a lograr? Eso, es pura simulación”, afirma.

Para varios de los afectados, si la situación empeora, no quedará otra solución que unirse para exigirle a Grupo México que repare el daño.

Manuel Luciano Gómez, un apicultor, ganadero y agricultor que cuenta con un rancho de 400 hectáreas en el municipio de Arizpe, calcula que sus pérdidas ascienden a dos millones de pesos.

“Me afectaron toda mi ecología, mi apicultura en especial, mi ganadería, los árboles frutales. Todo se vino abajo. ¿Quién responderá por todo esto? La minera, ellos tienen que responder y para eso, tenemos que unirnos todos. Luchar en un sólo frente”, dice.



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