martes, 8 de septiembre de 2015

6580. ¡LOGROS!

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Estos personajes, me refiero a los Ogros, no son asuntos del pasado ni de leyendas ¡No hombre!

En nuestra infancia…había una vez en un reino muy lejano…, con esta frase y otras parecidas iniciaban los relatos nuestros antiguos o la radio, ya después la TV. Siempre estaba presente la lucha del bien contra el mal, será porque la vida es así, será porque los autores imprimen suspenso en sus historias; los buenos eran príncipes encantados, bellas princesas y los malos eran precisamente Ogros, personajes malvados, brujas perversas, chiles verdes, papas fritas y otras yerbas. Había una bella obra, un libro muy bonito por sus láminas, sus cromos y desde luego por sus historias, editado por Editorial Novaro, titulado precisamente “Había una vez…” si alguien lo tiene y me lo quiere regalar, haré el sacrificio de aceptarlo para acordarme de mi reciente niñez.

Les decía que no son cosas del pasado, existe la maldad muy bien representada, un ejemplo: La Gordillo y ni modo que lo nieguen, la corrupción en millones de representaciones y así variadito porque en la variedad está el gusto. Las mitologías, la Historia Universal, la Historia de México y hasta Libros Sagrados nos presentan la bondad y la maldad. Ya ven ustedes que hasta en la lucha libre existen los rudos y los técnicos, los cochinos y marrulleros contra los limpios, mi favorito fue siempre “El Enmascarado de Plata”, “El Santo”, aunque en sus inicios era del otro bando, quiero decir “rudo”.

Pero como de costumbre me pierdo en mi propia platica, de lo que quiero platicarles es de los logros – no sé porque salí con los ogros-  de las metas alcanzadas, de las pruebas superadas. Todos tenemos sueños, ilusiones y ambiciones, el asunto es conocernos y sincerarnos, de este modo sabremos si estamos preparados para lograr nuestros objetivos, de lo contrario nos podemos pasar toda la vida soñando hasta llegar al nivel de “si yo hubiera”.

Regularmente en las primeras clases con mis sufridos alumnos, les pregunto: ¿Quién eres? ¿Dónde estás? ¿A dónde quieres llegar? Y ¿Lo que tienes te alcanza para llegar? Refiriéndome a sus valores y en caso de que sientan que no les alcanza ¿Cómo podrán lograrlo? Logros.

Con toda firmeza contestan que estudiando y preparándose debidamente, muchos lo logran, muchos van abandonando los estudios conformen van pasando los ciclos escolares. ¿Qué pasa? Pues que no hay la debida preparación, cuatachismo, antro, celular, ignorancia de sus anteriores estudios, alcanzar los niveles universitarios con problemas en la lectura y en la comprensión de la misma. Llegaron sin la debida preparación, estudiaron para el examen. La vida no acepta ese tipo de estudios ni pone calificaciones, sencillamente te acepta o te rechaza. “Es que hay pocas oportunidades” pues sí, y esas oportunidades las tienen los mejor preparados.

En los deportes cada vez vemos más escuelas en las diversas artes marciales en las cuales he tenido la oportunidad de conocer verdaderos gladiadores y gladiadoras porque en este aspecto vemos con gusto que ya no hay exclusividad para los varones, también la mujer que se prepara da ejemplo de esfuerzo, sacrificio y triunfo. Lo más socorrido en nuestro país es el fut bol y existen escuelas de los diferentes equipos de la Primera Nacional forjando futuros “Chicharitos” aun con el conocimiento de que hay en México millones de deportistas en esa rama y solamente hay un “Chicharito”. Cuando platico con César, el nieto mayor de mi mujer sobre el tema de su intención de destacar en el fut bol mundial porque aspira a ser, cuando menos como Messi, le recomiendo que como quiera termine una carrera profesional “por si las dudas”. La vida del deportista de buen nivel, si llega, suele ser corta, deportivamente hablando y una buena preparación nunca estará de más
Por aquellos tiempos cuando fundamos el Club de Corredores Agrupados de Zamora, CORAZA, nuestra finalidad era promover el atletismo en ambos sexos y en todas las edades y organizamos carreras para niños, para muy adultos llegamos a formar grandes grupos, el famoso Grupo de las ocho de la mañana, no el G 8, un grupo de amigos y amigas que recorríamos los libramientos, subíamos a La Beata, entrenábamos en las gradas de Los Chorros de Varal. Había compañerismo y respeto, un ejemplo, algún domingo corríamos a Camécuaro y amigos que no corrían llevaban la taquiza y mientras nos contábamos los esfuerzos y los calambres disfrutábamos jugos, tacos y fruta.

Las salidas a las competencias eran en un autobús para que saliera más barato gozar un rato más de las ocurrencias y las anécdotas que cada uno habíamos vivido en nuestras participaciones. Momentos inolvidables como el día que decidimos participar e iniciamos el entrenamiento todavía con el miedo de hacer el ridículo, con el tiempo y el ensayo diario se va adquiriendo confianza aunque sigue un nudito en el pecho. Se entrenó en subidas y bajadas, en arrancones y distancias, se acumuló fortaleza, el Día D se acerca ¡los zapatos, el short o pants, la alimentación! ¿El dolor de caballo, los calambres, la respiración? Ya faltan pocos días y el sentimiento de ¿Ya estaré? Crece pero los compañeros de trote animan e inyectan confianza; ¡Ya está decidido! SI VOY Y VOY A GANAR.

El triunfo empezó aquel día en que titubeante decidió “entrarle” y se fue haciendo grande a medida que los trotes mañaneros respirando la frescura del aire y sintiéndose saludables fortalecían las piernas (o algo así). El triunfo siguió el día de la salida cuando rodeado de olas de gente moviendo manos y piernas hacían estiramientos, comentaban, veían insistentemente su reloj, se ajustaban sus agujetas, presionaban los dedos de los pies contra el pavimento, el calentamiento a todo lo que da.

Se acomoda el contingente, se escuchan las notas del Himno Nacional Mexicano, muchos lo escuchan con fervor patrio, a otros les vale, la emoción va en aumento, los de elite al frente, el resto que le dará marco al gran evento  que no lleva la idea de ganar una calificación sino que participa por placer y por el premio de hacerlo ganándose a sí mismo se ubicará donde se aglomeren menos corredores y llevándose la mano a la cara dibujará algo así como una cruz, levantará la vista buscando no sé qué, tal vez que Dios venga a darle una manita y se lanza hacia adelante viendo cientos de talones multicolores y entra el ánimo de ir por todas las canicas pero de pronto hay alguien tirado en el suelo siendo auxiliado por paramédicos. En ese momento los focos rojos de las alarmas interiores anuncian precaución y se retoma el paso tantas veces ensayado en los entrenamientos, poco a poco nuevamente se pierde el miedo y sigue la osadía.

A medida que la distancia se acorta poco importa el cansancio, lo importante es que “ya casi” y al frente está la bajada de la que tanto se habló y ya sin ningún temor al ver la proximidad de la meta se sueltan las riendas del miedo a todos los miedos, se alarga la zancada y se imprime velocidad, “este arroz ya se coció” y a toda velocidad se cruza la meta y el sentimiento aquel del arranque regresa con mucha fuerza, hasta las lágrimas, se quiere compartir el momento, se quiere abrazar a todo el mundo ¡LO LOGRE!, ¡LO LOGRE! Pero el triunfo llegó con la inquietud de lo que sigue, los triunfadores siguen preparándose para lo que viene, para nuevos planes, no para pasar el examen.

Felicidades a todos los atletas con mi más extensa envidia.

Pues sí, todas las actividades en la vida son representadas como si fueran carreras, carrera contra el tiempo, carrera contra la enfermedad X, carrera al espacio, carrera deportiva, etc. Y las carreras profesionales, todas necesitan preparación, entrega, ejercicio y sacrificio. Pero cada quien.

Saludos a Toda mi Familia y a Todos mis amigos.

Rafael Ceja Alfaro                                          

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: