martes, 8 de septiembre de 2015

6582. DEL SABER, CONOCER Y APRENDER.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE ZAMORA
Treceava parte

José Othón Núñez Zárate, había nacido en Oaxaca el año de 1867 y, después de entrar al Seminario y cursar brillantemente la carrera eclesiástica, había sido ordenado Sacerdote en 1892, casi al mismo tiempo que la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII era entregada a la humanidad, ---el 15 de mayo de 1891---, Encíclica que pasó a ser la Carta Magna del Trabajador. El Padre Don José Othón  nutrió su ideal sacerdotal y su apostolado en ese documento que iba a ser la brújula y el programa de su vida, tanto en Oaxaca como en su nuevo cargo de Obispo de Zamora.

En Oaxaca, una vez ordenado, se dedicó casi por completo a hacer una realidad, a poner en práctica la doctrina y las directrices de la Rerum Novarum, convirtiéndose pronto en un verdadero apóstol del obrero y del pobre, tanto en la ciudad arzobispal como en el resto de la Arquidiócesis y siempre bajo la mirada vigilante y los sabios consejos de Monseñor Gillow. Pronto al Padre José Othón se le conoció como un amante de la prensa, de la enseñanza y de las ciencias y como un hombre consagrado totalmente a la clase obrera. Su conexión con el Padre Troncoso, Superior de los Padres Josefinos, de la ciudad de México y fundador de los Círculos Obreros, le abrieron los caminos para la realización de sus proyectos y para la ampliación de sus horizontes.

Pronto el Padre José Othón, Maestro del Seminario, fue ascendiendo puestos: Canónigo Arcediano de la Catedral de Oaxaca  y luego Vicario General, convirtiéndose así en un gran colaborador de su Obispo Monseñor Gillow.

Cuando recibió su nombramiento como Obispo de Zamora, sin duda, también, como muchas otras personas en Oaxaca y en Zamora, tuvo miedo de que aquel nombramiento y, más, como sucesor del Señor Cázares, le quedara grande... Pero confiando en Dios y en sí mismo aceptó el reto para continuar con la obra de aquel ilustre varón.

 El Señor Núñez llegó a Zamora el 25 de julio de 1910, donde fue recibido con las reticencias y recelos naturales de algunos eclesiásticos, pero con gozo inmenso y con respeto extraordinario por parte  del pueblo cristiano.

Inmediatamente se puso a trabajar para continuar la obra del Señor Cázares y para realizar su propia obra apostólica, centrada principalmente, como ya se decía, en la aplicación plena de la Encíclica Rerum Novarum; de ahí que se haya ganado el título, para los amigos, de Obispo de los Obreros y, para los enemigos, de Obispo Comunista, pues desde un principio, en sus primeras Pastorales, intervenciones en el púlpito y reuniones con sus Sacerdotes, se vieron claras sus intenciones de promover el cooperativismo, el sindicalismo y de defender a toda costa los derechos de los trabajadores, su salario justo, sus debidas prestaciones y sus derechos y libertades políticas. Y en la Diócesis había muchos intereses creados...

Haciendo un pequeño recuento de las principales obras materiales realizadas durante su Gobierno de la Diócesis de Zamora, podemos señalar las siguientes:

Terminó el Palacio Episcopal, iniciado por el Señor Fernández, y lo hizo no de cualquier manera, sino cuidando de todos los detalles, no sólo en cuanto a la construcción, que ya estaba terminada en gran parte, sino en cuanto a los detalles de ornato, vitrales, cuadros, cortinajes, alfombras, etc., de mobiliario e iluminación, de tal manera que aquel edificio quedó como un verdadero Palacio. Cuando el Señor Núñez lo hubo terminado se fue a vivir a él.

Construyo el Teatro Obrero y el Centro Recreativo y Cultural de Zamora. Entre los derechos de los trabajadores y obreros estaban los de recreación, educación y cultura y para promoverlos el Señor Núñez construyó ese verdadero Complejo Recreativo para uso exclusivo de los obreros. Para ello, se contaba con el terreno --los lotes aledaños a la Catedral Nueva que pertenecían la Iglesia Zamorana y que se sembraban o se prestaban para otros menesteres--, con su gran voluntad y el apoyo de su Clero y de gran parte de la sociedad zamorana. Pero sobre todo escuchaba el reclamo de justicia y la necesidad de los obreros, junto con  la promesa de estos de colaborar con faenas en la construcción de su futuro Centro Recreativo y su Teatro.

Y el 2 de febrero de 1910,  con él, el recuerdo de aquel otro 2 de febrero de 1898 en el que el Señor Cázares bendijera la primera piedra de aquel Coloso que se elevaba ya majestuoso junto a aquel lugar, el Señor Obispo Núñez bendecía la primera de ese otro proyecto del Conjunto Obrero. Y no fue un mero proyecto: ya para el 16 de enero de 1911, junto a grandiosidad de la Nueva Catedral, se podía apreciar y se utilizaba ya lo que iba construido del Conjunto Obrero y que era  un local que consta de dos patios, 17 piezas y dos salones. Dos salas para lectura, mesas para juegos, ajedrez, dominó, damas, etc. un patio para juegos de gimnasia y próximamente habrá servicio de los Baños y el Boliche..
Se debe puntualizar que la mayor parte de los gastos de este Conjunto salió de los derechos episcopales del Señor Núñez, pues hasta el 30 de septiembre de 1914 se habían gastado ya en aquella construcción $ 86, 145. 30 y el Señor Obispo Núñez había aportado     $ 58,876.03”  

La Catedral Nueva siguió construyéndose, pues casi todo el material necesario estaba ya listo y disponible. En cuanto a la Catedral Vieja, el Señor Núñez también procuró hacerle algunas mejoras y dotarla de objetos y elementos necesarios para una más digna celebración de los Ritos litúrgicos.


CONTINUARÁ

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