miércoles, 9 de septiembre de 2015

6583. SOLEMNE FALTA DE DIGNIDAD.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Solemne falta de dignidad.
Tía Lucha tenía cociente de inteligencia de caracol de jardín, aunque ya comiendo a nadie le importaban sus tonterías, porque cocinaba como una diosa. Nunca se casó porque era difícil encontrar quien estuviera dispuesto a vivir con alguien que seriamente creía que el Quijote de la Mancha había existido (decía: -“Vas tú a pensar que alguien se pueda inventar semejante librote”), o que en el teatro los actores improvisaban todo lo que decían (alegaba: -“¡Quién se va a aprender de memoria tanta cosa!”). Otra  característica de ella era su veneración por lo hecho en Inglaterra, lo que fuera, si era de allá, era mejor que nada (y explicaba: -“Los ingleses nunca se equivocan”)… bueno.

Ayer se celebró una sesión solemne del Senado en honor del secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro Lemes (a) El Oso, como le dicen al uruguayo sus amigos.

En México, tras nuestro antifaz patriotero, la verdad es que babeamos por lo extranjero nomás por serlo (excepto lo chino). El tal Almagro es titular de la OEA, de la que depende la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con la que el Estado mexicano acordó la organización del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que antier hizo público el informe sobre los hechos de Iguala del 26 de septiembre del año pasado, con el cual se desacreditan las investigaciones antes hechas por nuestras autoridades federales.

El Almagro dijo al pleno del Senado que la OEA hace suyas las conclusiones del GIEI. Luego el presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, dijo que en el caso de Iguala, el Estado tiene una deuda a la cual responder, y que el Congreso tiene la responsabilidad de generar condiciones para que se alcancen soluciones en materia de justicia en torno de la desaparición de los jóvenes. ¡Áchis!... o sea: don Gil puede hablar a nombre del Estado mexicano (primera noticia); y además, don Gil puede ampliar  por sus purititos calzones, las facultades y atribuciones del Congreso (senadores y diputados federales), y comprometerlo a “generar condiciones”, para que se aplique la ley (función de la PGR, en lo de averiguar, y del Poder Judicial, en lo de impartir justicia)… ¡ah qué don Gil!

Este don Almagro, cuando visitó la Venezuela de Nicolás Maduro, como parte de la delegación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), por las denuncias de represión, no dijo una palabra sobre los presos políticos de don Maduro (Leopoldo Báez y Antonio Ledezma)… bueno, a cualquiera se le pasa.

El Almagro es del partido Frente Amplio y fue canciller del Uruguay del 2010 al 2015, en la presidencia de José Mujica. La precandidata presidencial argentina, Elisa Carrió, dice de él que es “una de las personas más incompetentes que ha visto la Cancillería uruguaya  (…)”; a lo mejor ni es cierto.

Lo que sí es cierto es que en su visita a Venezuela, lejos de emitir opinión alguna contra las muchas denuncias en contra de la violencia oficial del régimen de Maduro, declaró: -“(…) no importa la ideología, la política, no importa la religión, la raza ni el sexo ni la orientación sexual ni nada, que lo que importa es construir una sociedad con una inteligencia colectiva (…)”. ¡Zambomba!, por no decir ¡carajo!... ¿inteligencia colectiva?... don Almagro, eso de ser colectivamente inteligentes siempre termina en pensamiento único, dictadura; no hay inteligencia colectiva: ¡no joda!

Claro, la respuesta sería que el Senado le hizo la solemne no a él, sino a lo que representa, la OEA… está bien. Sólo que la OEA es indignísima. Le recuerdo por ejemplo, que en su Octava Cumbre, Resolución VI, declaró que “la adhesión de cualquier miembro de la OEA al marxismo leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano”, y expulsó a Cuba (por órdenes de los EUA que siempre han mandado y mandan en la OEA, ¿o se hace usted de nuevas?).

Es a la indignísima OEA, a la que nuestro Senado dedicó una sesión solemne como para que vayamos entendiendo de qué va la cosa.

Indignísima OEA, indudable brazo auxiliar de la política yanqui en América Latina, que con sus guangas resoluciones sobre pedido ha legitimado de hecho las intervenciones armadas de los EUA en Haití, Panamá, Granada y República Dominicana.

Esa, la indignísima OEA que hizo la vista gorda cuanto pudo ante dictaduras como las de Uruguay (Aparicio Méndez, 1976-1981); Paraguay (Alfredo Stroessner, 1954-1989); Bolivia (Hugo Banzer, 1971-1978; 1997-2001); Chile (Augusto Pinochet, 1973-1990); Perú (Juan Velasco Alvarado, 1968-1975); Brasil (Humberto Branco, 1964-1967); Panamá (Manuel Antonio Noriega, 1983-1989); Haití (Francois Duvalier, 1957-1971); República Dominicana (Rafael Leónidas Trujillo, 1930-1961). Indignísima OEA que brinca sólo cuando el tío Sam le truena el chicote.

Sí, indignísima OEA, guarida del tío Sam donde se prepararon golpes de estado, como el de Guatemala en 1954, contra el presidente Jacobo Arbenz.

La indignísima OEA cuyo secretario ejecutivo de la CIDH, Santiago A. Cantón, dirigió una carta oficial el 13 de abril de 2002, al colaborador del golpe de estado en Venezuela, José Rodríguez Iturbe, llamándolo “Excelentísimo señor José Rodríguez Iturbe, Ministro de Relaciones Exteriores”.

La CIDH ya antes ha dado patinazos de pena ajena, como la sentencia contra Colombia,  caso “masacre de Mapiripán”, en que la CIDH afirmó la muerte de 49 personas, de las que después muchas aparecieron vivas; o en 2014, cuando sentenció al gobierno dominicano a ¡cambiar su Constitución!, para que fueran nacionales dominicanos los que la CIDH decía (obviamente los mandaron a volar).

Por cierto: ¿sabe que países no aceptan ni reconocen a la CIDH? por considerarla una violación a su soberanía… los EUA y Canadá. Por cierto.

En cambio ahora en México, a estos se venera como dueños de la verdad y la ética, ya cada vez más descaradamente asumiendo el país su papel de colonia autogobernada.

Por eso vienen y nuestro Senado tiene que hacer la solemne, solemne falta de dignidad.

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