sábado, 12 de septiembre de 2015

6595. ARTE Y ENFERMEDAD, CUANDO EL FUTURO SE TORNA UNA POSIBILIDAD DESCARNADA.



Enviado por SINEMBARGO.
Desde México, D. F., para
Tenepal de CACCINI

Por Mónica Maristain.
Septiembre 9, 2015 - 00:04 hrs.


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Arturo Rivera y sus criaturas perturbadoras para relatar la ceguera.
Foto: Facebook

Ciudad de México, 9 de septiembre (SinEmbargo).- Literatura y enfermedad, cuando el arte relata crisis entre la belleza y la monstruosidad humanas es el tema que da sustancia a la nueva edición (la número 80) de la revista Luvina, editada por la Universidad de Guadalajara, con la dirección de Silvia Eugenia Castillero.

El número no tiene desperdicio y da cuenta de un tema que ha recorrido la historia de las artes con la sagrada pasión de lo terminal, desde escritos surgidos de un umbral oscuro, hasta pinturas que gritan desde un cuatro o una pared, con la firme decisión de narrar lo indecible.

“San Agustín decía que los momentos que llamamos crisis son finales y principios. Ahora bien: sea interior o exterior, una crisis tiene que ver con la corriente vital de los seres humanos. El anhelo de todos es conservar la armonía, el equilibrio; que los elementos que conforman nuestra realidad continúen intactos”, reza la editorial.

“La enfermedad es una alteración en la función normal del cuerpo, es una mutación en el desarrollo de sus procesos orgánicos y lleva a las personas que la padecen a encrucijadas a partir de las cuales el curso de la vida resulta invertido –es una transición catastrófica- y el futuro se torna una posibilidad descarnada en la que la conciencia de nuestro ser temporal se topa de frente con una verdad irrefutable: la muerte”, agregan.

EL MATERIAL DE LAS ENCRUCIJADAS

De esas encrucijadas abismales, precisamente, da cuenta una revista que entre poemas, narraciones en primera persona e historias personales y no tanto, trata de descifrar la atmósfera y el terreno en que se desenvuelve la mayor fragilidad de la especie.

Destacan los poemas inéditos de la fallecida dramaturga Vivian Blumenthal (1962-2007), dedicados a los órganos del cuerpo. “Gota a gota penetra la luz por un túnel largo. La pupila dilatada espía por ínfima película a una luciérnaga que se acerca”, dice en “Córnea”. “Laboratorio moderno desde la prehistoria, el hígado se antoja herramienta de laja de obsidiana y forma de pintura rupestre o modernista”, escribe en “Hígado”.

El crítico literario peruano José Miguel Oviedo narra la vez cuando se cayó mientras trasladaba un paquete de libros. La imaginación y el miedo le hicieron imaginar una operación quirúrgica de cabo a rabo. Al despertar, todavía no sabía cuál era la lesión real de sus vértebras y seguía así, tan campante y dolorido.

“Levántate y anda al hospital me dijo la voz / soy el fantasma anterior a tu nacimiento”, escribe Óscar Hahn, convencido de que “la muerte es una buena maestra cuando te habla al oído y se retira”.

Pablo Duarte hace un tratado sobre la tos, un tema donde no se considera experto, pero que padece en forma irremediable.

“Samuel Johnson padeció escrófula, cuenta en otros de esos datos menores el doctor Chalke. La reina Ana tocó al futuro escritor cuando tenía cinco años. Era creencia entonces que la cura para la escrófula pasaba por la mano de los reyes. El Toque Real era una dádiva supersticiosa del gobernante a sus súbditos enfermos. En el caso de Johnson, las delicadas manos de la reina que se embarazó diecisiete veces no sanaron la infección. Johnson quedó marcado de por vida en el cuello y la cara”, cuenta el joven editor de la página de internet de Letras Libres y becario del Fonca.

“El síntoma es lo de menos. Lo que importa es la interpretación. Como llegó la tos se va. Aunque no del todo: ¿esa tos aislada y eventual no es recordatorio y anticipo? Solo lo la hipocondría permanece”, asegura.

“Sabes, ha pasado el tiempo, es primavera y no alcanzo a escribir lo que estoy viviendo. Ayer, hoy, he llorado a torrentes y no sé por qué. Las tomas de imágenes salieron buenas. De todas maneras tendré una mutilación a la mama y a mi brazo derecho y no podré escribir durante mucho tiempo”, escribe Carmen Berenguer en su diario sobre el cáncer.

Una edición para reflexionar de la revista editada por la Universidad de Guadalajara. Foto: Revista Luvina

Hipólito G.Navarro habla de las tierras del sur y de “las punzadas antiguas y conocidas” de la úlcera de un hombre llamado Esteban, deslumbran los poemas de Elvira Hernández: “La ligustrina se mantiene en pie –compacta-/inamovible. Yo soy la que llegó a su lado a pasar el peine/por las hojas. A cortar con escalpelo sueños de grandeza./A extraer el quiste de la tinta”.

“El enfermo permanente” es un cuento de Eduardo Mendicutti y Jorge F.Hernández, con su habitual prosa de vértigo, relata lo que llama “la sana enfermedad”.

“Me he despertado con mis propios ronquidos y la tos de fumador recurrente, me he perdido con las confusiones propias del autoengaño y sobre todo he sufrido los estragos de la autodestrucción de diversas maneras, quizá insuflada por una mermada autoestima de por sí muy mancillada…”, escribe el entrañable autor de La emperatriz de Lavapiés.

Morir, enfermarse, tiene efectos colaterales, como se sabe. Quedan los deudos, los sufrientes, los que tienen a bien preocuparse por nuestro estado de salud asentados en la certeza de un amor sin tapujos que profesan a eso que llaman “el ser querido”.

Para ellos, para nosotros que alguna vez seremos ellos, nada más conmovedor que el bello poema de Carolina Depetris, publicado en la página 63 de Luvina / Otoño 2015. Imperdible también el reportaje a todo color, con sus acostumbradas criaturas perturbadoras, del pintor Arturo Rivera, con el título “La ceguera”.

“Si un día te fueras de mi vida / si nunca jamás / jamás volviera a verte / jamás nunca volviera a no saber de ti y a saberte / si continuara el sol saliendo día a día / y se hiciera de noche cada noche / y plantas crecieran / crecieran mareas sin ti / yo / creo / sanaría como sanan los perros / como los perros sarnosos sanaría / lentamente / como sanan los mutilados / el quemado / como los amputados / como ellos sanaría / póstmamente / cicatrizando mis pieles pegadas de ti / señales hechas mías / mías formas de ti / y te llevaría / te soportaría siempre encima / así”.

Es editora, periodista y escritora.

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