miércoles, 16 de septiembre de 2015

6608. TODO COMENZÓ CON EL AGUA

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Todo comenzó con el agua

“Cuando los abusos son acogidos por la sumisión, no tarda en convertirlos en leyes la potencia usurpadora”.
Malesherbes (1721-1794).
Político francés.



¿Porqué los medios de difusión callan ante el milagro boliviano, que por otra parte no es un “milagro” sino poner el gobierno al servicio del pueblo y no de las trasnacionales? Bolivia registra el crecimiento económico más importante en Latinoamérica, en los últimos 7 años  la economía de Bolivia creció un promedio de 5.3 %, pero los medios no dicen nada.

La transformación de Bolivia comenzó con la transformación de la conciencia social, pero el detonante de ese momento culminante fue el intento del gobierno ultraderechista de Hugo Bánzer de privatizar el agua y erradicar el cultivo de la hoja de coca, las dos medidas,  impulsadas por Estados Unidos y sus aliados.

A pesar de que el crecimiento del país sudamericano se atribuye a un “milagro”, no hay tal si se considera a los milagros como algo que rompe las leyes naturales, lo que sí ocurrió en Bolivia fue el despertar del pueblo boliviano y en particular de las comunidades indígenas que impulsaron a uno de los suyos, Evo Morales, al poder.

Evo Morales y el pueblo boliviano no sólo impidieron la privatización del agua y enterraron la prohibición de cultivar hoja de coca, también nacionalizaron la industria energética y las ganancias se destinaron a satisfacer las necesidades del pueblo, no a engordar las cuentas de las trasnacionales y de los empresarios amigos, como se hace en México.

Un manejo transparente, honesto, responsable de la economía, es la explicación del “milagro” boliviano, porque a pesar de la baja cotización del precio de los hidrocarburos, la economía de Bolivia sigue creciendo.

La pobreza de los bolivianos se agudizó cuando el FMI y el Banco Mundial iniciaron el “rescate” de la economía boliviana privatizando minas, gas y petróleo, empresas de ferrocarriles, electricidad, pero cuando los neoliberales intentaron privatizar el agua el pueblo se organizó para defender el recurso vital, con lo que comenzó la primera guerra del agua.

La privatización del agua consistía en entregar el agua a una trasnacional a cambio de reconstruir la red de agua potable, el aumento de 300 % en el costo del vital líquido fue el inicio del malestar ciudadano que se agudizó cuando un alcalde intentó cobrar un impuesto por la captura del agua de lluvia y cuando los traidores  legisladores aprobaron la ley 2029 que consistía en que los ciudadanos que no tenían para pagar el agua pagaran con sus tierras, casas o lo que tuvieran de valor, comenzó la guerra del agua que impulsó la organización ciudadana y el liderazgo de Evo Morales que nacionalizó el agua y los hidrocarburos.

Antes de la llegada de Evo Morales menos de la mitad de los bolivianos tenían acceso al agua potable, actualmente el porcentaje de ciudadanos que tienen agua es de más del  80%.

En nuestro país dominado por una partidocracia corrupta, los legisladores se aprestan a privatizar el agua, que es lo único que queda de valor después de la privatización del petróleo, el gas, la electricidad y la entrega de millones de hectáreas del territorio mexicano  a manos de las mineras nacionales y extranjeras.

La ambición de los políticos mexicanos explica la facilidad con que se corrompen y se autoasignan sueldos que son un insulto para las mayorías, en especial para más de la mitad de los mexicanos pobres.

También en este punto Bolivia nos da una lección porque el presidente Evo Morales gana apenas 2 mil 842 dólares mensuales, es el presidente latinoamericano y tal vez del planeta, que menos gana, y eso que en 2014 le aumentaron el sueldo un 10 %. En contraste, Enrique Peña Nieto gana 20 mil 409 dólares. El corrupto presidente guatemalteco Otto Pérez Molina, que será juzgado en estos días (otras lección a los mexicanos), ganaba 18 mil dólares mensuales.

Otro que fue un ejemplo de honestidad fue el ex presidente uruguayo José Mujica que ganaba 12, 500 dólares mensuales pero que en el tiempo que fue presidente donó una suma estimada en 550 mil dólares a obras sociales.


En tiempos de austeridad, los legisladores mexicanos se ajustaron el cinturón bajándose menos de 50 pesos, como se ve, los sujetos no tienen ni una pizca de honestidad.

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