miércoles, 16 de septiembre de 2015

6609. LOS NUEVOS JUDÍOS ERRANTES

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

    
COMO CADA DÍA

Para vivirte a plena inconsciencia
esa que se requiere a diario,
dejo pasar el calendario infame,
cuento con los dedos los días,
acepto que no será el gran evento,
e imaginando una oración prohibida,
ilota de siempre, a tus pies,
mi diosa del amor y el encanto,
me santiguo a la entrada de tu altar.
Amo su espera, reclamo su ardor;
como cada día, como cada instante,
cada minuto a tu lado, respirándote,
el resto del tiempo es soportable.

eliseo.

Días difíciles se viven hoy que algunas ilusiones existenciales han caído; por ejemplo, que el mercado libre es la solución a todos los males de la economía internacional; la crisis en que se vive hoy en este 2015.

La otra gran ilusión es mantener la idea de que... ¡qué sería de la economía de los Estados Unidos sin la fuerza de trabajo mexicana...!

En primer lugar, el fracaso del mercado libre está invadiendo los países europeos, y en este momento ya no causa mucha solidaridad tal fenómeno. La guerra en el Medio Oriente está mostrando la cara dura y hambrienta de la realidad, en que Rusia y Los Estados Unidos se juegan el control geoestratégico de la zona petrolera del mundo; las personas que por cientos de miles salen huyendo con apenas sus vidas, y las de sus niños bajo el brazo nos muestran lo que la escritora francesa Viviane Forrester dejó bien claro en su libro EL HORROR ECONÓMICO: hoy, en el mundo sobran muchos millones de personas en el mundo para que el sistema económico siga siendo apetitoso para los grandes capitales. Es decir que esa gente que huye de la violencia física de la guerra, está sufriendo otra muy parecida llamada discriminación, desprecio; pero sobre todo, constatación de que no le interesan a nadie. Son la nueva versión de aquellos judíos errantes bíblicos; pero hoy en un mundo que, no hay duda, no les tiene reservada ninguna "buena nueva" o tierra prometida. Ayer, el gobierno alemán dejó de lado su postura gallarda y humanitaria para reconocer lo inevitable..., nadie está dispuesto a tolerar tantos miles de personas con hambre más allá del protocolo humanista de un plato de comida y un vaso de agua y adiós...; adiós nuevos errantes, ya se cumplió con la parte humanitaria, sigan su camino.

El dicho lapidario mexicano de que las visitas de parientes a los tres días apestan se cumple en estas circunstancias; la realidad es así de grosera, ruda, pero realidad al fin. El mercado está fracasado; no puede funcionar libremente, hace demasiados ricos imbéciles, y demasiados pobres inermes; es la pero fórmula de convivencia.

¿Usted cree que le interesan el futuro y presente de estas personas a los Estados Unidos y a Rusia...? ¡Para nada, son apenas peones desechables en su juego de poder! que sigan vagando por el mundo es algo que no les importa ni ocupa.

Por otro lado esto deja al descubierto la gran mentira que nos hemos fabricado (soy parte de la gran mentira, pues recuerdo como elaborábamos una tesis en el Colmich mediante la cual sobrevaloramos el papel de los mexicanos en los Estados Unidos allá en los años noventa del siglo pasado en que cursé mis estudios de maestría en la afamada institución zamorana, mismos que dejé sin título por una tontería más que pendeja).

Hoy hagamos lo que hagamos, los comentarios de antaño casi suenan a ridículo al ver el río de gente sin futuro vagando por países que no tienen algo para ellos, más allá de un plato de comida y un vaso de agua... y adiós... adiós, que les vaya bien. ¿Se imagina usted lo felices que serían de poder ocupar los puestos que tienen los trabajadores mexicanos, legales e ilegales en los Estados Unidos? ¡Con mexicanos o sin ellos, la economía norteamericana tiene fuerza de trabajo de sobra para explorar a bajo precio, y no necesariamente mexicana! Millones de desplazados del Medio Oriente estarían felices de que no existiera la presencia de nosotros en el norte.

Dejemos de hacernos los tarugos... ¿o somos...?


Un abrazo y hasta luego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: