miércoles, 16 de septiembre de 2015

6611. Y PUNTO.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Y PUNTO.
No tenía la culpa el primo Pancho, pero López lo detestaba con todas las fuerzas que se pueden tener a los 20 kilos de edad (más o menos seis años). De la misma edad, el primo era un niño gordito, fofo, berrinchudo, malcriado, llorón y chismoso, y las señoras de la familia materno-toluqueña, todo le celebraban y todo le justificaban. Manchar el mantel, dejar comida en el plato, romper un vidrio con la pelota, practicar puntería con el rifle de municiones en los adornos de la sala, eran todas, faltas graves; pero si era el Pancho, entonces no pasaba nada “para eso es mantel, se lava y ya”, “que no coma de más, se vaya a empechar”, “un accidente, ni modo que no juegue”, “mejor tira en el patio, te vaya a rebotar una munición a la cara, hijito”… y punto, porque Pancho era hijo del tío Manuelito, viejo panzón estrambóticamente rico, casado con una señora larga y flaca, estirada y chocante, hija de un tipo que -decían-, había sido Presidente; y por niño que uno sea, distingue y entiende.

Tragedia en Egipto. Por error, las fuerzas armadas de ese país mataron no se sabe si a dos, seis u ocho mexicanos (el enredo es por las confusiones de estos casos y porque algunos tienen nacionalidad yanqui); aparte hay muertos egipcios y heridos de ambas nacionalidades.

El primer ministro interino de Egipto, Ibrahim Mehleb, visitó a los que fueron hospitalizados y declaró: “Estamos muy tristes (…) este es un incidente doloroso y brindo mis más profundas condolencias al pueblo egipcio y a nuestros invitados mexicanos, y ya he hablado con el embajador mexicano para manifestarle mis condolencias”; y ofreció “máximos cuidados” a mexicanos heridos e investigar el ataque. El gobierno egipcio creó un comité de investigación encabezado por el Primer Ministro. Bueno…

Acá, nuestro Presidente se reunió antier por la noche, a deshoras (a lo mejor fue ayer), con la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu (en la foto, él se ve desencajado, sin corbata, con una chamarra que se ve que agarró al vuelo; ella, no, ella iba a ver al Presidente y llegó arregladita). Luego -ayer-, don Peña Nieto declaró que estos hechos “nos han consternado como nación (…) Que quede muy claro, el gobierno de la república estará invariablemente al lado de nuestros compatriotas y acompañando a sus familiares”;  e hizo hincapié en que “no hay precedente en años de un hecho como éste en perjuicio de connacionales”, y demandó al gobierno egipcio una investigación exhaustiva, a fondo y expedita de lo ocurrido, que establezca responsabilidades. Bueno…

El portavoz del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, un tal Stéphane Dujarric, declaró que “El secretario general envía sus condolencias a los turistas mexicanos y a sus familias”. Bueno…

Varios legisladores federales mexicanos, ayer coincidieron en que “el Estado mexicano no puede quedarse sólo en la condena, y debe exigir al Gobierno de Egipto una investigación profunda y la definición de responsabilidades ante el ataque que sufrieron mexicanos en aquel país” (¡órale!); el presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, dudando entre tremolar la bandera o envolverse en ella, arengó bizarramente a la nación: “Debe ser una respuesta integral del Estado mexicano que (...), además de ayudar y asistir a los compatriotas, también mantenga su exigencia hasta en tanto los hechos quedan debidamente clarificados y las responsabilidades delimitadas (…) Esta agresión no puede quedar impune”. (¡Híjoles!… como no decidan declararle la guerra a  Egipto).

Lo sucedido ya no tiene remedio. Fue una metida de pata de alguien. Costó vidas. Costó heridos. Las autoridades de Egipto lo aceptan, presentan disculpas, atienden heridos, enfrentan su responsabilidad, investigan… ¿Qué más?... ¿Vivos se los mandamos, vivos nos los devuelven?

Y… sí…. como de costumbre, es cuento:

De parte de los señores legisladores, oportunismo político, gargarismo de trepadores profesionales… o a lo mejor, como es el mes de la patria, ya sabe cómo son.

Por parte de la ONU, hipocresía de la que caracteriza a ese órgano internacional siempre deferente  y obsequioso con los EUA, empezando por la ubicación de su edificio principal, que la idea original era que no quedara en territorio de ningún país miembro permanente del Consejo de Seguridad (China, Francia, Rusia, Gran Bretaña y los EUA)… ¡sí, cómo no!

Por el lado del Presidente, sí,  hizo lo que le toca -claro-, pero también le toca cuando los policías yanquis practican tiro al blanco con migrantes mexicanos y no hemos visto fotos a deshoras del señor con nuestro Canciller, por ninguno de los que nos matan con absoluta impunidad; nada más en febrero de este año, tres (el 10 de febrero Antonio Zambrano Montes, 17 balazos le metieron los policías yanquis, en Pasco, Washington, “por arrojar piedras a los autos” -¡ah, bueeeno!-; el día 20, Rubén García Villalpando, fue asesinado por la policía en Grapevine, Texas, a sangre fría; y el 27, Ernesto Javier Canepa Díaz, al que en Santa Ana, California, tres policías le dieron cinco tiros, también por aventarles piedras y por su “actitud amenazante” aunque en el video se le ve casi suplicar, con las manos extendidas, de frente a los agentes del orden del tío Sam).

Según la Cancillería mexicana, de 2006 a la fecha, van 76 mexicanos asesinados por policías de los EUA; y los matan aún dentro de territorio mexicano como fue el caso de Sergio Adrián Hernández, el 7 de junio de 2010, estudiante de Secundaria de 14 años de edad, que estaba en Ciudad Juárez, México, y fue asesinado a balazos por un policía fronterizo yanqui que disparó desde su país porque le estaba “aventando de pedradas”.

El gobierno yanqui, la Casa Blanca, jamás se ha disculpado ni visitado a nadie en ningún hospital. Lo que ha hecho es juzgar a los policías involucrados y declararlos inocentes (ahí le checa usted por su lado, que se me acaba la cuota de teclazos).

En todos los casos la Cancillería ha protestado ante las autoridades yanquis y punto. Y punto. Y PUNTO.

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