miércoles, 16 de septiembre de 2015

6613. 13 DE SEPTIEMBRE DE 1847. 13 DE septiembre de 2015.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Les confieso, cambié radicalmente mi columna no el contenido, el enfoque. Y le atiné. Esta conmemoración de la gesta heroica de Los Niños Héroes de Chapultepec fue muy especial, hubo gente muy especial y la intervención del Ejército Nacional Mexicano también estuvo muy especial.

Reunidos en el Jardín del Teco en esta mañana todavía fresca, saludando a gratísimas amistades mientras buscaba mi lugar para presenciar “un evento más” como cada año se realizan en el Mes Patrio, pude observar que el contingente militar era más numeroso que en otros en que tantas veces he estado como invitado.

Tras un sentido discurso de bienvenida a los asistentes por parte del Coronel de Infantería Diplomado de Estado Mayor Fructuoso López Gallegos se desenvolvió el programa que repito, fue muy diferente.

Se presentó el Capitán de Infantería Jorge Alberto Cristóbal Malanco Rodríguez quien con un poema de su inspiración invadió de espíritu patrio a todos los asistentes. Apoyándose en los tambores y cornetas de la muy bien disciplinada Banda de Guerra del Ejército Nacional nos fue llevando por los terrenos del Castillo de Chapultepec en medio de la masacre que el ejército yanqui cometió contra los seis jóvenes cadetes merecedores de este homenaje.

El Capitán Malanco es autor de este bello poema, en lo personal me parece muy emotivo coincidiendo con los comentarios de varios de los asistentes con quienes tuve la oportunidad de una breve charla después del evento. A continuación transcribiré el poema íntegro, ustedes con su imaginación le darán entrada a las participaciones de los tambores y cornetas:

FANFARRIAS A LOS MUERTOS
Capitán Jorge Alberto Cristóbal Malanco Rodríguez.

¿Tambores están listos? ¿Están listos cornetas? Y bien, para hablar a nuestros paladines,
A los Niños heroicos  amados de los dioses, quiero el electrizante sonar de vuestras voces.
Para Ellos que a la Patria hasta el postrer aliento dieron.
Más que mi voz precisa vuestro acento, Ellos de los Ocelotes ilustres sucesores, vuestro acento conocen cornetas y tambores. Por eso despertarlos con vuestra voz ufana.
Decidles que aquí estamos en pie. ¡Tocad Diana! (La Banda da toque de Diana Antigua)
¿Escucharon las cornetas mexicanos? ¿Verdad que las oyeron?
Son nuestros hermanos de armas, ellos nos despertaron con sus limpios acentos,
Cuando un día nefasto viste en el horror de la guerra, flotar la Enseña Tricolor.
Y que turbas audaces de extraños invasores, pisaban como bestias las más hermosas flores.
De todos nuestros campos y nuestros jardines, que el pueblo con su sangre pintó los carmines.
Es la fanfarria mágica que anuncia vuestra aurora, otra aurora mágica.
¿Está aquí, No es cierto caballeros valientes? ¿Todos están presentes?
Escutia, Suárez, Melgar, Montes de Oca, Márquez y De la Barrera.
Ya sentimos su presencia en esas columnas que hacia el cielo apuntan, todos están presentes.
Ante estos paladines, tocad, presenten armas tambores y cornetas. (La Banda toca Marcha de honor).
Y ahora caballeros cadetes, bajo la gloria de canosos ahuehuetes, que los miraron caer de la muerte en sus brazos, más que vuestro pecho, con el alma en pedazos.
A la voz de las cornetas y tambores saludar el himno de amor a la bandera. ¿La bandera?
Habéis muerto por ella con denuedo, cuando otros veteranos libidos por el miedo
A vuestras juventudes confiaban su custodia, el viento de la muerte cantaba su salmodia
En los árboles llenos de imperiales leyendas, los pájaros trinaban en las boscosas sendas
Y purpuras adelfas hacían del peñón, donde estaba vuestro nido un gran corazón,
Y eso era, un corazón hecho de corazones de jóvenes leones. ¿La bandera?
Por ella dieron la vida entera pero ahora ustedes forman nuestra bandera
Cornetas y tambores vuestro grave son, tocad un viril saludo a nuestro pabellón.
(Toca la Banda, Bandera)
Nos queda un toque amigos míos, aquel que sacudiera con insólitos bríos
Sus cuerpos gallardos en cuyos nervios hubo medulas de leopardos
Fue el toque que escucharon antes de sucumbir, el que los hizo tal vez sonreír
El que les dijo que nada significa el valor si el soldado se entrega a morir sin honor
Cornetas y tambores a la carga tocad, cual la oyeron los bravos de la soledad.
(Aquí la Banda de Guerra toca “Ataque”)
Cuando apagado aquel estruendo y cesado la espantosa gritería
De aquel ejército al izar su bandera victoriosa, cuando disipado el humo de la pólvora
Se volvieron hacia el campo y vieron que los cadáveres ahí regados eran de niños
Los invasores retrocedieron avergonzados de su victoria.
¡Cesar el fuego compañeros!, ¡Tocad cesar el fuego tambores y cornetas!
(La banda toca Cesar el fuego)
Dormir ahora en paz aguiluchos bravos, tornar a vuestros sueños que yo vuelvo a los míos
Os lloramos vencidos más son los vencedores, dormir el sueño de la gloria, el aura de la inmortalidad. Dormir en paz, el rumor de los viejos ahuehuetes repite vuestras últimas palabras
Y el viento que acaricia vuestras tumbas recoge los últimos ecos de vuestra gloria. Dormir en paz.
El Cerro de Chapultepec será vuestro sarcófago sagrado, allí aparece el soberbio epitafio:
“Habéis muerto por la patria”
Dormir en paz. ¡Tocar cornetas y tambores, tocar silencio a nuestros héroes!
Y aquí la banda tocó un Silencio que sonorizo el silencio creado por la emoción que embargaba a los asistentes. Después vendrían el Himno del Heroico Colegio Militar y el Himno Nacional Mexicano.
Fue una conmemoración muy emotiva y de un total carácter militar. Un soldado, desconozco el rango, solicitó permiso para “hacer una salva” se le concedió y con un pelotón de 29 soldados marchando con toda gallardía y siguiendo las órdenes apuntaron hacia el cielo y dispararon sus armas tan bien sincronizados que se escuchó  un solo disparo.
Considero que nuestro Ejército Nacional sigue siendo la institución de mayor respeto a nivel nacional y me da gusto recordar que “Un soldado en cada hijo te dio”
Así como muchos otros héroes que nos señala la historia, los Niños Héroes murieron defendiendo a sangre y fuego a la patria ¿Y los mexicanos actuales?, se puede decir que ya basta de tanta sangre derramada que la nación no quiere ya  la sangre ni la vida de sus hijos pero en cambio sí exige que transformemos nuestra visión y valores, necesita de gente integra , trabajadora, honesta, honorable y que no permita que nadie abuse de su fuerza o de sus encargos, educado para vivir en armonía con la sociedad engrandecer con ello la Patria y a las Familias Mexicanas. Cuando cada mexicano haga lo que le corresponde hacer, en forma cabal y correcta, ese día, en ese momento, estamos siendo dignos de ser mexicanos y solo así estaremos honrando cabalmente a nuestros héroes.
Espero haber logrado transmitirles la emoción de este 13 de septiembre del 2015 con la destacada participación del Glorioso Ejército Nacional.

Saludos a Toda mi familia y a Todos mis amigos

Rafael Ceja Alfaro.

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