viernes, 18 de septiembre de 2015

6625. SABER, CONOCER Y APRENDER.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LOS OBISPOS DE LA DIÓCESDIS DE ZAMORA
Quinceava parte

Era ya el año de 1922, cuando el Señor José Othón Núñez fue trasladado a Oaxaca como Obispo Coadjutor y luego sucesor de su anciano maestro y protector el Arzobispo Gillow. Todavía gobernó Oaxaca hasta el 5 de marzo de 1941, día en que muere en la misma ciudad que lo vio nacer. El Señor Othón Núñez se fue queriendo a Zamora y no se olvidó de ella, pues siguió conservando las amistades que en ella cultivó y varias veces regresó a ella, de visita, en tiempos del Señor Fulcheri.

Para juzgar la persona y la obra del Señor José Othón Núñez Zárate, tercer Obispo de Zamora, se deben tener en cuenta varios factores que pueden ayudar a emitir un juicio justo, ecuánime y no visceral y apasionado, como el emitido por algunos de sus contemporáneos.

Lo que son las cosas, muchas personas de esta ciudad, no lo aceptaron porque decían que era un indio zapoteca, cuando debe ser un orgullo eso. En primer lugar, él no tenía la culpa de serlo;  en segundo lugar, jamás  la raza o el color son elementos determinantes para el mayor o menor valor de una persona. Esa actitud es sólo propia de los espíritus racistas y discriminatorios.

Se le criticaba porque era amigo del esplendor y de los banquetes y porque no era como el Señor Cázares... Sin negarlo, podemos añadir que también era amigo del pobre y de las comidas caseras, como lo atestigua la práctica de las Visitas Pastorales a todo tipo de pueblos y la convivencia con la gente humilde. Además cada Pastor tiene su estilo propio de pastorear a sus ovejas.

Las críticas las tuvo siempre y, s e llegó a afirmar que muchas de sus obras eran sólo papeleo, pues eso se lo deberían haber criticado a los políticos, que aun ahora, pareciera que todo es papeleo y hablar.

Durante su obispado, sino que vivió entre los Inés Chávez, villistas, carrancistas, etc. etc. y que realmente el tiempo en que pudo trabajar realmente fue de 1910 a 1914 y de 1919, año en que regresa a la Diócesis, a 1922, año en que es trasladado a Oaxaca.

Cierto es que tenía un mal carácter y por qué no decirlo, también de vez en cuando, como todo ser humano se equivocaba en sus decisiones.

Don Pietro Pietrasanta, italiano piamontés, soldado de Napoleón en su campaña de Rusia, llegó a México, después de aquella dolorosa derrota, a recoger una herencia de un tío, herencia que no encontró; pero sí, en cambio, encontró a Doña María Ignacia de Pesa, originaria del mineral de Guanajuato, con quien se casó y procreó a Doña María de Jesús que, a su vez, se casó con el también piamontés Don Lorenzo Fulcheri, de quienes nació, en San Ángel, D. F. un 16 de marzo de 1874, Manuel, futuro cuarto Obispo de Zamora.

La educación de aquel niño, además de la escolar, en la natación, la equitación y la esgrima y su porte de aristócrata y noble, pero sin orgullo alguno, fueron formando en él una imagen, una figura propias, que jamás se desdibujaron con el paso del tiempo y de las circunstancias.

Después de estudiar Manuel en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Academia de Artes, donde pretendía estudiar Arquitectura, se decidió mejor a ser arquitecto y constructor en el orden espiritual e ingresó al Seminario de México y después, en 1896, se fue a Roma donde obtuvo los Doctorados en Teología Dogmática y Derecho Canónico. Ahí mismo fue ordenado Sacerdote el 17 de diciembre de 1898 por el Cardenal Parochi y  regresó a México en 1901.

Al llegar a su Patria,  fue nombrado Director Espiritual del Colegio Jesús María y luego, maestro, Vicerrector en 1902 y Rector en 1907 del Seminario Conciliar, Canónigo Honorario de la Basílica de Guadalupe y Prebendado y Canónigo de la Catedral Metropolitana, donde estuvo hasta el 6 de mayo de 1912, en que fue nombrado Obispo de Cuernavaca, para suplir al Obispo zamorano Plancarte y Navarrete, siendo consagrado en la Basílica de Guadalupe el 8 de septiembre de ese año, por el Arzobispo Mora y del Río, nacido en Pajacuarán.


Continuará

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