sábado, 19 de septiembre de 2015

6627. UNA LEY NO ESCRITA.

Por Arturo Ceja Arellano.
Periodista y poeta.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’arina y de Maíz
Una ley no escrita
@rtce
           
Resulta por demás desesperante para empleados del Ayuntamiento de Zamora, porque “fueron despedidos” sin siquiera informarles que ya no estaban en nómina y los hicieron trabajar durante quince días más. Los ahora desempleados del Ayuntamiento están sufriendo lo indeseable debido a que ya no se les pagó tal quincena, lo que habla de la ineptitud de los responsables, pero sobre todo de la gran desorganización que existe en éste momento, porque los que se supone deben dar solución al problema, se tiran la bolita unos a otros. Allí, en “Recursos Humano” nadie resuelve nada.
           
Lo que está ocurriendo (perdón por el endo) es normal, es lógico, pues históricamente así ha sido. Lo malo es que pagan justos por pecadores, como aquél empleado que fue despedido tan solo porque no presentó el comprobante de que se había dado de alta en el padrón del Partido Acción Nacional; lo que habla de que se trata de un empleado apolítico que solamente se dedica a trabajar y punto, como debe ser.
           
Ahora resulta también que, además de que no se les pagará esa última quincena, lo que se constituye en un grave delito, amenazan al ahora ex empleado de que no acuda a la dependencia oficial que se encarga de conciliar entre la parte patronal y el empleado despedido. Y les dicen que “no agarren abogado” porque gastarán mucho dinero en ello. “Que mejor firmen el papel y agarren el dinero que el Ayuntamiento les ofrece”.
           
Yo nomás menciono lo que está pasando (perdón ahora por el ando) en la administración municipal, ya usted, mi amable lector, encárguese de colocar a cada quien en su lugar.
           
Lo que sí es cierto, es que empleados y empleadas están desesperados, tristes y con un grave susto en su corazón, porque no tuvieron capacidad para ahorrar algo de sus quincenas, simple y sencillamente porque el encarecimiento de la vida no lo permite.
           
Repito con lo lógico y normal. Es lógico que el líder de una administración municipal y sus otros líderes, se encargan en éste momento de colocar a su gente, a la que vieron en campaña, a quienes los acompañaron en su recorrido proselitista. Y es normal que salga la gente del partido que perdió el poder para dejar su lugar a los relevos obligados.
           
Es una ley no escrita, pero se trata de un relevo cruel e ingrato, porque en Zamora, al igual que en otras ciudades, no existen empresas o dependencias que den empleo a quien o quienes lo necesitan.
           
La gente, inclusive la que no estuvo en campaña, va en busca de ese empleo que anhelan, de manera desesperada. Se les ve con el rostro desencajado, como lo tienen quienes han perdido ahora su trabajo. Su mirada está clavada en su sueño, no ven más allá. Y llegan a sus hogares con la mirada más perdida, sin otra respuesta para su esposa, hijos y padres, que el inevitable llanto, perdido en el silencio, procurando que sean menos los que los vean llorar, pero al final de cuentas estallan, perdiéndose entre sus propios brazos, cruzados y su rostro aplastado contra la cabecera o lo que esté a su lado.
           
Triste, muy triste, pero la neta que entiendo que las autoridades es poco o casi nada lo que pueden hacer en ese respecto, por lo que, entiendo que en éste momento quieran ser hombres o mujeres invisibles, pues no son pocas las súplicas de empleo que encuentran en su camino, en su ir y venir que ahora inicia.

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