miércoles, 23 de septiembre de 2015

6642. CREER O NO CREER

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Creer o no creer

Para rezar a Dios con devoción no hace falta creer en Dios según los dogmas de ninguna religión.
William Somerset Maugham
(1874-1965) Escritor británico.


¿Libertad de creencias? Eso sigue siendo un sueño en muchos países en donde se imponen ideas de toda índole, en especial, las ideas religiosas o la idea de dios. En muchos pueblos subdesarrollados las diferentes ideas de la divinidad son causa de divisiones y lucha, y no pocas guerras entre países o al interior de una nación tienen su causa en la idea de Dios. En esos países la vida de los seres humanos depende de sus creencias, de la aceptación los dogmas establecidos, del sometimiento a la doctrina dominante.

En países en donde el nivel educativo es más elevado, la religión o la idea de dios no es tan importante, a mayor educación, menos problemas por cuestiones religiosas, a menor nivel educativo más fanatismo y dependencia de las ideas religiosas. Es tan determinante la cuestión religiosa que la aceptación social depende de tus creencias, si no son las de la mayoría, estás condenado a la segregación.

En algunos países creer o no creer no es relevante, entre otros destacan la República Checa, Suecia, Dinamarca, Austria, Francia, Noruega, Australia y Japón. Destaca el caso de la República Checa, antiguamente dominada por el catolicismo, y que luego pasó al extremo contrario sustituyendo la religión por el fanatismo comunista, afortunadamente con el aumento del nivel de vida de los checos, y el aumento en su nivel de educación, ahora la sociedad checa es tolerante.

Los países escandinavos como Suecia y Dinamarca son de los primeros lugares en economía y calidad de vida así como en desarrollo democrático de sus instituciones, además en cuento a nivel académico son de los más adelantados, factores que permiten que la religión sea importante sólo para menos del 20 % de los habitantes. En esos países es más importante cuidar las manos a los políticos que ir a misa.

Austria y Francia son países en donde el laicismo está hondamente arraigado, se trata de otros bastiones de la religión católica que ahora pasaron a ser liberales en cuestiones religiosas. En especial Francia es la cuna del racionalismo y en ese país la religión es poco importante.

Un país en donde el avance económico y democrático es significativo, seguramente será más abierto y menos apegado a las ideas religiosas, es el caso de Noruega en donde a la mayoría de la gente no le importa si profesas alguna religión, es otra escala de valores la que se impone y en donde la democracia, la seguridad y la libertad son más importantes.

Hasta hace un par de años Australia tuvo una primera ministra que se declaró abiertamente atea cuando era candidata, pero tales declaraciones no afectaron su campaña, en países como el nuestro que un político se declare ateo en campaña es un suicidio a pesar de que seamos un país oficialmente laico.

En cuanto a Japón, la mayoría no cree en Dios y ser parte de una religión para los japoneses es algo muy raro.

Lamentablemente, así como hay países en donde el avance de la democracia, la educación y la economía han generado un descenso en el dominio de la religión porque los ciudadanos se enfocan en cosas más importantes, hay otros países en donde el fanatismo religioso y político sigue vigente.

Además, el avance de la conciencia espiritual es otro factor que hay que considerar para explicar la baja en el número de creyentes religiosos.

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