domingo, 27 de septiembre de 2015

6652. “LA TREGUA” Y EL CUMPLEAÑOS 95 DE MARIO BENEDETTI.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente, ensayista, investigador y poeta.
Desde el Edo de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

No sé si fue casualidad o la programaron dado que era el día del cumpleaños 95 de Mario Benedetti, autor de la novela “La Tregua” en la que se basó la película del mismo nombre que proyectaron en un canal de televisión mexicano. La película actuada en los papeles principales de Emilio Santomé y Laura Avellaneda (Gonzalo Vega y Adriana Fonseca) estrenada en 1976 me pareció muy pobre. Filmada en Veracruz, puerto al que conozco, simulando ser Montevideo, ciudad en que nací, me hizo incluso sentir cierta “incomodidad”.

Si la comparo con “La Tregua”, de Sergio Renán, estrenada en 1974 y en la que entre otros monstruos de la actuación trabajan Héctor Alterio, Luis Brandoni, Ana María Pichio, Norma Aleandro (que años después recibiría el Óscar por la película “La historia oficial”, la mexicana pierde por goleada, futbolísticamente hablando. Volviendo al tema del Óscar, la película tuvo tal calidad que la Argentina fue nominada por primera vez al premio de la Academia en la categoría de mejor filme extranjero por La tregua.

Ya que estoy en mente con estos filmes basados en la novela, recuerdo que en una entrevista que le hiciera Enzia Verduchi al escritor uruguayo, publicada el sábado 6 de marzo del 2004 en el periódico “El Independiente” de ciudad de México, al ser consultado por los personajes de su obra, Benedetti dijo:

-Personajes de Poemas en la Oficina, Montevideanos, La tregua, en realidad en todos mis libros los personajes son montevideanos, aún los que pasan en el extranjero. Yo soy un montevideano cien por ciento, montevideano de la clase media, o sea, que tampoco me ocupo prácticamente nada de la clase alta y tampoco de los obreros porque yo la que conozco es la clase media.

-Laura Avellaneda-  Es la versión deformada de un personaje que era real. Lo mismo Santomé, fue un personaje real. Lo conocí en una oficina en la que yo trabajaba como auxiliar, él era mi jefe. Se llevaba bien conmigo y me acuerdo que un día le dije: “pero fulano, lo veo hace unos días con una cara muy alegre, venga lo voy a convidar a tomar un café, y en el café me confiesa: “lo que pasa es que tengo novia, pero ¿sabe cuál es el problema? Que tiene la mitad de años que yo”. Le dije: “bueno, pero qué tiene, usted la quiere, ella lo quiere”. Al poco  tiempo de que se casaron, ella murió mucho antes que él, como pasa en La tregua.

-Y hablando de muerte física, el 14 de septiembre Mario Benedetti cumpliría 95 años si viviera. Se realizaron varios actos en su Uruguay natal y en el mundo, recordando al poeta, ensayista, crítico, novelista y periodista.

Aunque él siempre se definió como poeta:

Cuando tengo preocupaciones,
miedos o una historia de amor,
tengo la suerte de ser capaz
de transformarlo en un poema.

El acto central en su amada Montevideo, a pesar de haber nacido en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó en 1920, fue en la sede de la Asociación General de Autores del Uruguay.

En el mismo varios integrantes de fundación que lleva su nombre, creada  con el objetivo de promover su obra, recordaron a Mario. Uno de sus grandes amigos, el cantautor Daniel Viglietti, insistió en la necesidad de que la obra del creador de clásicos como “La tregua” llegue a nuevas generaciones y que haya “nuevas miradas” y “nuevos ojos” sobre la misma. “Y eso nos parece fundamental en alguien como él que se caracterizó siempre por ser un optimista a toda prueba. Alguna vez dijo que contra el optimismo no hay vacunas.

Quizás recordaba Daniel, aquellas letras de Mario:

“De eso se trata, de
coincidir con gente
que te haga ver cosas
que tú no ves. Que te
enseñen a mirar con
otros ojos”.

O en su obra Rincón de Haikus cuando nos regala:

“Un pesimista
es un optimista
bien informado”

Lo dijo claramente:

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.

El mismo Daniel Viglietti, el día de su funeral en Montevideo, 19 de mayo del 2009 decía: “Mario, representaba una unidad dialéctica difícil de encontrar”, por su valor tanto ético como estético, y afirmó que aunque Benedetti no tuvo hijos, “deja una gran descendencia, porque escribió 80 libros, y dedicó su vida a denunciar la injusticia”.

Escribió alguna vez Mario Benedetti:

“Si habito en
tú memoria
no estaré solo”.

Sin dudas habitas en mi memoria y en este cumpleaños te obsequio un poema de mi autoría a esa hermosa ciudad que ambos amamos.



MONTEVIDEO.
“Montevideo es mi ciudad, fui allí para vivir con 4 años,
                                       y cuando estoy fuera, siento nostalgia”.
                                                   Mario Benedetti.

Montevideo,
vistes tú cuerpo de siglos,
silenciosa y gris.

Ciudad oxidada
el pasado es polvo.

En tus muros,
el pueblo hace poesía.

Anónimas angustias de desplazan,
miradas distraídas y lejanas,
la memoria germinando
recuperando historias que nos pertenecen.

Perpetua tristeza.

Puerto y tango llorón.

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