lunes, 28 de septiembre de 2015

6659. CARLITOS GUZMÁN Y... DECIR AMIGO

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

TAN SOLO POR ESO.

Porque tu rostro es mi espejo,
que desnuda, que ata, replica,
que me recuerda con eso
de esta vida la amargura
que nos hace errantes viejos,
gitanos de aquí y de allá,
andantes de caminos eternos,
actores de la vieja película,
hija de cada quimera.
Tan solo por eso, pervivamos,
desnudemos el alma,
el cuerpo desnudemos.

eliseo.

Hará unos diez años que conozco a Carlitos, artista comprometido con sus ideas; cosa rara en las personas, cada vez mas comprometidos con sus quincenas y su posible incremento; tan metidos como estamos en buscar quedar bien acomodados con el gobierno que sigue (nos vale madre el sentimiento de servicio y respeto al otro; en tierra de chingones, por qué habríamos de ser del grupo chingado...). En estos tiempos tan mendaces, tan hijos de desprecio por el "otro", veo a un buen  hombre, hermoso amigo, y caballero en su expresión; lleno de tubos en un la cama 326 del IMSS - Charo; ya sabemos que el gobierno tuvo a bien ayudar a la familia de pobres desheredados, apenas dueños de la cadena de cines Cinépolis, y como me dijo un taxista... dueños de medio Morelia, y parte de la otra mitad allá por tres Marías.

Como quiera que el gobierno de alguna manera negoció con los célebres Ramírez para mover el IMSS a sus terrenos y hacer de esta forma un problema para los derecho-habientes que requieren de los servicios de la medicina pública. Pues bien, ahí está postrado en una cama del hospital un caballero, que nos muestra como la levedad de la vida es tan superflua; pero que sin embargo su valor en sí misma se tiene  desde el momento  en que con nuestros actos realizamos alguna actividad que nos separa de la barbarie con que se viene  identificando a esta sociedad mexicana.

Cuando lo veo postrado en la cama, metido en los tubos, y valoro cada momento en que lo he tratado, dejo de creer en el equilibrio de la vida y de la justicia; luego escucho la propaganda de que en Michoacán, los bueno somos más; un amargo sabor de boca me acompaña y me recuerda que las frases hechas son eso, frases hechas para su uso según se requiera. Por desgracia, no es cierto, o es muy dudoso que los buenas seamos más; porque los malos se reproducen en cada instancia en que se embosca un mal servidor público, un trepador de las oportunidades, chingón al fin, que se la pasa suponiendo que así debemos ser todos.

Recuerdo hace unos años, allá por 2004 estando en las oficinas de un diputado, durante una hora me la pasé esperando poder conversar un poco con quien suponía era un buen conocido (para no pecar diciendo que era mi amigo); pero él estaba muy metido haciendo llamadas, saludando a diferentes personas; a todas invariablemente dejándoles los mejores saludos de su amigo..., el diputado. En un momento por fin deja de marcar y me mira con cara casi de reclamo...

_ ¡Estoy buscando trabajo...!
_ ¡Pero si te faltan tres meses para terminar tu diputación...!
_ No importa, es mejor buscar otra chamba para cuando termine esta...

Luego de sonreír me despedí y salí a la calle...; hoy lo veo reestrenándose como diputado; lo veo dando la orden de arranque de la instalación de la legislatura del estado de Michoacán, mientras murmuro... "debe sentirse bien chingón de ser nuevamente diputado, y ahora si lidereando el congreso", benditos chingones, ¡qué sería del país sin ellos!

En parte, eso es lo que aniquila a gente positiva y no oportunista como Carlos Guzmán; ese tipo de vividores del sistema que se asumen como los alumnos de Victoriano Huerta, quien ante su inminente salida del país; y con el comentario de un servidor, con el clásico... "que le vaya bien señor presidente", se limitó a exclamar con una soberbia solamente dada un militar... "¡solo le va mal a los pendejos...!".

¡Carajo, que duro es creer en estas cosas de la justicia social, asumiendo que la de corte divino es algo más complicado! Carlitos, un buen hombre y buen caballero, postrado en una cama del cada vez más deteriorado IMSS, a fuerza de las políticas privatizadoras de los últimos gobiernos neoliberales, que tanto critica por cierto y con razón. Mientras que ese diputado conocido, y miles de burócratas, dedican su tiempo de trabajo para hacer labor particular buscando mejores chambas, mejores salarios, aprovechando el cambio de gobierno.

Hoy más que nunca funciona el año de hidalgo en Michoacán para los funcionarios públicos. Mientras gente buena como Carlos tienen que aceptar la última salida, la medicina pública con todo su deterioro.

Usted seguramente tendrá mejores cosas que hacer y decir; en lo personal me resulta difícil igualar actividad alguna con la de saludar, abrazar a un amigo.

Te abrazo Carlitos. 

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