lunes, 28 de septiembre de 2015

6661. A MARCHAR.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

A marchar.
Don Víctor, jefe de proveeduría y última instancia disciplinaria del centro de adiestramiento en que amaestraron a este menda (“papá” y “casa” les decían los otros niños de la escuela), tenía sus peculiaridades, otro día le cuento (nomás una de muestra: irse a un país ajeno a entrarle a la tómbola de balazos para derrocar un dictador ajeno… digo); aparte de cosas así, era un señor muy tratable aunque de pocos amigos y menos hablar (su idea de la vida social era jugar ajedrez… digo); una cosa rara de él era considerar sagrado el Servicio Militar Nacional: él personalmente llevó a este prospecto de niño héroe a inscribirse como conscripto y a comprar el uniforme y las botas (daba lástima su texto servidor, nadando en el guango uniforme). Para sorpresa del entonces tiernito, resultó que el “servicio” a la patria consistía en marchar, marchar interminablemente todos los sábados de un año, en compañía de muchachos de esos por los que le hubieran dado una tunda si se hacía su amigo, bajo la dirección a gritos de un Capitán que entre sujeto, verbo y complemento, intercalaba series de siete majaderías (irrepetibles, de arrugarle la pintura a un coche), y marchar, marchar, marchar… ¡orgullo de la patria sus aguiluchos!

Pareciera que marchar es la mera esencia del mexicano en pleno uso de sus facultades patrióticas; por eso su práctica oficial al despertar apenas a la mayoría de edad.

En México, si se tiene conciencia social, se marcha; si se cree en la Virgencita, se marcha (se llama procesión); si se requiere el favor del Altísimo para que termine la sequía, para que llueva, para que siga el buen tiempo, para que no tiemble o nomás para que sepa que se Le quiere, se marcha (se llama peregrinación). Nosotros siempre marchamos.

Marchar es mejor que la vitamina B12, que no fumar, que la gimnasia, la lactancia materna o comer frutas y verduras. ¡Mexicanos, marchad!, debería decir en el Congreso en lugar de eso de “La Patria es primero” (que dicen que Vicente Guerrero le dijo a su papá y ni es cierto, porque le hubiera volteado la cara, ¡qué contestadas son esas!).

Son tan benéficos sus efectos, que marchar en México es esperanza y refugio de los afligidos, panacea y remedio: endereza entuertos, enmienda  gobernantes, corrige actas electorales, mitiga la pobreza… y por sobre todo, no daña al gobierno.

Nuestros gobernantes se desgastaron a lo zonzo durante decenios sobornando líderes y macaneando marchistas, censurando a la prensa para que no se supiera que había habido una marcha… y de repente, gracias al “movimiento” del 68, descubrieron que son  inocuas, que no pasa nada, y es tal su seguridad en esto que les dan protección policiaca, las resguardan, les dan todas las garantías a los marchistas; y tan nos quieren tener convencidos del temor que les da el golpe de calcetín del pueblo, que dejan circular la babosada de que la “Primavera árabe”, tiró gobiernos en serie… a fuerza de marchas (¡ah! y a tuitazos, sí, y de memes, ajá… sí).

Por eso la autoridad ve al pueblo marchar, con ojos de papá consentidor, enternecido por la ingenuidad del crío; y el pueblo, marchando.

Y no perdemos la fe en marchar. Por lo de los normalistas de Ayotzinapa acaba de haber su respectiva marcha, ya instalada la tradición de que será caminata anual por el tristísimo evento…

¿O de veras piensa usted que los gobernantes no duermen de la apuración que les da que salgan miles a patear el pavimento?... a marchas, marchas monstruosas, no se impidió la toma de posesión de los presidentes Salinas de Gortari, Calderón, ni Peña Nieto. La marcha del EZLN a la capital del país en marzo de 2001, no cambió nada y no les dieron la ley “ad hoc” que pedían. A marchas no se recuperaron la paz y la seguridad; a marchas no renunciaron si no podían; a marchas no regresarán los 43, que ya son 41, nomás que está mal visto decirlo.

Si duda, recuerde que en este país se marcha sin pausa, desde lo del 68, luego por lo del 68 y del 71 (matanza del Jueves de Corpus, 10 de junio de 1971); y es año con año y no pasa nada.

Si las marchas arreglan algo, haga un repaso de algunos eventos que han merecido patear solidariamente el pavimento y quedar afónicos gritando consignas: para abrir boca, la explosión de la terminal gasera en San Juan Ixhuatepec, que en 1984 rostizó a 500 tenochcas. Luego, reventó Guadalajara en 1992, por un errorcito técnico en la instalación de ductos de combustible que rellenó los drenajes de gasolina y volaron por los aires calles enteras, casas, coches, dejando 200 muertos y más de mil heridos… marchas, protestas ¿y? Más para acá, saltando tragedias, en 2009, el incendio en la guardería ABC, en que murieron quemados vivos 49 bebés y 106 quedaron abrasados y sufriendo a la fecha las consecuencias…  marchas, plantones… ¿y?... quisieron meter a la cárcel a una señora de intendencia (¡dioses!).

No se le pase la explosión en la sede central de Pemex en 2013, con 37 muertos y una explicación oficial idiota; y del mismo año, la pipa que voló en Xalostoc, con sus 20 muertos y 31 quemados. Tampoco pasó nada por la otra que explotó en San Pedro Xalostoc, Estado de México, ésta en el año 2013, que mató a más de 20 personas. Y está  la otra que también explotó y demolió la mitad de la clínica materno infantil de Cuajimalpa, sí, cuando el Mancera ese que quiere ser Presidente, muy fresco explicó a la nación que costó tres vidas y dejó 54 heridos… ¿marchamos?

¿Y si no marchamos, qué?... ¿ya ni eso?... bueno, según se vea, también se puede empezar por ser ciudadanos de tiempo completo, cumpliendo en todas y no volviendo a tratar de arreglar nada a las chuecas ni con mordida.

Sólo eso arreglaría muchas cosas, ningún pillo aspiraría a un cargo público, sería mucho menos negocio; pero, no, uno es el primero… Mexicanos necios que acusáis al gobernante sin razón, sin ver que sois la ocasión… porque esa es la verdad, los hacemos como son y luego nos cabreamos, especialidad nacional: vivir enojados… y luego, pues nada, vamos a marchar.

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