martes, 29 de septiembre de 2015

6668. DI´ARINA Y DE MAÍZ.

Por @rtce. Arturo Ceja.
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El desempleo es uno de los graves problemas que se manifiestan en la sociedad. Absolutamente todos los grupos que la conforman están en serios problemas para subsistir, ganándose la vida de manera honrada, porque no existen las fuentes de empleo para atender tan elevada necesidad.
           
Ello se puede palpar en los cientos de profesionistas que cada semestre son arrojados a la calle por las universidades, que entregan a esa sociedad nuevos elementos que, lamentablemente se ven obligados a emigrar a otras ciudades, a otros Estados y lo que es peor, a otros países en busca de oportunidades.
           
Tal fenómeno a nivel universitario, crece porque las universidades, públicas o privadas, no entregan a la sociedad profesionistas que generen empleo, sino que entregan a gente que ha concluido sus estudios, su preparación académica, pero para recorrer las calles en busca de ser contratados, porque no cuentan con la capacidad o con el respaldo necesario para crear su nueva empresa y generar fuentes de empleo.
           
Lo mismo sufren quienes concluyen su carrera técnica.
           
No existe en la región otro empleo que el que ofrece la agroindustria, el campo, o el comercio, porque no han llegado nuevas empresas, de otra índole. Lo que sí llega, como si Zamora fuese un atractivo muy especial, centros comerciales, como si aquí hubiese tanto dinero como para gastarlo, cuando es todo lo contrario. Los ricos de Zamora son contados y hasta ellos se han ido acabando poco a poco. Los que quedan, se van a gastar su dinero a Guadalajara, León o Morelia. Ni siquiera lo gastan aquí.
           
La falta de trabajo se puede palpar en las famosas Ferias del Empleo, donde largas filas de hombres y mujeres, jóvenes y aún adultos, clavan su mirada en las ofertas que empresarios y comerciantes principalmente hacen. Y van en busca de ese contrato, sabedores de que es provisional, y sobre todo, de que el salario será muy bajo, raquítico.
           
Lo que más se oferta es: chofer, empleado de mostrador, mecánico, secretaria, vendedor puerta por puerta, casa por casa y párele de contar.
           
Ese desempleo se palpa en éste momento en los Ayuntamientos, con el cambio de administración y más aún, con el cambio de gobierno por partido político. Es cuando viene el cambio casi total de empleados, llevándose de corbata a quienes entraron por méritos propios, por méritos no políticos.
           
Sobre pasillos del palacio municipal se ve el constante ir y venir hacia el departamento de Recursos Humanos, con rostros desencajados, tristes, sabedores de que se les ha terminado el trabajo. Otros, todo lo contrario, sonrientes y alegres, pues ya tienen trabajo por fin.
           
La verdad es que los partidos políticos que llegan al poder y más aún las autoridades pues, deberían concientizar a sus protegidos, de que éste empleo será solamente de tres años. Deberían firmar el contrato y junto con él la renuncia, para no heredar problemas a la administración siguiente.
           
Los alcaldes deberían abstenerse de formar sindicatos alternos, pues piensan que de esa forma protegen a los suyos. Lo que hacen es crear conflictos, por aquello del fenómeno conocido como sindicalismo paternalista, el que protege y acuacha síntomas huevoniles.
           
El desempleo es fenómeno natural de alarma extrema y se puede palpar también a nivel estatal, principalmente cuando entra a gobernar un partido político diferente. Es lo mismo en cuanto al sufrimiento y más para los que no ahorraron, para los que derrocharon en wiskys, chamganes y alimentos de lujo; en viajes, hospedaje y lujurias clandestinas.
           
En éste momento el problema lo viven los alcaldes y hasta el gobernador electo, porque no son pocos los que simulan un encuentro fortuitos, cuando llevan horas, tal vez días, esperando la oportunidad de “tropezarse” con ellos.
           
La realidad es que se busca un empleo donde el salario sea seguro, aunque no justo, para sentir la seguridad de que cada quince días se llevará el sustento a sus hogares.
           
Creo que los tres niveles de gobierno deben cerrar filas y gestionar el asentamiento de nuevas empresas, especialmente en las ciudades más importantes, hacia donde va la gente en busca de empleo.
           
El problema está en que las fuerza oscuras de la sociedad están al asecho para lanzarse en pos de los desesperados, a quienes ofrecen “trabajo y dinero más fácil”, con las consecuencias que ya todos conocemos.

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