jueves, 1 de octubre de 2015

6676. REVIVIR LA UTOPÍA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Revivir la utopía

González Casanova es un intelectual congruente, un sociólogo que no sólo sabe de qué habla sino que participa y abre conciencias. Con ocasión del cincuenta aniversario de su libro La democracia en México, el autor dirigió un mensaje a los jóvenes a quienes pidió luchar por la moral social y a prepararse no sólo en conocimientos e inteligencia, sino  en voluntad y coraje.

“Quiero invitarlos a que asuman, dentro de su juventud, el papel de hombres y mujeres que están dentro de la lucha de un mundo que van a vivir y en el que van a requerir de todos esos elementos (inteligencia, conocimientos, voluntad y coraje) y muchos más, porque es un momento histórico para la humanidad, en el que la crisis será muy seria, muy profunda e inesperada”, expresó el investigador, profesor emérito y ex rector de la UNAM, Pablo González Casanova.

Afortunadamente González Casanova fue más optimista al afirmar que además de la crisis de las ciudades, será un momento de creación. Olvidándose totalmente de la humildad y de la trascendental obra de don Hermenegildo Torres (autor de la primera clasificación de los pendejos y fundador y presidente del PUP=Partido Unificador de los Pendejos), González Casanova dijo: “Aprendí ciencia política, sociología, una visión del mundo en la que se integran todas las ciencias y disciplinas para tener idea del ser humano y los proyectos que puede llevar a cabo”.

Algo que vale la pena reflexionar es lo que dijo el sociólogo: “Aquella enseñanza del vínculo entre las ciencias sociales y el coraje –en el sentido doble de la palabra, como enfurecimiento y decisión de luchar– son fundamentales en las ciencias sociales.”, no entendí muy bien lo primero, la frase que llamó mi atención es la de  El coraje como enfurecimiento y decisión de luchar, como les dijo a los jóvenes universitarios González Casanova.

Creo que también falta pensar y soñar más la utopía, mantener viva la utopía de un mundo mejor. En los años sesentas los jóvenes iniciaron una revolución pacífica que afectó profundamente la cultura de la humanidad  en todos sus niveles, se soñaba con una utopía y se vivía en comunidad, o se experimentaba con otras posibilidades de alteración de la conciencia por medio de las plantas de poder.

En ese tiempo, el poder del amor y la no violencia experimentaron una gran expansión de las conciencias, el religioso y activista social Martin Luther King, expresó como ningún otros el espíritu de la época en el famoso discurso  tengo un sueño. El mundo fue bello por unos meses, después la policía y el ejército salieron de sus cuarteles, comenzó una etapa oscura, violenta, primero invadieron y reprimieron a los jóvenes en los campos universitarios en el sur de Estados Unidos, luego en la matanza de Tlatelolco en 1968, después en el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende en Chile, en 1973, y así, en una larga lista de acontecimientos políticos, económicos y sociales, aparentemente desligados entre sí, pero que mantienen estrechos lazos.

Si se piensa, se discute, se reflexiona y se vive en la utopía, se estará manteniendo vivo un sueño por el que vale la pena vivir.

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