jueves, 1 de octubre de 2015

6680. SABER, CONOCER Y APRENDER: LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE ZAMORA.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Una vez que se estableció relativamente la calma y vuelto el Señor Obispo Fulcheri a la Diócesis, el Señor Martínez Silva continuó en el desempeño de todas sus obligaciones y puestos que se le iban encomendando hasta que, el 13 de agosto de 1940, fue nombrado Obispo titular de Jasso y Auxiliar de Zamora, noticia que se dio en la Revista Eclesiástica  de una manera lacónica, el 22 de agosto en la que se decía que “la Santa Sede, accediendo  al ruego del Sr. Fulcheri, nombraba Obispo Auxiliar al Ilmo. y Rvmo. Mons.Cango. Dr. Don Salvador Martínez Silva y que él lo nombraba Vicario General de la Diócesis”

El 17 de octubre salió el Obispo Auxiliar electo a México a practicar los Ejercicios Espirituales como preparación para recibir el Episcopado y, como señalábamos al principio, el 11 de noviembre de 1940 fue consagrada Obispo en la Catedral de Zamora.   
Monseñor Martínez Silva fue un hombre práctico y ducho en las finanzas, trabajador incansable, de constante iniciativa, buen orador y efectivo organizador. Pero, desgraciadamente y como todo humano, tenía actitudes que, a pesar de su capacidad y su entrega, le acarrearían con el tiempo graves problemas.

El Señor Martínez Silva no sólo desempeñó con responsabilidad y eficiencia todos los cargos que, tanto el Señor Núñez como el Señor Fulcheri, le confiaron en el Seminario y en la Curia, sino que,  por propia iniciativa realizó otras muchas obras y actividades.

Contagiado por la Encíclica  Rerum Novarum y por el Obispo Núñez, se dio a la tarea de realizar obras en beneficio de la clase obrera y trabajadora:

Fundó juntamente con el insigne Padre José Plancarte Ygartúa el año de 1921, la Casa del Obrero en Zamora, para dar acogida y ayuda a los obreros que las necesitaran. La idea nació del deseo de continuar de alguna manera la obra del Conjunto Recreativo Obrero, obra increíble del Señor Núñez y que había sido incautada por el Gobierno y condenada, por simple fanatismo, a la ruina y a la desaparición, en lugar de haberla continuado en beneficio de la clase trabajadora.

Siguiendo las directrices de la misma Encíclica y, como apoyo  a la labor del Padre Rafael Galván en favor de los campesinos, el Padre Salvador Martínez Silva fundó el Primer Sindicato de Campesinos en la Rinconada, el 10 de abril de 1921. Para la Rerum Novarum el Sindicato debería ser una Asociación que diera al obrero de una misma profesión la seguridad de empleo, la suficiencia del sueldo, la verdadera libertad y una sólida educación moral e intelectual. Se pretendía que el obrero y el trabajador sindicalizados dejaran de ser explotados por los patrones y no vivieran  engañados, sirviendo sólo a los intereses muy particulares de los líderes que, más que buscar los intereses de los sindicalizados, les utilizaban simplemente para sus fines políticos, fraudes, coacciones y aun crímenes políticos.


Gusto especial sentía el Padre Salvador Martínez Silva en acceder a cuantas invitaciones se le hacían para dictar pláticas y conferencias a los trabajadores en el Teatro Obrero y en otras partes.

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