domingo, 4 de octubre de 2015

6699. ¿QUÉ NOS PASA?

Por @rtce
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di´arina y de Maíz
¿Qué nos pasa?

Dicen las buenas lenguas que la educación inicia en los hogares y se fortalece en la Universidad de la Vida, que empieza en la calle y se consolida en los planteles educativos; pero que, quienes no se saben conducir en ninguno de los lados donde dejan huellas sus pies, esa huella será una más, una de tantas, andadas, caminadas e ignoradas por la sociedad.
           
Así es, mi estimados, finos y amables lectores.
           
Mire usted, se dice que por los pasillos del Palacio Municipal se pavonea la figura de un “panista ilustre” que durante la administración municipal anterior (PAN) en Zamora, monitoreaba y obligaba a trabajadores del Ayuntamiento (ahora despedidos), a que acudieran a las reuniones, eventos y asambleas convocadas por el Comité Municipal del Partido Acción Nacional; y más allá, les pedía que se dieran de alta en ese instituto político. Y quien no lo hacía, pues ya saben ustedes: ¡pácatelas!
           
Una vez allí y sin que casi nadie lo notara, pasaba lista en los lugares convocados y exigía la credencial de “nuevo panista”; y de tal forma llevaba perfectamente un control ordenado por la maximidad del mando blanquiazul.
           
Y el conservarlo como un empleado más por los nuevos mandamases del municipio, que en éste caso “son  a medias” los del Partido Revolucionario Institucional, como usted lo sabe perfectamente y mejor que yo, no se trata de otra cosa más que una simple y sencilla  “¡jugada maestra!”  perfectamente bien planificada, muy bien fraguada del partido tricolor, para aplicar la guillotina que ha derramado ríos de lágrimas desesperantes de quienes han perdido su empleo.
           
Obvio, ese personaje sabe perfectamente bien quién es quién; solamente que no invirtieron tiempo en analizar quiénes son los buenos empleados, incluyendo los apartidistas. O sea, los que no pertenecen y ni siquiera simpatizan por  ningún partido político; y por ende, se dedican con cuerpo, alma y corazón a cumplir con su objetivo cotidiano de trabajar, de desquitar con sudor pleno su quincena.
           
No sé cuánto tiempo dure ese personaje que, de paso ya es cómplice al perjudicar a ¡cientos de empleados del municipios que han quedado sin trabajo! Su guadaña arrasó, se llevó de todo en un solo tajo.
           
Repito, y ya lo he dicho antes, y reconozco que el empleo en el municipio es de tan solo tres años, porque puede llegar el cambio y ese cambio también puede ser total; es como cuando nos bañamos y nos cambiamos hasta los chones; y eso lo deben saber perfectamente quienes acaban de firmar contrato. Deberían hacer lo que hacen los jaconenses, al firmar el contrato su firma representa también su renuncia, a fin de no heredar problemas a la siguiente administración municipal y que ésta meta a chambear sin contratiempos, por lo menos a los empleados de confianza.
           
Y ojalá que a los alcaldes no les dé por formar un tercer Sindicato para proteger a sus correligionarios y seguidores de hueso colorado, como lo hicieron, “el gallito” en Zamora y “la muñeca” en Jacona, al formar al segundo, que por lo menos en Jacona no es otra cosa más que un grupo de choque mal intencionado, cuando todo debería ser armonía y trabajo para el desarrollo del pueblo, que tanto lo necesita.
           
Por cierto, el “paternalismo sindical” es lo que más daño causa a las administraciones, como la estatal, donde existen empleados que empezaron a trabajar en tiempos de Matusalén y siguen disque trabajando nomás porque no les da la regalada gana jubilarse, en lo que es una clara muestra de una necedad insana que debería ser cortada de tajo, porque esos empleados, ni han rendido, mucho menos rendirán.
           
Y vuelvo a caer en lo mismo: aquéllos funcionarios que ofertan su palabra y no la cumplen, son solamente un remedo de lo que pretenden ser con la figura que ofrecen a los ojos de la población. 

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