lunes, 5 de octubre de 2015

6701. GRANDES COMPOSITORES E INTÉRPRETES DE LA CANCIÓN MEXICANA JUAN GABRIEL.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

PRIMERA PARTE

La columna de Grandes Compositores e Intérpretes de la Canción Mexicana llega a su fin, por muchas semanas hemos conocido a quienes han interpretado nuestras canciones muy mexicanas, pero además hemos conocido a quienes, además de interpretar, han compuesto esas que son todo un deleite, como no recordar a Lola Beltrán, Amalia Mendoza, Las Jilguerillas, el Dueto Amanecer, Chayito Valdez, Cuco Sánchez, David Záizar, Jorge Negrete, Antonio Aguilar, Pedro Infante, y la semana pasada conocimos la historia de Vicente Fernández, y la lista es larga, llega a su fin la columna y termina a lo grande, con Juan Gabriel.

Él como ustedes saben decidió llamarse artísticamente así pero su verdadero nombre es  Alberto Aguilera Valadez que nació en Parácuaro, Michoacán un 7 de enero de 1950, en la calle 5 de mayo que le cambiaron el nombre y ahora se llama Juan Gabriel; es hijo de los campesinos Gabriel Aguilera Rodríguez y Victoria Valadez Rojas. Fue el menor de un total de 10 hermanos: Rosa, quien murió casi recién nacida; Virginia, su única y consentida hermana; José Guadalupe, Gabriel, Pablo, Miguel --ya fallecido-- y tres Rafaeles, que también murieron.

Es un cantautor, actor, compositor, intérprete, músico, productor discográfico y filántropo mexicano, conocido también con el apodo de El Divo de Juárez; sus contribuciones a la música popular en América Latina en diferentes géneros como las baladas, rancheras, boleros, pop, música norteña, rumba flamenca, huapango, música chicana, salsa, son de mariachi, música de banda le han privilegiado con el reconocimiento de múltiples generaciones hispanoamericanas que desde 1971 han hecho de sus composiciones las melodías que día a día se han convertido en patrimonio cultural del mundo latino. Es el principal precursor y bastión de la música regional mexicana contemporánea.

Juan Gabriel tenía  tres meses de nacido cuando su padre quemaba un pastizal en Parácuaro, con la intención de volver a sembrar posteriormente en el mismo terreno; sin embargo, problemas con el viento provocaron que el fuego comenzara a invadir otras propiedades, por lo que, teniendo un padecimiento nervioso y angustiado por los problemas que este suceso le acarrearía, se dirigió al afluente de un río donde se arrojó, entró posteriormente en estado de shock y enfermó irremediablemente. Don Gabriel tuvo que ser internado en el nosocomio de La Castañeda, en la Ciudad de México. Algunos testigos cuentan que ahí murió, y otros más, que se escapó. Este hecho inspiraría posteriormente a Juan Gabriel para escribir la canción De sol a sol.

Ya un tiempo después su madre tuvo problemas con sus cuñados, por lo que se fue del pueblo rumbo a Apatzingán, luego a Morelia y finalmente a Ciudad Juárez, donde Alberto creció. Allí la esperaba María Romero Mora, quien fue patrona de la abuela del artista. La señora Romero les permitió hospedarse en un pequeño cuarto de la casa.

Cuatro años después, con tan solo 5 años de edad, Alberto ingresó como interno a la escuela de mejoramiento social para menores “El Tribunal” --en lo que es hoy el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez--, donde permaneció ocho años, situación determinante en su vida, alejado de su madre y en un mundo desconocido para él; tuvo que aprender a madurar desde temprana edad. En esta institución conoció a la directora Micaela Alvarado, y a Juan Contreras, maestro de hojalatería, quien le enseñó a trabajar y a desarrollar su sentido de observación. Alberto siempre lo vio como un padre, maestro y amigo; desde ese momento se convertiría en su protector. Este hombre enseñó a Alberto a ganarse la vida haciendo artesanías y trabajos de hojalatería, aunque quizás el legado más grande fue el enseñarle los amplios conocimientos de música que poseía, así como a tocar la guitarra, en la que Juan Gabriel a los 13 años compondría su primera canción, La muerte del palomo. En recuerdo de este personaje y combinándolo con el de su padre, adoptaría años después su nombre artístico, Juan Gabriel.

Después de años de aprendizaje en el Centro de Mejoramiento y de vivir con la constante ausencia de su madre, a la que solo veía algunos fines de semana, Juan Gabriel decide escapar, cuando cumplió 13 años. Aprovechando que él era encargado de tirar la basura de la escuela, se fue para nunca volver. Al salir de este lugar vivió un tiempo con don Juan Contreras, y se dedicaron a vender en la calle artesanías de madera, mimbre y hojalata que ambos fabricaban, y cuando cumplió 14 años regresó con su mamá y su hermana para dedicarse a la venta de burrito en Ciudad Juárez, para más tarde ir a buscar una oportunidad a diferentes ciudades.


Continuará

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