lunes, 5 de octubre de 2015

6702. HAY COLUDOS Y HAY RABONES.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Hay coludos y hay rabones.
Tía Tita (Carlota, Carlotita… Tita), tuvo cinco varones y tres hijitas, ocho hijos en total y ni a cuál ir: cada quien según su género, dieron mucha lata (y dos nietecitos lindos, con papá por localizar). Tía Tita, sin embargo, nunca dejó de luchar por tener en orden a su prole, sólo que su método era del todo ineficaz, pues se conformaba con pegar de gritos y poner papeles en las paredes con chinches, que en esos tiempos no existía el “Post It”, ni cinta de enmascarar (“maskingteip”, como le decimos en México por su nombre en inglés: “masking tape”). Era divertido ponerse a leer lo que disponía la tía en esos papelitos, había desde “nueve de la noche, hora de llegada”, hasta “dejar la cama hecha antes de salir”, pasando por “dos meses sin domingo al que rompa vidrios en la calle”, “prohibido que las novias suban a las recámaras” o “los novios no pueden entrar a la casa si no estoy yo” (o sea, ella). De nada le sirvió su sistema, los varones eran unos salvajes atravesados y las niñas una tercia que no mataban la Rompecatres, la Tumbahombres y la Secamachos, juntas; y más de una vez se cambió de casa por evitar una tragedia con los vecinos (y las vecinas).

Parece que es nuestro país estamos como la tía y no le perdemos la fe a hacer leyes.

La edición de ayer de La Jornada, presentó como nota principal: “100 años de cárcel por desaparición forzada”. Es en serio: el gobierno y organizaciones civiles, actualmente estudian una iniciativa de ley general (de esas de aplicación obligatoria en todo el territorio de la república), que resuelva “la problemática de desaparición de personas” (que es cuando falta alguien no por obra y gracia de un secuestrador, sino de alguien del propio gobierno), “con el propósito de atajar la impunidad y corregir las fallas vigentes en todo el proceso”. A más están viendo que se arme un “sistema nacional de búsqueda, en el que participen autoridades, familiares de las víctimas y grupos de la sociedad civil”. La propuesta incluye elevar las penas hasta cien años de cárcel para los culpables de esos delitos.

Habrá quien de muy buena fe diga que en nada estorba hacer leyes y de algo ayuda. Bueno… sí, pero es muy recomendable no hacer leyes a tontas y a locas, porque quienes delinquen no padecen retardo mental profundo y ya puestos en plan de no respetar al prójimo, ni modo que escojan arriesgarse a cien años de cárcel, si por escabecharse al cliente les toca menos años de bote.

Piense usted, el actual Código Penal Federal, impone por homicidio simple intencional de 12 a 24 años de prisión (artículo 307); por homicidio calificado, que es matar con agravantes, premeditación, alevosía, ventaja o traición (o sea, un homicidio de esos que no tienen perdón de Dios, porque nuestra ley federal aclara que también son de esos los que se cometen provocando una inundación o incendio; colocando minas, bombas o explosivos; envenenando o por contagio venéreo; por asfixia o con enervantes; por tormento, motivos depravados o brutal ferocidad… ¡áchis!, o “brutal ferocidad”… qué cosas han de ver los policías), o sea esos homicidios horripilantes se castigan con penas de 30 a 60 años a la sombra (artículo 320).

Ya antes, desde el 3 junio de 2014, se aprobó castigar el secuestro con penas de 80 a 140 años de prisión… ¡aaah!, con razón ya no hay secuestros en México.

No es que piense Lopez que hagan algún daño estas leyes espeluznantes, no, sino que por un lado, llama su atención el rechazo de nuestros legisladores federales a señalar como pena la prisión perpetua (que no es mismo que vitalicia, otro día, si le interesa), excepto los estados de Chihuahua, Puebla, Quintana Roo y Veracruz, en que sí le recetan prisión perpetua a ciertos delitos, en el resto de nuestro risueño país, hacen como que podrá reinsertarse en la sociedad un preso que salga libre a los 147 años de edad… parece burla.

Aparte de eso, está más que claro que el problema no se resuelve poniendo siglos de cárcel como pena, pues por un lado, es ridículo el número de delitos que efectivamente se castigan y por otro, los presos en México, saben que no es tan difícil recuperar la libertad por vía extraoficial. Y, no olvidar que a partir de los 70 años de edad sólo con muy mala pata no lo sacan de la cárcel (eso o ser la Ma’Baker Gordillo).

Pero, igual: si las penas terribles disminuyeran los delitos, que alguien nos explique porqué en los EUA, con todo y su pena de muerte vigente y muy actuante, es el país con más delitos y más presos del mundo (o en China, en que los jueces obsequian penas de muerte con más soltura que un tahúr reparte cartas).

Algo anda mal, claro, y no es difícil de entender qué: los legisladores legislan para ganar imagen, por interés político.  ¿Qué sigue, señores tenochca-tribunos… penas de mil años de cárcel?... bastaría con que efectivamente se detuviera, enjuiciara y encarcelara a los verdaderos delincuente), que aún con las penas antigüitas, era suficiente (a menos que piense usted que un tipo que sale del bote a los 90 años de edad siga siendo un peligro).

Y tan legislan para sus intereses que simultáneamente, dejan la puerta abierta a otro tipo de delitos, los fiscales por ejemplo, a menos que a usted no le hayan provocado agruras las exenciones de impuestos que se han sabido, legalitas, eso sí, que para eso son los amigos tribunos; por ejemplo la de Televisa en mayo de 2013, cuando el SAT le perdonó  2 mil 990 millones de pesos de los 3 mil 334 que debía, a cambio de que pagara el 10% de lo que debía… ¡bonita cosa! Y no es caso único, que para eso les pusieron un artículo transitorio en la ley fiscal de ese año (el tercero), y otras empresitas de esas chicas, aprovecharon, como la Sabritas (929 millones y pico de pesos), el banco Scotiabank Inverlat (poquito, nada más 28 millones 825 mil pesos), la fábrica de galletas Gamesa (se embuchacó 150 millones de pesos), y otras, que da pereza escribir… pero bastan esas para entender: en este país hay coludos y hay rabones.

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