martes, 6 de octubre de 2015

6707. NUEVA INDUSTRIA NACIONAL.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Nueva industria nacional. 
Tío Marco parecía mago, en serio. No es que hiciera trucos, sino que nadie se los hacía. Un día estaba ya acostado en su casa cuando le habló el velador de su fábrica para decirle que se sentía muy mal y se iba a retirar; tío Marco colgó y le habló a la patrulla, porque “no ha nacido un velador tan formal”; para cuando llegó a su fábrica ya tenían detenidos a tres ladrones y al velador; así de suspicaz era. Otra noche, tía Ligia, su esposa, le dijo que Marco-chico, andaba raro, que tenía días dejando hecha su cama; como resorte se levantó el tío y se fue directo a la azotea, al cuarto de la sirvienta: -“Nada raro, Ligia, nada raro” –le dijo al regresar con el chamaco de una oreja. Otra muy buena fue cuando su hija, Ligia-chica, molió de un hilo hasta que le dieron permiso de salir con el novio sin chaperón (eran otros tiempos), y al despedirse, ya en la puerta, tío Marco le dijo: -Nomás me haces favor de darme tu lápiz de labios –bueno, besos, no iba a haber. Suspicacia la del tío…

Sería bueno que los del gobierno federal tuvieran algún pariente así o ellos mismos fueran un poco así (a lo mejor sí se dan cuenta de lo que pasa y estén tomando providencias… ojalá).

¿Qué es lo que pasa?, se preguntará usted (y si no, pregúnteselo). Al gobierno en general y a don Peña Nieto, les llueven escándalos y es innegable la campaña de merecido  descrédito que desde el extranjero los bombardea. Repase mentalmente el origen de las más estruendosas notas en contra de ellos y recordará que vienen de Londres, Nueva York, Washington, incluido lo de las propiedades del Presidente, su esposa y el Secretario de Hacienda (que la explosiva nota de la señora Aristegui no se entiende sin el respaldo de la CNN y el manifiesto apoyo de organizaciones de prensa de los EUA, que no de Europa: ahí vea lo que dijo Reporteros Sin Fronteras de Alemania, sobre el despido de la señora de la cadena MVS).

El caso es que la prensa extranjera habitualmente no habla de México, verdaderamente no somos noticia como país sino en muy raras ocasiones (muy raras), y da casi rabia leer un periódico en fuera del país y ver que no existimos para el mundo… y de repente, estamos de moda, no por nada bueno sino por muy justificados escándalos, que abonan a los intereses del imperio del capital, empeñado en debilitar cuanto sea posible al gobierno, en beneficio de su proyecto para México que parece dirigirse a montarnos un Presidente “independiente”, del que no sabremos sus intenciones hasta que esté en el poder…. ni modo, la anemia partidista actual propicia estas intemperancias, ni modo.

Encima y supongamos que por reflejo de tiburones que huelen la sangre, no pocos profesionales del opinar, periodistas y algunos intelectuales (por comprobar), han hecho eco de esta situación que más vale repetir, es justificada no sólo por los evidentes rastros de enorme corrupción sino por la actitud de sobrados (soberbios) que adoptaron desde llegaron al poder los cercanos al Presidente y él mismo, quienes creyeron que hechas las reformas ya tenían a Dios de las barbas… y no, cabalgar este caballo montuno llamado México, no es tan fácil: ha derrengado a otros mucho más duros y experimentados, a menos que vea usted en Peña Nieto a un gallo más bravo que Plutarco Elías Calles; en Videgaray a uno mejor preparado que Ortiz Mena, David Ibarra  o Silva Herzog; en Osorio Chong a uno con más espolones que Jesús Reyes Heroles o Fernando Gutiérrez Barrios.

Así las cosas, ahora resulta que en voz de Elena Poniatowska (entrevista publicada en el portal de Sin embargo), “Somos muy inferiores a lo que pudimos ser y hemos sido. Hemos ido de bajada, cayendo en un precipicio que se llama Ayotzinapa, que se llama los 43 estudiantes desaparecidos (…) Es tremendo ver que no se aprende ninguna lección, que la represión se renueva, que el Gobierno es represor e infame. La respuesta de Enrique Peña Nieto es inexistente”.

Pues no, señora (y compañeros del coro), no. La señora Poniatowska debería recordar los modos de antes: si este gobierno hiciera lo mismo, con y sin teléfonos celulares, lo de Iguala sería un rumor, como fue la Operación Cóndor o los combates contra la guerrilla en Guerrero que se supieron décadas y muchos muertos después. Además: México quién sabe cómo pudo haber sido, simplemente no es otra cosa a lo que es.

Y tampoco los mexicanos no somos muy inferiores respecto de lo que no sabemos si podía ser o es sueño de una señora que escribió de oídas sobre el 68: ahí revise el pleito legal que tuvo con un protagonista de la noche de Tlatelolco, Luis González de Alba (que doña Elenita perdió, por cierto, por andar tergiversando lo que oyó, aún fuera sin mala intención).

México, para quien vivió a plenitud la segunda mitad del siglo pasado, es infinitamente mejor como estado hoy que antes: un país con censura total en la prensa, sin libertades democráticas, sin elecciones, sin derechos humanos reconocidos; el gobierno era todopoderoso, nada lo resistía y eso llegaba a excesos en las entidades que ahora nadie imagina posibles, como a la policía de Guadalajara (en los años 60’s, en el gobierno de José de Jesús Muñoz Limón), rapando chamacos en las calles porque traían las “mechas” largas (a uno dejaron tuerto porque se movió a la hora del tijeretazo); tiempos en que la homosexualidad estaba tipificada como delito en el código penal (y había crujía especial para ellos en Lecumberri); tiempos en que existía el delito de “disolución social”, o sea, oponerse al régimen era delito.

Nos guste o no, el estado mexicano, después de meter la pata hasta la ingle, firmó el acuerdo con la OEA para que viniera a investigar lo de Iguala; demos por hecho que no encontraron otra posible salida a su enervante desprecio de lo sucedido, pero, por lo que sea, la CIDH está en el país averiguando. Y eso antes, en el régimen que conocimos muchos, era impensable e imposible. Si eso no es mejor, ya nada es mejor.

El pesimismo como nueva industria nacional.

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