miércoles, 7 de octubre de 2015

6713. ¡A TRABAJAR!

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡A trabajar!
Tía Cata (Catalina), nunca supo que le decíamos tía Chorlito. Para que me entienda: una mañana, recibió la penosísima visita de la esposa del maestro de matemáticas de la prepa en que estudiaba Maruca su hija mayor, quien le informó que la prima y su marido ya iban en ecuaciones de sexto grado y triple incógnita (XXX), tía Chorlito quedó hecha una furia y nomás entrar la alegre chamaca le espetó (contado por ella): -¡Ya supe lo del maestro ese de matemáticas!... de mi cuenta corre que pasas la materia ¡y nada de clases particulares, fregada esta! –y tan, tan (sí pasó, ¡claro que pasó!). Otra vez, ante la indudable prueba de que tío Carlos, su marido, le había puesto los cuernos, después de una escena terrible, le dijo: -De mí no te burlas, Carlos, sacas toda tu ropa, pero toda ¡y a la tintorería!, ni rastro de esa zorra quiero en esta casa –y, también, tan, tan.

Ayer que en la Ciudad de México, en la que se ve lo que respira, su jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera declaró que la investigación y el operativo policial se mantendrán “por tiempo indefinido”; que “brigadas especiales recorren e inspeccionan la zona”; que “se revisarán las cámaras de seguridad en el perímetro hasta dar con los responsables de los actos criminales” y agregó que la Secretaría de Seguridad Pública capitalina y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, “son las dependencias que llevan el caso para su pronta resolución”.

Se quedó de una pieza López: ¿qué habrá pasado?... ¿anda suelto algún asesino serial, otra Mataviejitas, otro Mochaorejas…? O será un operativo para enchiquerar a los que venden drogas en las escuelas, a los lenones que explotan mujeres en La Merced, a los que hacen pornografía infantil, a alguna banda de secuestradores… ¿será contra los que financian a los “anarcos?, ¿o por fin aceptó el gobierno del D.F., que los del gran crimen organizado trabajan plácidamente en la capital del país?; ¿qué provoca al Jefe de Gobierno a anunciar semejante movilización?... ¿sabe qué?: el Mataperros, sí, un tipo mala leche que anda envenenando perros en la colonia Condesa (ya se echó al plato nueve en los parques México y España).

Es obvio que no es nada simpático el que anda matando mascotas con dueño, pero en esa ciudad de locos con esos problemas enloquecedores, que un asunto así ocupe un minuto del tiempo mental del Jefe de Gobierno es una mentada de madre. Don Mancera quiere ser presidente de la república y quiere estar en todas, por eso hace bufonadas y por esta última es hasta nuevo aviso, el tío Chorlito. Alguien se lo tiene que decir.

No está solo: de unos años para acá nuestros gobernantes están a la caza del tema de moda y se montan en todo aquello que alguien les diga -o imaginen-,  que les gana la simpatía del respetable, les mejora la imagen o les arrima votos como si estuvieran en campaña para el cargo que ya tienen. Todo hacen y lo hacen de inmediato sin medir consecuencias ni los ridículos voluntarios en que incurren: montan bicicleta, pintan guarniciones, plantan árboles, cabalgan, abrazan viejitas que no conocen, cargan niños zurrados, patean pelotas, las lanzan, las encestan, quieren ser el muerto del funeral, la novia en la boda, la quinceañera del baile y el muñeco del pastel. Y, encima, por si no fuera mucho, contestan correos, “guatsaps”, tuiters, “feisbuks”, en una carrera interminable en pos de nada.

Por supuesto se entiende la intención: ahogar con el estrépito de la propaganda sus carencias como gobernantes, distraer y en lo posible convencer con carretadas de publicidad que maquille la realidad y disimule su verdadera personalidad. Se entiende.

Y por supuesto no se entiende que no se den cuenta de los nulos resultados que da ese método histriónico-escenográfico de gobernar. Si acaso les dura el gusto el tiempo que están trepados en el cargo, pero siempre sale a flote la verdad (aunque no sea toda), y quedan con su real prestigio: el pillo, pillo queda; el frívolo, frívolo será; el cobarde, el traidor, el libertino, el vicioso, eso serán en la historia. No, no se entiende.

Ya era y es preocupante que inicien toda obra y la inauguren, que presidan día con día los actos públicos que con concurrencia a modo se organizan a sí mismos, para ser vitoreados o cuando menos no vituperados. Ya era preocupante.

Por eso gobierna con ocurrencias, puntadas y tantas metidas de pata. El tiempo se les va en mantener imagen, asegurar la mayor riqueza económica posible, intentar un patrimonio político capitalizable en el futuro, controlar la vida política de donde están y organizar maniobras no pocas veces ilegales para hacer de su voluntad ley y blindar su salida del cargo.

Ante este panorama de medianías, mediocridades y barbaridades que se disemina peligrosamente por el territorio patrio (¡oooh!, se supone que usted se sobrecoge), y siguiendo la mexicanísima tradición de hacer leyes, propongo una que regule el ejercicio de cualquier cargo público; chiquita, mire:

Al margen un sello que dice (bla, bla, bla)… Que en uso de las facultades que le fueron concedidas por Decreto de 2 de enero de 1931, ha tenido a bien expedir el siguiente,

CÓDIGO GENERAL DE GOBIERNO

Título único
Capítulo único

Artículo 1.- Queda terminante prohibido a todo ciudadano en ejercicio de cualquier cargo de gobierno, de elección popular, por nombramiento o cualquier otro tipo de contratación, en los tres niveles de gobierno y los tres poderes, durante el tiempo de su encargo, hablar en público, declarar a prensa de cualquier tipo que esta sea, conceder entrevistas a periodistas y comunicadores, aparecer en cualquier medio de difusión o propaganda, sea impreso, electrónico, anuncios espectaculares, pagados o gratuitos.

Artículo 2.- De la misma manera les queda prohibido concurrir a cualquier ceremonia de inauguración o inicio de obra pública, campañas de vacunación, coronar a reinas de belleza y misas.

En cumplimiento de (bla, bla, bla)… expido el presente Decreto (bla, bla bla).


¡A trabajar! 

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