miércoles, 7 de octubre de 2015

6717. LOS TRATADOS COMERCIALES Y EL PROTECCIONISMO

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepall de CACCINI

ALAS DE NOSTALGIA    

Extiendo las alas pasajeras,
construidas a fuerza de evasión,
son aliadas de horas idas,
de pequeños momentos apenas,
plagados de penas, recuerdos,
de pequeñas victorias, rehenes
inevitables de esta historia,
que alguna vez creamos juntos.
Hoy como ayer, amor
salgo a busca la nostalgia del tiempo,
en algún pliegue has de estar.

eliseo.

Cuando escribimos en esta columna cosas que parecen exageraciones producto de una mente resentida y no necesariamente ilustrada; pareciera que el único oficio que tenemos es el de ser contreras de todo lo que el gobierno en turno propone; pudiera ser que el contenido de la columna efectivamente eso refleje; pero en realidad lo que pretendemos es poner en la mesa los temas que nos competen a todos los mexicanos.

El gobierno no es nuestro enemigo, es nuestro empleado, lo pagamos con los impuestos, es normal que observemos su trabajo; incluso que critiquemos el despilfarro que hace de nuestros dineros pagándole a las televisoras para que hablen muy bien de ellos.

Por eso hoy hablaremos del error que significa firmar el Acuerdo Transpacífico mediante el que se da un paso más al control del comercio internacional.

No nos engañemos ni engañemos a los que alguna confianza nos tiene aun; este tratado recoge los intereses y necesidades de Estados Unidos y sus grandes empresas que requieren seguir obteniendo las máximas ganancias posibles. De alguna manera, las empresas japonesas están metidas en esos intereses, por eso el gobierno japonés también lo ha firmado.

Hoy miércoles 7 de octubre el presidente Peña ha dicho una barbaridad, producto de la ignorancia del ritmo del comercio internacional, o de una mala asesoría. Ha declarado que con este tratado, las exportaciones mexicanas podrán dispararse hasta en unos 150 000 millones de dólares. En si misma, esta afirmación puede poner eufórico hasta al más pesimista de lo mortales; pero por desgracia no tiene sustentos adecuados, toda vez que lo que se está firmando en realidad es un acuerdo para que las empresas norteamericanas y japonesas puedan seguir expandiéndose en lo posible. Hay tan poco para México que no vemos de qué manera le beneficie, más allá de mantener una buena relación con nuestro vecino del norte.

¿Con quienes se firma el acuerdo?

La mayoría de los países ya tienen tratados con nosotros: Estados Unidos; Chile, Perú, Canadá, Japón, Singapur, Malasia, Nueva Zelanda, Australia; Brunéi Y Vietnam.

Como puede ver usted amable lector, con los primeros cinco ya se tiene tratado, pro lo que resulta absurdo firmar uno nuevo, si no es para buscar intereses obscuros e inconfesables. Con los últimos seis no se tiene tratado comercial; pero pregúntese y contéstese algo simple: ¿qué va a negociar con Vietnam o Brunéi? Singapur solamente puede ofrecernos servicios portuarios que ya nos abastece China, desde que nuestros poco patrióticos gobiernos decidieron concederle la administración de buena parte de los puertos, helio-puertos y aeropuertos nacionales. Nueva Zelanda y Australia son vendedores netos de cereales, cárnicos y lácteos. Vietnam es expulsor de fuerza de trabajo..., como nosotros, se la pasa esperando que lleguen las maquiladoras norteamericanas con sus  empleos con bajos salarios y sus largas jornadas..., pero no tienen salida. Son exportadores de productos textiles... y mucha fuerza de trabajo.

El verdadero mercado de México es con Estados Unidos, Japón, Canadá, Chile y Perú... ¡Pero ya tiene tratados comerciales con ellos...!

Por eso afirmo que se está vendiendo un proyecto que no puede ser llevado a la práctica con lo de los miles y miles de millones de dólares para el país. No se puede vender mucho mas de lo que se les vende ya a estos con quien ya se tiene tratados, en cambio con los nuevos, cuando mucho seguiremos ofreciendo que vengan a instalar sus maquiladoras o armadoras en nuestro territorio para que aprovechen la cercanía de la frontera con Estados Unidos y Canadá, para que vendan sus mercancías, es lo que han hecho las armadoras de coches japonesas y corenas; venirse a México a armar los coches que desean vender en los Estados Unidos.

¿Es este el gran negocio para México?

Para nada, es un acuerdo que solamente va a beneficiar a las empresas transnacionales norteamericanas, japonesas y canadienses; ellas si pueden aprovechar para controlar el mercado de las medicinas, automotriz, computacional, los lácteos, la construcción y los cárnicos. Ellas van a controlar simplemente el mercado que se ha ido comiendo China, es el verdadero pleito; frenar la locomotora china.

No nos engañemos, se tratado tiene más diplomacia y lucha geoestratégica que deseos de mejorar a sus miembros. No le veo alternativa fura de los intereses creados de la economía norteamericana y japonesa, con la canadiense en el mismo tren. México juega el trabajo sucio propio de las comparsas, al menos en este caso así parece.

Recuerdo la protesta de los empresarios al presidente Zedillo en los años noventa del siglo pasado... señor presidente... ya basta de trataditis...; parece que a Peña no se atreven a decirle lo mismo, aunque lo piensen.

Un abrazo y hasta luego.

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