jueves, 8 de octubre de 2015

6722. POSIBLES IMPACTOS DEL NUEVO TRATADO COMERCIAL

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

DE MI TESORO

Empotrados en subterráneos agujeros,
parte de mi vida, de apenas nueve años,
se mete, se acurruca, se acumula,
motivos tales de vivir con ansias,
de guardar a la luz de los adultos.
Guardo orgulloso y soberbio,
ríos de canicas mil colores, ríos,
de corcholatas otros tantos ríos;
tesoros grandes, tesoros míos,
con nueve años recién vividos.
tesoros atenuantes a la inclemencia,
del primer sueño..., ilusión de amor.
Tesoros que evitaron penas,
por lo ojos de una niña sol,
por la risa de una niña luna;
canicas, trompos, tesoros
embaucadores de mis lágrimas.

eliseo.

El día de ayer le comenté  la inconveniencia de firmar un tratado mas para la economía mexicana; obviamente, el gobierno se ha dedicado a seguir apalancando la promesa de que con este se podrán obtener hasta 150 000 millones de dólares de exportaciones a los nuevos mercados. Al mismo tiempo, los empresarios ya se han puesto alertas ante la otra forma de ver las cosas; se reconocen los riesgos que se arrastran, sin que se vea realmente algún beneficio claro del tratado transpacífico. Efectivamente, hay mas sombras que luces en este tema.

Desde meses, el economista Joseph Stiglitz lo advirtió, señaló que ese tratado solamente estaba diseñado para darle ventajas nuevas a la industria farmacéutica que busca atacar de lleno a la industria de genéricos, sobre todo en el área asiática en que tienen mucho éxito. Lo que buscan las grandes transnacionales es obligar al mercado a que los medicamentos de patente se mantengan más años vigentes antes de que pasen a dominio público y puedan ser producidos de manera genérica. Nos lo dijo de manera clara este premio nobel de economía, y especialista en comercio internacional; pero parece que los intereses de las grandes empresas es demasiado comparado con la crítica que se hace respecto a las inminentes consecuencias que esto encierra.

Efectivamente, si usted consulta el periódico El Economista del día lunes 5 de este octubre de 2015 en la página 23, usted puede leer lo que le acabo de decir; el gobierno de Obama está pidiendo un periodo de entre un mínimo de 8 a 12 años de protección para las patentes de los medicamentos biológicos; mientras que Australia solamente acepta ofrecerles 5 años de explotación exclusiva.

Lo que encierra esta negociación es una lucha de poder de las grandes empresas que se ocupan por controlar el mercado de los medicamentos. Para nada piensan en las necesidades de los enfermos y su economía; lo que importa es la ganancia, lo que importa es como acumular más, a cambio de administrar el dolor orgánico y el social.

¿Y el papel de México?

Es el de ser un patiño o comparsa que le sigue el juego al gobierno norteamericano; son cosas de la inevitable vecindad, son cosas de las relaciones desiguales, obvio, entre desiguales.

Por desgracia no se ven beneficios para la economía mexicana, más allá de una felicitación pública que pueda ser recibida de parte del gobierno de nuestros vecinos a manera de agradecimiento por haber firmado el acuerdo, éxito menor, si se valora lo que se pone en juego.

Hay dos efectos que van a presentarse de manera inmediata con el tratado: primero, los Estados Unidos le mandan un mensaje al gobierno chino en relación a quien manda en el comercio internacional; el tratado incluyó a cuatro socios comerciales importantes para los asiáticos: Japón, Australia, Estados Unidos y México. Eso no son buenas noticias para los chinos definitivamente. Por otro lado, el mercado mexicano va a quedar expuesto a la competencia de la oferta de textiles y calzado de Asia; por lo que la idea de que la economía nacional se va a beneficiar con hasta 150 000 millones de dólares en cinco años, pues, como que es más bien un discurso a modo, toda vez que a Peña le quedan tres años de gobierno; por lo que puede dejar el tiradero que quiera para dentro de cinco años..., ya estará fuera de preocupaciones, disfrutando de su  pensión vitalicia a cargo de los ingenuos, que hemos pagado a otros similares con nuestros impuestos.

No hay forma de evitar la guerra de precios que se nos viene con la presencia de estas economías asiáticas: Vietnam, Brunéi y Nueva Zelanda serán nuestro dolor de cabeza. Pero Peña ya estará fuera para entonces, gozando de vacaciones permanentes pagadas con un salario de presidente de la república. Para entonces, si tenemos suerte, estaremos comentando con la frase trillada… se los dije...; pero ya será tarde..., obvio.

Por lo pronto tratemos de sobre llevar esta vida, de por si dura.

Un abrazo y que esté bien.

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