viernes, 9 de octubre de 2015

6724. SON CAPACES DE ESO Y MÁS.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Son capaces de eso y más.
Cinco hijas tuvieron Artemio y Catalina, unos tíos segundos de allá de Autlán. Guapas las cinco y las cinco mal casadas: a la que no le salió flojo, le salió borracho, machos todos y pegón alguno. Decía la abuela Elena que “esas niñas” no veían pelo, color ni tamaño, que se iban con el primero que les decía “mi alma”, con tal de salir de su casa que era un infierno gracias a un papá que hubiera vuelto peinador de señoras al Chapo, y una mamá más latosa que un cobrador de la American Express.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, los EUA se alzó como imperio económico-militar que lidió con su contraparte de la Unión Soviética en lo que Churchill bautizó como “guerra fría”. Luego, desde la desaparición de la URSS (8 de diciembre de 1991), el mundo quedó a merced de una unipolaridad yanqui que propició-fomentó una economía global de libre mercado, para no llamarlo capitalismo libertino.

Pero el conglomerado de intereses que integra la política y el gobierno de los EUA, no tiene el control total de la economía capitalista globalizada. Ya antes las empresas transnacionales escapaban a sus directrices y control: la agenda del gobierno de ese país no era necesariamente la de sus empresarios, con inversiones y mercados en diferentes países y continentes. Ahora, en la nueva circunstancia, el capital constituye un poder paralelo al de los EUA como tal, por más que el “statu quo” se mantenga gracias a su poder político-militar, y coexiste su imperio supranacional con el imperio global del capital, con coincidencias y divergencias.

En tanto en América Latina a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y cuando hizo falta financiando golpes de estado e incluso interviniendo militarmente, la hegemonía yanqui fue y es indudable con la señalada excepción cubana (ya declinante).

En particular, por razones de vecindad, recursos naturales y potencial de mercado, ha sido constante la intervención del tío Sam en los asuntos de México, influencia  relativamente contenida durante algunos decenios del siglo XX y nuevamente franca de 30 años acá, sólo que ahora a sus actos de abierto mando, justificados por la amenaza terrorista, y con el apoyo de la OEA y las entidades financieras internacionales (BM, FMI, BID), se suman los del gran capital extranjero que actúa desde su inmenso poder sólo por su beneficio, mediante cabilderos, desde foros internacionales y financiando ONG’s, situación agravada porque nuestro gobierno gobierna para sus socios empresarios y marginalmente para el pueblo.

En México hoy, al mismo tiempo operan, por un lado, los grupos nacionales del poder político grande, coludidos con sus socios del capital nacional que impulsan a políticos ligeros, improvisados, de nulo contenido ideológico, artificiales y desechables, como banda grupera o artistillas -vedetes-, de pasajera fama y nula peligrosidad para sus intereses, de pequeñas ambiciones, nutrir su ego y sus carteras, que permiten tenerlos bajo control. Por otro lado (y al mismo tiempo), desde los EUA, cierto sector de sus políticos con la complacencia de su gobierno, dirige sus reflectores sobre la corrupción de nuestros actuales gobernantes, a fin de asegurarse su docilidad, su influencia en el país y la atención de su agenda para la región. Y finalmente (al mismo tiempo), los representantes del inmenso poder económico extranjero, el imperio del capital, compiten por la mayor influencia que les sea posible dentro del muy atractivo mercado que potencialmente representa México, también mangonean ONG’s, tienen cabilderos y rentan políticos locales. ¡Uf!

En ese guiso esperpéntico, el único ingrediente que desentona es el crimen organizado, verdadero poder con firmes nexos -esperemos que aún limitados-, con el poder político y  económico nacional; no sólo el narcotráfico, sino un sinnúmero de actividades delincuenciales de altísima rentabilidad: contrabando masivo, de importación y exportación; robo de combustibles; tráfico de personas y un etcétera que no se puede abreviar. Esto desagrada y hasta llega a preocupar a algunos políticos nacionales, a muchos empresarios del país, y en bloque, a los EUA y al imperio del capital: no son previsibles sus efectos y estorba a sus proyectos políticos y económicos. Les es urgente que  los delincuentes queden confinados a las operaciones de baja escala propias de la clandestinidad a que obliga la eficaz labor policial.

La gente común no reflexiona en estas cosas ni se documenta, no hace falta, las percibe. Los mexicanos simplex, también percibimos una creciente ineficacia del gobierno, un constante adelgazamiento de la clase política. Los del peladaje hoy por hoy, sufrimos una epidemia de desilusión por la democracia (¡gracias don Fox!), las instituciones, los políticos, los partidos, las elecciones y el futuro. Nada es como aseguran los políticos que será. Nada hacen como dicen que harán. Nada resulta bien: el desempleo -diga lo que diga la propaganda oficial-, corroe a las familias, el sistema de retiro es un calvario, el de salud también, la educación mejorará eventualmente y lo único seguro es el enriquecimiento delirante de los gobernantes, cada uno según su nivel.

Así las cosas y ya con los integrantes del actual gobierno federal, don Peña Nieto a la cabeza, del todo desacreditados -no de manera del todo justa aunque justificada dadas sus tonterías y corruptelas-; con el Congreso menos digno de respeto que la Secamachos; con el Poder Judicial con menos prestigio que Marcial Maciel; con partidos políticos que cada vez representan menos y en cuyos candidatos nadie cree; la gente queda con dos posibilidades: votar por el Pejehová o por el primer independiente que le pongan en la boleta, todo, menos seguir con un juego en que la regla es que el pueblo pierde y ellos ganan.


Y créamelo, desde el extranjero ya olieron la sangre. Son capaces de eso y más.  

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