lunes, 12 de octubre de 2015

6736. CUANDO NI LLORAR ES BUENO.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Cuando ni llorar es bueno.
En la familia materno-toluqueña de este menda, a nadie caía bien el tío Alfredo, amargo anciano soltero sin hijos, ratón de sacristía, que regañaba y juzgaba con saña al que le daba la gana, escudado en una fortuna muy apetecible que aconsejaba prudencia a todos, hasta que un día se le ocurrió criticar a tía Victoria, sobre cosa muy cierta (pues sí fue la más güila de Toluca y sus alrededores toda su vida útil). Se enteró ella (nunca falta una alma caritativa), dueña de la lengua más peligrosa de la región, sabedora de vida y milagros de todo mundo y con fama de veraz. La siguiente vez que coincidieron fue en casa de la abuela Virgen (la de los siete embarazos), para buena suerte de su texto servidor que así fue testigo de que nomás entrar ella y verlo le dijera: -¡Alfredo!, a ti te quería yo ver -silencio general de los presentes-, mira, por si es cierto que andas hablando de mí, te recuerdo dos cosas: la primera, que no tengo edad para esperar herencias; y la segunda, que me sé completa tu vida de maricón, que ve tú a saber quién de los dos tuvo más hombres –no murió ahí el tío, pero casi.

Recientemente en Guatemala renunciaron su presidente, Otto Pérez Molina, y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, ahora presos y bajo proceso judicial por un escándalo de corrupción que investigó una comisión de la ONU -la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, CICIG-, cuya creación e intervención aceptó en 2007 el gobierno de ese país. Ya para expirar el plazo de los trabajos acordado para la CICIG, y el entonces todavía presidente Pérez Molina, declaró en enero que lo que no había hecho en 8 años, no lo haría en dos más de prórroga, por lo que no la firmaría.

Siendo formalmente de la ONU la CICIG, el que presionó para la dichosa prórroga fue el vicepresidente de los EUA, Joe Biden, quien en marzo pasado, reunido con los mandatarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, para negociar la “Alianza para la Prosperidad”, declaró: “La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala debe ser prorrogada; claro que es una decisión soberana pero debe ser prorrogada si alguien espera que el congreso de los EUA se sume a esta iniciativa haciendo compromisos de miles de millones de dólares (…). La continuidad de CICIG es muy, muy, muy importante”. “Muy” tres veces. ¡Áchis!

Luego, el 24 de marzo pasado, pidieron lo mismo desde el Congreso yanqui, con una  carta firmada por el republicano Edward Royce, presidente del comité de Asuntos Exteriores, y de  Eliot Engel, líder de la fracción demócrata.

En Guatemala la cosa la estaba que ardía y había manifestaciones, con el explícito apoyo del embajador de los EUA, Todd Robinson quien declaró estar de acuerdo con “la protesta ciudadana ordenada en el marco de la Constitución y las leyes para aquellos cambios en la legislación que nos permitan un estado de derecho más firme con instituciones que atiendan realmente las necesidades de la gente”. ¡Órale!

Renovó el Presidente de Guatemala el mandato de la CICIG y ahora está en la cárcel y su vicepresidenta, también. ¡Padre!

Si son o no culpables no atañe ni importa a este junta palabras, a quien interesa sólo dejar en claro que el tío Sam saca las castañas con la mano del gato, que a veces es la ONU, otra el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI)…y la OEA y el BID.

Lo que sí importa mucho al del teclado es recordarle al respetable que los EUA son el último país del planeta que puede ponerse a dar clases de ética política o decencia al mundo. El imposible en el reducido espacio de una Feria, resumir las barbajanadas del tío Sam; a riesgo de ser impreciso se le ruega recuerde nada más algunas violaciones a la soberanía por parte de los EUA a otros países nada más de 1945 para acá (para no repetir las veces que invadieron a México en el siglo XIX y el XX, también):

China (1945-49); Grecia (1947-49); Filipinas (1945-53); Corea del Sur (1945-53); Albania (1949-53); Irán (1953); Guatemala (1953-1990); Siria-Egipto (1956-58); Indonesia (1957-58); Guayana Británica/Guyana (1953-64); Vietnam (1950-73); Camboya (1955-73); Congo/Zaire (1960-65); Brasil (1961-64); República Dominicana (1963-66); Indonesia (1965); Chile (1964-73); Grecia (1964-74); Timor del Este (1975 a la fecha); Nicaragua (1978-79); Granada (1979-84); Libia (1981-89); Panamá (1989); Irak (1990); Afganistán (1979-92); El Salvador (1980-92); Haití (1987-94); Yugoslavia (1999); Afganistán (2001 al presente); Venezuela (2002); Irak (2003 al presente); Honduras (2009, golpe de estado contra Manuel Zelaya); Libia (2012 al presente); Ucrania (2014)… y lo de Cuba no se olvida, eh, de 1959 a la fecha. No, no parece que el guardián de la decencia sea el tío Sam.

Ayer se publicó en la prensa nacional que en Lima, Perú, el BM y el FMI, impartieron el seminario “La integridad de los individuos en la gestión del sector público”, e hicieron un llamado a que los mandatarios del mundo actúen en serio en contra de la corrupción, que según ellos ronda los 2 mil millones de dólares al año (… mmm, cortos se quedaron). En ese seminario se dijeron cosas muy ciertas como que “el presidente de un país y sus colaboradores prediquen con el ejemplo” o que “deben deshacerse de los corruptos; no se puede perseguir sólo a los pececitos sino a los peces gordos”. Y nadie en sus cabales se puede oponer a que los gobiernos no sean corruptos.

Sólo que en América Latina más nos vale estar ojo avizor, muy atentos a las maniobras del tío Sam, que ya encontró la manera de hacer sus cochinadas sin mancharse tanto las manos.

Y en México en particular, se debe poner muy vivo el gobierno y debe corregir de fondo las cosas, porque la gente está harta (justificadamente), y porque ya se ve cada vez más clara la intención de los yanquis de entrometerse, que por eso los escándalos estallan allá, y a través de la OEA y la CIDH, están haciendo el caldo gordo a los profesionales del despelote. Luego, no se quejen cuando ni llorar es bueno.

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