miércoles, 14 de octubre de 2015

6742. MALINALLI.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“Hierba para hacer cordeles”

Se dice que la historia la hacen y la escriben los vencedores y lo hacen a su modo, a su antojo elevando a niveles gloriosos a quienes quieren sean buenos o no, y a niveles satánicos a quienes quizá tampoco lo merezcan; al paso de los años cuando van surgiendo las verdades u otras versiones primero nace la duda, después la desconfianza y enseguida las especulaciones y el rechazo a las fuentes de información como fuentes verídicas.

La historia  se ha encargado de poner a Judas ya no como ejemplo de la traición, sino como la traición misma, el que traicionó a Jesús y eso no es cualquier traición, es lo peor que ha pasado en el mundo, y todos hacen de él escarnio, burlas y ensaladas. ¡Pobre Judas! Pues si no hubiera sido Judas sería otro el personaje porque de no ser así tal vez la historia sería diferente.

Taylor Caldwell escribió un libro en el que le devuelve a Judas su dignidad de personaje histórico como actor principal en la vida de Jesús, hace algunos años leí ese libro y es cierto que no lo recuerdo del todo pero si hay cosas sobresalientes que recuerdo y entre ellas es que Judas pertenecía a un grupo político y fue enviado a que investigara quien era ese “tal” Rey de los judíos y resumiendo al 99.99% la historia de Caldwell, Judas solamente cumplió con su grupo político y si lo quieren poner para culpar a alguien, está bien, es un ejercicio practicado por la humanidad que casi siempre da resultado para quitarse la “P” de encima. Siempre decimos “se me perdió la cartera” ella se perdió por tonta, nunca decimos “Perdí la cartera”  porque el tonto sería yo que la perdí.

Siguiendo, Caín el más mal hermano que registra la historia. Él que mato a su tierno hermano Abel ha tenido que arrastrar la ignominia de su hecho, lo bueno es que quizá ni existió y eso como que lo salva un poco del chisme, porque fíjense que curioso que en el mundo de los buenos, los malos son los que ganan.

Pues bien, después de todo lo que se nos ha dicho del tal Caín, don José Saramago escritor portugués y por cierto según se dice era, no sé, si un poco, un mucho o un todo ateo y escribió una novela precisamente con el nombre de Caín, al que también le da una salvadita del monstruo de millones de cabezas  que somos la humanidad. Nos dice que en cada familia cada pareja de padres de familia vamos creando un Caín y un Abel, vamos poniendo como ejemplo ante cualquier situación el buen comportamiento de Abel que si estudia, si obedece, si es cariñoso, si cumple, contra todo lo contrario del manchado de Caín, es decir, el chiqueado contra el rebelde.

Llega el día en que el pinche de Caín ya está hasta la ma…ceta del chiquiadito de Abel y lo odia con odio jarocho según lo que nos han contado, hasta lo mata ¡Faltaba más! En la actualidad no sé cuántos Caínes más hayan surgido y que hayan llegado hasta ese grado, pero si sé de muchos hermanos que están peleando constantemente sobre todo por las nunca benditas herencias en que el interés vence a la unión familiar. Y nomás voltee en derredor y verá cuántas familias divididas y desintegradas por esa ilusión llamada “herencia”

Siguiendo con nuestro tema, “Hoy por ser día de tu santo”, no es cierto. Ahora que se acerca el Día de la Raza, 12 de 0ctubre, día en que se festeja la raza y no sé cuántos cumpleañeros como es el caso de Guillermo mi Carnal quien ya descansa en paz y El Filósofo de Purepiru quien no descansa ni para comer, se presenta otro personaje vilipendiado hasta la ma…ceta también y se trata de Malinalli, Malintzin, Marina o mejor conocida como La Malinche de quien se dice barbaridad y media pero que ella es rescatada por Laura Esquivel, escritora mexicana nacida en la Ciudad de México, en su libro “Malinche”

Laura Esquivel narra así el nacimiento de la “Hierba para hacer cordeles”: La fuerte lluvia era el único sonido que acompañaba los gemidos de la joven parturienta. Después de que el agua habló, un gran silencio fue sembrado y solo lo rompió el llanto de una niña a quien nombraron Malinalli por haber nacido en el tercer carácter, de la sexta casa”. Nació como desciende el agua que el dios Tláloc vierte sobre su gente, pero la abuela le vaticina: “…que esa  niña estaba destinada a perderlo todo para encontrarlo todo. Porque solamente alguien que se vacía puede ser llenado de nuevo”. Les aclaro que todos los entrecomillados son citas, así es que esta columna es una columna de citas, pero no igual que una casa de lo mismo. Sigo.

Pocos días después vino la ceremonia del bautismo: “la pequeña figura, recortada sobre el azul del cielo, pronto se cubrió con el  humo de copal, signo de que había comenzado su purificación” antes de terminar la ceremonia su abuela/partera le dice: “A partir de hoy serás llamada Malinalli, ese nombre será tu sino, el que por nacimiento te corresponde”.

Y para finalizar la ceremonia el padre de la recién nacida le dijo estas bellas palabras: “-Hija mía, vienes del agua y el agua habla. Vienes del tiempo y estarás en el tiempo, y tu palabra estará en el viento y será sembrada en la tierra. Tu palabra será el fuego que transforma todas las cosas. Tu palabra estará en el agua y será el espejo de la lengua. Tu palabra tendrá ojos y mirará, tendrá oídos y escuchará, tendrá tacto para mentir con la verdad y dirá verdades que parecerán mentiras. Y con tu palabra podrás regresar a la quietud, al principio donde nada es, donde nada está, donde todo lo creado vuelve al silencio, pero tu palabra lo despertará y habrás de nombrar a los dioses y habrás de darle voces a los árboles, y harás que la naturaleza tenga lengua y hablará por ti lo invisible y se volverá visible en tu palabra. Y tu lengua será palabra de luz y tu palabra, pincel de flores, palabra de colores que con tu voz pintará nuevos códices”

Le llamamos “malinchismo” al pretender un estilo de vida diferente al que vivimos y con ello tratamos hasta de ofender a alguien por esa razón, pero ese no es el caso de Malinche; Ella como todos soñamos, soñaba en un mundo diferente al que vivían sojuzgados por los crueles mexicas que cobraban impuestos que debían ser pagados con oro, plumas preciosas o cosas de valor, y hasta con sangre en los terribles sacrificios (Casi como ahora) Ella esperaba el regreso de Quetzalcóatl que modificaría por completo el rumbo de todos los pueblos esclavizados por los mexicas.

“Infinidad de veces Ella había reflexionado sobre el hecho de que si el señor Quetzalcóatl no se hubiera ido, su padre no habría muerto y a Ella nunca la habrían regalado…”

Total que Marina ha sido acusada por la historia de ser un personaje perverso culpable de la Conquista de un pueblo sanguinario, desunido que así como fueron los españoles con la espada y la cruz pudiendo haber sido los ingleses, franceses, irlandeses y ayer como ahora seguimos siendo ese mismo pueblo que hasta en el fut bol cualquiera llega y nos gana.

El Filósofo de Purepiru me envió esta poesía de Claribel Alegría, poetisa centroamericana, “La Malinche”: “Estoy aquí en el banquillo de los acusados, dicen que soy traidora. ¿A quién he traicionado? Era una niña aun cuando mi padre, es decir, mi padrastro temiendo que su hijo no heredara las tierras que a mí me correspondían me condujo hacía el sur y me entregó a extraños que no hablaban mi lengua.

Terminé de crecer en esa tribu. Les servía de esclava y llegaron los blancos y me entregaron a los blancos. ¿Qué significa para ustedes la palabra traición? ¿Acaso no fui yo la traicionada? ¿Quién de los míos vino a mi defensa cuando el primer blanco me violó? ¿Cuando fui obligada a besar su falo de rodillas, cuando sentí mi cuerpo desgarrarse y junto a el mi alma? Fidelidad me exigen, ni siquiera conmigo he podido ser fiel. Antes de florecer se me secó el amor, un niño en mi vientre que nunca vio la luz. ¿Qué traicioné a mi patria? Mi patria son los míos y me entregaron a ellos. ¿A quién rendirle cuentas? ¿A quién? Decidme ¿A quién?”

La novela Malintzin me está gustando, aun no termino de leerla pero enseguida les transcribiré otra cita, (de la novela, no de una casa de…) donde creo encontrar el jabón y estropajo que lava la mancha con la que ensuciaron a Malinalli, y dice: “Malinalli estaba en total desacuerdo con la manera en que ellos gobernaban, se oponía a un sistema que determinaba lo que una mujer valía, lo que los dioses querían y la cantidad de sangre que reclamaban para subsistir. Estaba convencida de que urgía un cambio social, político y espiritual. Sabía que la época más gloriosa de sus antepasados se había dado en el tiempo del Señor Quetzalcóatl y  por eso mismo ella anhelaba tanto su retorno”.

Que cada quien saque sus conclusiones, en lo personal seguiré buscando esos personajes que tienen la culpa de todo lo que ha pasado y de lo que ahora acontece. Ellos son culpables, nosotros “no hacemos nada”. Muy cierto y hasta aquí por hoy.

Saludo con afecto a Todos mis Amigos incluyendo a mis amigas y a Toda mi Familia de todas las generaciones incluyendo a la Malinche porque estoy de acuerdo en todo lo que ella no está de acuerdo. Saludos a Pomina Erina, Fernanda, Saira Vanessa, Jesús Alberto todos mis alumnos de primer semestre de Comercio Internacional y Merka.

Rafael Ceja Alfaro                                                                                   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: