miércoles, 14 de octubre de 2015

6744. PRIMERO, LO PRIMERO.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Primero, lo primero.
Muy, pero muy chiquito, este López hacía su carta a los Santos Reyes desconfiando de la versión de los grandes, porque, a qué horas leían tantas y tantas cartas (de a una por niño); quién se las entregaba tan rápido; adónde, si ni en su casa estaban (andaban de viaje buscando a San José y señora), aparte: a qué horas repartían tanta cosa… algo no funcionaba en ese cuento. Igual con eso de que a los niños los traía la cigüeña, tampoco lo creía mucho (a la fecha jamás ha visto una cigüeña surcando los aires… y con bebé, menos). Y cuando ya iba a clases de religión, vivía castigado, para empezar por andar diciendo que Dios provocó lo de Caín y Abel (digo, Caín tenía lo suyo, pero también Dios… con haberlos tratado parejo no hubiera pasado ese tragedión); y no olvida la mirada de furia del cura cuando nos contó lo del Diluvio Universal y este menda le preguntó de dónde sacó Noé la pareja de canguros.

Ayer en la Ciudad de México, se celebró un foro llamado “Hablemos de corrupción”. Asistieron representantes del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la American Chamber Commerce, el Subsprocurador Penal del Departamento de Justicia de los EUA (así, ¿o más claro?); aparte, gentes de alto nivel del PRI, del PAN y del PRD; el auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, y “organizaciones de la sociedad civil y especialistas en materia económica”… ‘tá bueno. Se dieron vuelo hablando de algo de lo que hablar no sirve de gran cosa. Presidieron el acto seis personas de las que su texto servidor les sabe vida y milagros al menos a tres… y sí, de corrupción, saben. Caraduras.

María Amparo Casar, directora Anticorrupción del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO, que organizó el evento), señora decentísima y de todos nuestros respetos, soltó algunos datos así como para que quedara claro que la que sabe, sabe; por ejemplo, que en promedio, cada tenochca paga 165 pesos diarios por este mal, “como si fuera una especie de impuesto regresivo” (“¡aaagh!”, de asco del público); y para cimbrar al más bragado, soltó doña María Amparo (redoble de tambores), que la corrupción nos cuesta anualmente 890 mil millones de pesos (alaridos, la gente se rasga las vestiduras, llanto y crujir de dientes). Es una cifra espeluznante, casi 53 mil millones de dólares… al año.

Nada más, sosiéguese, no vaya a pedir asilo a Haití, reflexione: no es cierto. Son inventos. Es imposible hacer ese cálculo. No hay encuestas de corrupción (si hubiera, seríamos el país más limpio del mundo… con una lana al encuestador lo arreglamos, fácil).

Mire si no: la misma doña María Amparo, el 1o de este mismo mes, dijo a Excelsior que el monto anual de la corrupción “es un promedio no un cálculo exacto”, pero que lo estiman entre el 2 y el 10% del PIB (¿por qué no entre el 5 y el 15%?... o entre el 1 y el 5%), y agregó: “La media sería el cinco por ciento (no doñita, la media entre 2 y 10, es seis, no friegue), es decir, 65 mil millones de dólares”… ¡chin!,  más de los 53 mil que dijo ayer; su promedio el 1º de octubre era el 5% del PIB, ayer ya iba en 4.028%... ¿qué la hizo hacer un ajuste tan fino? (bajarle 0,972% a la corrupción)… nada, son inventos.

Si duda que eso son, haga esta cuenta: $165.00 diarios que según la doñita a cada nacional le cuesta la corrupción, multiplicado por 120 millones de sufridos mexicanos, por los 365 días del año, son 7 billones 227 mil millones de pesos, lo que es una reverenda tontería (rondaría el doble del presupuesto nacional). Que son inventos, le digo.

Ahora que si es usted un caballero -y quiere dar por buena la declaración de la damita-, pues entonces haga la siguiente cuenta: 890 mil millones de costo anual, dividido entre 120 millones de tenochcas, dividido entre los 365 días del año, da $20.32 pesos diarios de robadera per cápita… no $165.00

Y tan son, que ahí mismo dijo el del BID que “a escala global el costo de la corrupción representa alrededor de 200 mil millones de dólares” (invento de él), por lo que según la cifra de doña María, México acapararía la cuarta parte de toda la corrupción del mundo… y no, no somos tan ricos.

El Foro se llamó “Hablemos de corrupción”, ¡órale!, hablemos de eso, nada más que primero, recuérdenle a la representación de los empresarios que hay corrupción en México gracias a que hay empresarios corruptos y son responsables en exactamente la misma medida que los gobernantes corruptos que sobornan: no hay corrupto sin corruptor ni puta sin clientes, que para pasar hambres mejor se dedica a mujer honrada. Y pueden incluir a algunas empresas extranjeras muy grandes que por supuesto están en el bailongo.

Pero lo que parece poco útil al país es hablar de corrupción con intención de debilitar más a sus actuales gobernantes en función de los intereses de los EUA (lo que es corrupción política, corrupción en sentido amplio), que doña María y los que trabajan en el IMCO podrán tener las mejores intenciones y creer como verdad revelada que sí son lo que predican, una “institución independiente, apartidista y sin fines de lucro, dedicada a elaborar propuestas viables para mejorar la capacidad de México para atraer y retener talento e inversiones”, como dice su portal, aunque se necesita ser un poquito muy ingenuo para comulgar con esa piedra de molino:

Al IMCO lo patrocina la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), aparte del BID, la embajada de Gran Bretaña en México, la yanqui International Community Foundation, la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, la que supervisa las licitaciones mayores de Pemex, CFE y el nuevo aeropuerto), y otros.


Si usted piensa que el tío Sam gasta su dinero en tratar desinteresadamente de ayudar a México, allá usted, pero si de veras nos quisieran ayudar, bien podrían empezar por dejar de lavarle sus carretadas de dinero a los narcos mexicanos y de venderles armas… y ya luego vemos acá quién muerde a quién. Primero, lo primero.

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