miércoles, 14 de octubre de 2015

6756. UNA HISTORIA DE AMOR..., Y COMERCIO.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

A TU RECUERDO

Aunque no lo sepas, te espero,
en el reporte del tiempo, atento,
aunque lo ignores, te se
en algunos de mis mejores sueños;
estás porque te he sentido,
cuando el agua corre por mi piel,
siempre fiel, ataja al olvido.
Me sabes a todo y a nada,
en cada cosa existes, en todo faltas;
hoy igual que ayer, el viento no te nombra,
celoso, se apodera de ti, se apropia,
yo me aferro a tus brazos, él a tu sombra.
Contra el olvido, mi oración te invoca.

eliseo.

La película se llama TIERRA FIRME, es de origen italiano; sucede en una de tantas islas en que la vida aun trascurre despacio: entre salir a pescar, regresar, repartir la pesca, vender en el mercado; ir a sus casas y hacer el amor con sus esposas, o salir a divertirse con sus amigos o novias. Nadie presume riqueza porqué no la hay; solamente viven y perviven cada vez con menos recursos; pero siguen respetado el sentimiento de solidaridad y amor por el otro.

El gobierno italiano anuncia que va a modernizar la vida en la isla, ya no quiere viejos pescadores y muchachos que lleven ese tipo de escuela tradicional, con olor y sabor a provincia autosuficiente; ahora desea incorporar a esta gente a la "modernidad comercial" del turismo como forma de incentivarlos a ganar dinero. Los motiva para que permitan la demolición de sus barcazas de pesca; que pinten sus casas para habilitarlas a la renta para los turistas europeos clase medieros tan sedientos de viajar a tierras semi-inocentes donde pueda sentirse la idea del paraíso contrapuesto a "eso" llamado progreso.

Obviamente, la mayor parte de los jóvenes aceptan la idea de tener cosas... como en la parte continental del país... ¡como en la tierra firme! por eso se preparan, pintan sus casas, preparan  un cuartito a lado o algún lugar para vivir mientras los turistas ocupan sus casas pro unos días a cambio de algunas cantidades de Euros: la idea de comercializar hasta el espacio de vida íntima se pone a la venta; no importa, son los viento del cambio, los olores del mercado... ¡mas euros que la pesca no les da!

Un pescador y su nieto pescan una noche de tantas... se adentran en el mar... se adentran... y de repente, se les viene una ola negra inmensa... inmensa... no se le ve orilla... se mueve contra su barquito pesquero... les alcanza. El joven nieto sorprendido le grita a su abuelo y al otro viejo pescador que les acompaña...; el abuelo no lo duda... les dice que jamás permitirá, mientras lo pueda evitar, que un hombre muera en el mar y empieza a enfrentar la gran ola negra... negra... ¡es una ola humana formada por muchos africanos expulsados por una de tantas barcas repletas que salen del continente negro en busca de Europa y una nueva vida...!

Ante la sorpresa del nieto, le explica que son indocumentados que buscan llegar a la tierra continental, la tierra firme. Luego le recuerda la única ley que el respeta, la ley del mar... evitar que alguien muera en el mar si  es posible. Esa noche no pesca un solo pez, se llena su barquito de personas, regresa a punto de hundirse a la isla, llegando a tierra los africanos huyen a donde pueden a esconderse de la policía. Le ha dado una gran lección a su nieto de respeto por su vida y su forma de llevarla.

Días después llega un gran barco con cientos...miles de turistas; ahí están los isleños ofreciendo collares, bagatelas del lugar por unos cuantos euros; a cual más les ofrecen el mejor platillo en su casa, la mejor casa habitación, y la promesa de mostrarles la isla. Hoy ya todo está a la venta, cosas de la globalización, cosas del mercado dirán los enterados.

El abuelo es castigado por haber salvado los negros de morir ahogados, se le aplica la multa propia de la modernidad comercial, se le incauta su barco y se le recuerda que su ley del mar no vale... no sirve en el mercado; que la vida de los indocumentados no es asunto de él. Su hijo, visionario de los negocios, le repite... "te lo dije padre..., el negocio es atender a los turistas; venderles cosas, rentarles nuestra casa, divertirles..., ganar más dinero...", su nieto le pregunta... ¿qué hacemos abuelo...?

En los días siguientes, los turistas se encuentran molestos al escuchar rumores de que los indocumentados africanos llegaron a la isla, se manifiestan enojados...; los negociantes isleños se asustan con la idea de que la negritud les invada; por supuesto lo niegan, son rumores, dicen...; pero en plena luz del día, de repente se ven venir olas negras..., olas grandes..., negras..., y la orilla de la isla, en plena convivencia de los turistas clase medieros de la Europa continental; hay personas nadando con desesperación buscando la orilla; también hay cuerpos sin vida flotando , llevados por el propio mar a la orilla, expulsándoles de sus aguas...

Adiós turismo... los visitantes salen huyendo espantados, asqueados con tanta negritud indocumentada; adiós negocio para los isleños que ven sus casa vacías... hasta que llegue otro barco..., siempre y cuando dejen de llegar negros indocumentados a joder su vida de aldeanos.

Adiós amor por el otro, por el jodido, adiós a la ley del mar; esa no deja negocio; el nombre del juego se llama ganar euros... incluso rentando su propia casa; adiós a todo eso romántico de los de los derechos humanos y la solidaridad. Adiós a todo eso. Hoy la historia de amor se llama acuerdos comerciales, aun que generen pobreza, más migración, más necesidad; la final la ganancia es lo que cuenta.

Adiós a todo eso.

Un abrazo y hasta luego.

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