jueves, 15 de octubre de 2015

6764. PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2015 PARA EL CUARTETO DE TÚNEZ.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente, investigador, ensayista y poeta.
Desde el Edo de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

Para los no enterados de la situación tunecina, el nombre les puede sonar a un grupo musical, no, aunque este grupo podríamos decir que a través de las negociaciones que emprendió logró que se escuchara en los oídos de su pueblo, una de las melodías más dulces al oído humano, la de la paz.

El grupo está conformado por  cuatro organizaciones de la sociedad civil que supieron conducir magistralmente una salida dialogada a la crisis política en que estaba inmersa la República Tunecina (denominación oficial) en el 2013, período de transición de la conocida como “primavera árabe” que estallara en el año 2011.

El cuarteto galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2015, está integrado por el Sindicato Unión General de los Trabajadores Tunecinos, la Patronal de la Industria el Comercio y la Artesanía, la Liga Tunecina de Derechos Humanos y la Orden de Abogados.

Recordemos que en el 2011, grandes grupos de tunecinos, tomaron las calles dando pié a un alzamiento en el mundo árabe que derrocó a dictadores y desestabilizó el status quo regional. La República Tunecina es el único país de la región que actualmente lucha para construir una democracia junto a una serie de fuerzas políticas y sociales en un proceso de diálogo del que surgirá una nueva Constitución, se formará una legislatura y se crearán instituciones verdaderamente democráticas.

La Human Rights Foundation (HRF) ha valorado la decisión que tomara el comité noruego del Nobel de atribuir el galardón al Cuarteto por “su contribución decisiva a la construcción de una democracia pluralista en Túnez después de la revolución de los jazmines de 2011”. Sin duda el comité Nobel ha decidido brillantemente poner la atención el mundo sobre el rol determinante que ejerce la sociedad civil de un régimen de dictadura a una democracia, sostuvo Thor Halvorssen, presidente de HRF.

En Túnez, los sindicatos, las asociaciones profesionales, las organizaciones de derechos humanos así como las asociaciones jurídicas contribuyeron a superar la violencia y la tiranía. Incluso el Cuarteto ha establecido las bases para una sociedad democrática que ha sufrido el sistema represivo de Zine El Abidine Ben Ali durante décadas,  de 1987 al 14 de enero de 2011 año en que fuera derrocado el dictador.

Tengamos presente lo dicho por el Comité, la organización estableció un proceso político pacífico y alternativo en un momento en que el país estaba al borde la guerra civil y se convirtió de esa manera en un “instrumento para posibilitar que Túnez, en el espacio de unos años, estableciera un sistema constitucional de gobierno garantizando los derechos fundamentales de toda la población, sin importar el género, las convicciones políticas o creencias religiosas”.

Sin duda el Nobel de la Paz 2015, es un reconocimiento a la sociedad tunecina, ese pequeño país de 165 mil kilómetros cuadrados, bañado por el Mar Mediterráneo con algo más de 10 millones de habitantes. Una sociedad que ha visto su joven y frágil democracia golpeada en lo que va de este año por los atentados terroristas en los que fallecieron 60 personas y cientos fueron heridos. Recordemos que en un atentado estaban presentes 8 turistas mexicanos, los terroristas lograron su objetivo devastando el sector turístico fuente clave de ingresos al país para su economía.

Hago mía las palabras de la presidenta del Comité, Kaci Kullman: “Más que nada, el premio pretende ser un estímulo para el pueblo tunecino, que pese a los grandes desafíos ha establecido las bases para una fraternidad nacional que el comité espera sirva como ejemplo a seguir por otros países, entre ellos no tengo dudas que estamos nosotros, México.

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