lunes, 19 de octubre de 2015

6775. ¡AL REVÉS!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Al revés!
La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decide el próximo miércoles el proyecto de resolución de un amparo en revisión, elaborado por el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea en el que se autoriza sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer y transportar marihuana, exclusivamente con fines de consumo lúdico y personal.

O sea: si la policía le encuentra a usted tres kilos de Hierba Santa, Mary Jane, Grifa, Pastito Vacilador, o como la llame, bastará con aclarar a la autoridad que es para sus churros personales, pero, eso sí, en plan de cachondeo (ojo, esto es lo esencial, lo lúdico: nada de fumar mota jugando ajedrez o escuchando una ópera de Wagner, ¡la ley se respeta!).

Mire: si de verdad el gobierno quisiera acabar con el problema de las drogas que aparte de daños a la salud, es un enorme problema de seguridad pública, da coraje que no pongan la solución que tan a la mano tienen, de resultados infalibles: que el Estado mexicano monopolice la producción y comercialización de todas las drogas, todas, las peores también: habrá escases, se disparará el precio, la calidad del producto será pésima. No falla.

Haga memoria: el gobierno se metió al campo, hizo leyes, repartió tierras, estableció tribunales agrarios, armó todo un entramado de apoyo oficial a los agricultores (producción nacional de fertilizantes, de semillas mejoradas, una red de comercialización, apoyo financiero, etc.), y carretadas de dinero después, el campo quebró, los agricultores migran (huyen, se fugan),  por cientos de miles a otros países y ya importamos frijoles, maíz y chiles.

Nuestro gobierno, hace mucho se metió con el pulque, se establecieron laboratorios de control de calidad del tlachicotón, aduanas de fiscalización para el pago de impuestos y revisión del neutle, supervisores sanitarios de pulquerías, resultado: ha desaparecido la antes muy próspera industria del curado de apio.

Si no le bastan esos ejemplos, recuerde que nuestro gobierno logró hacer improductivo el petróleo (igual que tener una mina de oro y que no sea negocio; en este caso, oro negro). Lo expropiaron (que no era enchílame otra), crearon Pemex, el sindicato y… ¡a la mierda el oro negro!; por eso urgía la contrarreforma energética, pues con cristiana humildad nuestro gobierno reconoce su fracaso y que el país recibirá más si lo explota otro (que algo nos dará, eso, seguro).

Esa eficacia-reversa oficial se ha probado en todo lo que se ha metido: los ferrocarriles, la electricidad, la petroquímica y la educación. Lo que tocan friegan. Por eso se concesiona a particulares la administración de las aduanas (nomás hay que cobrar, no hay que hacer nada… ¿sí?, ¡pues no!, era un gran problema); por lo mismo existen DHL, Estafeta y tantos servicios privados de correos, porque Correos de México pierde dinero (y las cartas). 

Si la experiencia prueba que nuestro gobierno hace caca todo, ¿por qué prescindir de sus habilidades en este asunto de salud pública y seguridad nacional?

Es en serio, que legalicen todas las drogas, naturales y sintéticas, del opio a las metanfetaminas, de la mota al perico, sí, todas, pero que al mismo tiempo decreten el monopolio del Estado mexicano… de lo que se trata es acabar con el problema.

Para amarrar que seguro se vaya al nabo la producción, comercialización y consumo de drogas, que hagan una Comisión Intersecretarial Mixta, con participación de los sectores social y privado, la sociedad civil, ONG’s y macizos distinguidos.

Podría llamarse Comisión Nacional de Drogas (Conadro), en la que deberán participar junto con Sagarpa (por lo de agricultura y desarrollo rural), las de Hacienda, Salud, SCT (para cuidar las pistas hoy clandestinas), Economía, Trabajo, Reforma Agraria, Turismo (la Ruta de la Mota o la de la Amapola, recorridos turísticos de primerísima), Banco de México y todos los gobernadores de los estados, porque entre más funcionarios estén, más seguro es el fracaso.

Una advertencia: debe ser muy enfático el decreto de creación de la Conadro en que el objetivo es asegurar el éxito de la industria nacional de drogas, su producción, incremento de consumidores, precios estables, garantía de calidad de los productos y su más eficiente distribución, porque si se les dice que el objetivo es fracasar, como siempre meten la pata son capaces de conseguir el florecimiento del narco y se trata de que lo desaparezcan.

Como es imposible que el estado improvise productores y no se trata de darle a la patria un calambre de síndrome de abstinencia, los actuales productores de drogas, naturales o sintéticas, pasarán mediante un sencillo trámite por internet, a ser concesionarios autorizados con la debida representación en el seno de la Conadro (con un régimen fiscal especial, hay que entender, no tienen costumbre).

Como así y todo puede haber problemas, para tener certeza de que las drogas sean carísimas, de mala calidad y el peor negocio del país, se debe sindicalizar a todo el personal: campesinos, trabajadores de laboratorios, transportistas, vendedores, todos en el seno de Dromex (Drogas de México), se los puede organizar Romero Deschamps,  digo, si pudo con el petróleo, ¡qué le duran las drogas!

Se sugiere también que haya un Laboratorio Nacional de Control de Calidad de Drogas, que hará que la mota sea infame (échese un vaso de leche de Conasupo y me cuenta), y que meterse un jeringazo, un pase o una tacha, sea tan seguro como jugar ruleta rusa con cinco balas en el revólver. Los consumidores locales se la van a pensar mucho antes de entrarle y la exportación se va a desplomar.

Usted como que a veces se toma todo a broma. Es en serio:

Desde que empezamos a ser país tenemos prueba indudable de las capacidades diferentes de nuestros gobernantes (o qué no a los  27 años de independizarnos perdieron más de la mitad del territorio), y nuestra llegada a la democracia fue su acta de defunción. No dude, tenga fe, hasta hoy han combatido las drogas y ya ve, son el gran negocio. ¡Es al revés!

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