martes, 20 de octubre de 2015

6780. LO TUPIDO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Lo tupido.
Tío Cleto era un ranchero como de la época de oro del cine nacional, de allá de Autlán, tipo duro y atravesado que no parpadeaba con una escopeta cuata frente a la cara, del que decían había matado un potro de un puñetazo en la cabeza, que cuando pasaba, los valentones veían al suelo y si andaba borracho todo el pueblo se encerraba. Sí, pero su esposa, tía Tachita, hermana de la abuela Elena, le guardaba un secreto: le tenía terror a las abejas, tanto que una vez que ella se negó a ir a quitar un panal que descubrió se estaba formando bajo el tejado de su casa, la quemó, así, le metió lumbre. Ya viejito oyendo que su cuñada, la abuela, contaba esa historia, él decía que nomás quería echarles humo, pero se le había pasado la mano. Pues sí, pero quemó la casa.

Ya tuvo un alto costo político la fuga del Chapo y ahora, el miedo que tiene nuestro gobierno al tío Sam, al que le urge que sea reapresado lo más pronto posible, puede llevar (y está llevando), a la autoridad a un escándalo aún mayor.

El interés oficial en regresar a la cárcel al Chapo sería mucho menor sin el apremio yanqui. El pasado 27 de julio, Anthony Wayne, entonces  embajador en México de los EUA, declaró a Carlos Benavides del Universal: “(…) es clave que haya un esfuerzo de todos los que valoramos la justicia para recapturarlo (al Chapo) y hemos ofrecido todo nuestro apoyo, toda nuestra colaboración”… es clave; ¡órale!, este “mister” no usa las palabras porque sí. Pero ¡espere! (como en los infomerciales), antes había dicho: “(…) Hay muchos estudios que han señalado el costo de la corrupción para la economía de México y hay muchas encuestas que indican que los mexicanos no están contentos con la situación que hay hoy en día”… muchos mexicanos. Cuidado don Peña, le están advirtiendo, no se haga ilusiones, no es un aviso general, como uno de los 10 Mandamientos, no, es un toque de atención, un trompetazo a su gobierno.

Chuck Rosenberg, jefe subrogante de la Administración para el Control de Drogas (DEA), declaró a varios reporteros (agencia Reuters, 6 de agosto), que “(…) hay problemas institucionales en México que hacen difícil reunir información sobre el Chapo para recapturarlo”, y agregó: “Tenemos fuentes en México con las que podemos trabajar de cerca, no se extiende a todo el gobierno” (¡épale!); agregó que la DEA “ofrecerá la mayor cantidad de recursos posible para garantizar su captura”; y que participan en su búsqueda  la Oficina Federal de Investigaciones, el Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos y el Departamento de Estado. O sea: ‘tá canijo.

Para don Peña Nieto no representa ninguna ventaja el Chapo suelto. Puede incluso afirmarse eso de cualquier otro Presidente. México no es un paisito tropical en el que un forajido puede llegar a acuerdos y arreglos con su Presidente, entre otras cosas, porque si de robar se trata, hay oportunidades mucho mejores y sin enredarse con asesinos. Tal vez y sin el tal vez, algún Gobernador, algún militar de alto rango, muchos alcaldes y sin duda, no pocos funcionarios de todas las policías y procuradurías (no todos, tampoco), sin olvidar a algunos banqueros y falsos empresarios-fachada, pero lo indudable es que al actual Presidente puros quebraderos de cabeza le significa el “Chapo affaire”. Sí quiere que lo atrapen otra vez y con la clase de presión que le mete el vecino de arriba, le anda, le urge.

Dicho lo cual y que está requetebien, más le vale al Presidente poner orden: lo que está haciendo la Marina armada en Tamazula -sierra de Durango-, donde se supone que anda muy orondo el Chapo, es un exceso y le puede resultar en otros varios escándalos modelo Ayotzinapa-Iguala.

Tamazula está a hora y media de Culiacán, Sinaloa, y es el municipio más cercano al “Triángulo Dorado”, que muerde territorio de Durango, Sinaloa y Chihuahua, sitio de difícil acceso, gran productor de amapola y marihuana.

La Armada está rociando a balazos los caseríos de Tamazula (“Tamazula de Victoria” porque ahí nació el primer presidente de México, Guadalupe Victoria). No es cuento (aunque lo nieguen los mandos militares), hay evidencia fotográfica, declaraciones y pobladores aterrorizados por semejante violencia indiscriminada. Centenares de familias han huido, desplazados por los atropellos de la tropa y porque los están balaceando desde los helicópteros. Se han ido a Cosalá, Sinaloa,  y la autoridad civil de esa entidad lo acepta porque (aparte de ser cierto), es imposible ocultarlo, y además reporta el secretario general del Gobierno de Sinaloa, Gerardo Vargas Landeros, que “(…) han enviado asistencia a los desplazados y buscan generar las condiciones de seguridad para su regreso”… los desplazados.

Todo necesita este gobierno, menos que le carguen una guerra sucia y para allá va esto. Por más que se sepa que muchos pobladores de esa región trabajan para los narcos, no se puede llegar a arrasar parejo.

Nuestro gobierno, con un clavel reventón en la boca quiere mover el abanico al ritmo que le chasquea los dedos el tío Sam,  pero debe estar consciente el Presidente que se está atropellando a la población de ahí y que eso tampoco se lo va a pasar el gobierno yanqui. Al tiempo.

Con el mismo interés que puso en conseguir sus reformas, don Peña Nieto debería aplicarse en reformar a las procuradurías del país. En serio. Es imposible procurar justicia así, los asuntos llegan podridos a los juzgados: inocentes a palos y culpables con averiguaciones previas defectuosas que obligan a fallos absolutorios.

Ahora mismo se les está cayendo el caso contra María de los Ángeles Pineda (la esposa del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca), inculpada por la desaparición de los 43 normalistas, quien por lo pronto, sólo quedó sujeta a proceso por el intento de soborno a los policías que la detuvieron, desechadas ya las demás causas por 15 “inconsistencias” (errores) de investigación, detectadas por el juez… y ¿saben quién cargará con la pifia?: sí, don Peña Nieto que ya no siente tanto lo duro, sino lo tupido.

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