martes, 20 de octubre de 2015

6784. LEÓN TOLSTOI Y LA NO RESISTENCIA AL MAL

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

León Tolstoi y la No Resistencia al mal

Tú llevas en ti mismo un amigo sublime que no conoces. Porque Dios reside en el interior de todo hombre, pero pocos saben encontrarlo.  
(Bhagavad Gita).

Para aquel que se ha conquistado a sí mismo, su ser es su amigo; en cambio, para uno sin control, su propio ser es su enemigo.
(Bhagavad Gita).

El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.
(Tao The King)


Las citas fueron tomadas del libro “El reino de Dios está en vosotros”, de León Tolstói, cuya visión del cristianismo no era precisamente agradable para los jerarcas católicos de la época (ni para los actuales), como escribió Tolstói en el prefacio del libro citado: “En 1884 escribí un libro, titulado En qué consiste mi fe, en el cual, de hecho, expuse todas mis creencias. Manifestando mi manera de comprender la doctrina de Cristo, no dije por qué considero como herejía aquella religión oficial llamada cristianismo”.

En menos de una página Tolstói sintetiza la esencia del contenido de su libro, en el que divide al cristianismo en dos corrientes, la de Cristo y la Oficial, la de la Iglesia: “Esta difiere, en mi opinión, de aquélla de Cristo en muchos puntos, entre los cuales constaté, ante todo la supresión del mandamiento que nos prohíbe que nos opongamos al mal con fuerza. Más que cualquier otro, este desvío de la doctrina es una prueba evidente de cuánto la iglesia oficial había desnaturalizado los principios de Cristo. Yo, como tantas otras personas, estaba poco informado sobre lo que en la antigüedad fuera hecho, dicho o escrito acerca de esta tan importante cuestión: la no-resistencia al mal. Sabía lo que de esto pensaban los padres de la iglesia, como Orígenes, Tertuliano y tantos otros. No ignoraba que existían y existen aún ciertas sectas llamadas menonitas, hernutos, cuáqueros, que rechazan el servicio militar y no admiten que los cristianos porten armas. Pero yo sabía todo esto de forma demasiado imperfecta para poder profundizar y esclarecer por completo este asunto. Como esperaba, mi libro no fue autorizado por la censura rusa. Pero, gracias tal vez a mi fama, gracias también, a buen seguro, al interés que despertaban estas cuestiones, mi trabajo fue un gran éxito en Rusia e incontables traducciones se hicieron en el extranjero. Esto provocó, así, interesantes comunicados en apoyo a mi tesis, además de una larga serie de críticas. Ese choque de ideas, sumado a los últimos acontecimientos históricos, me esclareció muchos puntos que habían permanecido obscuros y me condujo a nuevas conclusiones, sobre las cuales me extenderé en breve. Primero, diré unas pocas palabras sobre los comunicados que me hicieron acerca de la no resistencia al mal, alargándome entonces sobre los comentarios que esta cuestión provocó por parte de los críticos eclesiásticos o laicos y terminaré con las conclusiones que me parecen derivar de este estudio y de los últimos acontecimientos históricos.

L. TOLSTOI
YASNAÏA POLIANA
Mayo 14/26, 1893”.

El libro de León Tolstói es apasionante y entre muchas otras cosas, refiere como se ha ocultado y perseguido la obra de autores que reflexionan acerca de este importante principio de la no resistencia al mal, se tata de un complot de silenciosa censura.  Y es que, !!!se ponen en tela de juicio la existencia de instituciones como la Iglesia católica!!!, además del servicio militar, el pago de impuestos y la autoridad del rey de los políticos; por si fuera poco se condena a la guerra en todas sus formas.

En el capítulo I refiere que fueron los cuáqueros americanos los primeros en comentar su obra haciendo saber a Tolstói la absoluta concordancia con el escritor ruso en cuanto a la ilegitimidad para el cristiano de cualquier guerra o cualquier forma de violencia.

Relata Tolstói que los cuáqueros le enviaron libros, revistas y documentos en los que se establece que se despojó a la doctrina de Cristo de su esencia: la resignación, la humildad, el amor y que la paz y la concordia es el sello de los cristianos.

“El cristiano, conforme las enseñanzas del propio Dios, no puede guiarse, en sus relaciones con el prójimo, sino por el amor. Así, no puede existir autoridad alguna capaz de llevar a actuar contrariamente a las enseñanzas de Dios y al propio espíritu del cristianismo”.

El libro de Tolstói lleva a profundas reflexiones que nos muestran una parte de la historia de la Iglesia y de otras religiones, como la de los cuáqueros, y expone porque él mismo es un pacifista convencido. Los cristianos radicales no sólo rechazan el servicio militar, los ejércitos y a los partidos políticos, sino cualquier forma de resistencia ante el mal y la violencia. Un tema polémico pero que en su raíz es verdadero: sólo la no violencia podrá enfrentarse al mal.

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