sábado, 24 de octubre de 2015

6793. EN PAZ.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

En paz.
Un compañero de nacionalidad, redactó lo que le transcribo a continuación, inspirado en la valiente misiva que escribió en España, un señor al que no tiene el gusto y del que ignora el nombre, pero que fue publicada en 2013 por otro que dijo llamarse de manera del todo imposible de comprobar (ventajas de la internet), lo que aduce como justificación para no dar crédito a nadie. Va:

Corrupto señor Presidente;
Corruptos señores del gabinete legal y ampliado;
Corruptos gobernadores;
Corruptos legisladores locales y federales;
Corruptos todos:

El suscrito, ciudadano mexicano en pleno ejercicio de su derecho al desempleo, la subalimentación y la inseguridad pública, se dirige a ustedes para decirles que se ha enterado de que cobran unos sueldazos, hacen negocios desde sus cargos, le meten mano al erario, y no bastándoles con eso, colocan en puestos de gobierno a conocidos, amigos, familiares y novias (os), lo que es robarse mis impuestos, por lo que les solicito de manera respetuosa y pacífica, muy

ATENTAMENTE

Presenten su renuncia y abandonen de inmediato el país para siempre.

Soy un ninguneado ciudadano promedio, como millones, sin los privilegios de los hijos de los ricos y los políticos, que ha luchado con la vida cada día. Desde niño se sufre, empezando con la mala educación de maestros que no entienden que hay alumnos que requieren más paciencia, por lo que al menos yo, de no haber copiado en la mayoría de los exámenes no hubiera terminado la carrera de ingeniero civil (que para poco me sirvió, porque las oportunidades son sólo para los de arriba, que todo acaparan siempre).

No lo saben ustedes, hijos del privilegio, pero la vida puede ser muy dura para los olvidados: ojalá lo supieran que seguro serían menos deshonestos. Si no fuera por el ingenio y la solidaridad del mexicano común, de verdad que no saldríamos nunca adelante.

Ya desde jovencito, gracias a un doctor compadre de mi papá, que me extendió un certificado médico de paralítico, pude conseguir la Cartilla del Servicio Militar sin tener que marchar, Cartilla que entonces era indispensable para obtener el pasaporte que necesitaba para ir a estudiar la maestría que pude hacer en España gracias a una beca que me consiguió una novia que tenía, secretaria-novia del director de la escuela de ingeniería, y eso porque su esposo estaba en Servicios Escolares y dio por buena la Cédula Profesional que con tantos sacrificios pude conseguir en una imprenta donde las venden carísimas porque las baratas no tienen certificado notarial de que se cotejaron en el archivo de Profesiones de la SEP. Las pasa uno del diablo y ustedes, felices y tranquilos, robe y robe.

Terminada mi estancia en España, donde por cierto, la vez que fui a visitar la universidad de allá me pareció poca cosa junto a la nuestra, regresé a enfrentar la realidad nacional a la que contribuyen tanto ustedes: no había empleo, ni con maestría.

Me hubiera muerto de hambre a no ser porque los mexicanos, nosotros, los desposeídos, siempre nos ayudamos, que no sé qué hubiera hecho sin la plaza que me consiguió en el ayuntamiento de Naucalpan mi papá, que ahí cobró 30 años y luego, con mil excusas le negaron su pensión, que fue por lo que busqué la manera de conseguir algo más seguro, y entonces obtuve la plaza de maestro en Coatzacoalcos, Veracruz, aunque me cobren para depositarme mi sueldo cada quincena y son ya casi 15 años, hagan la cuenta; de veras, no es caso aislado, hay mucha corrupción en el sector.

Luego me casé, porque eran muchos problemas para meter al Seguro a la señora y los niños sin papeles (y eso, porque se condolió de mí un tío de mi señora que me inscribió como si trabajara para él, porque ni modo de llevarlos al Issste, al que tengo derecho por mi trabajo en Naucalpan y la SEP).

Entonces, ya con esas responsabilidades, ni con esos dos trabajos salían los gastos, que fue cuando me metí de taxista, pero aparte de pagar diario por traer el amparo (a ver quién tiene para comprar placas), aparte, tiene uno que entregar cuenta todos los días al dueño del coche, regresarlo lavado y con tanque lleno, que no hubiera salido si no fuera amigo mío el jefe del taller de la Delegación que por una bicoca me lo llenaba diario de lo que saca a los carros oficiales.

Nada fácil es la vida para nosotros, los olvidados de siempre. Cuando dejé lo del taxi porque el dueño del coche nunca me dijo que era robado, decidí afrontar los riesgos de la independencia. No saben qué Via Crucis es poner un negocio en México por más que ustedes digan que hay apoyos: para nada. Sin la hermana de mi suegra, que fue querida del mero jefe de licencias, nunca hubiéramos conseguido el permiso que ahí le voy pagando a ella como puedo, porque dice que lo pagó “al contado” y tuvo un problemón con su pareja actual, que se enteró de todo… y ustedes, robe y robe.

Así, sufriéndola, fue que puse mi negocio de fotocopiado con máquinas que va rotando un primo (que trabaja en Salud) y las saca de cinco en cinco cada mes, para darles mantenimiento aunque los consumibles, papel y toner, sí me cuestan porque el jefe de almacenes de mi otra chamba en Naucalpan, no da ni fía. Y para que vean que ustedes hacen las cosas sin ninguna sensibilidad social, su chiste de la reforma fiscal me costó perder la clientela que compraba facturas. Nunca piensan en los pobres.

Dirán que es gracias a ustedes que la gente como yo tiene casa propia, sí, pero cuántos años de cotizar al Fovisste en Coatzacoalcos me costó (y luego la permuta por un departamento en México, también costó, porque la necedad era dármelo allá, que ni vivo ahí); y si no fuera porque mi señora trabaja de afanadora en el Camino Real no tendríamos ni una silla, sala, colchones, ropa de cama, cortinas, vajilla ni cubiertos, jabón, shampoo, toallas, refrigerador (dos frigobares), y televisión que ya ni va funcionar por su vacilada del apagón… porque sépanlo, no nos tocó tele digital.


Por todo esto: renuncien, lárguense, déjenos a los mexicanos honrados en paz.

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